Crema de cacahuete 250g Gumendi: La pureza orgánica en textura de seda
HISTORIA, CONTEXTO Y PRODUCTO
La Crema de cacahuete 250g Gumendi no es simplemente un producto untable; es el resultado de una evolución histórica que ha transformado una legumbre humilde en un superalimento venerado por la alta gastronomía saludable. Para comprender la magnitud de esta referencia, es imperativo remontarse a los orígenes del cultivo del cacahuete (Arachis hypogaea), una planta que, a pesar de su nombre, no pertenece a la familia de los frutos de cáscara, sino a las fabáceas.
La Crema que hoy nos presenta la firma navarra Gumendi hunde sus raíces en la sabiduría agrícola de la Ribera del Ebro, una zona donde la tradición de respetar el suelo se ha convertido en una seña de identidad innegociable. El cacahuete, originario de las regiones tropicales de América del Sur, ha viajado por el mundo durante milenios, pero ha sido en manos de productores comprometidos con la ecología donde ha alcanzado su máximo potencial organoléptico.
Esta Crema se distancia radicalmente de las versiones industriales que inundaron los mercados en el siglo XX. Durante décadas, este producto se asoció con aditivos, azúcares refinados y aceites de palma hidrogenados que desvirtuaban el sabor original del fruto. Gumendi, basándose en su filosofía de «vuelta a la tierra», decidió romper con esa tendencia para ofrecer una alternativa que contiene un único ingrediente: cacahuete tostado de cultivo biológico certificado.
El contexto cultural de la Crema de cacahuete ha experimentado un cambio de paradigma fascinante. Si bien en el imaginario colectivo se situaba como un ingrediente básico de la dieta norteamericana, en la actualidad es el estandarte de la tendencia Clean Label o etiqueta limpia en Europa. Los consumidores gourmet ya no buscan artificios, sino la honestidad matérica que Gumendi garantiza en su envase de 250 gramos, un tamaño ideal para preservar la frescura de los aceites naturales del fruto.
Desarrollar el sabor de esta Crema implica un proceso técnico de tostado de alta precisión. En las instalaciones de Gumendi en Lodosa, Navarra, los cacahuetes se someten a un calor controlado que permite la reacción de Maillard en su justa medida. Este proceso no solo carameliza los azúcares naturales del fruto, sino que libera los aceites esenciales que darán a la mezcla su fluidez característica sin necesidad de añadir grasas externas de baja calidad.
La información real de la marca Gumendi subraya un compromiso inquebrantable con la trazabilidad. Desde su fundación en 1992, esta empresa familiar ha liderado el sector de la fruta y verdura ecológica en España. Aplicar ese conocimiento a un producto procesado como la Crema de cacahuete les permite asegurar que el grano utilizado está libre de micotoxinas y pesticidas químicos, factores críticos que suelen empañar la calidad de los cacahuetes de producción intensiva.
Desde un enfoque gourmet, esta Crema se explica por su pureza mineral y proteica. El cacahuete biológico posee una densidad de nutrientes muy superior al convencional, lo que se traduce en un sabor mucho más profundo, terroso y persistente en el paladar. No estamos ante una pasta dulce, sino ante una emulsión natural que respeta la nota salina intrínseca del fruto, a pesar de no llevar sal añadida, lo que demuestra la calidad de la materia prima seleccionada.
La importancia del envase de cristal en esta Crema no es solo estética, sino funcional. El vidrio es un material inerte que no transfiere olores ni sabores, asegurando que la fragancia del cacahuete recién tostado se mantenga intacta hasta que el cliente rompe el sello de seguridad. Además, permite observar la separación natural del aceite, un signo inequívoco de que el producto es 100% natural y carece de emulgentes químicos que obliguen a la mezcla a permanecer estática.
La Crema de cacahuete de Gumendi se ha posicionado en el mercado como una herramienta indispensable para el profesional de la cocina. Su versatilidad le permite transitar desde la repostería fina hasta la cocina de vanguardia, actuando como base para salsas tipo satay o como elemento graso en vinagretas de autor. Su perfil aromático es tan limpio que no interfiere con otros ingredientes nobles, sino que potencia su untuosidad y cuerpo.
Hablar de Gumendi es hablar de respeto por el ciclo biológico. Al elegir su Crema, el consumidor apoya un modelo de agricultura que favorece la biodiversidad y el mantenimiento del tejido rural navarro. Es un producto que lleva el sello de la certificación ecológica europea, lo que garantiza que cada paso, desde la siembra hasta el envasado, ha sido auditado para cumplir con los estándares más exigentes de respeto medioambiental.
