HISTORIA, CONTEXTO Y PRODUCTO
Lata es el envase histórico que evoca la aristocracia dulcera y resguarda la memoria centenaria de la confitería tradicional española. Esta Lata de Caramelos de Cafe y Leche 330gr Dos Cafeteras encarna el pináculo de la tradición artesana nacida en el corazón de Navarra.
La historia gastronómica de este dulce singular hunde sus raíces en mil ochocientos ochenta y seis en la ciudad de Pamplona. Claudio Unzué Urmeneta fundó un obrador artesano donde comenzó a experimentar con la cocción pausada de leche de vaca y azúcar.
El origen de la marca Dos Cafeteras surgió de una anécdota entrañable vinculada a la esposa del fundador en el taller familiar. Al contemplar el éxito de las pastillas, aconsejó a Claudio colocar dos cafeteras de plata en el escaparate como distintivo comercial.
Aquel símbolo visual transformó la modesta confitería en un emblema indiscutible de distinción para la sociedad pamplonesa de finales del siglo diecinueve. Reyes, nobles y diplomáticos convirtieron estas pastillas artesanales en un regalo protocolario habitual al visitar la capital del viejo reino de Navarra.
La Lata metálica decorada surgió para proteger la textura del dulce y pronto se convirtió en un icono decorativo de los hogares. Cada Lata preservaba las piezas de la humedad exterior, asegurando que el proceso natural de maduración culminara de forma impecable en su interior.
El contexto cultural de Pamplona se encuentra íntimamente ligado al consumo de estas pastillas durante las tertulias de café del otoño. En los salones del Casino Principal y cafés de la Plaza del Castillo, este bocado representaba el estatus y la pausa reflexiva.
A diferencia del toffee anglosajón o del caramelo duro hervido, esta pastilla navarra responde a un proceso técnico completamente singular en Europa. El caramelo de Dos Cafeteras no se consume fresco, sino que requiere una maduración paciente en bodegas oscuras de curación.
Tras la cocción lenta de la leche entera con azúcar y jarabe de glucosa, la masa se vierte en moldes para su enfriamiento. Posteriormente, las pastillas reposan en secaderos tradicionales durante un periodo mínimo de noventa días bajo humedad y temperatura estrictamente controladas.
Durante estos tres meses de bodega, los azúcares naturales sufren una transformación química que rompe la consistencia masticable y correosa inicial. La pastilla pasa de ser una goma densa a un bloque cristalizado que se deshace espontáneamente al posarse sobre la lengua.
El extracto natural de café seleccionado para la fórmula procede de granos de tueste natural de primera calidad importados cuidadosamente. El café aporta notas torrefactas elegantes que equilibran la untuosidad grasa de la leche fresca de vaca recién pasteurizada en el obrador.
La firma Dos Cafeteras fue absorbida posteriormente por otra histórica casa navarra, Caramelos El Caserío, fundada en Tafalla por Juan Jesús Alfaro. Esta unión empresarial permitió preservar la receta original de mil ochocientos ochenta y seis sin alterar un ápice sus métodos tradicionales.
La fábrica actual mantiene los mismos calderos de cobre donde la leche entera hierve a fuego directo durante horas continuadas. Este contacto con el metal caliente provoca una caramelización no enzimática que otorga a la masa su color avellana tostado tan característico.
Desde un enfoque gourmet, esta pieza de confitería trasciende la definición común de golosina para erigirse en un bombón lácteo curado. Los gastrónomos valoran su capacidad para disolverse en el paladar sin adherirse a la dentadura, desplegando capas sucesivas de sabor tostado.
El formato en Lata metálica litografiada de trescientos treinta gramos constituye un homenaje vivo al diseño gráfico clásico de principios del siglo veinte. Cada Lata presenta motivos dorados, tipografías barrocas y el célebre escudo con las dos cafeteras que identifican la autenticidad del producto.
La durabilidad física de la Lata asegura una barrera absoluta frente a la radiación solar, los olores invasivos y la humedad atmosférica. Este recipiente noble no solo custodia el dulce, sino que adquiere una segunda vida en alacenas y escritorios como costurero o joyero.
El compromiso ético de la manufactura navarra se apoya en ganaderías locales que suministran leche entera fresca libre de hormonas artificiales. La ausencia total de conservantes químicos o colorantes sintéticos garantiza una etiqueta limpia que enorgullece a la industria agroalimentaria de nuestra tierra.
