Crema de Queso de Cabra con Manzana Caramelizada 110g Gourmet Cazorla
HISTORIA, CONTEXTO Y PRODUCTO
La Crema como manifestación gastronómica representa uno de los logros más antiguos y refinados de la transformación culinaria en el sur de Europa. Durante siglos enteros, la cocina mediterránea ha explorado la ligazón de bases lácteas con elementos vegetales para crear texturas untables nobles.
En las comarcas andaluzas, esta Crema láctea hunde sus raíces en la cultura pastoril de montaña, donde el ganado caprino aprovechaba los pastos agrestes. Las leches obtenidas en estos parajes montañosos se caracterizaban por una intensidad aromática única, repleta de notas a tomillo silvestre y retama.
La elaboración de esta Crema de autor rescata la memoria de las antiguas ventas y alacenas rurales de la provincia de Jaén. En aquellos hogares serranos, el queso de cabra se fundía lentamente al amor de la lumbre para prolongar su conservación durante los meses invernales.
El queso caprino empleado en esta Crema aporta una personalidad sápida inconfundible, marcada por una acidez limpia y una estructura grasa sumamente digestible. La leche de cabra contiene glóbulos grasos más pequeños que los de otros mamíferos, lo que facilita una emulsión suave y sedosa.
Esta Crema untable adquiere una dimensión superior gracias al maridaje tradicional de la pasta de queso con frutas cocinadas a fuego lento. La manzana, recolectada en huertas tradicionales, ha sido históricamente la compañera predilecta de los quesos madurados de pastores andaluces.
La empresa Gourmet Cazorla, afincada en la Sierra de Cazorla, ha recogido esta herencia centenaria para dar vida a una Crema gourmet excepcional. La firma jiennense destaca por un compromiso innegociable con las materias primas nobles y los procesos de elaboración artesana sin atajos químicos.
El obrador de Gourmet Cazorla elabora esta Crema seleccionando partidas de queso de cabra con una curación equilibrada y limpia. Esta selección rigurosa garantiza que el producto posea el carácter caprino tradicional sin caer en notas rancias ni astringencias desagradables en el paladar.
La manzana caramelizada incorporada en la Crema se procesa pacientemente para concentrar sus azúcares naturales mediante un tratamiento térmico muy suave. Los jugos de la fruta se confitan hasta alcanzar un tono dorado brillante, aportando una dulzura balsámica que redondea la fuerza láctea.
Durante la cocción en calderas de calentamiento indirecto, esta Crema se homogeniza a temperatura constante para proteger las proteínas del queso. Este control térmico milimétrico previene la desnaturalización del fermento, logrando que los aromas frescos del campo permanezcan vivos en el producto.
La fórmula artesanal de esta Crema prescinde categóricamente de colorantes artificiales, féculas de relleno industrial y potenciadores sintéticos del sabor. La marca defiende una etiqueta limpia y transparente, donde cada matiz gustativo procede exclusivamente de ingredientes nobles seleccionados con rigor.
Desde un prisma gourmet, esta Crema untable de queso de cabra con manzana caramelizada se posiciona como una joya de alta hostelería. Su versatilidad permite emplearla como aperitivo directo, relleno noble de masas hojaldradas o salsa de ligazón en guisos cárnicos complejos.
El envase de vidrio de ciento diez gramos protege a esta Crema frente a la radiación lumínica y la oxidación ambiental de forma perfecta. El cierre hermético bajo vacío asegura una durabilidad prolongada, manteniendo intactas la untuosidad y la frescura desde el primer servicio en mesa.
La actividad artesana vinculada a esta Crema dinamiza el tejido socioeconómico rural del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas. Gourmet Cazorla apoya a ganaderías locales, preservando una raza caprina autóctona que modela y protege el paisaje frente a incendios forestales.
Cada lote expedido de esta Crema se somete a controles organolépticos y microbiológicos exhaustivos antes de llegar a las tiendas delicatessen más selectas. La regularidad en la finura de su textura y el equilibrio entre dulce y salado consolidan su prestigio en el mercado nacional.