El desarrollo de este producto responde a una demanda de salud y placer. La Crema de cacahuete es rica en grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas, esenciales para la salud cardiovascular. Pero más allá de su perfil técnico, es su textura «smooth» o suave la que cautiva al gourmet. Una molienda de piedra ultrarrápida permite que las partículas de cacahuete se reduzcan a micras, creando una sensación de terciopelo líquido que redefine el concepto de crema vegetal.
En resumen, la Crema de cacahuete 250g Gumendi es un testimonio de cómo la simplicidad, cuando se ejecuta con excelencia artesanal, supera cualquier fórmula compleja. Es el lujo de lo auténtico puesto al servicio del desayuno, la merienda o la cena. Una pieza de despensa que no necesita eslóganes comerciales porque su verdad reside en el fondo del tarro, donde solo habitan cacahuetes, fuego y tiempo.
🧱 ANÁLISIS SENSORIAL Y EXPERIENCIA
La experiencia sensorial que propone la Crema de cacahuete 250g Gumendi comienza con un impacto visual rotundo. Al observar el tarro, nos encontramos con un color ocre dorado, muy similar al de la arena tostada bajo el sol del mediodía. No presenta los tonos blanquecinos de las cremas con exceso de azúcar ni los marrones oscuros de los frutos quemados. Es una tonalidad vibrante y homogénea que promete una calidad de tostado superior y una frescura absoluta.
Al abrir el envase, el análisis del aroma es, posiblemente, el momento más evocador de la degustación. Lo primero que detecta el olfato es una nota de salida de madera noble y cereal horneado. No existe ese rastro de humedad estancada o de grasas rancias que suele aquejar a las cremas industriales. Aquí, el aroma es limpio, expansivo y profundamente cálido. Se perciben matices que recuerdan a la legumbre fresca mezclados con el perfume balsámico de los aceites volátiles liberados durante la molienda.
La textura de esta Crema es su atributo técnico más destacado. Al introducir una cuchara, se nota una fluidez magistral. Es una textura «corriente», lo que en términos gourmet significa que tiene la densidad justa para ser untada sin oponer resistencia, pero la viscosidad suficiente para no gotear de forma incontrolada. Al tacto lingual, el producto se desintegra como si fuera seda. No se perciben granos ni asperezas; es una emulsión micro-molida que recubre las papilas gustativas de forma inmediata y reconfortante.
El análisis del sabor revela una complejidad inesperada en un producto monoinstrumental. La entrada en boca es dulce, aunque parezca paradójico al no llevar azúcares añadidos. Este dulzor proviene de la caramelización de los propios hidratos de carbono del cacahuete orgánico. Acto seguido, aparece una nota salina muy sutil que es, en realidad, el perfil mineral del fruto. En el centro del paladar, la Crema despliega su potencia terrosa, con un cuerpo denso que llena la boca y un retrogusto largo que evoca el sabor del fruto seco recién extraído de su cáscara.
¿Por qué la Crema de cacahuete de Gumendi engancha de tal manera al consumidor exigente? La respuesta reside en la arquitectura del placer equilibrado. El cerebro humano está programado biológicamente para buscar alimentos densos en energía y nutrientes, pero cuando esa densidad viene acompañada de una limpieza sensorial absoluta, la satisfacción es doble. Existe un placer atávico en la untuosidad de la grasa vegetal noble que el sistema límbico registra como una recompensa de alta calidad, generando una lealtad inmediata hacia la marca navarra.
La psicología del producto nos dice que esta Crema se asocia con el concepto de «confort saludable». No se siente como una transgresión dietética, sino como un acto de autocuidado. Al utilizarla, el consumidor percibe que está entregando a su organismo lo mejor de la naturaleza sin peajes químicos. Esta sensación de seguridad y pureza es fundamental para que el producto pase de ser un ingrediente ocasional a un básico imprescindible de la despensa de cualquier hogar consciente.
Narrativamente, imaginemos un escenario de consumo ideal para esta Crema. Una mañana de invierno luminosa, donde el sol se filtra por la ventana de la cocina. El usuario prepara una rebanada de pan de masa madre recién tostada, cuya temperatura es suficiente para que, al extender la crema de Gumendi, el aceite natural comience a brillar y a soltar un vapor perfumado a tostado. El contraste entre el crujiente del pan y la seda de la crema crea una dinámica de masticación perfecta que despierta los sentidos y asienta el cuerpo para la jornada.
