Osos Malditos con Carolina Reaper 125g JJ Foodie
HISTORIA, CONTEXTO Y PRODUCTO
Los Osos de gominola constituyen uno de los iconos más universales y reconocibles dentro de la historia de la confitería moderna europea desde principios del siglo veinte. Su evolución ha transitado desde los primeros dulces elásticos centroeuropeos hasta convertirse en un lienzo en blanco para la experimentación culinaria contemporánea más audaz.
Estos Osos gomosos han experimentado una auténtica revolución conceptual en las últimas décadas, abandonando el terreno estrictamente infantil para adentrarse en la confitería de autor para adultos. La búsqueda de contrastes sápidos extremos ha transformado este bocado tradicional en un soporte ideal para vehicular aromas y sensaciones térmicas sin precedentes.
Los Osos elaborados bajo esta premisa desafiante encuentran su justificación gastronómica en la combinación deliberada entre la base gelatinosa dulce y la presencia invasiva de los pimientos más ardientes del planeta. Esta dualidad entre inocencia visual y agresividad botánica redefine por completo el concepto clásico de la golosina tradicional.
La firma artesanal JJ Foodie, radicada en la provincia de Palencia dentro de la comunidad de Castilla y León, ha sido la artífice indiscutible de esta transgresión confitera. Esta empresa española ha logrado notoriedad en el segmento gourmet gracias a su especialización en salsas extremas, snacks tostados y retos gastronómicos picantes de alta pureza.
Los Osos Malditos nacen en el obrador palentino de JJ Foodie como una respuesta directa a la creciente demanda internacional por experiencias sensoriales extremas y desafíos comestibles. La marca decidió transformar la tierna figura del plantígrado en una trampa organoléptica cargada con el pimiento más potente cultivado por el ser humano.
Estos Osos incorporan en su formulación el legendario chile Carolina Reaper (Capsicum chinense), cultivar desarrollado originalmente en Carolina del Sur y certificado oficialmente por el Libro Guinness de los Récords. Este fruto nuclear supera holgadamente el millón y medio de unidades en la escala Scoville, aportando un fuego biológico arrollador.
Los Osos con Carolina Reaper de JJ Foodie no emplean extractos sintéticos industriales de laboratorio ni oleorresinas químicas amargas para abaratar costes. Todo el picante concentrado en cada pieza procede de la molienda pura y deshidratada del pimiento fresco seleccionado, garantizando una combustión natural y limpia en boca.
La matriz dulce de estos Osos Malditos se fundamenta en un perfil frutal donde los azúcares nobles y los aromas a frutas rojas preparan el terreno sensorial. Esta capa sápida inicial enmascara temporalmente la presencia de la capsaicina, permitiendo que el degustador disfrute durante unos instantes de un caramelo gomoso clásico.
Los Osos deben su textura elástica y masticable a una selección rigurosa de gelificantes puros que retienen la humedad interna sin volverse pegajosos ni excesivamente duros. La cohesión estructural del dulce es fundamental para que el calor del Carolina Reaper se libere de forma gradual durante la masticación continua.
La elaboración de estos Osos en Palencia se realiza en lotes reducidos mediante un proceso de templado y vertido manual en moldes de alta definición. El control milimétrico de la temperatura durante la cocción de la masa de azúcar evita que los aceites esenciales del chile se volatilicen prematuramente antes del moldeado.
Estos Osos picantes de JJ Foodie representan la vanguardia del llamado extreme snacking, un movimiento gastronómico donde la adrenalina y la resistencia física convergen en la mesa. No se trata de una chuchería para consumo masivo desmedido, sino de un objeto de culto gastronómico pensado para catas y desafíos compartidos.
Los Osos Malditos se presentan en un envase hermético de ciento veinticinco gramos con cierre de seguridad para proteger a las gominolas de la humedad y la luz. El sellado del paquete garantiza que la frescura de la masa gelatinosa y la potencia volátil de los capsaicinoides permanezcan inalteradas hasta el momento de su apertura.