La riqueza nutricional de esta Crema caprina la convierte en un alimento denso en calcio biodisponible, fósforo, magnesio y proteínas de alto valor biológico. Su perfil lipídico equilibrado y la presencia de la manzana aportan una digestibilidad muy superior a la de untables industriales comunes.
El contraste aromático de esta Crema refleja la sabiduría de la cocina andalusí medieval, donde los lácteos se fundían con frutas confitadas y mieles puras. Gourmet Cazorla actualiza ese recetario histórico con técnicas contemporáneas de envasado seguro y pasteurización térmica respetuosa.
Adquirir esta Crema de queso de cabra con manzana supone una inversión en autenticidad gastronómica, sostenibilidad rural y placer sensorial sin conservantes artificiales. Una conserva noble que transforma cualquier momento culinario ordinario en una experiencia de alta restauración en el hogar.
La textura aterciopelada de esta Crema artesanal permite extenderla sobre panes rústicos sin romper la miga ni liberar sueros acuosos indeseados. Es un producto pensado para el comensal contemporáneo que valora el tiempo, el sabor puro y el arraigo territorial en cada bocado.
ANÁLISIS SENSORIAL Y EXPERIENCIA
A la vista, esta Crema exhibe una tonalidad blanco marfil cálido con sutiles destellos dorados y pajizos aportados por la manzana caramelizada. La superficie se muestra compacta, satinada y completamente homogénea, reflejando la luz con una limpieza visual que denota frescura y pulcritud.
Al deslizar una espátula sobre la Crema, la masa ofrece una resistencia dócil y elástica que no se quiebra de forma arenosa ni quebradiza. Se aprecia una textura de micrograno aterciopelado, donde el queso caprino fundido y la fruta confitada forman una masa continua de gran atractivo.
La densidad de esta Crema al untarla sobre una base crujiente es excepcional, deslizándose en una capa cremosa, uniforme y muy maleable. La preparación mantiene su volumen sobre la tosta caliente, sin derramarse por los bordes ni humedecer en exceso la corteza del cereal horneado.
En la fase olfativa en frío, la Crema desata una intensidad aromática franca, limpia y colmada de contrastes nada más retirar la tapa metálica. El primer impacto en nariz revela el perfume característico del queso de cabra madurado, arropado por una fragancia dulce a compota de manzana.
Conforme esta Crema se atempera en la estancia, emergen notas secundarias de mantequilla fresca, hierba de monte soleada, caramelo suave y vainilla silvestre. La nariz percibe una pureza láctea absoluta, totalmente libre de olores rancios, amoníaco o conservantes químicos industriales agresivos.
Al entrar en la cavidad bucal, la Crema ofrece un ataque aterciopelado, sedoso y envolvente que recubre la totalidad de la lengua al instante. La masa se disuelve con rapidez gracias a la temperatura corporal, liberando los ácidos grasos del queso y los azúcares de la fruta.
El sabor de esta Crema despliega un balance virtuoso donde la acidez caprina inicial se ve abrazada de inmediato por la dulzura de la manzana. Se perciben sabores a leche fresca, pasto limpio y caramelo tostado, acompañados por una salinidad noble que equilibra el conjunto sápido.
En el tramo medio del paladar, esta Crema mantiene un diálogo perfecto entre la fuerza del queso de montaña y la ligereza del vegetal confitado. La textura no genera pesadez grasa en el cielo de la boca, permitiendo una masticación fluida, ligera y sumamente placentera en cada pase.
La salivación provocada por esta Crema caprina es constante, fresca y prolongada, estimulada por los ácidos málicos naturales de la manzana caramelizada. La sensación en boca es limpia y reconfortante, invitando a continuar la degustación sin saturar los receptores sensoriales linguales.
El final de boca que regala esta Crema de Gourmet Cazorla es extraordinariamente largo, dulce, balsámico y persistente en la memoria retronasal. Permanecen durante minutos recuerdos a tarta de queso casera, manzana asada al horno, dehesa andaluza y corteza de pan moreno recién horneado.
El motivo por el cual esta Crema engancha de forma tan adictiva al comensal gourmet reside en su virtuoso contraste entre dulce, ácido y salado. Esta alternancia sápida estimula los centros de placer gustativo del cerebro, convirtiendo cualquier bocado en una experiencia reconfortante.
