Miel de Encina 1kg Miel Candelas
HISTORIA, CONTEXTO Y PRODUCTO
La Miel de bosque o mielato representa uno de los prodigios biológicos más singulares de la apicultura tradicional de la península ibérica. A diferencia de las mieles florales comunes que proceden directamente del néctar de las corolas, este tesoro vegetal emana de las gotas azucaradas que las encinas (Quercus ilex) exudan durante los rigores del verano en los montes ibéricos.
En las faldas y estribaciones de la Sierra de Ávila, el paisaje adehesado y los encinares centenarios han convivido con la actividad del pastoreo y la apicultura desde tiempos inmemoriales. Las abejas aprovechan la melaza silvestre que brota en los frutos y hojas del árbol bajo el fuerte calor diurno, transformando esa sustancia en una Miel oscura, densa y cargada de minerales.
La comarca serrana abulense destaca por una altitud elevada, inviernos rigurosos y veranos secos con una marcada oscilación térmica entre el día y la noche. Este microclima de montaña confiere a la Miel de encina una concentración única de compuestos fenólicos, antioxidantes y sales minerales absorbidas de suelos graníticos de gran pureza ambiental.
La firma apícola Miel Candelas encarna la preservación de este oficio artesano en la provincia de Ávila, manteniendo una tradición familiar de cuidado de colmenas. Su labor apícola combina el asentamiento estante en parajes protegidos con una trashumancia respetuosa en busca de las floraciones y melazas más ricas y limpias de la sierra.
El proyecto de Miel Candelas fundamenta su excelencia en el respeto absoluto al ciclo biológico del enjambre, evitando cualquier explotación agresiva de las colonias. Cada partida de Miel se cosecha de manera artesanal, extrayendo los cuadros maduros en los que las abejas han sellado pacientemente las celdillas con cera virgen.
En las instalaciones tradicionales de Miel Candelas en Ávila, la Miel se extrae exclusivamente mediante centrifugado mecánico en frío. Este método prescinde por completo de tratamientos térmicos de pasteurización que degradarían las enzimas digestivas, las vitaminas y los aromas volátiles que caracterizan al producto recién recolectado.
El proceso de purificación de la Miel se realiza mediante decantación sosegada en maduradores de acero inoxidable durante varias semanas de reposo. De este modo, las impurezas de cera y las microburbujas ascienden de forma natural a la superficie, prescindiendo de microfiltrados agresivos que eliminarían los granos de polen.
Esta Miel de encina de Miel Candelas se define por una textura densa, una baja tendencia a la cristalización y un color ámbar oscuro muy característico. El alto contenido en azúcares complejos como la melecitosa y la maltosa otorga a esta Miel una estabilidad física y una viscosidad que la hacen inconfundible.
Desde un punto de vista nutricional, la Miel de encina cruda supera a casi todas las mieles claras en concentración de hierro, magnesio, fósforo y potasio. Por este motivo, ha sido utilizada tradicionalmente en los hogares castellanos como un reconstituyente natural de primer orden contra la fatiga y las carencias minerales.
El aroma de esta Miel abulense traslada de forma inmediata a los densos bosques de la Sierra de Ávila, desplegando un perfume a roble, malta y resina. Es un producto gastronómico de gran fuerza expresiva que trasciende el papel de simple endulzante para posicionarse como un ingrediente gastronómico de alta gama.
El envasado en tarro de vidrio de un kilogramo protege a la Miel de la humedad ambiental y de la degradación oxidativa lumínica. La presentación en vidrio permite apreciar la profundidad caoba del producto, garantizando una vida útil prolongada con todas sus virtudes biológicas y terapéuticas intactas.
La apicultura practicada por Miel Candelas genera un impacto medioambiental positivo incalculable en los ecosistemas forestales y agrícolas de Ávila. La polinización que realizan sus abejas sostiene la biodiversidad botánica del monte bajo, ayudando a la regeneración natural de la encina y el matorral autóctono.
Adquirir esta Miel cruda artesanal apoya directamente el mantenimiento de la economía rural y la fijación de población en las zonas serranas de Ávila. Cada tarro encierra la honestidad de un trabajo campesino transparente que rechaza intermediarios, mezclas de mieles foráneas o adulteraciones con jarabes industriales de glucosa.
La singularidad gastronómica de la Miel de encina radica en su balance gustativo, donde el dulzor aparece atenuado por notas tostadas y salinas. Esta complejidad permite a los chefs contemporáneos utilizarla en marinados cárnicos, reducciones de salsas de caza y fondos de repostería de autor.
