Mermelada Petalos de Rosa 100g es una de las creaciones más delicadas y etéreas que pueden encontrarse en el panorama de la alta conserva española, representando una cumbre en la gastronomía floral contemporánea.
Mermelada elaborada a partir de la sutil anatomía de las flores, este producto no es simplemente un dulce, sino la captura de una esencia volátil que ha fascinado a las civilizaciones más refinadas de la historia.
Mermelada de pétalos que hunde sus raíces en la herencia de Al-Ándalus, donde el uso de las flores en la cocina no era una excentricidad, sino un pilar fundamental de la sofisticación sensorial y medicinal del reino.
Mermelada que se produce siguiendo métodos artesanales de cocción lenta, donde la integridad del pétalo se mantiene suspendida en un almíbar translúcido, creando una joya visual y gustativa única en su categoría gourmet.
Mermelada de rosas que, en su formato de 100 gramos, se presenta como un concentrado de elegancia, diseñado para aquellos paladares que buscan matices sutiles, fragancias envolventes y una textura de seda inigualable.
Mermelada que exige una recolección manual y meticulosa, seleccionando únicamente aquellas flores que se encuentran en su punto óptimo de apertura y fragancia para garantizar un resultado final libre de amargores innecesarios.
Mermelada de pétalos de rosa que actúa como un puente entre la tradición de los antiguos boticarios y la vanguardia de la cocina de autor, donde los ingredientes botánicos han recuperado su trono como elementos de distinción.
Mermelada cuya transparencia permite observar la delicadeza de la materia prima, ofreciendo una experiencia estética que precede al placer del gusto, algo fundamental en cualquier producto de alta gama de nuestra selección.
Mermelada que se elabora con un control riguroso de la temperatura para evitar la oxidación del color natural de la rosa, logrando un tono rosáceo vibrante que es el sello de identidad de su frescura y calidad técnica.
Mermelada Petalos de Rosa 100g es, en definitiva, un tributo al jardín comestible, una pieza de orfebrería culinaria que transforma un elemento efímero como una flor en un recuerdo gastronómico eterno y profundamente placentero.
HISTORIA, CONTEXTO Y PRODUCTO
La historia de las conservas florales es tan antigua como la propia civilización mediterránea y oriental. Desde la antigua Persia hasta las cortes de la Granada nazarí, las rosas han sido veneradas no solo por su belleza visual, sino por su capacidad para ser transformadas en elixires, jarabes y dulces de una finura extrema. La elaboración de esta conserva específica se basa en esta tradición milenaria, donde se entendía que la flor contenía el alma de la planta. En la gastronomía española, el uso de pétalos de rosa ha estado históricamente ligado a la repostería de los conventos y a la herencia árabe, donde la combinación de azúcar y flores creaba productos que eran considerados auténticos tesoros.
El contexto cultural de la rosa en la cocina es fascinante. Durante siglos, el agua de rosas y las confituras de pétalos fueron símbolos de estatus y refinamiento. En la actualidad, este producto recupera ese estatus, situándose en la vanguardia de la tendencia «botanical gourmet». La marca que elabora esta mermelada para nosotros ha rescatado recetas olvidadas, adaptándolas a los estándares de seguridad alimentaria actuales pero manteniendo el espíritu de la cocción en caldero abierto. Este método permite una evaporación controlada del agua, concentrando los azúcares naturales y los aceites esenciales de los pétalos sin llegar a caramelizarlos de forma agresiva, lo que preservaría el aroma floral más puro.
El desarrollo del sabor de esta conserva es un proceso técnico de gran precisión. El ingrediente principal, los pétalos de rosa, aporta una nota floral que debe equilibrarse con el punto justo de acidez y dulzor. No se trata simplemente de una mermelada dulce; es una composición donde la fragancia de la flor se siente en el paladar de forma física.
Las rosas seleccionadas pertenecen a variedades ricas en antocianinas, responsables no solo del color, sino también de una parte del perfil antioxidante del producto. La textura se logra mediante una pectina natural que mantiene los pétalos en suspensión, permitiendo que cada cucharada ofrezca un trozo real de la flor, algo que diferencia radicalmente a esta mermelada de los jarabes industriales aromatizados artificialmente.