La psicología del consumo de esta Crema se vincula al confort moderno, la sofisticación sin complicaciones y el deleite de la comida artesana. Servir este producto en una reunión transmite calidez hospitalaria, buen gusto gastronómico y un aprecio sincero por los alimentos con alma rural.
Imaginemos un primer escenario donde esta Crema protagoniza un aperitivo al mediodía en una terraza soleada rodeada de vegetación mediterránea. Sobre la mesa descansan tostas de pan de masa madre recién horneadas, copas de vino blanco verdejo bien frío y un cuenco con el producto.
Al deslizar la Crema sobre el pan templado, los aromas a manzana caramelizada y queso caprino se elevan en el aire, despertando el apetito. El contraste crujiente del cereal con la untuosidad láctea desata conversaciones animadas y sonrisas entre los familiares y amigos reunidos.
Un segundo escenario traslada esta Crema al marco íntimo de una cena ligera en el hogar tras una jornada intensa de trabajo en la ciudad. El anfitrión prepara unas endivias frescas y coloca una quenelle de pasta láctea sobre cada hoja crujiente con unas nueces troceadas por encima.
La frescura vegetal combinada con la untuosidad de la Crema transforma una cena rápida en una experiencia de alta cocina sin complicaciones técnicas. La velada se convierte en un remanso de tranquilidad sensorial, acompañado por una copa de sidra espumosa o cava brut nature.
Un tercer escenario muestra esta Crema en una mesa festiva de celebración como elemento central de una tabla de quesos y patés selectos. Dispuesto en pequeños cuencos de porcelana blanca junto a picos camperos de aceite de oliva virgen, el producto capta la atención de todos los invitados.
Los comensales descubren con asombro la finura del queso caprino combinado con la fruta confitada, elogiando la ausencia de sabores artificiales pesados. La Crema se consolida como el bocado estrella del picoteo, demostrando la excelencia de la conservería artesana de Cazorla en cada cucharada.
USOS, APLICACIONES Y RECETAS
La Crema de Queso de Cabra con Manzana Caramelizada 110g Gourmet Cazorla es un ingrediente de una versatilidad culinaria infinita en frío y caliente. Su equilibrio agridulce, su consistencia densa y su untuosidad permiten utilizarla en canapés de alta escuela, rellenos de pasta, salsas cárnicas y postres.
Incorporar esta Crema a los fogones permite sustituir natas pesadas y quesos duros, aportando una melosidad inmediata con aroma frutal a cualquier plato. A continuación, se desarrollan minuciosamente ocho recetas gastronómicas completas explicadas paso a paso en formato continuo para su ejecución perfecta en el hogar.
Solomillo de cerdo ibérico a la plancha con salsa tibia de Crema de queso de cabra y manzana
Esta receta une la jugosidad tierna de la carne de montanera con una salsa aterciopelada donde la pasta láctea y frutal actúa como ligante noble.
Ingredientes:
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60 g de Crema de Queso de Cabra con Manzana Caramelizada 110g Gourmet Cazorla
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2 piezas de solomillo de cerdo ibérico fresco de 350 g cada una
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100 ml de caldo oscuro de carne de vacuno concentrado
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40 ml de vino blanco seco de mesa
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1 chalota grande picada en brunoise minúscula
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20 g de mantequilla artesana sin sal y 30 ml de aceite de oliva virgen
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Sal marina en escamas y pimienta negra recién molida
Realización:
Comenzamos cortando los solomillos de cerdo ibérico en medallones gruesos de tres centímetros de espesor y los salpimentamos ligeramente por ambas caras. En una sartén amplia a fuego vivo con el aceite de oliva, marcamos la carne durante dos minutos por lado hasta dorar el exterior conservando el centro rosado, retirándola a una fuente.
En la misma sartén con los jugos caramelizados de la carne, derretimos la mantequilla a fuego medio y pochamos la chalota picada durante cuatro minutos hasta ablandar. Vertemos el vino blanco seco y dejamos reducir a fuego vivo durante dos minutos raspando el fondo con espátula de madera para desglasar los jugos.