La Miel de encina de Ávila representa el alma de un paisaje austero, soleado y puro, modelado por el viento castellano y la resistencia del roble. Una joya gastronómica imprescindible para quienes buscan alimentos vivos, puros y dotados de una profunda identidad territorial.
ANÁLISIS SENSORIAL Y EXPERIENCIA
A la vista, esta Miel de encina de Miel Candelas seduce por su imponente tonalidad ámbar muy oscuro, que alcanza matices caoba y reflejos negros brillantes. Al trasluz, el producto desvela destellos cobrizos y una limpieza visual excelente, testimonio de una decantación pausada en frío.
La fluidez de la Miel al levantar la cuchara es pausada, cayendo en un cordón elástico, grueso y continuo que dibuja ondas firmes sobre el tarro. Su viscosidad superior refleja un bajo porcentaje de humedad natural y una maduración perfecta dentro de la colmena antes de ser cosechada en la sierra.
Al iniciar la fase olfativa, la Miel desprende una intensidad aromática profunda, compleja y marcadamente balsámica que llena el espacio al destapar el vidrio. El primer impacto en nariz revela notas cálidas de madera tostada, corteza de encina mojada, malta oscura y caramelo de horno tradicional.
Conforme la Miel se oxigena a temperatura ambiente, emergen matices secundarios de sotobosque, hojas secas de otoño, resina de monte y cacao puro. No existen en esta Miel aromas empalagosos de azúcares planos ni notas ácidas de fermentación, confirmando su pureza y estabilidad biológica.
Al depositar una porción de Miel en la cavidad bucal, el ataque es suave, denso y sumamente aterciopelado, tapizando la lengua de manera homogénea. La masa se funde con lentitud al calor corporal, liberando sus compuestos aromáticos de forma gradual y envolvente sin generar sensación punzante.
El sabor de esta Miel de bosque sorprende por su dulzor moderado, claramente inferior al de las mieles de néctar floral convencionales. En su lugar, se manifiesta una rica complejidad sápida dominada por sabores a cereal malteado, azúcar tostado, regaliz de palo y frutos secos maduros.
En el tramo medio del paladar, la Miel desvela sutiles y elegantes notas salinas aportadas por los minerales de los suelos abulenses. Este componente mineral contrarresta los azúcares naturales, aportando una seriedad gustativa que engancha al consumidor desde la primera cucharada.
La disolución de la Miel en la boca resulta limpia y sedosa, dejando una fina película lubricante que reconforta de inmediato la mucosa de la garganta. Su deglución es sumamente fluida y cálida, produciendo un bienestar térmico y balsámico muy característico de los mielatos de montaña.
La salivación que estimula esta Miel artesanal es constante y agradable, manteniendo la boca fresca y libre de la pesadez sacarosa habitual. Las notas tostadas persisten con nobleza, permitiendo una experiencia sensorial pausada que invita a repetir la degustación sin cansar el sentido del gusto.
El final de boca que regala esta Miel de Miel Candelas es extraordinariamente largo, profundo, amaderado y persistente en la vía retronasal. Permanecen durante varios minutos recuerdos nítidos a bosque de encinas soleado, café suave, pan de centeno y caramelo oscuro de gran finura.
El motivo por el cual esta Miel cautiva al público gourmet reside en su carácter maduro y su equilibrio entre dulzor, tostado y mineralidad. Es un alimento reconfortante que se aleja de la uniformidad comercial para ofrecer un perfil organoléptico con personalidad de terruño indomable.
La psicología del consumo de esta Miel conecta con la vuelta a los orígenes, el cuidado de la salud natural y la pausa reconstituyente del hogar. Degustar este producto transmite serenidad, vigor físico y una agradable sensación de calidez que evoca los otoños en las serranías castellanas.
Imaginemos un primer momento en el que esta Miel protagoniza una mañana fría de invierno en una cocina rústica bañada por el sol naciente. Sobre una rebanada gruesa de pan de masa madre tostado se vierte un hilo oscuro del producto, desprendiendo vapores balsámicos al contacto con la miga caliente.
El crujido del pan y la untuosidad densa de la Miel se funden en el paladar, aportando una dosis de energía sostenida para afrontar la jornada. La combinación simple del cereal noble y el mielato serrano convierte el desayuno cotidiano en un instante de puro placer gastronómico tradicional.
Un segundo contexto traslada esta Miel a una cena gourmet compartida con amigos alrededor de una tabla de quesos de oveja añejos de Ávila. Al colocar una cucharada de miel sobre el queso curado, el contraste entre la grasa láctea y las notas tostadas del bosque genera elogios unánimes.