El contexto cultural de estos Osos se alinea con la tendencia global de los retos virales culinarios y las degustaciones a ciegas entre aficionados al fuego vegetal. JJ Foodie ha logrado canalizar este fenómeno desde el medio rural castellano, demostrando que la innovación en confitería extrema puede liderarse desde obradores artesanales locales.
Estos Osos con Carolina Reaper desafían las convenciones gastronómicas al romper la barrera tradicional entre lo dulce y lo rabiosamente picante. La concentración de capsaicina por gramo de producto convierte a cada unidad en una prueba de fuego que despierta las endorfinas y acelera las pulsaciones de los comensales más experimentados.
Los Osos de JJ Foodie promueven un consumo consciente y responsable, advirtiendo claramente sobre su extrema potencia en el etiquetado para evitar descuidos involuntarios. La marca palentina combina la provocación lúdica con una trazabilidad técnica absoluta en todos los ingredientes empleados durante la fabricación.
Adquirir estos Osos Malditos es sumergirse en una propuesta radical de alta confitería picante diseñada para romper esquemas y generar momentos memorables. Una creación palentina que demuestra el dominio técnico de JJ Foodie a la hora de manipular los botánicos más temidos de la naturaleza contemporánea.
ANÁLISIS SENSORIAL Y EXPERIENCIA
A la vista, los Osos Malditos presentan una silueta tridimensional perfectamente definida, con orejas redondeadas, patas compactas y un cuerpo translúcido de tono rubí oscuro. Su superficie exhibe un brillo satinado muy atractivo, salpicado interiormente por diminutas motas oscuras que delatan la presencia del polvo puro de Carolina Reaper.
La consistencia física de estos Osos al tacto es firme, elástica y completamente seca, sin dejar rastros grasientos ni exudaciones pegajosas de almíbar en los dedos. Al presionar una unidad entre las yemas, se percibe una resistencia flexible que recupera su volumen original, evidenciando un balance de gelificación impecable.
En la fase olfativa, los Osos desprenden un perfume engañosamente inocente, dulce y marcadamente afrutado nada más abrir el paquete hermético. Se aprecian notas directas a cereza silvestre, frambuesa confitada y manzana roja que enmascaran el arsenal de capsaicina que aguarda en el interior de la pieza.
Conforme los Osos se atemperan en la mano, asoma un segundo plano aromático mucho más punzante, cálido y ligeramente ácido. Emerge el perfil vegetal y terroso característico del Carolina Reaper maduro, anunciando una concentración de fuego que hace cosquillear sutilmente la mucosa nasal antes de la ingesta.
Al introducir uno de estos Osos en la cavidad bucal, el primer contacto con la lengua es agradable, dulce, fresco y sutilmente acidulado. La saliva comienza a disolver la capa externa de azúcares nobles, liberando un sabor a caramelo de frutas rojas que reconforta el paladar durante los primeros tres segundos de masticación.
La masticación de los Osos quiebra la estructura de gelatina elástica, liberando de golpe las micropartículas de pimiento nuclear atrapadas en la masa dulce. En ese preciso instante, la dulzura frutal desaparece para dar paso a un estallido térmico arrollador que recubre toda la lengua como una llamarada líquida.
El picante de estos Osos no ataca de manera sorda ni superficial, sino que se expande con una violencia radiante por las encías, el paladar blando y la campanilla. La capsaicina pura penetra en los receptores térmicos bucales, desencadenando una sensación de combustión biológica instantánea que acelera el pulso cardíaco.
A pesar del impacto volcánico de los Osos, el paladar logra distinguir la nobleza del fruto deshidratado, libre de los sabores metálicos o amargos de los extractos artificiales. El calor se percibe limpio, denso y vibrante, provocando una salivación torrencial y un rubor térmico inmediato en las mejillas del degustador.
En el centro del paladar, los Osos Malditos mantienen una intensidad abrasiva que desafía la resistencia psicológica y física del consumidor. El contraste entre la memoria dulce de la golosina y la severidad del Carolina Reaper genera una experiencia sensorial desconcertante, adictiva y repleta de adrenalina pura.