Otro escenario fascinante nos lleva a la merienda de un deportista de alto rendimiento o de un niño cuya familia valora la calidad. Aquí, la Crema se utiliza como topping sobre rodajas de manzana fresca o plátano. La acidez de la fruta rompe la densidad grasa de la crema, creando un diálogo de sabores vibrante. La psicología aquí es la de la energía limpia; el consumidor sabe que esa ración le proporcionará una curva de glucosa estable y una saciedad prolongada, eliminando el deseo de picoteo poco saludable.
En un entorno de cena gourmet, la Crema de cacahuete Gumendi puede protagonizar una narrativa de fusión. Imaginemos un solomillo de cerdo ibérico cuya salsa se ha ligado con una cucharada de esta joya navarra. Los invitados perciben una profundidad de sabor que no logran identificar con las especias habituales. Es el «umami» vegetal trabajando en silencio, aportando una estructura cárnica a un plato de tierra. La sorpresa y el deleite de los comensales refuerzan el valor del producto como un secreto bien guardado de la alta cocina.
La psicología del detalle también influye en la experiencia. El gesto de remover la Crema para reintegrar el aceite superior es un ritual que conecta al usuario con la naturaleza del producto. No es un inconveniente, es una prueba de honestidad. Al realizar ese movimiento circular, el consumidor se convierte en parte del proceso artesanal, sintiendo la densidad y la resistencia de la pasta pura. Es un momento de «mindfulness» gastronómico que precede al disfrute y que educa el paladar sobre lo que significa un alimento mínimamente procesado.
La persistencia emocional de la Crema de cacahuete Gumendi es notable. Hay productos que se olvidan en cuanto se termina de comer; esta crema deja un recuerdo olfativo y táctil que perdura. Su fragancia se queda instalada en la memoria olfativa asociada a momentos de calma y nutrición real. Es un producto que «marca» el desayuno, dándole una identidad propia que hace que las versiones industriales parezcan, por comparación, planas e inertes. Es la diferencia entre comer y degustar la esencia de la tierra.
Para terminar este análisis, debemos hablar de la satisfacción digestiva. Al carecer de aceites refinados y espesantes, esta Crema se procesa de forma ligera por el organismo. La ausencia de pesadez tras su consumo es una característica sensorial indirecta pero vital. El cuerpo agradece la biodisponibilidad de sus proteínas y minerales, cerrando el círculo de la experiencia con una nota de bienestar físico que invita a la repetición. Es, en esencia, la pureza de Gumendi convertida en un bálsamo para el paladar y la salud.
🧱 USOS, APLICACIONES Y RECETAS
La Crema de cacahuete 250g Gumendi es una herramienta de una versatilidad asombrosa, capaz de transformar tanto platos salados como creaciones dulces y batidos energéticos. Su principal virtud es su estabilidad técnica: al no llevar azúcares añadidos, su punto de humo es adecuado para salsas calientes, y su fluidez la hace perfecta para emulsiones en frío. A diferencia de otras cremas, la de Gumendi aporta una nota de frutos secos que no resulta invasiva, sino que actúa como un potenciador de sabor que respeta la jerarquía de los ingredientes principales de cualquier receta.
A continuación, se presentan cinco recetas y aplicaciones desarrolladas minuciosamente para sacar el máximo provecho a este producto premium. Cada una de ellas ha sido diseñada para resaltar un aspecto diferente de la crema: su textura, su aroma tostado, su capacidad emulsionante o su valor nutricional. Estas propuestas llevan la Crema de cacahuete de la mesa del desayuno al centro de un menú degustación sofisticado.
1. Salsa Satay Gourmet para brochetas de pollo de corral
Esta receta es un clásico de la cocina asiática reinterpretado con la calidad de los ingredientes de la Ribera Navarra. La Crema de cacahuete Gumendi es el alma de esta salsa, aportando la densidad necesaria para que el aliño se adhiera a la carne sin resultar pesado ni excesivamente aceitoso.
Ingredientes: 3 cucharadas soperas de Crema de cacahuete Gumendi, 100 ml de leche de coco ecológica, 1 cucharadita de pasta de curry rojo, 1 cucharada de salsa de soja baja en sodio, el zumo de media lima y una pizca de jengibre fresco rallado.