Un tercer escenario muestra esta Miel reconfortando el final de una tarde lluviosa tras un paseo por la montaña, disuelta en una infusión de tomillo. El calor de la taza libera los aromas de la dehesa, templando el pecho y calmando el cuerpo con la sabiduría de la botica apícola campesina.
En cada una de estas vivencias, la Miel de encina de Miel Candelas demuestra su jerarquía superior dentro de los productos artesanos de calidad. Una experiencia sensorial redonda, auténtica y emocionante que transforma cualquier momento en una celebración de la naturaleza virgen de Ávila.
USOS, APLICACIONES Y RECETAS
La Miel de Encina 1kg Miel Candelas destaca por una polivalencia culinaria formidable tanto en la repostería artesana como en recetas saladas complejas. Su baja astringencia, su densidad untuosa y sus notas a malta tostada permiten utilizarla en marinados cárnicos, vinagretas, asados y postres lácteos.
Incorporar esta Miel de bosque a las preparaciones gastronómicas aporta una caramelización profunda y un color caoba brillante inigualable. A continuación, se detallan minuciosamente diez recetas completas explicadas paso a paso para su ejecución doméstica o profesional en cocina.
Paletilla de cabrito asada con glaseado de Miel de encina, romero y ajo morado
Esta receta clásica castellana aprovecha la densidad de la Miel oscura para crear una costra crujiente, dorada y fragante sobre la carne tierna.
Ingredientes:
-
60 g de Miel de Encina 1kg Miel Candelas
-
2 paletillas de cabrito lechal de Ávila de 900 g cada una
-
4 patatas medianas peladas y cortadas en rodajas panaderas
-
1 cebolla dulce grande cortada en juliana fina
-
100 ml de vino blanco seco de la comarca de Cebreros
-
4 dientes de ajo morado machacados con su piel
-
2 ramas de romero fresco silvestre
-
40 ml de aceite de oliva virgen extra y sal marina fina
Realización:
Precalentamos el horno a ciento sesenta grados centígrados con calor arriba y abajo. En una bandeja refractaria de barro, disponemos una base uniforme con las patatas panaderas y la cebolla en juliana, salpimentando ligeramente y regando con el vino blanco y la mitad del aceite de oliva virgen extra.
Salamos las paletillas de cabrito por ambas caras y las colocamos sobre la cama vegetal con la piel hacia abajo, incorporando los dientes de ajo machacados y el romero fresco. Horneamos a ciento sesenta grados durante una hora y cuarto, regando la carne con los jugos de la bandeja cada veinte minutos.
En un cuenco pequeño, mezclamos los sesenta gramos de Miel de encina con el resto del aceite de oliva virgen extra y dos cucharadas de agua tibia para aligerar la emulsión. Damos la vuelta a las paletillas dejando la piel hacia arriba y pincelamos generosamente toda la superficie cárnica con el glaseado.
Subimos la temperatura del horno a doscientos grados centígrados y horneamos durante quince minutos adicionales hasta que la piel adquiera un tono caoba dorado y crujiente. Servimos las paletillas bien calientes sobre las patatas confitadas, salseando con los jugos reducidos de la bandeja antes de llevar a la mesa.
Tips:
Pincelar la Miel únicamente en el último cuarto de hora evita que sus azúcares naturales se carbonicen, garantizando un crujido brillante y meloso.
Magret de pato a la plancha con reducción de Miel de encina, naranja y vinagre de Módena
Un plato principal refinado donde la grasa noble del ave se equilibra mediante una salsa brillante con notas agridulces y tostadas de bosque.
Ingredientes:
-
50 g de Miel de Encina 1kg Miel Candelas
-
2 piezas de magret de pato fresco de 350 g cada una
-
Zumo recién exprimido y ralladura de 1 naranja dulce
-
40 ml de vinagre balsámico de Módena de calidad
-
150 ml de caldo oscuro de ave concentrado
-
30 g de mantequilla artesana fría cortada en dados
-
Sal marina en escamas y pimienta negra recién molida
Realización:
Con la ayuda de un cuchillo bien afilado, realizamos incisiones superficiales en forma de rombo sobre la piel grasa del pato sin llegar a cortar la carne magra. Salpimentamos las piezas y las colocamos en una sartén fría por el lado de la piel, encendiendo el fuego a potencia media-baja durante ocho minutos.