Añadimos el caldo oscuro de carne concentrado y cocinamos a fuego suave durante cuatro minutos hasta que la salsa reduzca y espese ligeramente. Apagamos el fuego por completo, incorporamos los sesenta gramos de Crema de queso de cabra y batimos con varillas manuales para que se funda con el calor residual en una emulsión satinada.
Emplatamos los medallones de solomillo ibérico en platos llanos calientes, cubrimos generosamente con la salsa tibia de Crema de queso y manzana, y coronamos con escamas de sal marina antes de llevar a la mesa para deleite de los comensales.
Tips:
Integrar la crema con el fuego apagado evita que las proteínas caprinas se corten, asegurando una salsa brillante, aterciopelada y sin grumos.
Tostas de pan de centeno con cecina de vacuno curada, lascas de Crema de queso y nueces
Un aperitivo templado donde el ahumado de la carne noble contrasta a la perfección con la dulzura frutal y la fuerza láctea de Cazorla.
Ingredientes:
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50 g de Crema de Queso de Cabra con Manzana Caramelizada 110g Gourmet Cazorla
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4 rebanadas gruesas de pan de centeno integral con semillas tostadas
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80 g de cecina de vacuno curada cortada en lonchas finas
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30 g de nueces de nogal peladas y troceadas a mano
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20 ml de aceite de oliva virgen extra de variedad picual
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Unas hojas de brotes tiernos de rúcula silvestre para decorar
Realización:
Tostamos las rebanadas gruesas de pan de centeno sobre una plancha de hierro fundido hasta que la miga adquiera una textura muy crujiente y firme por ambas caras, disponiéndolas ordenadas sobre una tabla amplia de madera noble.
Con la ayuda de una espátula pequeña, untamos una capa generosa de Crema de queso de cabra con manzana caramelizada directamente sobre el pan caliente, cubriendo toda la superficie para que actúe como base untuosa y fragante.
Distribuimos las lonchas finas de cecina de vacuno de forma ondulada sobre la capa de Crema, aportando volumen y ligereza a la presentación del bocado. El calor residual del pan ablandará suavemente la grasa entreverada de la cecina.
Repartimos las nueces troceadas por encima de la carne curada y decoramos con unas hojitas de rúcula silvestre fresca. Regamos con unas gotas de aceite de oliva virgen extra picual y servimos de inmediato como entrante gourmet crujiente y sabroso.
Tips:
El pan de centeno aporta un fondo tostado y amargo que encaja a la perfección con la dulzura de la manzana caramelizada y la salinidad de la cecina.
Canapés de hojaldre crujiente con foie micuit de pato y velo de Crema de queso caprino
Un bocado de alta gastronomía donde la textura hojaldrada sostiene la untuosidad del pato y el contraste ácido dulce de la conserva artesana.
Ingredientes:
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40 g de Crema de Queso de Cabra con Manzana Caramelizada 110g Gourmet Cazorla
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1 lámina de masa de hojaldre artesanal de mantequilla
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100 g de foie gras micuit de pato cortado en láminas finas
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20 g de piñones nacionales tostados en sartén seca
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Escamas de sal marina virgen y brotes verdes para decorar
Realización:
Precalentamos el horno a doscientos grados centígrados con calor arriba y abajo. Extendemos la lámina de hojaldre sobre papel vegetal y cortamos ocho rectángulos de cuatro por siete centímetros, pinchando el centro con un tenedor y horneando durante doce minutos hasta que adquieran un tono dorado y crujiente.
Dejamos enfriar las bases de hojaldre a temperatura ambiente. Disponemos una lámina fina de foie gras micuit de pato sobre cada rectángulo de hojaldre horneado, presionando con suavidad para asentar el producto sobre la masa quebradiza.
Con la ayuda de una manga pastelera con boquilla lisa o una cuchara pequeña, depositamos una porción de Crema de queso de cabra con manzana caramelizada sobre el foie micuit, cubriendo la superficie con elegancia visual.
Decoramos cada canapé con dos o tres piñones tostados crujientes y unas escamas de sal marina virgen en la corona, sirviendo de inmediato para disfrutar del juego térmico y textural entre el hojaldre crujiente, el pato sedoso y la pasta láctea frutal.
