HISTORIA, CONTEXTO Y PRODUCTO
Tejas de Coco 200g representan una de las evoluciones más fascinantes dentro de la repostería artesanal mediterránea contemporánea, donde la ligereza de las estructuras tradicionales de galleta se combina con la suntuosidad exótica del fruto de la palma tropical. La historia gastronómica de estas elaboraciones horneadas de masa fina se conecta de manera directa con las técnicas de repostería conventual y las especialidades de obrador cortesano que florecieron en el sur de Europa desde el Renacimiento. La necesidad de crear bocados crujientes, capaces de acompañar los caldos dulces y los licores espirituosos de sobremesa, estimuló a los maestros pasteleros a perfeccionar masas fluidas basadas en azúcares refinados y frutos secos molidos.
Tejas de repostería fina adoptaron su denominación popular debido a la curvatura física característica que adquirían los pasteles tras ser retirados del horno en caliente, un proceso mecánico artesano donde las obleas se amoldaban sobre rodillos de madera o tejas de arcilla cocida. Tradicionalmente, la almendra laminada o molida constituía el núcleo estructural y sápido de estas galletas crujientes, pero la globalización de los mercados de especias y la búsqueda de perfiles aromáticos más frescos propiciaron la introducción de ingredientes exóticos en los obradores boutique. El coco desecado y rallado de alta calidad demostró poseer unas cualidades lipídicas y estructurales idóneas para sustituir parcialmente a los frutos secos clásicos de la cuenca mediterránea.
Tejas basadas en este fruto tropical exigen una selección rigurosa de las materias primas orgánicas para garantizar que la masa final no adquiera texturas harinosas ni pierda su volatilidad aromática característica durante el proceso térmico. El ingrediente principal se obtiene a partir de la pulpa madura de la especie Cocos nucifera, la cual se somete a un secado lento y a un rallado milimétrico que preserva la totalidad de sus aceites esenciales nativos y sus ácidos grasos de cadena media. La firma responsable de la elaboración de esta referencia gourmet ha perfeccionado una fórmula de alta fidelidad donde el equilibrio entre los componentes grasos y los azúcares se calibra de forma matemática.
Tejas de Coco 200g se conciben desde una perspectiva puramente gourmet como un elemento de distinción culinaria que trasciende el concepto ordinario de las galletas industriales de gran consumo destinadas al desayuno familiar. La complejidad de esta especialidad dulce reside en la obtención de un espesor microscópico, donde la masa adquiera una consistencia crujiente, aérea y quebradiza que se desintegre con delicadeza absoluta ante la mínima presión palatal del comensal. El contexto cultural que rodea a este envase de doscientos gramos se enraíza en el ritual de la sobremesa pausada, la cultura del café de especialidad y la alta sumillería de infusiones botánicas finas.
Tejas elaboradas bajo estos parámetros de repostería selecta reflejan la identidad de una marca que antepone el rigor de los procesos artesanales y la pureza de los suministros agrícolas a los volúmenes de producción masiva despersonalizados. La masa se elabora combinando el coco rallado con claras de huevo fresco de granjas camperas locales y azúcares de caña refinados, creando una pasta fluida que se dosifica de manera milimétrica sobre placas de horneado antiadherentes especiales. El tiempo de exposición al calor y las curvas de temperatura se gestionan de forma científica en el obrador para asegurar que los bordes adquieran un tono dorado precioso sin llegar a quemarse.
Tejas de textura fina experimentan un enfriamiento controlado en bodega que consolida la estructura elástica de los azúcares y los aceites esenciales, garantizando que el bocado mantenga su consistencia crujiente intacta durante meses. La ausencia total de aditivos químicos conservantes artificiales o grasas hidrogenadas trans confirma la honestidad de un planteamiento culinario que confía la preservación del alimento al envasado hermético protector de alta gama. Esta transparencia en el proceso es lo que permite que el producto exhiba esa nitidez de sabores primarios herbáceos y frutales que fascina a los directores de compras gourmet.