Retiramos la grasa líquida derretida que desprende la sartén y damos la vuelta a los magrets para cocinarlos durante tres minutos por la cara de la carne, pasándolos a una fuente templada cubierta con papel de aluminio para que reposen y redistribuyan sus jugos internos de forma equilibrada.
En la misma sartén con los restos caramelizados del pato, vertemos la Miel de encina y dejamos que burbujee durante treinta segundos. Añadimos el vinagre balsámico, el zumo de naranja y la ralladura, reduciendo a fuego vivo durante dos minutos antes de incorporar el caldo oscuro de ave.
Cocinamos la salsa a fuego suave durante cinco minutos hasta que espese y adquiera una consistencia melosa y brillante. Apagamos el fuego, añadimos los dados de mantequilla fría batiendo con varillas para ligar la emulsión, trinchamos el pato en filetes diagonales y salseamos generosamente.
Tips:
La acidez del cítrico y las notas de madera de la Miel cortan la densidad grasa del pato, creando una armonía de alta escuela culinaria.
Berenjenas en tempura ligera regadas con Miel de encina y cristales de sal marina
Un entrante crujiente de inspiración andalusí donde el interior tierno de la verdura contrasta con el dulzor amaderado del mielato abulense.
Ingredientes:
-
50 g de Miel de Encina 1kg Miel Candelas
-
2 berenjenas medianas firmes con piel limpia y brillante
-
100 g de harina especial para tempura tamizada
-
150 ml de agua mineral con gas muy fría (casi helada)
-
Abundante aceite de oliva virgen para freír
-
Sal marina gruesa para purgar y escamas de sal para terminar
Realización:
Cortamos las berenjenas en bastones homogéneos de un centímetro de grosor, disponiéndolos en un escurridor con sal marina gruesa durante veinte minutos para que expulsen su jugo amargo natural. Pasado ese tiempo, lavamos los bastones con agua fría y los secamos concienzudamente con papel absorbente.
En un bol de cristal, preparamos la masa de tempura mezclando la harina con el agua mineral con gas helada, batiendo brevemente con palillos de madera sin deshacer los pequeños grumos. Calentamos abundante aceite de oliva en una sartén honda hasta alcanzar los ciento ochenta grados centígrados.
Pasamos los bastones de berenjena secos por la masa líquida de tempura y los freímos por tandas pequeñas durante tres minutos hasta que la cobertura adquiera un tono dorado claro y crujiente. Escurrimos los bastones con una espumadera sobre papel absorbente para retirar el exceso de grasa.
Disponemos las berenjenas crujientes en una fuente caliente, regamos de inmediato con un hilo generoso de Miel de encina tibia y coronamos con escamas de sal marina antes de servir este aperitivo crujiente, sabroso y lleno de contrastes térmicos y gustativos.
Tips:
El choque térmico entre el agua helada de la tempura y el aceite bien caliente asegura una fritura seca que no absorbe grasa en exceso.
Vinagreta emulsionada de Miel de encina, mostaza antigua y nueces para ensaladas
Un aderezo denso y aromático concebido para ensalzar ensaladas templadas de hojas amargas, lascas de cecina y dados de queso azul.
Ingredientes:
-
35 g de Miel de Encina 1kg Miel Candelas
-
20 g de mostaza antigua de Dijon en grano
-
30 ml de vinagre de sidra de manzana ecológico
-
90 ml de aceite de oliva virgen extra de variedad hojiblanca
-
40 g de nueces peladas picadas a cuchillo
-
Sal marina virgen fina y pimienta blanca recién molida
Realización:
En un cuenco de cristal o en el vaso de una batidora manual, introducimos los treinta y cinco gramos de Miel de encina, la mostaza antigua de Dijon y el vinagre de sidra de manzana. Batimos con varillas pequeñas durante un minuto hasta que los ingredientes se integren en una base fluida y homogénea.
Sin dejar de batir a ritmo constante, vertemos el aceite de oliva virgen extra hojiblanca en un hilo fino y continuo. La fricción mecánica ligará los lípidos del aceite con los azúcares densos de la Miel, creando una vinagreta espesa, sedosa y de aspecto brillante.
Sazonamos la emulsión con una pizca de sal marina fina y pimienta blanca recién molida, batiendo diez segundos más para asentar los sabores. Incorporamos las nueces picadas a cuchillo a la vinagreta, removiendo con una cuchara para que los frutos secos queden suspendidos en la salsa.
Pasamos la vinagreta a un frasco de cristal hermético y la conservamos a temperatura ambiente para aliñar ensaladas templadas de rúcula, espinacas baby o endivias justo antes de llevar a la mesa para los comensales.