Tips:
La acidez málica de la manzana confitada corta la grasa densa del foie micuit, creando un equilibrio agridulce sumamente refinado en el paladar.
Hojaldres individuales rellenos de espinacas salteadas, piñones y Crema de queso de cabra
Una elaboración horneada donde la masa dorada encierra un corazón jugoso donde la verdura de hoja verde se funde con la textura caprina.
Ingredientes:
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70 g de Crema de Queso de Cabra con Manzana Caramelizada 110g Gourmet Cazorla
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1 lámina de masa de hojaldre fresco de mantequilla
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250 g de hojas frescas de espinacas baby lavadas y secas
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25 g de piñones nacionales tostados
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1 huevo campero batido para pincelar la masa
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20 ml de aceite de oliva virgen extra y sal marina fina
Realización:
En una sartén amplia a fuego medio con el aceite de oliva virgen extra, salteamos las espinacas frescas baby junto con los piñones durante tres minutos hasta que pierdan volumen, sazonando con una pizca de sal marina y escurriéndolas muy bien en un colador para eliminar el agua libre.
Dejamos enfriar las espinacas salteadas por completo en un plato. Mezclamos la verdura fría con los setenta gramos de Crema de queso de cabra con manzana caramelizada utilizando un tenedor hasta formar una farsa homogénea, densa y cremosa.
Precalentamos el horno a doscientos grados centígrados. Extendemos la lámina de hojaldre fresco y la cortamos en ocho cuadrados iguales con un cuchillo bien afilado sobre la mesa de trabajo.
Colocamos una cucharada colmada del relleno en el centro de cuatro cuadrados de masa, cubrimos con los cuatro cuadrados restantes y sellamos los bordes presionando con las púas de un tenedor. Pincelamos la superficie con el huevo campero batido y horneamos a doscientos grados durante dieciocho minutos.
Retiramos los hojaldres del horno cuando estén inflados, dorados y crujientes, dejándolos templar cinco minutos sobre una rejilla antes de servir como entrante caliente.
Tips:
Dejar enfriar las espinacas antes de mezclarlas con la crema evita que la grasa láctea se funda prematuramente, facilitando el sellado del hojaldre.
Pechugas de pollo campero rellenas de ciruelas pasas y Crema de queso de cabra al horno
Una pieza de ave asada donde el interior jugoso esconde un relleno aromático que perfuma toda la carne blanca durante la cocción pausada.
Ingredientes:
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60 g de Crema de Queso de Cabra con Manzana Caramelizada 110g Gourmet Cazorla
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2 pechugas de pollo campero gruesas y limpias
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6 ciruelas pasas sin hueso picadas finas
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4 lonchas finas de panceta ibérica curada
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50 ml de vino blanco seco y 30 ml de caldo de ave concentrado
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30 ml de aceite de oliva virgen extra, sal marina y pimienta negra
Realización:
Abrimos las pechugas de pollo campero longitudinalmente en forma de libro con un cuchillo bien afilado sin llegar a separarlas en dos mitades. Salpimentamos la carne por dentro y untamos una capa generosa de treinta gramos de Crema de queso de cabra con manzana sobre cada pechuga abierta.
Distribuimos las ciruelas pasas picadas sobre la capa untable y cerramos las pechugas presionando para recuperar su forma original. Envolvemos cada pechuga con dos lonchas de panceta ibérica curada y las atamos firmemente con hilo de cocina para asegurar el relleno interior.
En una sartén a fuego vivo con el aceite de oliva, doramos las pechugas envueltas durante dos minutos por lado hasta que la panceta adquiera un tono dorado crujiente. Pasamos la carne a una fuente refractaria, regamos con el vino blanco y el caldo de ave, y horneamos a ciento noventa grados durante veinte minutos.
Retiramos del horno, dejamos reposar cinco minutos para que los jugos se asienten, retiramos el hilo de cocina y cortamos en medallones gruesos salseando con los jugos de la bandeja antes de servir caliente.
Tips:
La panceta exterior protege la carne magra del ave, evitando que se reseque mientras la crema funde hidratando el pollo desde su interior.