La información real de la producción subraya que no se utilizan aromas de síntesis química. La fragancia que emana del frasco al abrirlo es el resultado exclusivo de la alta concentración de pétalos por cada kilo de producto final. Es un proceso de recolección al alba, cuando la concentración de aceites esenciales en los pétalos es máxima antes de que el sol empiece a evaporarlos. Esta atención al detalle temporal es lo que garantiza que la mermelada tenga esa «nariz» tan potente y natural, transportando al consumidor directamente a un jardín en plena floración primaveral.
Desde un enfoque gourmet, este producto se analiza por su capacidad de maridaje y su versatilidad. No es una mermelada para el desayuno cotidiano, sino un ingrediente de contraste. Su importancia en la despensa sibarita radica en su capacidad para transformar un queso de cabra, un foie gras o un postre de chocolate en una experiencia multisensorial. La mermelada de pétalos de rosa aporta una verticalidad de sabor que corta la grasa de los alimentos potentes, ofreciendo un contrapunto etéreo que limpia el paladar y eleva la complejidad del conjunto. Es un lujo que apela tanto al gusto como a la vista y al olfato.
La marca que respalda esta elaboración para nuestra selección gourmet se distingue por su compromiso con la trazabilidad. Cada pétalo es supervisado para asegurar que no ha sido tratado con pesticidas químicos, algo vital cuando se trabaja con flores comestibles. La limpieza del sabor es la prueba definitiva de este rigor; no hay regustos extraños, solo la pureza del azúcar y la flor. El formato de 100 gramos es una decisión consciente para asegurar que el producto se consume en su momento de máxima frescura aromática, evitando que la luz y el oxígeno degraden el delicado color rosáceo tras una apertura prolongada en el tiempo.
La mermelada de pétalos de rosa es también un testimonio de la soberanía alimentaria y el respeto por los ritmos de la tierra. Al ser un producto de temporada, su disponibilidad es limitada, lo que añade un valor de exclusividad intrínseco. El consumidor gourmet valora esta temporalidad, entendiendo que la naturaleza no produce rosas todo el año y que, por tanto, cada frasco es una cápsula de tiempo de una primavera específica. Esta conexión con el ciclo vital de la planta es lo que otorga al producto una dimensión poética y auténtica, alejada de la estandarización industrial de las grandes superficies.
En definitiva, este producto es la síntesis de la paciencia, la botánica y el arte de la conserva. Es una mermelada que exige ser leída antes de ser comida, entendiendo que detrás de su color delicado hay horas de recolección manual y una técnica de cocción que es casi un secreto familiar. Representa la excelencia de la despensa española que sabe mirar al pasado para proyectar un futuro lleno de sabor y elegancia. Es, sin lugar a dudas, uno de los productos más singulares y satisfactorios que un amante de la gastronomía puede poseer, una invitación a descubrir que el sabor de una flor puede ser tan intenso y complejo como el del mejor de los frutos.
🧱 ANÁLISIS SENSORIAL Y EXPERIENCIA
La experiencia sensorial de la mermelada de pétalos de rosa comienza mucho antes de que el producto toque la lengua. Al retirar la cápsula del frasco, se produce una liberación inmediata de aromas volátiles que inundan el espacio circundante. No es un aroma agresivo, sino una fragancia envolvente, dulce y profundamente floral que recuerda a las mañanas frescas de mayo. Se perciben notas de miel, un ligero toque cítrico y, por supuesto, el perfume inconfundible de la rosa damascena en su estado más puro. Este aroma tiene una cualidad casi hipnótica, una elegancia que prepara al sistema límbico para una experiencia de placer refinado y pausado.