En los banquetes cortesanos de Alfonso trece, las pastillas de Dos Cafeteras se servían en bandejas de plata tras el servicio de café. Este arraigo histórico consolidó al dulce como un icono de la repostería fina navarra, equiparable a los mejores chocolates suizos.
El consumidor sibarita valora en esta presentación de trescientos treinta gramos la abundancia generosa de unidades envueltas individualmente en papel parafinado. Cada envoltorio protege la superficie quebradiza de la pastilla, garantizando que conserve su textura cristalina intacta hasta el momento exacto de su degustación.
La evolución del gusto gastronómico ha devuelto a este caramelo madurado a un lugar de honor dentro de las tiendas especializadas. Su textura quebradiza y su sabor profundo a café con leche condensada conquistan a las nuevas generaciones que buscan autenticidad artesana.
En definitiva, la Lata de Caramelos de Cafe y Leche 330gr Dos Cafeteras sintetiza más de un siglo de paciencia, técnica y excelencia. Una joya dulce que prestigia la despensa española y convierte el acto de degustar un caramelo en un viaje sensorial inolvidable.
La meticulosa selección de las materias primas garantiza que cada pastilla mantenga un perfil sápido idéntico al ideado por Claudio Unzué. La leche fresca de granja aporta proteínas que emulsionan con la manteca natural durante el prolongado hervor en las calderas de cobre.
Esa interacción bioquímica dota al dulce de una untuosidad sedosa que ninguna grasa vegetal de sustitución puede igualar en boca. El consumidor detecta de inmediato la nobleza de una elaboración donde el tiempo de reposo sustituye a los aditivos gelificantes industriales.
La preservación de los métodos de curación en bodega demuestra que la alta confitería puede resistir las prisas de la automatización masiva. Esta perseverancia artesanal es el motivo por el cual la marca continúa recibiendo elogios unánimes de la crítica gastronómica europea.
Tener este envase en casa es abrir una ventana al patrimonio culinario de Navarra, celebrando el trabajo paciente de maestros confiteros. Un clásico inmortal que viste de gala cualquier sobremesa y convierte un gesto cotidiano en un banquete de placer aromático irrepetible.
ANÁLISIS SENSORIAL Y EXPERIENCIA
La experiencia organoléptica que desencadena este dulce comienza en el instante en que los dedos retiran la tapa metálica del envase. Un suspiro aromático cálido y seductor escapa de la Lata, inundando la estancia con recuerdos a cafetería histórica y obrador tradicional.
El análisis olfativo primario sitúa al catador ante un torrente de notas lácteas cocidas que recuerdan vivamente al dulce de leche campesino. De inmediato, emerge la presencia noble del café tostado, con efluvios de moka, grano recién molido y corteza de pan moreno horneado.
Al desenvolver una pastilla individual de su papel parafinado original, se aprecia una forma prismática rectangular de bordes nítidos y rectos. El color es un tostado avellana claro, mate y libre de aceites superficiales, que atestigua una cristalización perfecta en secadero.
Al tacto, la pieza se percibe rígida, seca y densa, sin mostrar la elasticidad viscosa de los toffees comerciales convencionales. No mancha las yemas de los dedos ni desprende humedad pegajosa, manteniendo una presencia impecable que anticipa su comportamiento en boca.
Al depositar la pastilla sobre la lengua, no debe morderse de inmediato; el calor bucal inicia una disolución pausada y sumamente placentera. La saliva hidrata la superficie externa, liberando una caricia láctea sedosa que tapiza las papilas gustativas con dulzura equilibrada.
A los pocos segundos de permanencia en boca, la microestructura cristalina de la pastilla cede suavemente ante una leve presión palatina. El caramelo se fractura en miles de granos microscópicos que se funden de manera instantánea, transformándose en una crema líquida aterciopelada.
En ese instante mágico, el sabor despliega toda su complejidad aromática: el dulzor de la leche condensada se entrelaza con el café amargo. Surgen notas secundarias de mantequilla clarificada, vainilla natural, toffee artesano y un fondo sutil de caramelo ligeramente salino y tostado.
El motivo por el cual esta pastilla engancha de forma tan adictiva reside en su insólito comportamiento textural dentro de la boca. El cerebro anticipa un caramelo duro que requiere masticación prolongada o succión eterna, pero encuentra un bombón soluble que desaparece plácidamente.