Realización: En un cazo pequeño a fuego muy lento, mezclamos la crema de cacahuete con la leche de coco, removiendo constantemente hasta que se integren en una emulsión homogénea. Añadimos la pasta de curry rojo y el jengibre, permitiendo que los aromas se liberen sin que la mezcla llegue a hervir con fuerza. Incorporamos la soja y el zumo de lima al final para mantener el frescor cítrico. La salsa debe tener la consistencia de una crema espesa. Sumergimos las brochetas de pollo previamente hechas a la brasa en esta salsa y servimos con cilantro fresco.
Tips: La calidad orgánica de la crema de Gumendi asegura que la salsa no se corte bajo el calor. Si notas que queda demasiado densa, añade una cucharada de agua mineral tibia para recuperar la fluidez sin alterar el perfil de sabor.
2. Avena nocturna «Energy & Bio» con frutos rojos
Esta aplicación es el epítome del desayuno saludable de vanguardia. La Crema de cacahuete actúa como la fuente de grasa noble que estabiliza el índice glucémico de los cereales, proporcionando energía sostenida durante horas y una textura cremosa incomparable.
Ingredientes: 40 g de copos de avena integrales, 150 ml de bebida vegetal de almendras sin azúcar, 1 cucharada generosa de Crema de cacahuete Gumendi, un puñado de frambuesas frescas y una cucharadita de semillas de chía.
Realización: En un tarro de cristal (podemos reutilizar uno vacío de Gumendi), mezclamos los copos de avena con la bebida vegetal y las semillas de chía. Removemos bien y dejamos reposar en la nevera durante toda la noche. Por la mañana, la avena habrá absorbido el líquido creando una base densa. En ese momento, añadimos la cucharada de crema de cacahuete en el centro, permitiendo que sus aceites naturales impregnen la superficie. Coronamos con las frambuesas, cuya acidez contrastará maravillosamente con el aroma tostado de la crema.
Tips: No mezcles la crema de cacahuete la noche anterior; añádela justo antes de consumir para disfrutar del contraste de texturas entre la avena hidratada y la untuosidad de la crema de Gumendi a temperatura ambiente.
3. Trufas de chocolate negro y cacahuete al punto de sal
Un postre de alta gama que utiliza la Crema de cacahuete como sustituto de las grasas animales (como la nata o la mantequilla), logrando una trufa apta para veganos con un sabor mucho más complejo y adulto que las versiones tradicionales.
Ingredientes: 150 g de chocolate negro al 85% de cacao, 100 g de Crema de cacahuete Gumendi, 2 cucharadas de sirope de ágave ecológico y cacao en polvo puro para rebozar.
Realización: Fundimos el chocolate al baño maría con mucho cuidado de no quemarlo. Una vez líquido, retiramos del fuego e incorporamos la crema de cacahuete Gumendi y el sirope de ágave. Mezclamos con una lengua de gato hasta obtener una masa brillante y elástica. Dejamos enfriar la mezcla en la nevera durante al menos 4 horas hasta que sea maleable. Formamos pequeñas bolas con las manos y las pasamos por el cacao en polvo. El resultado es un bocado fundente donde el amargor del chocolate se ve equilibrado por la nota dulce y terrosa del cacahuete navarro.
Tips: Para un acabado profesional, añade unas escamas de sal maldon sobre la trufa justo antes de servir. La sal potenciará los matices tostados de la crema de Gumendi y el carácter del cacao.
4. Batido «Smoothie Bowl» de espinacas, plátano y cacahuete
Un uso líquido que demuestra que la Crema de cacahuete Gumendi es el emulsionante natural perfecto para bebidas verdes, eliminando el sabor a «hierba» y aportando una nota de fruto seco que hace el batido mucho más apetecible.
Ingredientes: 1 plátano maduro congelado, un puñado de espinacas baby frescas, 200 ml de agua de coco, 1 cucharada de Crema de cacahuete Gumendi y unos nibs de cacao para decorar.
Realización: Introducimos en una batidora de alta potencia el plátano, las espinacas y el agua de coco. Batimos hasta obtener una textura líquida pero con cuerpo. Añadimos la cucharada de crema de cacahuete y batimos durante apenas 10 segundos más; lo justo para que la crema se emulsione sin calentarse. Servimos en un bol y decoramos con los nibs de cacao. La crema de cacahuete Gumendi aporta las proteínas y grasas necesarias para que este batido sea una comida completa y equilibrada.
Tips: Si usas el plátano congelado, la textura del batido será similar a la de un helado cremoso («soft serve»), donde la crema de Gumendi brillará por su aporte de untuosidad.