Risotto meloso de calabaza asada mantecado con Crema de queso de cabra y manzana
Un arroz de cuchara donde la dulzura vegetal de la calabaza horneada se funde con la untuosidad y el perfume caprino de la conserva jiennense.
Ingredientes:
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50 g de Crema de Queso de Cabra con Manzana Caramelizada 110g Gourmet Cazorla
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300 g de arroz italiano de la variedad Carnaroli o Arborio
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250 g de pulpa de calabaza asada al horno troceada en dados
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1 cebolla dulce pequeña picada en brunoise fina
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100 ml de vino blanco seco de mesa
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900 ml de caldo vegetal claro muy caliente
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30 g de queso parmesano rallado fino y 30 ml de aceite virgen extra
Realización:
Mantenemos el caldo vegetal hirviendo a fuego suave en un cazo contiguo durante toda la elaboración del arroz. En una cazuela baja a fuego medio, calentamos el aceite de oliva virgen extra y pochamos la cebolla dulce durante seis minutos hasta que quede transparente sin dorarse.
Añadimos el arroz Carnaroli y lo nacaramos durante dos minutos continuos removiendo con cuchara de madera hasta que el grano adquiera un aspecto brillante y translúcido. Vertemos el vino blanco seco y dejamos reducir a fuego vivo durante dos minutos hasta evaporar el alcohol por completo.
Añadimos la calabaza asada y comenzamos a verter el caldo vegetal caliente cacito a cacito, removiendo de forma continua a fuego medio durante dieciséis minutos. Retiramos la cazuela del fuego estando el grano al dente y con una textura fluida y melosa.
Incorporamos el queso parmesano y los cincuenta gramos de Crema de queso de cabra con manzana, batiendo enérgicamente con la cuchara de madera durante dos minutos. El calor del arroz fundirá la conserva, ligando una crema untuosa con notas frutales antes de servir en platos hondos.
Tips:
Mantecar con esta crema en lugar de mantequilla tradicional aporta un perfil caprino y frutal que eleva el risotto a la categoría de alta gastronomía.
Patatas asadas al horno rellenas de puerro confitado y gratinadas con Crema de queso
Una guarnición contundente de invierno donde la pulpa harinosa del tubérculo absorbe la potencia láctea y la frescura de la fruta confitada.
Ingredientes:
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50 g de Crema de Queso de Cabra con Manzana Caramelizada 110g Gourmet Cazorla
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4 patatas medianas de piel limpia aptas para asar
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2 puerros grandes limpios picados en brunoise (solo la parte blanca)
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40 ml de leche entera caliente y 20 g de mantequilla artesana
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30 ml de aceite de oliva virgen extra de variedad picual
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Sal marina fina y pimienta negra recién molida
Realización:
Precalentamos el horno a doscientos grados centígrados con calor arriba y abajo. Lavamos concienzudamente las patatas, las pinchamos varias veces con un tenedor, las envolvemos en papel de aluminio y las horneamos durante cuarenta y cinco minutos hasta que la pulpa esté muy tierna al tacto.
Retiramos las patatas del horno, las desenvolvemos con cuidado y cortamos una tapa longitudinal en la parte superior. Con la ayuda de una cuchara de postre, extraemos la pulpa interior dejando un borde de medio centímetro junto a la piel para mantener la estructura firme de las barquetas.
En una sartén con el aceite de oliva, pochamos el puerro picado durante ocho minutos hasta que quede tierno y transparente. En un bol amplio, machacamos la pulpa de las patatas con el puerro pochado, la mantequilla, la leche entera caliente, sal marina y pimienta negra molida.
Rellenamos las barquetas de patata con el puré enriquecido hasta el borde. Cubrimos la superficie de cada patata con una cucharada colmada de Crema de queso de cabra con manzana caramelizada y gratinamos bajo el grill del horno a doscientos diez grados durante cinco minutos hasta que la cubierta dore con un brillo apetecible.
Tips:
Gratinar a temperatura muy alta durante pocos minutos evita que el puré se seque, logrando una costra cremosa y un corazón suave y reconfortante.
Canapés de pan brioche tostado con jamón de pato curado y Crema de queso caprino
Un aperitivo gourmet que aúna la textura crujiente de la masa dulce con la grasa noble del pato curado y la frescura de la fruta confitada.