Esta disolución cremosa evita cualquier molestia mecánica, ya que la masa curada jamás se adhiere a los molares ni al paladar superior. Quien prueba una de estas pastillas experimenta una gratificación sensorial instantánea que invita a desdoblar un nuevo envoltorio sin pausa.
El paso por garganta de este dulce es fluido, balsámico y reconfortante, dejando una estela aromática de café con leche recién preparado. No deja sensación de sed ardiente ni empalago azucarado, confirmando la nobleza de su formulación láctea y su equilibrado porcentaje de glucosa.
Imagine una tarde invernal en el salón mientras la lluvia golpea con suavidad los cristales y la luz dorada de la lámpara ilumina un libro. Tomar una pastilla de esta Lata junto a una taza humeante de infusión transforma la merienda en un remanso de paz interior.
En una sobremesa distinguida con amigos gastrónomos, abrir el envase litografiado y ofrecer estas piezas envueltas suscita admiración inmediata. Los comensales desenvuelven el papel con curiosidad y sus rostros reflejan asombro al constatar que el caramelo se disuelve como pura crema.
Durante una jornada de estudio o trabajo intelectual, dejar fundir una pastilla bajo la lengua aporta un estímulo cerebral sereno y gratificante. La cafeína suave del extracto natural despierta la concentración mientras la glucosa noble alimenta la mente sin provocar picos de fatiga.
La psicología del consumo de estas pastillas conecta con la ternura de los recuerdos infantiles y el afecto hacia las personas mayores. Este dulce representa la recompensa noble que los abuelos guardaban en el aparador para premiar visitas o celebrar momentos familiares entrañables.
El retrogusto final que deja en el paladar es extraordinariamente largo, limpio y elegante, perdurando notas de café moka durante minutos. Mucho tiempo después de haber finalizado la pieza, la memoria gustativa conserva el recuerdo nítido de una pastelería tradicional viva y pura.
La textura quebradiza de la pastilla demuestra la maestría del proceso de curación en bodega durante noventa días de reposo continuo. Ese tiempo transforma la materia prima densa en una caricia etérea que no encuentra comparación en el panorama confitero internacional.
La ausencia de grasas hidrogenadas permite que la manteca láctea funda a la temperatura biológica del cuerpo humano sin dejar residuos cerosos. Cada degustación confirma la vigencia de una fórmula concebida en mil ochocientos ochenta y seis para satisfacer a los paladares más exigentes.
El aroma que permanece en los dedos tras manipular el envoltorio evoca los tostaderos de café antiguos y los obradores de caramelo artesanal. Es una experiencia inmersiva que apela a todos los sentidos, haciendo de cada caramelo una pequeña obra de arte comestible.
La elegancia sápida del producto radica en su armonía milimétrica: ni el café eclipsa a la leche, ni el azúcar opaca los tostados nobles. Una creación maestra que demuestra cómo la confitería tradicional española puede alcanzar cotas de sofisticación parangonables a la alta bombonería.
USOS, APLICACIONES Y RECETAS
La versatilidad gastronómica de estas pastillas maduradas permite trascender su consumo directo para incorporarlas en sofisticadas recetas de repostería. Su capacidad para fundirse en líquidos calientes aporta una base inigualable de café con leche caramelizado a múltiples postres artesanos.
A continuación, se detallan siete recetas completas desarrolladas minuciosamente para extraer el máximo potencial culinario de estas emblemáticas pastillas navarras.
Flan Tradicional Casero de Pastillas de Café con Leche y Caramelo Dorado
Esta receta eleva el postre familiar por excelencia sustituyendo el azúcar refinado por la riqueza aromática y láctea de este caramelo centenario.
Ingredientes:
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10 pastillas de la Lata de Caramelos de Cafe y Leche 330gr Dos Cafeteras
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500 ml de leche entera fresca de caserío
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4 huevos camperos frescos de categoría ecológica
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60 g de azúcar blanco para el caramelo del molde
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20 ml de agua mineral natural
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1 cucharadita de extracto natural de vainilla Bourbon
Realización:
Comenzamos preparando el caramelo líquido poniendo el azúcar y el agua mineral en un cazo de fondo grueso a fuego medio sin remover. Dejamos que el almíbar tome un tono ámbar dorado brillante, vertiéndolo de inmediato en el fondo y paredes de una flanera metálica.