El final de boca que dejan estos Osos de JJ Foodie es descomunalmente largo, persistente y ardiente en la memoria retronasal. El calor permanece anclado en la garganta y los labios durante más de quince minutos tras la deglución, despidiéndose con un retrogusto cálido a pimiento maduro y fruta confitada.
El motivo por el cual estos Osos enganchan a la comunidad gourmet radica en la intensa descarga de endorfinas que el cerebro libera para contrarrestar el ardor térmico. Tras superar la fase crítica del picor, el cuerpo experimenta una sensación de relajación y euforia que incita a compartir la experiencia con otros valientes.
La psicología ligada al consumo de estos Osos se vincula con la camaradería festiva, la superación de límites personales y el juego gastronómico extremo. Presentar este producto en una reunión social transforma un momento ordinario en un espectáculo de risas, desafíos compartidos y anécdotas inolvidables entre amigos.
Imaginemos un primer escenario donde los Osos se convierten en el centro neurálgico de una sobremesa informal tras una cena entre aficionados a la comida picante. El paquete se sitúa en el centro de la mesa mientras se explican las advertencias de su contenido con tono divertido y expectante.
Al masticar el primer ejemplar de estos Osos, las expresiones faciales cambian de la complacencia dulce al asombro absoluto por la velocidad del ardor. Las risas nerviosas, los vasos de leche fría y la fascinación por la potencia del Carolina Reaper convierten la velada en un recuerdo imborrable para todos los presentes.
Un segundo escenario traslada a los Osos al ámbito de una cata a ciegas en un club gastronómico especializado en condimentos de autor. Los catadores evalúan la textura y la evolución térmica de la pieza, elogiando la pureza de la capsaicina y la ausencia de aditivos químicos que ensucien la experiencia en boca.
Un tercer escenario muestra estos Osos como un ingrediente secreto y disruptivo empleado por un coctelero de vanguardia en la barra de un speakeasy urbano. El profesional utiliza una unidad para infusionar un sirope o decorar una copa de mezcal ahumado, aportando una chispa de fuego teatral que cautiva al cliente más atrevido.
USOS, APLICACIONES Y RECETAS
Los Osos Malditos con Carolina Reaper 125g JJ Foodie son un recurso de versatilidad insospechada que trasciende ampliamente su función original como caramelo de desafío. Su concentración de picante puro, su base de azúcar y su consistencia gomosa permiten utilizarlos como ingrediente técnico en coctelería, repostería y salsas agridulces.
Incorporar estos Osos a elaboraciones de autor exige un control riguroso de las cantidades, aprovechando su calor para infusionar alcoholes nobles, fundir glaseados para carnes o rematar postres vanguardistas. A continuación, se detallan minuciosamente seis recetas completas explicadas paso a paso en formato continuo.
Cóctel volcánico de mezcal artesanal, zumo de maracuyá e infusión de Osos Malditos
Una bebida espirituosa de alta coctelería donde el humo del agave oaxaqueño se funde con la acidez de la fruta de la pasión y el fuego de la gominola palentina.
Ingredientes:
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2 piezas de Osos Malditos con Carolina Reaper 125g JJ Foodie
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100 ml de mezcal artesanal joven de variedad espadín
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80 ml de zumo de maracuyá fresco colado
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30 ml de zumo de lima recién exprimido
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30 ml de sirope de agave puro
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Cubos de hielo macizo y sal de gusano para escarchar
Realización:
Comenzamos preparando la infusión espirituosa introduciendo dos piezas de Osos picantes en un frasco de cristal junto a los cien mililitros de mezcal artesanal. Dejamos macerar a temperatura ambiente durante cuatro horas para que el alcohol extraiga la capsaicina y los aromas frutales de la gominola sin disolverla por completo.
Escarchamos el borde de dos copas bajas con una rodaja de lima fresca y sal de gusano o sal marina con chile en polvo. En una coctelera profesional, introducimos cuatro cubos de hielo macizo, el zumo de maracuyá colado, el zumo de lima fresca, el sirope de agave y los cien mililitros de mezcal previamente infusionado.