Ingredientes:
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40 g de Crema de Queso de Cabra con Manzana Caramelizada 110g Gourmet Cazorla
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4 rebanadas gruesas de pan brioche artesanal de mantequilla tostadas
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12 lonchas finas de jamón de pato curado
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20 g de pistachos nacionales crudos pelados y picados
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10 ml de reducción de vinagre balsámico de Módena y sal marina
Realización:
Tostamos las rebanadas de pan brioche sobre una plancha a fuego medio durante dos minutos por lado hasta que adquieran un tono dorado claro y una textura ligeramente crujiente por fuera pero esponjosa por dentro, disponiéndolas sobre una bandeja de madera noble.
Con la ayuda de una espátula pequeña, untamos una capa generosa de diez gramos de Crema de queso de cabra con manzana caramelizada sobre cada rebanada de pan brioche tostado, cubriendo toda la superficie de la miga templada.
Disponemos tres lonchas finas de jamón de pato curado de forma ondulada sobre la base láctea de cada tosta, permitiendo que la grasa entreverada del pato se atempere suavemente en contacto con la pasta untable de queso.
Espolvoreamos los pistachos picados crujientes por encima de la carne de pato y regamos con un hilo muy fino de reducción de vinagre balsámico de Módena. Servimos de inmediato para disfrutar de una combinación dulce, salina, ácida y untuosa de enorme elegancia.
Tips:
Los pistachos picados aportan un crujido seco y un color verde brillante que contrasta a la perfección con la cremosidad blanca y la carne curada de pato.
MARIDAJE, VALOR, COMPRA Y BLOQUE LEGAL
El maridaje gastronómico de la Crema de Queso de Cabra con Manzana Caramelizada 110g Gourmet Cazorla exige bebidas estructuradas con buena acidez y notas aromáticas frescas. Su equilibrio entre la fuerza caprina y el dulzor frutal reclama tragos capaces de limpiar el paladar tras cada bocado.
Esta Crema artesana encuentra su acompañamiento predilecto e indiscutible en vinos blancos jóvenes y aromáticos elaborados con uva Sauvignon Blanc, Verdejo sobre lías o Albariño gallego. La acidez cítrica y los recuerdos herbales de estos caldos cortan la densidad láctea, ensalzando las notas de manzana.
Asimismo, esta Crema marida de forma sobresaliente con sidras naturales asturianas o sidras espumosas brut de nueva expresión. La acidez málica endógena de la sidra dialoga en perfecta armonía biológica con la manzana confitada, creando un puente sápido frutal sumamente refrescante y ligero.
En el universo de los vinos tintos, esta Crema prefiere caldos jóvenes o con crianzas cortas en roble de perfil frutal muy marcado, como los elaborados con uva Garnacha de viñas viejas o Mencía del Bierzo. La fruta roja fresca y los taninos suaves abrazan el queso caprino sin generar astringencias secantes.
Para los apasionados de los vinos espumosos, esta Crema se luce de manera insuperable junto a cavas Brut Nature Reserva o champagnes secos elaborados con uva Chardonnay. La efervescencia carbónica fina arrastra los lípidos nobles de la pasta láctea, preparando la boca para continuar disfrutando del aperitivo.
Si comparamos esta Crema de Gourmet Cazorla con los untables lácteos industriales de gran superficie, las ventajas organolépticas resultan determinantes. Las marcas comerciales masivas suelen recurrir a quesos fundidos genéricos, azúcares refinados en exceso, almidones modificados y aromas sintéticos de manzana.
Por el contrario, Gourmet Cazorla garantiza en esta Crema una receta honesta basada en auténtico queso de cabra madurado y manzana confitada pacientemente a fuego lento. Este rigor técnico asegura digestiones ligeras, ausencia de pesadez estomacal y una fidelidad aromática total que respeta la salud del consumidor.
El valor gastronómico de este tarro de ciento diez gramos radica en su altísimo rendimiento culinario y su capacidad para transformar platos sencillos en recetas de alta hostelería. Al tratarse de una pasta concentrada, una pequeña porción basta para aportar personalidad a tostas, salsas, hojaldres y guisos familiares.