En una cazuela aparte calentamos la leche entera fresca e incorporamos las diez pastillas desprovistas de su envoltorio de papel parafinado. Removemos con varillas manuales a fuego suave hasta que las pastillas se disuelvan por completo en la leche, apagando antes de hervir.
En un cuenco amplio batimos los cuatro huevos camperos con la vainilla, integrando la leche aromatizada templada en un hilo continuo con varillas. Colamos la mezcla por un tamiz fino para eliminar posibles impurezas y vertemos la crema en la flanera caramelizada.
Precalentamos el horno a ciento sesenta grados centígrados y horneamos la flanera al baño María durante cuarenta y cinco minutos hasta que cuaje. Dejamos enfriar a temperatura ambiente y refrigeramos un mínimo de seis horas en nevera antes de desmoldar en plato hondo.
El resultado es un flan de textura sedosa con un profundo aroma a café con leche caramelizado que cautiva al primer bocado en mesa.
Tips:
Colar la mezcla de huevos y leche aromatizada antes de hornear garantiza una textura interna lisa sin burbujas de aire antiestéticas.
Helado Cremoso de Pastillas Maduradas con Tropezones Crujientes
Un postre helado sin necesidad de máquina heladera donde la pastilla caramelizada aporta untuosidad y notas torrefactas a la nata montada.
Ingredientes:
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12 pastillas de la Lata de Caramelos de Cafe y Leche 330gr Dos Cafeteras
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400 ml de nata líquida para montar con 35% de materia grasa
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150 ml de leche condensada entera tradicional
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50 ml de café expreso recién hecho caliente
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4 pastillas adicionales picadas a cuchillo para tropezones crujientes
Realización:
En un cuenco resistente al calor vertemos el café expreso recién extraído muy caliente e introducimos las doce pastillas de caramelo navarro. Removemos pacientemente con una cuchara de madera hasta que las pastillas se disuelvan totalmente en el café, formando un jarabe espeso y brillante.
Incorporamos la leche condensada al jarabe templado, mezclando bien hasta integrar ambas fases y dejamos enfriar a temperatura ambiente. En un recipiente metálico grande previamente enfriado en el congelador, montamos la nata líquida a punto firme con varillas eléctricas.
Vertemos la crema fría de café y caramelo sobre la nata montada en tres tandas, integrando con espátula de silicona mediante movimientos envolventes. Añadimos las cuatro pastillas adicionales picadas en trozos irregulares con un cuchillo, repartiéndolas por toda la masa helada.
Vertemos la mezcla en un molde rectangular metálico tipo plum cake y cubrimos con film transparente en contacto directo con la crema. Congelamos durante al menos ocho horas antes de servir con cuchara sacabolas en copas frías decoradas con barquillos artesanos.
La crema helada resulta sumamente mantecosa, sorprendiendo al comensal con los tropezones cristalinos que crujen placenteramente en cada cucharada.
Tips:
Picar las pastillas de adorno justo antes de congelar evita que absorban humedad, manteniendo su textura quebradiza intacta en el helado.
Mousse Suave de Queso Mascarpone y Reducción Caliente de Pastillas
Un postre de cuchara de alta restauración que une la suntuosidad láctea del queso italiano con el contraste caliente del caramelo fundido.
Ingredientes:
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8 pastillas de la Lata de Caramelos de Cafe y Leche 330gr Dos Cafeteras
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250 g de queso mascarpone artesanal fresco
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2 huevos camperos (separadas las claras de las yemas)
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40 g de azúcar glas finamente tamizado
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40 ml de nata líquida ligera para la salsa
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Cacao puro en polvo desgrasado para espolvorear
Realización:
En un cuenco mediano batimos las dos yemas de huevo con el azúcar glas hasta blanquear y doblar su volumen inicial con varillas. Añadimos el queso mascarpone a temperatura ambiente, batiendo despacio hasta lograr una pomada lisa, untuosa y completamente homogénea.
En otro recipiente limpio montamos las dos claras de huevo a punto de nieve firme con una pizca diminuta de sal marina fina. Incorporamos las claras montadas a la crema de mascarpone con suma delicadeza mediante movimientos envolventes de abajo hacia arriba.
Repartimos la mousse blanca en cuatro copas anchas de cristal transparente y las llevamos al frigorífico durante al menos cuatro horas continuadas. Justo antes del servicio, fundimos las ocho pastillas con la nata ligera en un cazo pequeño a fuego suave removiendo con espátula.