Tejas de Coco 200g aportan una riqueza conceptual inestimable que eleva de forma inmediata el valor estético de cualquier mesa de postres o selección delicatessen donde se integre como acompañamiento obligado. La madurez del coco aporta sutiles recuerdos a leche fresca, notas grasas dulces y un perfume cálido que actúa mitigando la astringencia de los cafés maduros de larga crianza. El rigor puesto en la laminación manual y el empacado manual protector asegura que las piezas lleguen al punto de venta digital sin sufrir roturas mecánicas que desmerezcan su presencia visual pulcra.
Tejas cultivadas bajo este estándar de repostería independiente satisfacen las demandas de los comensales contemporáneos más exigentes que rechazan los saborizantes artificiales químicos de laboratorio o los potenciadores insípidos. La marca proveedora ha sabido proyectar la tradición del obrador tradicional hacia los mercados gastronómicos más competitivos del continente europeo mediante esta especialidad crujiente de gran versatilidad. Esta referencia se ha convertido en un básico irrenunciable para los sumilleres que diseñan menús de ensamblaje dulce y salado en la hostelería de vanguardia contemporánea con estrellas Michelin.
Tejas de repostería fina poseen cualidades nutricionales que derivan directamente de sus componentes naturales puros, aportando la fibra dietética y los compuestos energéticos saludables propios de la pulpa del fruto tropical. El proceso de envasado al vacío asegura que las características organolépticas permanezcan inalteradas frente a los procesos de oxidación lumínica ultravioleta o la humedad ambiental exterior de la estancia. El diseño del estuche facilita una exposición pulcra y sofisticada en los lineales comerciales de las tiendas delikatessen más exclusivas de las capitales mundiales.
Tejas de Coco 200g son el fruto de una evolución empresarial que ha sabido conservar el alma del obrador familiar implementando al mismo tiempo tecnologías de control térmico avanzadas. El enfoque de esta línea de dulces demuestra que la innovación en el sector gourmet no requiere de ingredientes extraños, sino del redescubrimiento de las sinergias clásicas mediterráneas. Cada bocado es una invitación formal a descubrir el arte del crujiente perfecto, transformando un consumo cotidiano en un banquete sensorial repleto de matices sofisticados, limpios, honestos y profundos de la tierra.
Tejas de masa fluida resumen la esencia de la costa y el campo en un formato compacto y sumamente distinguido, ideal para los paladares que aprecian la delicadeza estructural. La marca ha conseguido unir la fuerza del trópico con la sutileza de la galleta cortesana, ofreciendo un producto redondo que roza la perfección repostera analítica. El resultado final es un artículo indispensable para comprender la grandeza de los bocados dulces tradicionales, colmando las expectativas de los directores de alimentación que solo buscan propuestas comerciales con un valor diferenciador incuestionable.
Tejas de Coco 200g cierran su presentación histórica consolidándose como una joya de la repostería artesana que honra el legado de los antiguos maestros reposteros de los obradores finos. La comunión establecida entre la pulpa del fruto, los azúcares integrados y la paciencia en el horneado configura una obra que satisface las exigencias de los paladares instruidos. Es una delicia de la despensa dulce que defiende la verdad de los ingredientes de calidad frente al avance de la alimentación industrial acelerada, ofreciendo una experiencia gastronómica honesta y plenamente garantizada.
ANÁLISIS SENSORIAL Y EXPERIENCIA
Tejas de Coco 200g proponen una inmersión organoléptica de extraordinaria finura técnica desde el instante preciso en el que el sello del estuche protector es retirado por el comensal. El primer impacto visual descubre una superficie de un tono amarillo pajizo pálido, salpicado por filamentos marfiles microscópicos que testimonian la presencia real de la pulpa rallada del fruto tropical. La curvatura geométrica perfecta de cada oblea refleja la destreza manual del moldeado en caliente, mostrando unos bordes sutilmente más tostados de color caramelo claro que denotan una cocción impecable.