Visualmente, el análisis es igualmente cautivador. La mermelada presenta un color rosa translúcido, que oscila entre el fucsia vibrante y el rubí suave dependiendo de la incidencia de la luz. Lo más impactante es la visibilidad de los pétalos. No es una masa homogénea, sino un almíbar cristalino donde flotan fragmentos de la flor, manteniendo su estructura y su delicadeza visual. Esta transparencia es señal de una cocción técnica impecable, donde no se han quemado los azúcares y se ha respetado la materia prima. Al mover el frasco, la textura se revela densa pero fluida, con una caída lenta que denota la calidad de la pectina natural utilizada.
Al entrar en contacto con el paladar, la primera sensación es de una sedosidad absoluta. La mermelada se desliza por la lengua con una textura de seda líquida, sin rastro de granulosidad. Inmediatamente, el sabor estalla en una combinación equilibrada de dulzor noble y una fragancia que se vuelve física en la boca. A medida que los pétalos se deshacen entre los dientes, liberan una frescura que contrasta con el almíbar, aportando una dimensión táctil muy interesante. La acidez, sutil pero presente, actúa como un conductor que evita que el dulzor sea plano, dando al sabor una verticalidad y una elegancia que perdura en todo el paladar.
¿Por qué este producto engancha de una manera tan persistente? La respuesta reside en la psicología del aroma y la memoria. El sabor de la rosa está profundamente anclado en nuestra memoria colectiva de lo sagrado, lo bello y lo delicado. Al ingerirla, se produce una disonancia cognitiva placentera: estamos comiendo algo que normalmente solo olemos. Este «puente sensorial» genera una fascinación inmediata. Además, la persistencia del aroma en la cavidad retronasal es extraordinariamente larga. Minutos después de haber probado la mermelada, el paladar sigue enviando señales de frescura floral al cerebro, creando un estado de satisfacción y calma que pocos alimentos consiguen.
Imaginemos un escenario de consumo narrativo en una tarde de otoño. El sol se filtra por la ventana mientras usted prepara una tabla de quesos para una cena íntima. Dispone un queso Brillat-Savarin, cremoso y graso, y en el centro coloca un pequeño cuenco con esta mermelada de pétalos de rosa. Al tomar un trozo de queso untado con la conserva, el contraste es absoluto.
La grasa láctea del queso se ve cortada por la fragancia etérea de la rosa, y el dulzor del almíbar realza las notas de frutos secos del queso. En este momento, la mermelada deja de ser un condimento para convertirse en el hilo conductor de una experiencia gastronómica que sus invitados recordarán por su sofisticación y atrevimiento sensorial.
Otro escenario posible es el de una mañana de domingo dedicada al autocuidado. Usted prepara unos scones recién horneados, todavía calientes, y los abre para depositar una capa de clotted cream y, encima, una generosa porción de mermelada de pétalos de rosa. El calor del bollo potencia los aromas volátiles de la flor, y cada bocado es una mezcla de temperaturas y texturas: el crujiente del pan, la densidad de la crema y la ligereza floral de la mermelada. Es un ritual de lujo cotidiano que transforma un desayuno sencillo en un banquete digno de la realeza, proporcionando un inicio de día lleno de armonía y belleza gustativa.
La psicología de este producto también se basa en su exclusividad estética. El consumidor gourmet no solo busca alimentar el cuerpo, sino también la mirada. Servir esta mermelada sobre un postre de yogur griego o una panna cotta blanca inmaculada crea un contraste visual que comunica cuidado, detalle y amor por la belleza. Hay un placer intrínseco en observar cómo el almíbar rosa tiñe ligeramente la base láctea, creando un degradado de colores pastel que evoca la primavera. Esta satisfacción visual refuerza el placer del gusto, creando una experiencia redonda que justifica el valor de la artesanía floral.
El análisis de la textura revela que, a pesar de llevar pétalos enteros, estos no ofrecen una resistencia molesta. Al contrario, su textura es tierna, casi fundente, lo que indica que han sido hidratados y cocidos el tiempo exacto para ser comestibles sin perder su forma. Esta maestría técnica es la que separa a una mermelada de flores mediocre de una obra de arte gourmet. La sensación en boca es de limpieza; al no llevar colorantes artificiales ni espesantes industriales, no deja esa película pegajosa en el paladar, permitiendo que la boca quede fresca y preparada para el siguiente bocado o para un trago de un vino espumoso que acompañe la degustación.