Tips:
La densidad natural de la Miel de encina actúa como un emulsionante natural que evita que la vinagreta se separe con el paso de las horas.
Tostas de pan de centeno con queso azul de Valdeón, higos frescos y Miel de encina
Un aperitivo gourmet contundente donde la potencia picante del queso azul se suaviza mediante la carnosidad de la fruta y el mielato serrano.
Ingredientes:
-
40 g de Miel de Encina 1kg Miel Candelas
-
4 rebanadas gruesas de pan de centeno integral con semillas tostadas
-
120 g de queso azul de Valdeón o queso de pasta azul afinado
-
4 higos frescos maduros cortados en cuartos longitudinales
-
20 g de avellanas tostadas picadas a mano
-
Hojas de tomillo fresco silvestre para decorar
Realización:
Tostamos las rebanadas de pan de centeno sobre una plancha de hierro fundido hasta que la miga quede crujiente y firme por ambas caras. Disponemos las rebanadas de pan tostado calientes sobre una tabla amplia de madera noble para montar los canapés.
Con la ayuda de una espátula de cocina, extendemos una capa generosa de queso azul de Valdeón directamente sobre el pan caliente, permitiendo que el calor residual de la tostada ablande ligeramente la textura mantecosa y fúngica del queso madurado.
Colocamos cuatro cuartos de higo fresco maduro sobre la base de queso azul en cada rebanada, aportando volumen y frescura vegetal al bocado. Espolvoreamos las avellanas tostadas picadas sobre la fruta para añadir una nota crujiente y tostada a la composición.
Regamos cada tosta con un hilo continuo de Miel de encina de Ávila, dejando que caiga sobre los higos y el queso fundente. Coronamos con unas hojitas de tomillo fresco silvestre y servimos de inmediato este aperitivo rico en matices dulces, salinos y picantes.
Tips:
El queso azul a temperatura ambiente se funde con mayor facilidad al contacto con la Miel, creando una crema sápida inolvidable en boca.
Solomillo de cerdo ibérico a la brasa con costra caramelizada de Miel de encina y tomillo
Una pieza cárnica de dehesa donde la caramelización exterior del mielato protege la terneza y jugosidad interior del solomillo.
Ingredientes:
-
45 g de Miel de Encina 1kg Miel Candelas
-
2 piezas de solomillo de cerdo ibérico fresco de 350 g cada una
-
20 g de mostaza de Dijon clásica suave
-
1 cucharada de hojas frescas de tomillo picadas
-
30 ml de aceite de oliva virgen extra de variedad picual
-
Sal marina en escamas y pimienta negra recién molida
Realización:
Atemperamos los solomillos de cerdo ibérico fuera del frigorífico durante veinte minutos y los limpiamos de posibles excesos de grasa superficial. En un cuenco pequeño, preparamos el adobo mezclando la Miel de encina con la mostaza de Dijon, el tomillo fresco y el aceite de oliva.
Pincelamos generosamente toda la superficie de los solomillos con la mezcla aromática de Miel, asegurando que la carne quede bien impregnada, y dejamos marinar durante quince minutos a temperatura ambiente para que los sabores penetren en la fibra muscular.
Calentamos una plancha de hierro fundido o parrilla de carbón a fuego vivo. Marcamos los solomillos durante tres minutos por cada cara, permitiendo que los azúcares de la Miel caramelicen formando una costra dorada oscura y crujiente mientras el centro permanece jugoso y rosado.
Retiramos la carne a una tabla de madera y dejamos reposar tres minutos cubierta con papel de aluminio para que los jugos se asienten. Trinchamos los solomillos en medallones gruesos de dos centímetros, colocamos en platos calientes y culminamos con escamas de sal marina.
Tips:
Marinar la carne con la Miel y la mostaza ablanda las fibras del cerdo ibérico gracias a la acción enzimática natural del producto apícola.
Bizcocho artesano de nueces, harina de castaña y Miel de encina de Ávila
Un postre húmedo y reconfortante de otoño donde la harina de castaña y los frutos secos se funden con los aromas a malta del bosque abulense.