Tejas de repostería fina desprenden un abanico aromático de intensidad media-alta, caracterizado por la nitidez de sus fragancias limpias que transportan los sentidos hacia los obradores tradicionales. Al aproximar la copa olfativa o la pieza al rostro, emerge un perfume cálido de coco fresco, entrelazado de forma armoniosa con notas sutiles de azúcar de caña tostado y un eco láctico dulce sumamente reconfortante. No se percibe ninguna ráfaga química sintética ni aromas a esencias artificiales de laboratorio, confirmando la pureza de las materias primas agrícolas seleccionadas para la masa.
Tejas de Coco 200g asombran de manera definitiva al entrar en contacto directo con la cavidad bucal del catador gastronómico, donde la consistencia textural despliega su verdadera complejidad. La entrada revela un crujiente aéreo de una delicadeza conmovedora, donde la galleta se quiebra de forma limpia ante la menor presión mecánica de los dientes sin ofrecer resistencias duras ni pastosidades molestas. La masticación fragmenta la oblea en miles de lascas finas que se disuelven de manera paulatina en el paladar, liberando los aceites esenciales del fruto.
Tejas basadas en este ingrediente tropical enganchan de forma inmediata al consumidor gourmet debido al dinamismo mecánico que se establece entre el crujiente de la masa horneada y la elasticidad masticable de los hilos de coco rallado. Esta contraposición de texturas evita la monotonía de las galletas secas industriales comunes, estimulando las papilas de forma continuada a través de sucesivos mordiscos. El paladar experimenta una emulsión sedosa natural que tapiza la boca de suavidad sin dejar sensaciones grasas pesadas ni recubrimientos oleosos incómodos en la garganta.
Tejas de Coco 200g ofrecen un perfil de sabor complejo y sumamente equilibrado, donde la dulzura original del azúcar refinado está embridada de forma constante por las notas herbáceas del fruto de la palma. El comensal percibe una evolución gustativa limpia que transita desde los primeros matices lácticos dulces hacia recuerdos sutiles de almendra tierna y corteza de pan horneado en el fondo del paladar. Esta limpieza sápida impide la saturación de los receptores del gusto, invitando de forma inevitable a repetir la experiencia culinaria.
Tejas de esta categoría superior generan una persistencia postgustativa excepcional que se prolonga durante varios minutos en la memoria sensorial, dejando un eco limpio, perfumado y elegantemente afrutado. El retrogusto desvela recuerdos nítidos a mosto dulce, coco compotado y una calidez balsámica que resulta altamente gratificante para los paladares más instruidos y exigentes. La ausencia total de amargores metálicos o de notas quemadas confirma la perfección técnica de una fórmula calibrada con rigor científico en el obrador de repostería.
Tejas de Coco 200g transforman el acto cotidiano del café o la infusión en un ritual de descubrimiento de matices ocultos que enriquece el acervo gastronómico del cliente sibarita contemporáneo. Imagine el escenario narrativo de una tarde lluviosa de otoño en un salón elegante, donde las tazas de porcelana fina desprenden el vapor aromático de un café de especialidad de origen etíope. Las galletas crujientes descansan alineadas de forma pulcra en un plato de cristal hialino, invitando a los comensales a tomarlas con los dedos de manera pausada.
Tejas tomadas en este contexto de consumo exclusivo actúan como el contrapunto idóneo que limpia el paladar de la astringencia natural de los taninos del café o del té negro maduro. La psicología del comprador gourmet encuentra en este bocado dulce una recompensa vinculada a la exclusividad, la caricia de los sentidos y el respeto por las elaboraciones artesanales lentas. El cliente experimenta el placer contemplativo de desgranar los efectos del tiempo y el calor sobre los ingredientes más puros de la huerta y el trópico mediterráneo.
Tejas de masa fina seducen de igual forma a los nuevos consumidores urbanos que buscan introducir alimentos de alta gama en sus momentos de ocio doméstico y reuniones sociales sofisticadas. El equilibrio organoléptico logrado en esta lata o estuche de doscientos gramos demuestra que el lujo alimentario contemporáneo reside en la selección radical de la naturaleza y en la honestidad de los procesos. La presencia de la galleta fina funciona como un puente estético que actualiza la repostería clásica sin alterar su arraigo ni su veracidad territorial.