Retiramos la salsa de caramelo cuando esté líquida y templada, vertiendo dos cucharadas soperas calientes sobre cada copa de mousse fría. Espolvoreamos cacao puro por encima y servimos de inmediato para que el contraste térmico y sápido deslumbre en la mesa dulce.
La ligereza aérea del mascarpone se funde con el jarabe tibio de café y leche, logrando una experiencia gustativa digna de estrella culinaria.
Tips:
La salsa de pastillas debe verterse tibia y no hirviendo para evitar que el queso mascarpone se derrita antes de llegar al paladar.
Natillas Conventuales Aromatizadas con Pastillas de Café con Leche
Una reinterpretación de las natillas tradicionales castellanas donde la pastilla caramelizada sustituye al azúcar común aportando color tostado.
Ingredientes:
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8 pastillas de la Lata de Caramelos de Cafe y Leche 330gr Dos Cafeteras
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600 ml de leche entera de vaca fresca
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4 yemas de huevo campero de corral
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25 g de almidón de maíz sin gluten (maicena)
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1 rama de canela de Ceilán entera
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Galletas maría artesanas para decorar cada cuenco
Realización:
Separamos cincuenta mililitros de leche fría en una taza y disolvemos el almidón de maíz batiendo con un tenedor hasta eliminar grumos secos. En una cazuela calentamos el resto de la leche con la rama de canela y las ocho pastillas de caramelo a fuego lento.
Removemos con una cuchara de madera hasta que las pastillas se disuelvan por completo en la leche caliente, apagando el fuego diez minutos. En un bol batimos las cuatro yemas de huevo, vertemos el almidón disuelto y colamos la leche tibia de caramelo por encima en hilo fino.
Devolvemos toda la mezcla a la cazuela y cocinamos a fuego medio-bajo sin parar de remover con varillas en movimientos en ocho continuos. Cuando la crema espese y nape la cuchara sin llegar a hervir, retiramos del fuego y repartimos en cuatro cuencos de barro.
Dejamos templar diez minutos a temperatura ambiente, coronamos cada cuenco con una galleta artesana y refrigeramos durante tres horas antes de servir. Las natillas adquieren un tono café con leche dorado fascinante y una textura sedosa que evoca las mejores meriendas de convento.
Tips:
Cocinar la crema a fuego muy bajo sin que hierva previene que las yemas cuajen, asegurando unas natillas lisas como la seda.
Panna Cotta Sedosa con Espejo Brillante de Café con Leche
Un postre italiano clásico reinterpretado con la elegancia de la confitería navarra en una cobertura aromática de brillo cristalino.
Ingredientes:
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6 pastillas de la Lata de Caramelos de Cafe y Leche 330gr Dos Cafeteras para el espejo superior
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400 ml de nata líquida para montar con 35% de materia grasa
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100 ml de leche entera fresca
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50 g de azúcar blanco de caña
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3 hojas de gelatina neutra (cola de pescado)
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30 ml de agua mineral para la cobertura de caramelo
Realización:
Hidratamos dos hojas de gelatina en un plato con agua helada cinco minutos. En un cazo calentamos la nata, la leche y el azúcar hasta hervir. Retiramos del fuego, incorporamos la gelatina escurrida removiendo hasta disolver y repartimos en cuatro vasitos inclinados en nevera dos horas.
Para el espejo superior, hidratamos la hoja de gelatina restante en agua fría. En un cazo fundimos las seis pastillas con el agua a fuego suave. Añadimos la gelatina escurrida al caramelo líquido caliente, removemos bien y dejamos templar a temperatura ambiente diez minutos.
Vertemos el jarabe de caramelo templado sobre la panna cotta ya cuajada, devolviendo los vasos a la nevera durante dos horas adicionales. Al desmoldar o servir en vaso, la capa blanca láctea sostiene un espejo brillante de caramelo tostado de presentación impecable.
El bocado resulta sumamente equilibrado, contrastando la pureza grasa de la nata con la fuerza tostada del café con leche de la pastilla.
Tips:
Asegurarse de que el jarabe de caramelo esté frío al verterlo sobre la panna cotta evita derretir la base blanca ya gelatinizada.
Crepes Finos con Relleno de Manzana Caramelizada y Salsa de Pastillas
Una merienda de fiesta donde la fruta asada y la masa fina de crepe se bañan en un jarabe espeso de café y leche curada.