Agitamos la coctelera enérgicamente durante quince segundos hasta que las paredes metálicas se cubran de una fina capa de escarcha. Colamos la mezcla directamente sobre las copas preparadas con hielo nuevo, decorando con media rodaja de lima deshidratada y sirviendo de inmediato para disfrutar de un trago ahumado y ardiente.
Tips:
Controlar el tiempo de maceración del destilado con las figuras gomosas permite graduar la intensidad del picante, evitando que el Carolina Reaper eclipse los matices herbales del mezcal.
Alitas de pollo glaseadas con salsa agridulce de cerezas fundidas con Osos picantes
Un bocado de taberna americana contemporánea donde la piel crujiente del ave asada se embadurna de un glaseado brillante, dulce y abrasador.
Ingredientes:
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3 piezas de Osos Malditos con Carolina Reaper 125g JJ Foodie picados finos
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1 kg de alitas de pollo camperas limpias cortadas por la articulación
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150 g de mermelada artesanal de cerezas negras
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40 ml de vinagre de sidra de manzana ecológico
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20 ml de salsa de soja tamari sin gluten
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20 g de mantequilla artesana sin sal
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Sal marina virgen y semillas de sésamo blanco tostadas
Realización:
Comenzamos secando las alitas de pollo camperas con papel absorbente, las disponemos en una bandeja de horno cubierta con papel vegetal, salpimentamos ligeramente y horneamos a doscientos diez grados centígrados durante treinta minutos dándoles la vuelta a mitad de cocción hasta que queden muy crujientes y doradas.
Mientras tanto, en un cazo mediano a fuego muy suave, derretimos la mantequilla y añadimos la mermelada de cerezas, el vinagre de sidra, la salsa de soja tamari y las tres piezas de Osos picantes picadas finamente con un cuchillo humedecido. Cocinamos removiendo continuamente con varillas hasta que la gelatina dulce se funda.
Dejamos reducir la salsa agridulce durante cuatro minutos a fuego bajo hasta que adquiera una textura melosa, densa y homogénea de color rubí brillante. Sacamos las alitas calientes del horno, las vertemos directamente en un bol amplio junto al glaseado caliente y removemos enérgicamente para napar cada pieza.
Disponemos las alitas glaseadas en una fuente de servicio, espolvoreamos semillas de sésamo blanco tostado por encima y servimos de inmediato acompañadas de apio fresco para apaciguar el fuego del Carolina Reaper.
Tips:
Picar la masa gomosa antes de incorporarla al cazo facilita una disolución homogénea de la gelatina en la mermelada caliente sin formar grumos indeseados.
Sirope de fresas silvestres picantes al Carolina Reaper para helados y postres
Un aderezo dulce de repostería vanguardista concebido para contrastar temperaturas y sabores sobre bases lácteas frías y cremosas.
Ingredientes:
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2 piezas de Osos Malditos con Carolina Reaper 125g JJ Foodie
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250 g de fresas silvestres frescas limpias y troceadas
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60 g de azúcar de caña integral
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50 ml de agua mineral natural
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1 cucharadita de zumo de limón recién exprimido
Realización:
Lavamos las fresas silvestres, retiramos el pedúnculo verde y las troceamos en cuartos regulares. En un cazo pequeño a fuego medio, vertemos el agua mineral, el azúcar de caña integral, el zumo de limón fresco y las fresas troceadas, cocinando la mezcla durante seis minutos hasta que la fruta se ablande.
Incorporamos las dos unidades de Osos picantes al cazo caliente, bajamos la potencia del fuego al mínimo y removemos de forma continua con una espátula de silicona durante cuatro minutos hasta que las piezas gomosas se disuelvan por completo dentro del almíbar frutal.
Trituramos la mezcla con una batidora de mano a máxima potencia durante un minuto para lograr una salsa completamente lisa y brillante. Pasamos el sirope caliente por un colador fino para eliminar posibles semillas de fresa y dejamos enfriar a temperatura ambiente antes de guardar en un biberón de repostería.
Servimos el sirope templado o frío sobre bolas de helado artesanal de nata doble o yogur griego, logrando un contraste inolvidable entre la cremosidad helada y el ardor expansivo de la salsa.