Tejas de Coco 200g cierran su análisis sensorial demostrando que la verdadera sofisticación reside en el equilibrio perfecto de los elementos más nobles de la repostería artesanal independiente. La ligereza de la masa horneada, el frescor de la fragancia frutal integrada y la presencia mecánica de la pulpa rallada configuran una obra redonda que satisface las exigencias de los paladares estéticos. Es una joya de la despensa dulce que honra la trayectoria de los obradores tradicionales que defienden la verdad del ingrediente frente al marketing vacío industrial.
USOS, APLICACIONES Y RECETAS
Tostas Dulces de Oblea de Repostería con Cremoso de Queso de Cabra y Frutas
Tejas de Coco 200g se transforman en el eje fundamental de esta propuesta culinaria de ensamblaje gourmet que destaca por la contraposición de texturas y la potenciación mutua de matices grasos, ácidos y dulces en el paladar. La ligereza crujiente de la masa horneada de estas galletas finas encuentra un soporte idóneo al interactuar con una pasta láctica caprina de perfil sedoso y refrescante. La combinación de elementos de la huerta y el obrador tradicional genera una armonía que sorprenderá a los comensales entusiastas de la alta repostería contemporánea de vanguardia.
Ingredientes:
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Cien gramos de Tejas de Coco 200g seleccionadas del estuche protector original del obrador.
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Ochenta gramos de queso crema de cabra artesanal de perfil láctico suave y untuoso.
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Cincuenta gramos de frambuesas frescas de la huerta biológica lavadas y escurridas de forma pulcra.
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Diez gramos de miel de flor de azahar pura de abeja recolectada de manera artesana en monte bajo.
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Un gramo de ralladura de piel de lima fresca obtenida con un rallador microplane en el instante del servicio.
Realización: Disponemos las piezas de repostería fina sobre una superficie limpia de madera de olivo o pizarra oscura de forma geométrica, cuidando que la curvatura natural de la galleta quede hacia arriba para actuar como base sólida del canapé. En un cuenco de porcelana pequeño mezclamos el queso crema de cabra artesanal con la miel de flor de azahar pura utilizando una espátula de silicona de manera homogénea.
Extendemos una porción generosa de esta crema láctica dulce sobre la periferia central de cada una de las obleas horneadas, permitiendo que se asiente de forma pulcra sin quebrar la estructura crujiente de la base. Colocamos las frambuesas frescas enteras encima de la cama de queso crema ejerciendo una presión mínima para asegurar su estabilidad visual en el plato. Culminamos la preparación culinaria espolvoreando los filamentos de la ralladura de piel de lima fresca sobre las frutas, aportando una luminosidad aromática y un frescor cítrico inigualable en boca.
Tips: Atempere el queso crema de cabra durante quince minutos antes del batido manual; esto facilitará una consistencia mucho más fluida, sedosa y untuosa que evitará la rotura accidental de la oblea crujiente al extender la mezcla.
Copa Cremosa de Yogur Estilo Griego con Nieve de Galleta Crujiente
Tejas de Coco 200g intervienen aportando sus cualidades mecánicas y su riqueza lipídica en este postre frío de ensamblaje rápido que destaca por su prestancia visual e higiene técnica en los banquetes domésticos selectos. La acidez refrescante del lácteo fermentado actúa como el lienzo inmaculado sobre el cual los fragmentos de la oblea dibujan formas abstractas llenas de sabor frutal mediterráneo y exótico. Una propuesta ligera, nutritiva y de gran sofisticación culinaria para concluir cualquier menú gastronómico estructurado bajo criterios de excelencia biológica.
Ingredientes:
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Sesenta gramos de Tejas de Coco 200g procedentes del envase hermético comercial original.
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Doscientos gramos de yogur estilo griego artesanal completo sin azúcares añadidos ni edulcorantes químicos sintéticos.
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Treinta gramos de mermelada artesana de higos negros o frutos del bosque recolectados en campaña otoñal.
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Diez gramos de almendras mallorquinas laminadas y tostadas previamente en una sartén seca sin grasas añadidas.