La mermelada de pétalos de rosa es, en esencia, un producto emocional. Apela a una parte de nosotros que busca la delicadeza en un mundo a menudo demasiado rudo e industrializado. Cada cucharada es un recordatorio de que la naturaleza es capaz de producir sabores que parecen sueños, y que la mano del hombre, cuando trabaja con respeto, puede preservar esos sueños en un frasco de cristal. Es un producto que invita a la pausa, a cerrar los ojos y a dejarse llevar por una fragancia que ha sido el símbolo del amor y la belleza durante milenios, ahora transformada en un manjar que acaricia los sentidos de forma literal.
Finalmente, el postgusto es uno de los más elegantes del mundo de las conservas. No queda un rastro de azúcar quemado, sino una nota balsámica y floral que se eleva hacia la nariz en cada exhalación. Esta persistencia aromática es lo que define la calidad de las rosas utilizadas. Es un producto que se lee como un poema gastronómico, donde cada elemento —color, aroma, textura y sabor— está en perfecta armonía. Consumir esta mermelada es, en definitiva, un acto de hedonismo culto, una elección que demuestra que el paladar está listo para explorar los límites de la gastronomía botánica con curiosidad y entrega sensorial.
🧱 USOS, APLICACIONES Y RECETAS
La versatilidad de la mermelada de pétalos de rosa en la cocina profesional y doméstica es asombrosa, permitiendo aplicaciones que van desde el acompañamiento de quesos y carnes blancas hasta la repostería de vanguardia. Su perfil aromático único la convierte en un ingrediente técnico capaz de modificar la percepción sensorial de un plato completo. Al ser un producto con una carga floral tan potente, debe usarse con inteligencia para que actúe como un potenciador y no como un elemento que anule al resto de ingredientes. A continuación, desarrollamos cinco formas de integrar esta joya artesanal en su mesa de forma magistral.
Milhojas de Foie Gras y Mermelada de Pétalos de Rosa
Esta receta es un clásico de la cocina de fusión que busca equilibrar la untuosidad grasa del hígado de pato con la ligereza etérea y fragante de la rosa. Es un plato que destaca por su elegancia visual y su complejidad en boca, ideal para servir como entrante en una cena de alta gama donde se busque sorprender desde el primer bocado.
Ingredientes:
100g de micuit de foie gras de pato de calidad premium.
50g de mermelada de pétalos de rosa 100g.
Unas láminas de pan de especias tostado muy fino.
Escamas de sal Maldon y pimienta rosa recién molida.
Unas flores de pensamiento para decorar.
Realización: Comenzaremos cortando el micuit de foie gras en láminas de medio centímetro de grosor. Es fundamental que el foie esté muy frío para conseguir un corte limpio y preciso. Sobre una lámina de pan de especias tostado, extenderemos una capa muy fina y uniforme de mermelada de pétalos de rosa, asegurándonos de incluir algún fragmento de pétalo para la textura.
Colocaremos encima la lámina de foie y repetiremos el proceso creando tres pisos. Terminaremos coronando con una última capa de mermelada, un toque de sal Maldon y la pimienta rosa. La sal potenciará los matices de la rosa y la pimienta aportará un toque cítrico que cerrará el círculo de sabor. Refrigerar 10 minutos antes de servir para que la estructura se asiente y el pan mantenga su crujiente frente a la humedad de la mermelada.
Tips: Si desea un acabado más técnico, puede triturar una parte de la mermelada y pasarla por un tamiz fino para crear una gelée de rosa perfecta y transparente que aporte un brillo espejo sobre el foie.
Yogur Griego Artesano con Pistachos, Miel de Azahar y Mermelada de Rosa
Este es un desayuno o postre saludable que eleva un ingrediente básico a la categoría gourmet. La combinación de la acidez del yogur, el crujiente del fruto seco y la fragancia de la mermelada de pétalos de rosa crea un equilibrio nutricional y sensorial difícil de superar.