Ingredientes:
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6 pastillas de la Lata de Caramelos de Cafe y Leche 330gr Dos Cafeteras
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125 g de harina de trigo fina tamizada
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250 ml de leche entera fresca
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2 huevos camperos grandes
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20 g de mantequilla derretida para la masa
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2 manzanas reinetas peladas y cortadas en láminas finas
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30 g de mantequilla artesana y 40 ml de nata líquida
Realización:
En el vaso de la batidora mezclamos la harina, la leche, los huevos y la mantequilla derretida, triturando hasta lograr una masa fluida sin grumos. Dejamos reposar la masa media hora en nevera. En una sartén doramos las láminas de manzana con los treinta gramos de mantequilla diez minutos.
Cocinamos cuatro crepes finos en una sartén antiadherente caliente untada con mantequilla, dorando un minuto por cada cara con destreza. Rellenamos cada crepe con las manzanas caramelizadas templadas y los doblamos en cuatro formando triángulos regulares sobre platos llanos.
En un cazo pequeño fundimos las seis pastillas con la nata líquida a fuego lento hasta formar una salsa melosa, densa y brillante. Salseamos los crepes generosamente con la salsa caliente de caramelo y servimos de inmediato para disfrutar de una merienda campestre de lujo.
Tips:
Dejar reposar la masa de crepes treinta minutos en frío relaja el gluten de la harina, logrando unos crepes finos y elásticos.
Coulant Tibio de Chocolate Blanco con Núcleo Fundente de Pastilla
Un bizcocho individual con corazón líquido donde una pastilla entera colocada en el centro se funde durante el horneado rápido.
Ingredientes:
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4 pastillas enteras de la Lata de Caramelos de Cafe y Leche 330gr Dos Cafeteras
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120 g de chocolate blanco para repostería de alta pureza
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80 g de mantequilla sin sal artesana
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2 huevos enteros y 2 yemas de huevo campero
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40 g de azúcar blanco y 35 g de harina tamizada
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Mantequilla y cacao en polvo para los moldes
Realización:
Fundimos el chocolate blanco con la mantequilla al baño María suave hasta lograr una crema homogénea brillante, dejando templar cinco minutos. En un cuenco batimos con varillas los huevos enteros, las yemas y el azúcar hasta que la mezcla blanquee y doble su volumen inicial.
Añadimos el chocolate templado a los huevos batiendo despacio e incorporamos la harina tamizada con movimientos envolventes suaves de espátula. Engrasamos cuatro moldes individuales de soufflé con mantequilla y espolvoreamos cacao en polvo en su interior para facilitar el desmoldado.
Vertemos la masa hasta la mitad de los moldes, colocamos una pastilla entera en el centro de cada uno y cubrimos con más masa. Horneamos a doscientos grados durante exactamente nueve minutos, desmoldando con cuidado en platos calientes para que el núcleo brote fundido.
Al hundir la cuchara en el bizcocho caliente, la pastilla fundida brota como lava dorada combinando café, leche y cacao blanco en el plato.
Tips:
Enfriar las pastillas en el congelador quince minutos antes de introducirlas en la masa asegura que permanezcan en el centro al hornear.
MARIDAJE, VALOR, COMPRA Y BLOQUE LEGAL
El maridaje de este dulce noble exige atender a la interacción armoniosa entre la grasa láctea cocida y las notas torrefactas del café. En el terreno de los destilados, estas pastillas encuentran una afinidad prodigiosa con whiskies de malta escoceses envejecidos en barricas de jerez.
Las notas de roble tostado, frutos secos y vainilla de un whisky Speyside dialogan de manera excelsa con el caramelo madurado en secadero. Asimismo, los rones viejos del Caribe añejados en soleras profundas aportan un fondo de caña de azúcar que abraza la untuosidad láctea.
Para quienes prefieren vinos generosos andaluces, un Pedro Ximénez de solera vieja o un Oloroso dulce de Jerez resultan acompañantes memorables. Los recuerdos a pasas, higos secos y maderas nobles de estos caldos fortificados ensalzan la caramelización de la pastilla sin generar pesadez.
En el ámbito de las infusiones calientes, los tés negros ahumados como el clásico Lapsang Souchong crean un contrapunto aromático audaz y distinguido. El humo noble de las hojas de té corta la dulzura de la leche, limpiando el paladar tras la disolución completa del caramelo.
Si se opta por el café de especialidad, los orígenes únicos de tueste medio procedentes de Etiopía o Colombia aportan acidez cítrica brillante. Esa frescura frutal lava la boca tras cada bocado, permitiendo apreciar nuevamente la riqueza de una segunda pastilla con nitidez.