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Dos hojas de menta fresca lavadas y secadas para el remate técnico de la decoración de la copa de cristal.
Realización: Introducemos las copas de cristal fino de tipo cóctel en el congelador doméstico durante diez minutos para conseguir que el soporte mantenga una temperatura baja muy agradable en el momento de iniciar el montaje del postre. Batimos el yogur estilo griego artesanal completo en un cuenco pequeño utilizando unas varillas manuales de cocina hasta conseguir una textura aireada, cremosa y libre de sueros superficiales.
Repartimos la mermelada artesana de higos negros de forma equitativa en el fondo de las copas frías recuperadas del congelador, creando una capa regular de color ocre profundo y dulce. Vertemos el yogur batido encima de la mermelada utilizando una cuchara de repostería de forma delicada para generar un efecto estético de estratos cromáticos bien diferenciados. Fragmentamos las piezas de repostería artesana con las manos en trozos de tamaño medio y los esparcimos por la superficie láctica sumando las almendras laminadas y las hojas de menta.
Tips: Introduzca las galletas finas en una bolsa de congelación y golpéelas sutilmente con un rodillo de madera si prefiere obtener una textura de polvo grueso o nieve crujiente más homogénea para el acabado del postre.
Contrapunto Crujiente de Oblea Horneada para Helado Artesanal de Flor de Sal
Tejas de Coco 200g demuestran su comportamiento excepcional al actuar como el elemento de distinción y contraste térmico definitivo en esta aplicación clásica de la alta heladería profesional internacional de prestigio. El choque físico del aceite esencial del fruto tropical sobre la base congelada de la crema láctica genera una textura aterciopelada de un valor gastronómico impactante en el paladar del comensal. Una delicia culinaria ideal para cerrar un menú degustación de corte moderno que valora los contrastes estructurales puros.
Ingredientes:
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Cincuenta gramos de Tejas de Coco 200g de líneas geométricas limpias y consistencia elástica crujiente.
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Doscientos cincuenta gramos de helado artesanal de crema de leche fresca o vainilla pura de Madagascar.
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Quince gramos de chocolate negro con un setenta por ciento de cacao picado de forma fina con cuchillo afilado.
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Un gramo de flor de sal marina de manantial natural costero seleccionada por el maestro de cocina.
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Unas hojas de albahaca fresca lavadas y escurridas para la aromatización lateral de la vajilla fina de postre.
Realización: Disponemos los platos planos de porcelana blanca fina en el refrigerador durante quince minutos para asegurar una base fría que retenga la consistencia del helado artesanal durante la fase de servicio en la mesa. Utilizando una cuchara de helado profesional humedecida en agua templada, formamos dos quenelles generosas de crema de leche fresca de estructura homogénea.
Colocamos las esferas congeladas en el centro de los platos fríos e inmediatamente clavamos una de nuestras galletas finas artesanales de forma oblicua en la masa del helado, simulando una vela náutica geométrica. Espolvoreamos los trozos de chocolate negro picado de forma fina alrededor de la estructura láctica y sumamos los granos de la flor de sal marina. Decoramos el conjunto culinario depositando las hojas de albahaca fresca en el borde del plato de porcelana, aportando un eco herbáceo refrescante sublime.
Tips: Sirva la preparación culinaria de manera inmediata a los comensales reunidos; el fundido progresivo del helado de crema sobre la superficie de la oblea generará un jarabe láctico yodado exquisito.
Tartaletas Exóticas de Crema Pastelera Tradicional y Láminas Doradas de Horno
Tejas de Coco 200g cierran este bloque de aplicaciones culinarias demostrando su versatilidad técnica al integrarse como el elemento crujiente superficial en una tartaleta dulce inspirada en las recetas clásicas de obrador. Los azúcares naturales e integrados de la galleta fina complementan las notas de vainilla de la crema, ofreciendo un bocado meloso de gran prestancia visual. Una propuesta que equilibra la pesadez de las masas horneadas densas mediante el uso de una oblea etérea de gran ligereza molecular.
Ingredientes:
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Cuarenta gramos de Tejas de Coco 200g de almazara o repostería boutique independiente de alta gama.