Tips:
La grasa láctea del helado actúa como un mitigador biológico en el paladar, permitiendo disfrutar de la dulzura de la fresa con un final ardiente muy placentero.
Mousse de chocolate negro al 70% con corazón ardiente de Osos picantes
Un postre de alta cocina donde el amargor noble del cacao puro y la textura etérea de la mousse se enriquecen con un núcleo de calor inesperado.
Ingredientes:
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2 piezas de Osos Malditos con Carolina Reaper 125g JJ Foodie triturados en microdados
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200 g de chocolate negro de cobertura con 70% de cacao puro
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150 ml de nata líquida fresca con 35% de materia grasa
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3 huevos camperos frescos (claras y yemas separadas)
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30 g de azúcar glas y una pizca de sal marina fina
Realización:
Fundimos el chocolate negro troceado al baño maría a fuego suave con dos cucharadas de agua, removiendo con espátula de silicona hasta obtener una crema satinada y brillante. Retiramos del fuego, dejamos templar cinco minutos e incorporamos las tres yemas de huevo batidas una a una.
En un bol limpio y frío, montamos las claras de huevo a punto de nieve con la pizca de sal y el azúcar glas utilizando varillas eléctricas hasta lograr un merengue firme. Añadimos un tercio del merengue al chocolate tibio con movimientos enérgicos para aligerar la masa y luego el resto con movimientos envolventes.
Repartimos la mitad de la mousse de chocolate en cuatro copas individuales de cristal. Depositamos en el centro de cada copa los microdados de los Osos picantes y cubrimos con el resto de la mousse hasta llenar los recipientes, alisando la superficie.
Refrigeramos las copas en el frigorífico durante al menos cuatro horas para que la mousse adquiera cuerpo y firmeza. Servimos decorando con una frambuesa fresca en la corona, invitando al comensal a descubrir el volcán de capsaicina oculto en el corazón del postre.
Tips:
Cortar las figuras gomosas en partículas microscópicas asegura que se distribuyan en el centro cremoso sin entorpecer la ligereza táctil de la mousse.
Hamburguesa gourmet de buey con queso azul y reducción dulce de Osos picantes
Una propuesta carnívora de autor donde la grasa profunda de la carne madurada y el queso potente se equilibran con un glaseado dulce y volcánico.
Ingredientes:
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2 piezas de Osos Malditos con Carolina Reaper 125g JJ Foodie
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400 g de carne picada de buey madurado de primera calidad
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2 panes brioche de mantequilla artesanos tostados
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80 g de queso azul artesano de pasta blanda
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50 ml de vino tinto joven de la Ribera del Duero
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20 g de cebolla caramelizada lentamente en sartén
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Aceite de oliva virgen extra y escamas de sal marina
Realización:
Comenzamos preparando la reducción vertiendo los cincuenta mililitros de vino tinto en un cazo pequeño a fuego medio junto con las dos piezas de Osos picantes. Cocinamos a fuego suave durante cinco minutos removiendo con varilla hasta fundir las figuras y obtener un glaseado espeso de tono violáceo brillante.
Dividimos la carne picada de buey en dos porciones de doscientos gramos y moldeamos las hamburguesas con las manos de forma suave sin compactar en exceso. Calentamos una plancha de hierro fundido a fuego vivo con unas gotas de aceite de oliva y marcamos la carne durante tres minutos por cada lado.
Colocamos las porciones de queso azul sobre la carne en el último minuto de cocinado para que se fundan con el calor residual de la plancha. Tostamos los panes brioche, untamos la base con la cebolla caramelizada y colocamos la carne de buey con el queso fundido encima.
Salseamos la superficie del queso con una cucharada de la reducción caliente elaborada con los Osos y el vino tinto, cerramos el pan brioche y servimos de inmediato para disfrutar de una explosión carnívora y picante de alto nivel.
Tips:
La untuosidad del queso azul y la grasa del buey suavizan la potencia del Carolina Reaper, transformando el fuego en un matiz balsámico y elegante.
Vinagreta agridulce de frutos rojos y Osos picantes para ensaladas de pato confitado
Un aliño de alta escuela culinaria concebido para cortar la grasa de carnes de caza o aves confitadas mediante un contraste ácido, dulce y ardiente.