Ingredientes:
-
120 g de Miel de Encina 1kg Miel Candelas
-
150 g de harina de trigo de repostería tamizada
-
50 g de harina de castaña ecológica tamizada
-
3 huevos camperos frescos a temperatura ambiente
-
80 ml de aceite de oliva virgen extra de variedad arbequina suave
-
80 g de nueces de nogal peladas y picadas gruesas
-
8 g de levadura química en polvo y 1 cucharadita de canela molida
-
1 pizca de sal marina fina y mantequilla para el molde
Realización:
Precalentamos el horno a ciento ochenta grados centígrados con calor arriba y abajo. En un bol amplio de cristal, batimos los tres huevos camperos con los ciento veinte gramos de Miel de encina templada utilizando varillas eléctricas durante cuatro minutos hasta duplicar su volumen en una crema espumosa.
Añadimos el aceite de oliva virgen extra arbequina en un hilo fino sin dejar de batir a velocidad baja para que la masa emulsione. Incorporamos las dos harinas tamizadas junto con la levadura química, la canela molida y la pizca de sal marina, mezclando suavemente con una espátula de silicona.
Realizamos movimientos envolventes para no perder el aire del batido e incorporamos las nueces picadas a la masa distribuyéndolas de forma homogénea. Vertemos la preparación en un molde rectangular previamente engrasado con mantequilla y enharinado, alisando la superficie con espátula.
Horneamos a ciento ochenta grados durante treinta y cinco minutos hasta que al pinchar el centro con una brocheta de madera esta salga limpia. Dejamos enfriar el bizcocho sobre una rejilla metálica durante veinte minutos antes de desmoldar y cortar en rebanadas gruesas y jugosas.
Tips:
La harina de castaña potencia las notas amaderadas de la Miel, aportando una textura tierna que se conserva húmeda durante varios días.
Cuajada tradicional de leche de oveja con nueces tostadas y Miel de encina
Un postre lácteo clásico de la gastronomía de montaña donde la suavidad del cuajo resalta la profundidad del mielato serrano de Ávila.
Ingredientes:
-
60 g de Miel de Encina 1kg Miel Candelas
-
1 litro de leche fresca entera de oveja pasteurizada
-
8 gotas de cuajo natural líquido de farmacia
-
40 g de nueces de nogal peladas y tostadas en sartén seca
-
Hojas de menta fresca para decorar
Realización:
En un cazo de acero inoxidable a fuego medio, calentamos el litro de leche fresca de oveja hasta alcanzar los treinta y siete grados centígrados (temperatura corporal), controlando con un termómetro de cocina para no sobrecalentar el líquido y desactivar el cuajo.
Repartimos las ocho gotas de cuajo natural entre cuatro cuencos individuales de barro o cristal (dos gotas por recipiente). Vertemos la leche templada de oveja sobre los cuencos desde cierta altura para que se mezcle con el cuajo sin necesidad de remover con cuchara.
Dejamos reposar los cuencos sobre la encimera sin moverlos durante cuarenta y cinco minutos hasta que la leche cuaje en una masa firme y temblorosa. Introducimos las cuajadas en el frigorífico durante al menos dos horas para que tomen consistencia fría y textura sedosa.
En el momento de servir, repartimos las nueces tostadas crujientes sobre la superficie de cada cuajada y regamos generosamente con una cucharada colmada de Miel de encina de Ávila. Decoramos con una hojita de menta fresca y servimos de inmediato este postre lácteo puro.
Tips:
No mover los cuencos durante el proceso de reposo inicial es fundamental para que la red proteica cuaje sin liberar suero lácteo en la superficie.
Peras conferencia pochadas al vino tinto de Cebreros, canela y Miel de encina
Un postre señorial de fruta asada donde el color rubí del vino se combina con el brillo caoba y los matices especiados del producto apícola.
Ingredientes:
-
80 g de Miel de Encina 1kg Miel Candelas
-
4 peras de variedad conferencia firmes peladas manteniendo el rabillo
-
500 ml de vino tinto joven de uva garnacha de Cebreros
-
1 rama de canela de Ceylán ecológica
-
2 clavos de olor y la piel limpia de media naranja
-
Helado artesanal de vainilla para acompañar
Realización:
Pelamos las peras conferencia con un pelador de verduras conservando el rabillo superior y cortando una base plana en la parte inferior para que se mantengan de pie. En una cazuela honda y estrecha, vertemos el vino tinto junto con la Miel de encina, la canela, los clavos y la piel de naranja.
Llevamos la mezcla a ebullición suave a fuego medio, removiendo para disolver la Miel. Introducimos las peras en la cazuela asegurando que queden sumergidas en el líquido caliente, tapamos el recipiente y cocinamos a fuego mínimo durante veinticinco minutos regando la fruta con la salsa.