Al contrastar este producto artesanal navarro con los toffees y caramelos industriales comunes, las ventajas cualitativas resultan abrumadoras. La confitería masiva recurre habitualmente a grasas de palma refinadas, jarabes de maíz ricos en fructosa y aromas sintéticos de café artificial.
Frente a esa estandarización ultraprocesada, Dos Cafeteras entrega una fórmula limpia basada exclusivamente en leche entera fresca, azúcar y café natural. Además, el proceso de curación durante noventa días en bodega representa una singularidad técnica que ninguna fábrica automatizada puede replicar económicamente.
El valor gastronómico de este producto radica en su condición de bien patrimonial vivo de la repostería artesana española e internacional. Contar con este envase en la despensa permite solventar una sobremesa festiva o agasajar a visitas con la prestancia de una confitería decimonónica.
Para conservar las pastillas en óptimas condiciones organolépticas en el hogar, se recomienda mantener la Lata en una estancia fresca y seca. La temperatura ideal de custodia oscila entre los quince y los veinte grados centígrados, con una humedad ambiental relativa moderada.
Debe evitarse guardar el producto en el frigorífico doméstico, ya que el frío excesivo y la condensación alterarían la estructura cristalina quebradiza. Asegurar el cierre ajustado de la tapa metálica tras cada apertura protegerá las piezas restantes contra olores extraños de la cocina.
La adquisición de este envase representa un respaldo directo a la preservación de los oficios artesanales y a la ganadería lechera navarra. Comprar una referencia de Dos Cafeteras es apostar por obradores centenarios que mantienen vivos los métodos de elaboración manual en España.
El formato generoso de trescientos treinta gramos ofrece un rendimiento excepcional para el consumo familiar continuado durante semanas de otoño e invierno. Cada pastilla individual regala una dosis de satisfacción sápida concentrada, convirtiendo cada compra en una inversión rentable en placer gourmet duradero.
Obsequiar este envase litografiado constituye un detalle de cortesía impecable para anfitriones, compromisos institucionales o celebraciones navideñas familiares. La belleza decorativa del metal perdura en el tiempo mucho después de haber disfrutado de sus deliciosas pastillas artesanales en la sobremesa.
BLOQUE LEGAL
Denominación del producto: Pastillas de café y leche maduradas en bodega (Caramelos de café y leche Dos Cafeteras).
Ingredientes: Leche (98%), azúcar, jarabe de glucosa y extracto de café.
Alérgenos: Contiene leche y sus derivados lácteos (incluida la lactosa natural). Producto naturalmente exento de gluten de trigo, cebada, centeno o avena. No contiene trazas de frutos de cáscara, huevo, soja ni sulfitos añadidos. Alimento apto para personas con celiaquía.
Peso neto: 330 gramos e (Envase metálico litografiado tradicional conteniendo aproximadamente 55 pastillas envueltas individualmente en papel parafinado).
Conservación: Antes de abrir: Conservar en un lugar fresco, seco, limpio y ventilado, alejado de la radiación solar directa y fuentes de calor, a temperaturas entre 15 °C y 20 °C con humedad relativa inferior al 65%. Después de abrir: Mantener las pastillas en el interior de su envase metálico con la tapa herméticamente cerrada a presión, en ambiente seco y libre de olores extraños. No refrigerar.
Origen: España (Elaborado y envasado de forma artesanal en Navarra).
Empresa elaboradora: Elaborado por Caramelos El Caserío S.A. (División Pastillas Dos Cafeteras), Polígono Industrial La Nava, Calle B, 31300 Tafalla, Navarra, España. Registro General Sanitario de Empresas Alimentarias y Alimentos RGSEAA Nº 23.00045/NA.
Lote y consumo preferente: Ver fecha de consumo preferente y código alfanumérico de lote grabados en la base inferior metálica del envase o en el lateral de la faja de seguridad. Consumir preferentemente antes de 24 meses desde su fecha de envasado original.
Modo de consumo: Alimento listo para su consumo directo a temperatura ambiente. Desplegar el papel parafinado protector y depositar la pastilla sobre la lengua, dejando que el calor corporal la disuelva lentamente sin morder para apreciar su textura cristalina y cremosa. Apto para su empleo como ingrediente noble en recetas de repostería fina y postres gourmet.




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