Ingredientes:
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1 pieza de Osos Malditos con Carolina Reaper 125g JJ Foodie
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60 ml de aceite de oliva virgen extra de variedad hojiblanca
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20 ml de vinagre balsámico de Módena de calidad
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30 g de frambuesas frescas machacadas con tenedor
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Sal marina virgen fina y pimienta blanca recién molida
Realización:
En un cazo muy pequeño a fuego mínimo, calentamos el vinagre balsámico de Módena junto con una pieza de Osos picantes cortada en trozos minúsculos, removiendo pacientemente durante tres minutos hasta que la masa gomosa se integre por completo en el líquido oscuro.
Retiramos el vinagre del fuego y dejamos templar a temperatura ambiente durante diez minutos. En un cuenco de cristal, vertemos el vinagre picante aromatizado, añadimos las frambuesas frescas machacadas, una pizca de sal marina virgen y una vuelta de molinillo de pimienta blanca.
Incorporamos el aceite de oliva virgen extra hojiblanca en un hilo continuo mientras batimos enérgicamente con una varilla manual pequeña hasta obtener una vinagreta emulsionada, brillante y con cuerpo de color granate.
Aliñamos con esta preparación ensaladas templadas compuestas por brotes tiernos de rúcula silvestre, lascas de confit de pato desmigado y piñones tostados justo antes de servir en mesa para deleitar a los comensales.
Tips:
Disolver la pieza gomosa directamente en el vinagre tibio permite emulsionar la vinagreta con mayor facilidad gracias a las propiedades gelificantes naturales del dulce.
MARIDAJE, VALOR, COMPRA Y BLOQUE LEGAL
El maridaje gastronómico de los Osos Malditos con Carolina Reaper 125g JJ Foodie exige una selección sumamente técnica de bebidas capaces de acompañar la dulzura de la golosina y mitigar el fuego volcánico de la capsaicina pura. Las preparaciones de confitería extrema reclaman líquidos fríos, lácteos grasos o fermentados con carbónico vivo.
Estos Osos artesanales encuentran un acompañamiento excelente en cervezas artesanales de estilos dulces y maltosos como las Milk Stout o Imperial Pastry Stouts con notas de chocolate y café. La presencia de lactosa no fermentable y la densidad de estas cervezas ayudan a recubrir el paladar, calmando el ardor sin perder la complejidad del trago.
Asimismo, estos Osos picantes maridan de forma sorprendente con vinos dulces naturales de uva Moscatel de Alejandría, Pedro Ximénez o vinos de hielo de vendimia tardía servidos a baja temperatura. La viscosidad sacarosa del vino noble apaga temporalmente los receptores térmicos, creando un juego delicioso entre frío dulce y fuego botánico.
Para los apasionados de los destilados, estos Osos representan una pareja de cata idónea para tragos cortos de tequila reposado, rones añejos caribeños o cócteles helados a base de ginebra con tónicas cítricas. La frescura del hielo y el alcohol noble equilibran la persistencia del chile en la cavidad bucal.
Si comparamos estos Osos Malditos con las golosinas ácidas o ligeramente especiadas del mercado masivo industrial, las diferencias cualitativas y de potencia resultan abrumadoras. Los productos comerciales suelen emplear aromas artificiales de canela o ácidos sintéticos que no generan picante real ni aportan complejidad botánica.
Por el contrario, JJ Foodie garantiza en estos Osos una fórmula honesta basada en auténtico chile Carolina Reaper deshidratado, sin sucedáneos sintéticos ni aditivos de laboratorio engañosos. Este rigor productivo asegura una experiencia de fuego limpio que respeta el organismo y satisface a los coleccionistas más exigentes.
El valor gastronómico de este paquete de ciento veinticinco gramos reside en su altísimo rendimiento para degustaciones grupales, retos festivos y experimentos de cocina de vanguardia. Al tratarse de un dulce de potencia monumental, una sola pieza basta para poner a prueba la resistencia de varios degustadores, haciendo del paquete una compra muy eficiente.