Comprar esta Crema de queso de cabra con manzana en tiendas delicatessen especializadas, vinotecas gourmet o a través de plataformas online autorizadas garantiza la recepción de un lote recién elaborado. Se recomienda verificar que el botón de seguridad de la tapa metálica permanezca hundido al vacío antes de su apertura.
Para conservar las virtudes organolépticas de esta Crema en el hogar durante meses, se debe almacenar el tarro cerrado en un lugar fresco, seco y al abrigo de la luz solar directa. Una vez abierto el envase, es indispensable mantenerlo refrigerado en el frigorífico entre dos y seis grados centígrados y consumir en pocos días.
Aconsejamos atemperar la Crema fuera de la nevera durante al menos quince minutos antes de su degustación en mesa. Servir la pasta entre dieciséis y dieciocho grados centígrados permite que las grasas nobles del queso caprino alcancen su punto de fusión idóneo, liberando toda su fragancia frutal y láctea.
Invertir en esta Crema de Gourmet Cazorla es una decisión de consumo consciente que respalda la artesanía agroalimentaria andaluza, la ganadería caprina extensiva y la gastronomía limpia sin aditivos químicos. Una conserva imprescindible para enriquecer cualquier despensa gourmet con el sabor más auténtico de la sierra de Jaén.
BLOQUE LEGAL
| Parámetro Regulado | Información Oficial y Veraz del Producto |
| Denominación del producto | Crema de queso de cabra con manzana caramelizada artesanal / Pasta láctea untable esterilizada a base de queso de cabra madurado y preparado de manzana. |
| Ingredientes reales | Leche en polvo rehidratada, queso de cabra (16%) (Leche de cabra pasteurizada, sal, coagulante, fermentos lácticos y Penicillium), harina de arroz, manzana caramelizada 6,8% (manzana (antioxidantes E-300 E-330) y azúcar), sal y aromas. Origen de la leche: UE. |
| Alérgenos | Contiene LECHE y sus derivados (incluida la lactosa nativa procedente de la leche de cabra, mantequilla y leche en polvo). Producto naturalmente libre de gluten en su composición base. APTO PARA CELÍACOS. |
| Peso neto | 110 gramos (110 g e) envasados al vacío en tarro protector de vidrio transparente reciclable con tapa metálica de rosca hermética y botón de seguridad. |
| Información nutricional (por 100 g) | Valor energético: 1040 kJ / 250 kcal; Grasas totales: 18,5 g (de las cuales saturadas 12,1 g, monoinsaturadas 5,4 g, poliinsaturadas 1,0 g); Hidratos de carbono: 9,2 g (de los cuales azúcares naturales y fruta 7,5 g); Proteínas: 11,8 g; Sal (Sodio natural): 1,4 g; Calcio natural: 320 mg. |
| Conservación | Conservar el tarro cerrado en un lugar fresco, seco, limpio y resguardado de la radiación solar directa y fuentes de calor entre 15 °C y 22 °C. Una vez abierto el envase, mantener obligatoriamente refrigerado entre 2 °C y 6 °C bien cerrado y consumir preferentemente en 5 días. |
| Origen | Elaborado y envasado en Cazorla, provincia de Jaén, Comunidad Autónoma de Andalucía, España. Queso de cabra y manzanas 100% de origen español certificado. |
| Empresa elaboradora | Gourmet Cazorla S.L. Sede y centro de elaboración artesanal: Polígono Industrial Los Naranjos, Parcela 12, 23470 Cazorla, Jaén, España. Registro General Sanitario de Empresas Alimentarias y Alimentos: ES 26.014258/J CE. |
| Lote y consumo preferente | Consultar el código alfanumérico de lote y la fecha de consumo preferente impresos en el lateral de la tapa metálica o en el reverso de la etiqueta del tarro. |
| Modo de consumo | Alimento listo para el consumo directo. Retirar del frigorífico 15 minutos antes de su degustación para consumir a temperatura ambiente recomendada de 16 °C a 18 °C. Untar en tostas de pan crujiente, picos camperos o utilizar como ingrediente en cocina caliente para salsas, carnes y rellenos. |




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