Retiramos las peras cocidas con una espumadera cuando estén tiernas pero enteras, colocándolas de pie en platos individuales de postre. Subimos el fuego de la cazuela y dejamos reducir el vino con la Miel durante ocho minutos hasta obtener un jarabe denso, brillante y almibarado.
Colamos la reducción caliente y la vertemos generosamente sobre las peras pochadas, tiñendo la pulpa de un tono púrpura brillante. Acompañamos cada pera con una quenelle de helado artesano de vainilla para crear un contraste térmico y gustativo de alta pastelería.
Tips:
Reducir el vino con el mielato concentra los taninos de la uva garnacha y las notas de roble, creando una salsa de terciopelo inigualable.
Salsa barbacoa casera ahumada con tomate concentrado, pimentón y Miel de encina
Una salsa artesana densa concebida para lacar costillares de cerdo asados al horno o acompañar hamburguesas gourmet de vaca madurada.
Ingredientes:
-
60 g de Miel de Encina 1kg Miel Candelas
-
200 g de salsa de tomate casera triturada
-
30 ml de vinagre de manzana ecológico
-
20 ml de salsa de soja tamari sin gluten
-
1 cucharadita de pimentón dulce ahumado de la Vera
-
1 cucharadita de ajo en polvo y media de cebolla en polvo
-
20 ml de aceite de oliva virgen extra y sal marina fina
Realización:
En un cazo mediano a fuego suave con el aceite de oliva virgen extra, añadimos el pimentón ahumado de la Vera y removemos durante diez segundos para despertar sus aromas sin quemarlo. Incorporamos de inmediato la salsa de tomate casera y el vinagre de manzana ecológico.
Añadimos la Miel de encina, la salsa de soja tamari, el ajo en polvo y la cebolla en polvo al cazo, batiendo con unas varillas manuales para homogeneizar todos los ingredientes en una salsa densa y brillante de color caoba oscuro.
Cocinamos la salsa a fuego muy suave durante diez minutos, removiendo periódicamente con una cuchara de madera para que los azúcares de la Miel caramelicen con el tomate y el vinagre sin pegarse en el fondo del cazo, logrando un aroma ahumado campesino.
Retiramos la salsa barbacoa del fuego, probamos el punto de sal marina y la dejamos enfriar por completo a temperatura ambiente antes de pasarla a un frasco de cristal hermético para utilizarla como glaseado de costillares o aderezo de carnes a la brasa.
Tips:
Esta salsa casera gana complejidad y cuerpo tras reposar veinticuatro horas en refrigeración, asentando sus notas ahumadas y dulces.
MARIDAJE, VALOR, COMPRA Y BLOQUE LEGAL
El maridaje gastronómico de la Miel de Encina 1kg Miel Candelas responde a una lógica de afinidad estructural y contraste sápido con elaboraciones salinas potentes, carnes de caza, quesos de larga curación y vinos tintos corpulentos. Su baja carga dulce y sus notas tostadas reclaman bebidas y bocados con carácter.
Esta Miel de bosque encuentra su pareja predilecta en quesos curados y añejos de oveja y cabra de la Sierra de Ávila, así como en quesos azules intensos tipo Cabrales o Valdeón. La salinidad y la grasa láctea dialogan con las notas de malta y resina del mielato, limpiando el paladar tras cada bocado.
En el universo cárnico, esta Miel armoniza de forma excelsa con piezas de caza mayor y menor como el jabalí estofado, el corzo asado, el pato y el cerdo ibérico de bellota. Su capacidad para caramelizar sin empalagar permite crear lacados brillantes que potencian los jugos nobles de la carne.
Para los apasionados del vino, esta Miel marida con tintos de guarda elaborados con uva Garnacha de viñas viejas de la D.O.P. Cebreros o Tempranillo castellano con crianza en roble. Las notas balsámicas del vino abrazan los recuerdos a madera y bosque de la miel en una simbiosis perfecta.
Asimismo, esta Miel monofloral de encina es la compañera ideal de infusiones digestivas calientes como el té negro Ceylan, el tomillo de monte, el romero y la salvia silvestre. El calor de la taza libera los aceites esenciales del mielato, ofreciendo una experiencia reconfortante para el aparato respiratorio.
Si comparamos la Miel de encina de Miel Candelas con las mieles industriales pasteurizadas de los lineales comerciales, las diferencias cualitativas resultan determinantes. Los productos masivos sufren microfiltrados y sobrecalentamientos que eliminan el polen y destruyen las enzimas naturales vivas.