Comprar estos Osos Malditos en tiendas gourmet especializadas, tiendas de salsas picantes o en la plataforma online oficial de JJ Foodie asegura la recepción de un lote recién elaborado con su textura elástica perfecta. Aconsejamos verificar que el precinto de seguridad del envase se mantenga íntegro antes de su apertura.
Para conservar las cualidades elásticas y organolépticas de estos Osos en el hogar durante meses, se debe guardar el paquete en un lugar fresco, seco y al abrigo de la luz solar directa o fuentes de calor. Una vez abierto el envase, es fundamental cerrar bien la cremallera hermética para evitar que la gelatina se reseque.
Aconsejamos degustar estos Osos con extrema precaución, manteniéndolos fuera del alcance de niños, personas mayores o personas con sensibilidad a la capsaicina. Se recomienda tener a mano productos lácteos enteros como leche fresca, yogur o helado para neutralizar el ardor bucal tras el desafío.
Invertir en estos Osos de JJ Foodie es una decisión que apoya la innovación agroalimentaria independiente en Castilla y León, la confitería de autor más atrevida y el placer de compartir experiencias culinarias memorables cargadas de autenticidad, adrenalina y sabor insuperable.
BLOQUE LEGAL
| Parámetro Regulado | Información Oficial y Veraz del Producto |
| Denominación del producto | Osos Malditos con Carolina Reaper 125g JJ Foodie / Gominolas artesanas extremadamente picantes con chile Carolina Reaper. |
| Ingredientes reales |
azúcar, jarabe de glucosa, jarabe de azúcar invertido, gelatina, gelificante: pectina; almidón, almidón modificado, maltodextrina, dextrosa, acidulante: ácido cítrico, ácido tartárico, ácido láctico, ácido málico, ácido acético; proteína hidrolizada de arroz, proteína de patata, humectante: glicerina, sorbicoles; zumo de manzana a partir de concentrado; corrector de acidez: citratos de sodio, malatos de sodio; agente de recubrimiento: cera carnauba, cera de abejas; concentrado vegetal: limón, cártamo, zanahoria, grosella negra, rábano, calabaza, manzana, tomate, boniato, cereza, espirulina, hibisco, saúco; aceite de oliva; aromas y colorantes: Ingredientes recubrimiento de los osos: Carolina Reaper en polvo *Puede contener trazas de leche |
| Alérgenos | Producto naturalmente libre de gluten, huevo, soja, frutos de cáscara, apio, mostaza y sésamo en su composición base. Libre de lactosa. NO APTO PARA VEGANOS (contiene gelatina). |
| Peso neto | 125 gramos (125 g e) envasados en atmósfera protectora en bolsa termosellada con cierre zip hermético de alta barrera contra la luz y la humedad. |
| Información nutricional (por 100 g) |
Valor energético 1423 kJ/335 kcal grasas 0,2 g de las cuales ácidos grasos saturados 0,2 g hidratos de carbono 76 g de los cuales azúcares 57 g proteína 5,7 g sal 0,12 g |
| Conservación | Conservar en lugar fresco, seco y protegido de la radiación solar directa y fuentes de calor entre 15 °C y 22 °C. Tras abrir, mantener la bolsa cerrada con su cremallera zip y consumir en 30 días. |
| Origen | Elaborado y envasado en Palencia, Comunidad Autónoma de Castilla y León, España. Chiles seleccionados de cultivo especializado. |
| Empresa elaboradora | JJ Foodie S.L. Sede y obrador artesanal: Polígono Industrial de Palencia, Palencia, Castilla y León, España. Registro General Sanitario de Empresas Alimentarias y Alimentos (RGSEAA). |
| Lote y consumo preferente | Consultar el código alfanumérico de lote y la fecha de consumo preferente impresos en el reverso del envase termosellado. |
| Modo de consumo | Producto de confitería de consumo recreativo extremo. Consumir con moderación y bajo propia responsabilidad. Producto extremadamente picante: NO APTO PARA NIÑOS, MUJERES EMBARAZADAS NI PERSONAS SENSIBLES A LA CAPSAICINA. |




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