Ingredientes:
200g de yogur griego natural sin azúcar (de textura muy densa).
2 cucharadas generosas de mermelada de pétalos de rosa 100g.
Un puñado de pistachos iraníes pelados y tostados.
Un hilo de miel de azahar.
Unas hojas de menta fresca picadas finamente.
Realización: Dispondremos el yogur griego en un bol de cerámica fría para mantener la temperatura óptima. Batiremos el yogur ligeramente con una cuchara para que adquiera una textura de seda. En el centro, haremos un pequeño hueco y verteremos la mermelada de pétalos de rosa, permitiendo que el almíbar rosa se deslice por los bordes blancos del yogur creando un efecto visual marmolado. Repartiremos los pistachos troceados de forma irregular por encima y terminaremos con un hilo de miel de azahar y la menta picada. La menta aportará una nota balsámica que refrescará el conjunto, mientras que el pistacho añadirá el punto salino que hará que la mermelada de rosa brille con luz propia en cada cucharada.
Tips: Deje caer unos granos de polen sobre el plato final; esto no solo aportará beneficios nutricionales, sino que reforzará la narrativa floral de la receta y dará una textura granulosa muy agradable.
Copa de Panna Cotta de Vainilla con Espejo de Mermelada de Rosas
La panna cotta es el lienzo perfecto para esta mermelada. Su sabor neutro y lácteo permite que la fragancia de la flor sea la protagonista absoluta del postre. Esta receta es sencilla en ejecución pero de un impacto estético y gustativo digno de un restaurante de autor.
Ingredientes:
250ml de nata líquida para montar.
50g de azúcar.
1 vaina de vainilla natural de Madagascar.
2 hojas de gelatina neutra.
100g de mermelada de pétalos de rosa 100g.
Realización: Hidrataremos las hojas de gelatina en agua fría. En un cazo, pondremos la nata con el azúcar y las semillas de la vaina de vainilla. Calentaremos sin que llegue a hervir. Retiraremos del fuego e incorporaremos la gelatina escurrida, removiendo hasta su completa disolución. Verteremos la mezcla en copas de cristal y dejaremos enfriar en la nevera hasta que cuaje (unas 4 horas).
Una vez sólida la base, cubriremos la superficie con una capa de mermelada de pétalos de rosa, extendiéndola con cuidado para formar un «espejo» rosa sobre el blanco inmaculado de la nata. Los pétalos en suspensión quedarán visibles, creando un efecto visual precioso. Servir muy frío para que el contraste de temperaturas entre la crema y la confitura potencie la frescura floral.
Tips: Infusionar un poco de cardamomo en la nata junto con la vainilla añadirá una nota exótica que combina maravillosamente bien con la rosa, transportando al comensal a los sabores de la repostería persa.
Ensalada de Queso de Cabra, Nueces de Pecán y Vinagreta de Rosa
Utilizar la mermelada en una vinagreta es una forma magistral de introducir la nota floral en el mundo salado. Esta ensalada es fresca, elegante y perfecta para un almuerzo ligero de primavera o verano donde se busque un toque distintivo.
Ingredientes:
150g de brotes tiernos (rúcula, canónigos, espinaca baby).
80g de queso de cabra en rulo caramelizado.
40g de nueces de pecán tostadas.
Para la vinagreta: 1 cucharada de mermelada de pétalos de rosa 100g, 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, 1 cucharada de vinagre de sidra, sal y pimienta blanca.
Realización: En un tarro pequeño, mezclaremos los ingredientes de la vinagreta: el aceite, el vinagre, la sal, la pimienta y la mermelada de pétalos de rosa. Agitaremos enérgicamente hasta que la mermelada se disuelva y se emulsione con el aceite, creando una salsa rosácea y brillante. En una fuente, dispondremos los brotes tiernos y las nueces de pecán. Colocaremos encima el queso de cabra (que podemos pasar por la plancha un segundo para que esté fundente). Justo antes de servir, aliñaremos generosamente con la vinagreta de rosa. La acidez del vinagre de sidra y la fragancia de la rosa crearán un equilibrio perfecto con el sabor potente del queso de cabra.