Por el contrario, Miel Candelas garantiza una Miel cien por cien cruda recolectada en los encinares protegidos de la Sierra de Ávila, decantada en frío y libre de aditivos químicos. Este rigor técnico asegura un producto vivo, cargado de minerales biodisponibles y con una pureza organoléptica intacta.
El valor gastronómico de este tarro de un kilogramo radica en su altísimo rendimiento en la cocina doméstica y profesional y en su durabilidad indefinida. Al tratarse de un mielato denso con baja humedad, una pequeña porción basta para aportar color, textura y sazón a guisos, postres y desayunos.
Comprar esta Miel de encina en tiendas delicatessen especializadas, ferias agroalimentarias oficiales o plataformas online autorizadas asegura la recepción de un lote fresco de cosecha reciente. Se aconseja verificar que el precinto de garantía de la tapa metálica permanezca intacto antes de su apertura.
Para conservar las virtudes organolépticas de esta Miel en el hogar durante años, se debe almacenar el tarro en un lugar fresco, seco, limpio y al abrigo de la luz solar directa. No requiere refrigeración obligatoria; por su composición natural rica en azúcares complejos, no suele cristalizar con facilidad.
Aconsejamos degustar esta Miel a temperatura ambiente para permitir que su textura untuosa y sus aromas a madera tostada se expresen con plenitud en el paladar. Utilizar cucharas de madera o cerámica evita alterar las propiedades organolépticas puras del producto recién extraído del panal.
Invertir en esta Miel de Encina de Miel Candelas es una decisión de consumo consciente que apoya a la apicultura artesana de Castilla y León y la conservación del paisaje forestal. Una joya gastronómica imprescindible para enriquecer la despensa gourmet con el sabor más auténtico, noble y saludable de Ávila.
BLOQUE LEGAL
| Parámetro Regulado | Información Oficial y Veraz del Producto |
| Denominación del producto | Miel de encina cruda artesanal / Mielato de bosque 100% natural procedente de las exudaciones de encina (Quercus ilex). |
| Ingredientes reales | Miel pura de encina 100% natural recolectada en España. Sin azúcares añadidos, sin jarabes de glucosa, sin conservantes artificiales, sin colorantes y libre de organismos modificados genéticamente (No OMG). |
| Alérgenos | Producto naturalmente libre de gluten, lactosa, huevo, soja, frutos de cáscara, sésamo, apio, mostaza y sulfitos en su composición. No recomendado para lactantes menores de 12 meses por precaución biológica natural. APTO PARA CONSUMIDORES CELÍACOS Y VEGETARIANOS. |
| Peso neto | 1000 gramos (1 kg e / 1000 g) envasados en tarro protector de vidrio transparente reciclable con tapa metálica de rosca hermética y precinto de garantía de seguridad. |
| Información nutricional (por 100 g) | Valor energético: 1390 kJ / 328 kcal; Grasas totales: 0,0 g (de las cuales saturadas 0,0 g); Hidratos de carbono: 81,5 g (de los cuales azúcares naturales de fructosa, glucosa y melecitosa 78,0 g); Proteínas: 0,5 g; Fibra alimentaria: 0,2 g; Sal (Sodio natural): 0,02 g; Hierro natural: 2,5 mg; Magnesio natural: 18 mg. |
| Conservación | Conservar el tarro cerrado en un lugar fresco, seco, limpio, oscuro y protegido de la radiación solar directa y fuentes de calor entre 15 °C y 22 °C. Tras abrir, mantener bien cerrado a temperatura ambiente; no requiere refrigeración. Si cristalizara de forma natural con el tiempo, templar al baño maría suave a menos de 40 °C. |
| Origen | España (Cosecha apícola seleccionada en parajes y montes tradicionales de la Sierra de Ávila, Comunidad Autónoma de Castilla y León). |
| Empresa elaboradora | Miel Candelas (Apicultura artesanal Candelas). Sede, colmenares y centro de envasado oficial en la provincia de Ávila, Castilla y León, España. Registro General Sanitario de Empresas Alimentarias y Alimentos (RGSEAA). |
| Lote y consumo preferente | Consultar el código alfanumérico de lote y la fecha de consumo preferente impresos en el lateral de la tapa metálica o en el reverso de la etiqueta del tarro de vidrio. |
| Modo de consumo | Alimento listo para el consumo directo. Tomar sola con cuchara de madera, untar en tostas de pan rústico con queso curado, disolver en infusiones tibias, leche caliente o emplear como ingrediente noble en cocina salada para asados, salsas y repostería artesanal. |



Valoraciones
No hay valoraciones aún.