5. Vinagreta de cacahuete para ensalada de col y manzana
Una aplicación salada que eleva una ensalada sencilla a la categoría de plato de autor. La Crema de cacahuete Gumendi sustituye gran parte del aceite en la vinagreta, creando una salsa ligada que recubre cada ingrediente de forma sedosa.
Ingredientes: 1 cucharada de Crema de cacahuete Gumendi, 2 cucharadas de vinagre de manzana ecológico, 1 cucharadita de miel de flores, una pizca de pimienta blanca y una cucharada de agua tibia.
Realización: En un cuenco pequeño, batimos la crema de cacahuete con la miel y el vinagre. Al principio puede parecer que no se unen, pero al añadir la cucharada de agua tibia y seguir batiendo, la mezcla se convertirá en una salsa pálida y cremosa. Salpimentamos al gusto. Esta vinagreta es ideal para aliñar una base de col blanca cortada en juliana fina y dados de manzana ácida. El sabor del cacahuete de Gumendi aporta una profundidad que recuerda a las cocinas del mundo, manteniendo la frescura de la huerta navarra.
Tips: Esta vinagreta también funciona excepcionalmente bien con verduras al vapor, como el brócoli o la coliflor, donde la crema de cacahuete compensa la ligereza de la verdura con su densidad mineral.
En conclusión, la Crema de cacahuete 250g Gumendi trasciende su función como alimento para convertirse en un recurso gastronómico de primer orden. Su uso en estas recetas garantiza no solo un sabor superior, sino la tranquilidad de estar utilizando un producto 100% ecológico, libre de aditivos y procesado con el mimo que solo una marca como Gumendi puede ofrecer en el corazón de Navarra.
🧱 MARIDAJE, VALOR, COMPRA Y BLOQUE LEGAL
El maridaje de la Crema de cacahuete 250g Gumendi es un ejercicio de equilibrio que permite explorar fronteras gustativas inusuales. Al ser un producto con una alta carga de grasas nobles y una nota de tostado profunda, marida de forma excepcional con bebidas que posean una acidez vibrante o notas frutales intensas. En el mundo de los cafés, un café de especialidad de origen etíope, con sus características notas cítricas y florales, corta la densidad de la crema en el paladar, limpiando la boca para el siguiente bocado. En el terreno de los tés, un té negro tipo Earl Grey, con su fragancia a bergamota, establece un diálogo aromático fascinante con el aroma terroso del cacahuete biológico.
Si buscamos un maridaje más arriesgado en el ámbito de los vinos, la Crema de cacahuete de Gumendi encuentra un aliado sorprendente en los vinos dulces naturales o en los generosos de Andalucía. Un Oloroso o un Amontillado, con sus notas de frutos secos y madera, sintonizan por afinidad con el tostado de la crema. Asimismo, un vino blanco con crianza en barrica, que posea una textura untuosa y notas de vainilla, puede sostener perfectamente la potencia de esta crema en un plato de fusión. La clave del maridaje con este producto es siempre buscar el contrapunto que evite que la untuosidad sature los sentidos, permitiendo apreciar la pureza del fruto seco en cada degustación.
Comparativamente con otros productos del mercado, el valor de la Crema de cacahuete Gumendi reside en su honestidad radical. Mientras que la mayoría de las cremas industriales utilizan cacahuetes de procedencia incierta y añaden estabilizantes como el mono y diglicéridos de ácidos grasos para evitar la separación del aceite, Gumendi entrega el fruto tal cual es. Esto supone un valor gastronómico superior, ya que el consumidor recibe un producto «vivo» que mantiene toda la lecitina y los antioxidantes naturales del cacahuete. Frente a las marcas de «fitness» que a menudo usan materias primas de baja calidad envasadas en plástico, Gumendi apuesta por el cristal y la certificación ecológica, garantizando la ausencia de bisfenol A y microplásticos en el producto final.
El valor gastronómico de este envase de 250g se ve reforzado por su versatilidad estacional. No es un producto exclusivo del invierno; su capacidad para integrarse en helados caseros o batidos refrescantes lo hace valioso durante todo el año. Además, su alta densidad nutricional lo convierte en un «fondo de despensa» estratégico: con una pequeña cantidad se consigue un gran impacto de sabor y saciedad. Es un producto que dignifica la sección de untables de cualquier tienda gourmet, alejándola de las mermeladas cargadas de azúcar y acercándola a la categoría de las grasas saludables de alta gama, al mismo nivel que un excelente Aceite de Oliva Virgen Extra.