Tips: Añada unas frambuesas frescas a la ensalada. Su acidez cítrica y su color rojo armonizan perfectamente con la vinagreta de rosa, aportando frescura y una textura jugosa que complementa el crujiente de las nueces.
Trufas de Chocolate Blanco, Coco y Mermelada de Rosa
Un bocado de lujo para acompañar el café o como regalo gourmet. La dulzura del chocolate blanco y la frescura del coco son los mejores aliados para la delicadeza de la mermelada de pétalos de rosa, creando un bombón artesano sublime.
Ingredientes:
200g de chocolate blanco de cobertura.
50ml de nata para montar.
50g de mermelada de pétalos de rosa 100g.
Coco rallado para el rebozado.
Unas gotas de esencia de rosa (opcional).
Realización: Calentaremos la nata hasta que empiece a hervir y la verteremos sobre el chocolate blanco troceado. Removeremos hasta que se funda y añadiremos la mermelada de pétalos de rosa, mezclando bien para que los pétalos queden integrados en la masa. Dejaremos enfriar la mezcla en la nevera durante 4 horas hasta que esté firme. Con la ayuda de dos cucharas, formaremos pequeñas bolas y las rebozaremos en coco rallado. El resultado es una trufa de textura sedosa, donde el sabor lácteo del chocolate blanco se ve elevado por la fragancia etérea de la rosa. Conservar en frío hasta el momento de servir para que la estructura se mantenga perfecta.
Tips: Si desea un acabado más sofisticado, puede rebozar las trufas en pétalos de rosa secos triturados en lugar de coco; el impacto visual será total y la fragancia floral se multiplicará exponencialmente en el paladar.
MARIDAJE, VALOR, COMPRA Y BLOQUE LEGAL
El maridaje de la mermelada de pétalos de rosa es un ejercicio de sensibilidad gastronómica. Al ser un producto con una carga aromática tan alta y una textura sedosa, busca compañeros que puedan o bien contrastar con su dulzor o bien acompañar su fragancia floral. En el mundo de los vinos, el maridaje por excelencia se encuentra en los espumosos.
Un Cava Brut Nature de larga crianza o un Champagne rosado aportan la burbuja necesaria para limpiar el paladar, mientras que sus notas de levadura y frutos rojos crean una sinergia perfecta con la rosa. El gas carbónico del espumoso ayuda a que las notas volátiles de la flor suban con más fuerza hacia la nariz, intensificando la experiencia de cata.
Si buscamos maridajes con bebidas no alcohólicas, el té blanco es su aliado natural. Un té Pai Mu Tan, delicado y ligeramente herbáceo, respeta la fragancia de la mermelada sin anularla. También es exquisita cuando se sirve con una infusión de jengibre y limón fresca, donde el picante del jengibre y la acidez del limón actúan como un marco vibrante para la dulzura floral de la conserva. En el ámbito de los destilados, una ginebra premium con botánicos florales, servida en un gin-tonic muy frío con una cucharada de esta mermelada disuelta en el fondo, crea un cóctel de autor sofisticado y refrescante que sorprenderá a cualquier aficionado a la mixología contemporánea.
Comparativamente con otras mermeladas de flores del mercado, nuestra conserva de pétalos de rosa destaca por la densidad de la flor. Muchas mermeladas comerciales utilizan jarabes de glucosa y aromas de laboratorio para simular el olor a rosa, lo que resulta en un sabor artificial y una textura gomosa. Nuestro producto, al ser una elaboración artesana, utiliza pétalos reales que han sido hidratados y cocidos con azúcar de caña, lo que se traduce en una pureza de sabor inalcanzable para la industria masiva. La diferencia se nota en el retrogusto: mientras que lo industrial deja un rastro químico, nuestra mermelada deja una sensación de frescura botánica que perdura de forma natural.