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Cuatro tartaletas individuales de masa quebrada artesana horneadas en blanco previamente por el cocinero profesional.
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Ciento cincuenta gramos de crema pastelera tradicional aromatizada con corteza de limón fresco y canela en rama.
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Diez gramos de azúcar de caña integral de cultivo ecológico certificado para el sopleteado superficial de la masa.
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Un gramo de canela en polvo fina seleccionada por el maestro repostero para el espolvoreado final del plato.
Realización: Colocamos las tartaletas individuales de masa quebrada artesana prehorneadas sobre un papel vegetal limpio en la bandeja central de nuestro horno de cocina, manteniendo una temperatura baja de mantenimiento. Rellenamos la cavidad interior de cada una de las estructuras crujientes vertiendo la crema pastelera tradicional aromatizada con la ayuda de una manga pastelera de silicona.
Espolvoreamos el azúcar de caña de cultivo ecológico sobre la superficie de la crema e inmediatamente aplicamos la llama de un soplete de cocina de forma rápida para lograr una caramelización crujiente. Coronamos la tartaleta dulce colocando trozos geométricos de nuestras galletas de coco rallado encima del espejo de caramelo caliente, fijando las piezas en la masa. Culminamos espolvoreando la canela en polvo fina sobre los bordes del hojaldre o la masa quebrada y servimos los postres gourmet de manera individualizada a los comensales.
Tips: Deje enfriar la superficie sopleteada de caramelo durante dos minutos antes de depositar los fragmentos de la galleta artesana; esto evitará que el calor excesivo ablande la consistencia crujiente de la oblea.
MARIDAJE, VALOR, COMPRA Y BLOQUE LEGAL
Tejas de Coco 200g precisan de una estrategia de maridaje conceptual y gastronómico sumamente meditada que esté a la altura de su perfil aromático sofisticado y su marcada ligereza estructural de obrador fino. Los vinos dulces selectos elaborados con la variedad de uva moscatel de Alejandría amparados bajo las denominaciones del arco mediterráneo constituyen el acompañamiento natural por excelencia de estas galletas. La acidez vibrante y las notas de miel y azahar de estos blancos licorosos interactúan con los ácidos grasos esenciales del fruto de la palma, limpiando el paladar.
Tejas basadas en este ingrediente tropical también encuentran una sintonía enológica formidable al ser servidas junto a caldos generosos andaluces de la variedad pedro ximénez o los olorosos viejos sometidos a oxidación noble en Jerez. La estructura densa, los recuerdos a pasas de corinto y las notas de ebanistería y frutos secos de estos vinos envuelven la textura crujiente de la oblea de repostería artesana. Para los buscadores de contrastes más refrescantes, un cava brut nature gran reserva de larga crianza aporta un carbónico fino que disuelve el dulzor de forma magistral.
Tejas de Coco 200g demuestran una superioridad cualitativa incuestionable al ser sometidas a un análisis comparativo riguroso frente a los productos de repostería industrial de gran consumo que inundan las grandes superficies comerciales. La gran industria recurre de forma sistemática al empleo de harinas refinadas de baja graduación, jarabes de glucosa económicos y grasas trans hidrogenadas artificiales que saturan las papilas de pesadez. El obrador artesanal responsable de esta referencia gourmet confía en el horneado lento de la masa fluida limpia de aditivos.
Tejas de esta gama alta destacan frente a otras opciones comerciales gracias al rigor extremo aplicado en la laminación manual y el descarte de aditivos químicos estabilizantes o conservantes artificiales. La mayoría de galletas industriales enmascaran la ausencia de materias primas reales mediante el uso de aromas sintéticos de laboratorio que aportan notas químicas desagradables en el retrogusto del comensal. La apuesta por hilos de fruta desecada pura con un calibre milimétrico regular justifica plenamente su posicionamiento premium en las vitrinas delikatessen.