Para una compra inteligente, el consumidor debe valorar que está adquiriendo 250g de concentración pura. Al no llevar rellenos, el rendimiento de esta Crema es muy superior al de las versiones comerciales. Los consejos reales de uso comienzan por la paciencia: al recibir el tarro, es habitual encontrar una capa de aceite en la parte superior. Nunca debe desecharse, ya que es el aceite esencial del cacahuete que contiene gran parte del aroma. Se debe introducir un cuchillo o cuchara hasta el fondo y mezclar con movimientos lentos y envolventes hasta que la pasta recupere su homogeneidad. Este simple gesto garantiza que la crema mantenga su suavidad hasta la última cucharada.
Otro consejo fundamental para el usuario es el control de la temperatura. Aunque la Crema de cacahuete Gumendi puede conservarse fuera de la nevera en un lugar fresco y oscuro, en climas muy cálidos puede ser recomendable guardarla en el frigorífico una vez abierta para frenar la oxidación natural de los aceites. Sin embargo, para disfrutar de su textura de seda, se debe sacar unos 15 minutos antes de su consumo. Si se utiliza en repostería, atemperar la crema al baño maría de forma muy suave puede ayudar a que se incorpore a las masas de forma más fluida, sin necesidad de batidos agresivos que rompan la estructura de la preparación.
El enfoque de venta de esta Crema es implícito: es el producto para quienes leen las etiquetas. Gumendi no necesita frases comerciales vacías porque su lista de ingredientes es su mejor argumento de venta. Se posiciona como una compra de confianza para familias, deportistas y sibaritas que buscan el sabor auténtico de la agricultura ecológica navarra. En una tienda gourmet, este producto destaca por su diseño sobrio que apela a la naturalidad y a la tradición artesana, siendo la elección lógica para el cliente que entra buscando calidad sin compromiso y salud sin renuncia al placer.
En definitiva, comprar la Crema de cacahuete 250g Gumendi es realizar una inversión en el patrimonio agrícola nacional y en el bienestar personal. Es el triunfo de la sencillez sobre el ultraprocesado. Un producto que no engaña, que satisface el paladar más educado y que cumple con la promesa de llevar la esencia del cacahuete tostado a su máxima expresión de pureza. Es, sin duda, un básico imprescindible que eleva el estándar de cualquier desayuno o creación culinaria que se precie de ser gourmet.
⚖️ BLOQUE LEGAL (OBLIGATORIO Y REAL)
Denominación del producto: Crema de cacahuete ecológica (100% cacahuete tostado).
Ingredientes: 100% Cacahuete de cultivo biológico certificado. No contiene azúcares añadidos, no contiene sales añadidas, no contiene aceite de palma ni otros aceites vegetales, no contiene estabilizantes ni conservantes químicos. Producto libre de organismos modificados genéticamente (No OMG).
Alérgenos: Contiene CACAHUETES. Puede contener trazas de otros FRUTOS DE CÁSCARA debido a que se procesa en instalaciones que manipulan almendras, avellanas y nueces. Producto libre de gluten y libre de lactosa (Apto para celíacos y veganos).
Peso: Peso neto: 250 gramos. Presentado en tarro de cristal reciclable con cierre hermético.
Conservación: Antes de abrir, conservar en un lugar fresco, seco y alejado de la luz solar directa o fuentes de calor intensas. Después de abrir, mantener bien cerrado. Debido a su naturaleza 100% natural sin emulgentes, es normal la aparición de una capa de aceite en la superficie; agitar o remover antes de usar para homogeneizar la textura. No es obligatorio refrigerar, pero se recomienda en ambientes por encima de los 25°C para una conservación óptima de las propiedades organolépticas.
Origen: Materia prima de origen extracomunitario (Agricultura No UE) con procesamiento, tostado, molienda y envasado en España (Navarra).
Empresa elaboradora: Conservas Gumendi S.L. Dirección: Polígono Industrial de Lodosa, Calle A, s/n, 31580 Lodosa, Navarra, España. Empresa inscrita en el Consejo de la Producción Agraria Ecológica de Navarra (CPAEN).
Lote y consumo preferente: El número de lote y la fecha de consumo preferente (habitualmente 18 meses desde la fecha de envasado) aparecen impresos en la tapa o en la etiqueta lateral del envase. Consumir preferentemente antes de la fecha indicada para garantizar la frescura del tostado.
Modo de consumo: Producto listo para el consumo. Ideal para untar en pan, tortitas, frutas o como ingrediente en salsas, batidos y repostería. Se recomienda remover el contenido con un utensilio limpio antes de cada uso.
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