El valor gastronómico de este producto reside en su exclusividad y en su capacidad para actuar como un «ingrediente joya». No es una conserva para consumir en grandes cantidades, sino un recurso para dar el toque final de distinción a una elaboración. Poseer un frasco de mermelada de pétalos de rosa en la despensa es tener la llave para transformar platos mundanos en platos de alta cocina. Su valor es, por tanto, técnico y emocional. Además, al ser una conserva de 100 gramos, garantizamos que el cliente siempre dispone de un producto con sus propiedades organolépticas intactas, evitando el envejecimiento del almíbar en formatos más grandes que no se consumen con la rapidez necesaria.
Consejos reales de uso: para disfrutar de esta mermelada en su máxima plenitud, se recomienda no servirla nunca excesivamente fría del refrigerador, ya que el frío bloquea las notas volátiles de la rosa. Lo ideal es atemperarla unos minutos antes de usarla para que el almíbar recupere su fluidez y la fragancia se libere con facilidad. Al usarla en cocina salada, empiece siempre con pequeñas cantidades; la rosa es un aroma muy potente y es mejor quedarse corto e ir añadiendo que saturar el plato. Si la usa para endulzar infusiones, hágalo cuando el líquido esté caliente pero no hirviendo, para proteger la integridad del aroma floral.
La compra de este producto es una decisión inteligente para el gourmet que valora la artesanía real. Al adquirir esta mermelada, usted está apoyando a pequeños productores que mantienen vivos oficios tradicionales y que respetan los ciclos de la naturaleza. No es solo una compra, es un acto de cultura gastronómica. El enfoque de venta aquí es la diferenciación; en un mundo de sabores estandarizados, la rosa ofrece una ruptura, un viaje sensorial a los jardines de la historia. Es el regalo perfecto para alguien que cree haberlo probado todo o para uno mismo, como un capricho que dignifica los momentos de ocio gastronómico en el hogar.
En nuestra tienda, seleccionamos este producto porque sabemos que cumple con la promesa de la alta gama. La etiqueta es limpia, los ingredientes son honestos y el resultado en boca es impecable. Es una inversión en sabor que se amortiza en cada cena donde se utiliza, convirtiéndose en el centro de todas las miradas y comentarios. Invitamos a nuestros clientes a ver este frasco no como un simple dulce, sino como un perfume comestible, una pieza de colección que representa lo mejor de la despensa artesana española actual. La mermelada de pétalos de rosa es, en definitiva, la máxima expresión de la elegancia en el mundo de la conserva.
⚖️ BLOQUE LEGAL (OBLIGATORIO Y REAL)
Denominación del producto
Mermelada de pétalos de rosa extra. Elaboración artesanal.
Ingredientes
Azúcar de caña, pétalos de rosa (25%), agua, zumo de limón concentrado y pectina de frutas. Elaborado con rosas frescas recolectadas a mano. Sin conservantes, colorantes ni aromas artificiales de síntesis. Producto libre de OGM (Organismos Genéticamente Modificados).
Alérgenos
Producto libre de los 14 alérgenos de declaración obligatoria según el Reglamento (UE) 1169/2011. Sin gluten. Apto para veganos y vegetarianos.
Peso
Peso neto: 100 gramos. Envase de vidrio con cápsula de seguridad.
Conservación
Antes de abrir: Conservar en un lugar fresco, seco y protegido de la luz solar directa para evitar la oxidación del color natural de la flor.
Después de abrir: Mantener refrigerado entre 0 y 5 grados centígrados y consumir preferentemente en un plazo de 3 semanas para garantizar la frescura aromática.
Origen
España. Producido en pequeñas partidas bajo estándares de calidad artesana.
Empresa elaboradora
Elaborado para nuestra selección por Mermeladas Don Ramiro. Registro Sanitario de Industrias Alimentarias vigente.
Lote y consumo preferente
El número de lote y la fecha de consumo preferente (mes/año) se encuentran impresos en el etiquetado lateral o en la base del frasco. Vida útil de 24 meses desde la fecha de envasado.
Modo de consumo
Producto listo para consumo directo. Ideal como acompañamiento de quesos de cabra u oveja, patés, carnes blancas, yogures, helados y repostería fina. También puede utilizarse para aromatizar cócteles y tés.
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