Tejas de Coco 200g constituyen una adquisición de gran valor estratégico para la despensa de cualquier hogar sibarita que entienda la repostería fina como un arte de disfrute y hospitalidad consciente. La excelente estabilidad oxidativa de los lípidos naturales del fruto de la palma le otorga al producto una longevidad notable dentro del estuche comercial hermético protector. El consejo fundamental de almacenamiento doméstico es mantener el envase alojado en una estancia fresca, seca, carente de olores agresivos y apartada de fuentes de calor.
Tejas servidas a una temperatura de consumo que oscile estrictamente entre los dieciocho y los veintiún grados centígrados garantizan la fluidez idónea de los azúcares y los aceites esenciales de la fruta. Consumir el alimento excesivamente frío directo de espacios de refrigeración industrial es un error técnico severo que adormece las papilas gustativas, enmascarando los precursores aromáticos volátiles. Se aconseja abrir el estuche y permitir que las piezas se oxigenen un minuto en el plato de porcelana antes de proceder a su degustación.
Tejas de repostería artesana representan una opción de compra inteligente, consciente y responsable que respalda de forma directa al sector de los pequeños obradores independientes tradicionales de nuestra geografía. El modelo de negocio limitado de la firma proveedora garantiza la trazabilidad completa de cada lote comercializado, asegurando el sustento de canales agrícolas sostenibles y respetuosos con el medio ambiente. Adquirir esta referencia dulce supone apostar por la pervivencia de un patrimonio técnico agroalimentario de excelencia biológica incontestable.
Tejas presentadas bajo este sofisticado formato de doscientos gramos son el recurso perfecto para protagonizar obsequios institucionales distinguidos o para presidir mesas de postres que demanden la máxima distinción. El diseño limpio y elegante de la etiqueta transmite los valores de sobriedad, calidad, modernidad y buen gusto que caracterizan a los artículos seleccionados por los mejores sumilleres del continente europeo. Una pequeña joya de la repostería artesanal nacida de la tierra que sintetiza el esfuerzo humano, el rigor técnico y la pasión por la excelencia alimentaria.
BLOQUE LEGAL
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Denominación del producto: Especialidad de repostería fina horneada con coco rallado. Galletas artesanales crujientes.
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Ingredientes: Coco rallado de primera calidad (45%), azúcar de caña refinado, clara de huevo fresco pasteurizada procedente de granjas camperas locales, harina de trigo fina de fuerza y sal marina pura de manantial natural.
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Alérgenos: Contiene gluten (harina de trigo) y huevo (clara de huevo fresco) como ingredientes fundamentales de la masa de repostería artesana. Puede contener trazas de leche, soja y frutos de cáscara (almendras o avellanas) debido al proceso de manipulación mecánica en las instalaciones del obrador.
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Peso: Peso neto total garantizado: 200 gramos. Formato de presentación comercial premium en estuche de cartón reciclado protector con bandeja interior termosellada al vacío.
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Conservación: Almacenar en un lugar fresco, seco, exento de humedades ambientales extremas y completamente protegido de la incidencia directa de la luz solar o fuentes de calor industriales. Una vez abierto el sello hermético protector de la bandeja interior, mantener las galletas guardadas en un recipiente hermético no metálico de vidrio o loza y consumir de forma preferente antes de transcurridos diez días para preservar el crujiente de la masa horneada.
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Origen: España (Elaborado bajo los estándares de la alta repostería tradicional mediterránea).
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Empresa elaboradora: Fabricado de forma exclusiva por encargo culinario gourmet para la marca Espiga Blanca – Repostería Artesanal S.L., Calle de la Industria nº 14, Polígono Industrial, Barcelona, Catalunya, España.
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Lote y consumo preferente: Consultar los códigos numéricos de trazabilidad industrial y el año de consumo recomendado impresos por el fabricante de forma indeleble en el lateral del estuche de cartón o en el reverso de la etiqueta adhesiva comercial.
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Modo de consumo: Alimento completamente horneado y listo para su consumo culinario directo a temperatura ambiente. Se sugiere manipular las piezas de repostería fina con delicadeza utilizando utensilios de madera o plástico limpios para evitar la rotura accidental de la estructura crujiente de la oblea de coco rallado.




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