Queso Muérdago Montealijar 140 g aprox | Leche cruda de cabra Guadarrama | Comprar en Ávila
Queso Muérdago Montealijar (140 g aprox.)
El pequeño con alma de bosque
Si tu paladar suspira por los quesos que huelen a monte tras la lluvia, el Queso Muérdago de Quesería Montealijar será tu flechazo. Pura leche cruda de cabra Guadarrama, coagulación láctica que aporta esa acidez finísima tan adictiva y un afinando con mohos que viste la corteza de aromas a setas silvestres y tierra húmeda. Formato mini (unos 140 g aprox.), carácter gigante. Es el queso que se abre, se unta, se comparte… y desaparece.
Con origen en Las Navas del Marqués (Ávila), el Muérdago nace del trabajo de una quesería de campo con rebaño propio y un objetivo simple: que cada bocado cuente la historia del paisaje. Es la versión más láctica, cremosa y juguetona de la casa. Y sí, hace honor a su nombre: como el muérdago del invierno, es verde en personalidad y mágico en encuentros (culinarios).
¿Qué es el Queso Muérdago?
El Muérdago es un queso de cabra de pequeño formato, elaborado con leche cruda y coagulación láctica. Su afinando con mohos le otorga una corteza enmohecida comestible con claros recuerdos fúngicos. En su interior, una pasta blanca marfil, cerrada, muy fina de grano, que va de cremosa a untable con el paso de los días.
- Leche: cruda de cabra (raza Guadarrama)
- Coagulación: láctica (acidificación lenta que crea textura sedosa)
- Afinado: con mohos (corteza natural comestible)
- Textura: blanda y muy untuosa
- Sabor: láctico y cítrico elegante, con regusto a hongos y humedad de bosque
- Apariencia interior: pasta blanca, sin ojos
- Formato: 140 g aprox. (pieza individual)
- Ingredientes: leche cruda de cabra, fermentos lácticos y de afinado, sal
Idea fuerza: pequeño en tamaño, amplio en matices. Perfecto para mesas informales, brunchs de domingo o como as en la manga de una tabla gourmet.
Origen: Sierra de Guadarrama en cada bocado
Quesería Montealijar es una quesería de campo con rebaño propio en Las Navas del Marqués (Ávila). Trabajan con cabras de raza Guadarrama, autóctona y en recuperación, que pastan en altura. Ese manejo de cercanía —de la hierba al queso— asegura una leche limpia y con carácter, y permite ajustar afinados y lotes a la estación: invierno de muérdago y enebro, primavera de brotes tiernos, verano de tomillo, otoño de setas… El resultado: quesos con identidad de territorio y una constancia sensorial que enamora a profesionales y amantes del buen comer.
Elaboración (explicada para foodies curiosos)
- Leche cruda recién ordeñada. La leche no se pasteuriza, conservando su complejidad aromática.
- Coagulación láctica. En vez de cuajo como protagonista, aquí manda la acidificación lenta: la leche se transforma en cuajada fina durante varias horas, desarrollando esa acidez elegante y textura sedosa tan típica de los quesos lácticos.
- Desuerado suave. La cuajada se escurre con mimo para mantener humedad y obtener una pasta cremosa.
- Moldeado y salado. Formato pequeño, pensado para madurar rápido y de forma homogénea.
- Afinado con mohos nobles. En cava, la corteza se coloniza de flora natural que aporta el perfume a setas, champiñón y humus. La pasta interior se mantiene blanca, fina y fresca, con recuerdos a nata y yogur.
En términos de técnica, el Muérdago es la cara láctica de Montealijar: textura mantequillosa, acidez amable y corteza aromática que invita a oler antes de morder.
Nota de cata profesional
- Vista: pieza pequeña, corteza enmohecida fina y natural; interior marfil brillante, liso, sin ojos.
- Nariz: salida láctica (nata fresca, yogur), notas cítricas suaves y aromas fúngicos (seta blanca, tierra húmeda) en la corteza.
- Boca: entrada cremosa, acidez viva pero equilibrada, recuerdos de mantequilla fresca y fruta blanca; regusto a hongos que aporta profundidad sin agresividad.
- Postgusto: limpio, adictivo; pide pan, pide otra copa, pide otra porción.
Termómetro de maduración: de tierno y fresco (acidez más marcada) a fundente y complejo (rind más expresiva). Tú eliges el punto.
Cómo servirlo y que luzca (sin complicarte)
- Temperatura: sácalo 20–30 minutos antes de comer para que despierte aromas.
- Corte/untado: corta con cuchillo tibio o ve directo a la cuchara. En tostadas finas es pura gloria.
- Panes que suman: hogaza de masa madre, regañá crujiente o cracker neutra.
- Toques extra: un hilo de miel de bosque, aceite de oliva virgen extra suave o ralladura de lima para acentuar su lado cítrico.
Maridajes que funcionan (de verdad)
Vinos blancos con tensión y mineralidad: Godello con nervio, Albariño serio, Sauvignon Blanc sin exceso de madera. Espumosos brut y pet-nat limpios (burbuja = pulidor natural). Tintos jóvenes o claretes frescos si te apetece tinto. Más allá del vino: sidra natural; cervezas Witbier, Saison o Lager muy limpia; vermut blanco bien frío para aperitivo de domingo.
Regla de oro: acidez y burbuja limpian; fruta blanca y cítrico acompañan; maderas intensas y taninos duros compiten.
En la cocina: 8 ideas fáciles (y adictivas)
- Tosta tibia de Muérdago, miel y tomillo
Pan crujiente, queso Muérdago untado, hilo de miel de bosque y hojas de tomillo fresco. Final con ralladura de limón. - Patatas asadas con corazón de Muérdago
Hornea patatas pequeñas, ábrelas y rellénalas con Muérdago; termina con pimienta y cebollino. - Ensalada de pera y nuez con crema de Muérdago
Emulsiona el queso con un poco de AOVE y limón para un aderezo cremoso. Añade rúcula, pera y nuez. - Huevos al plato con setas y Muérdago
Saltea setas, añade huevos y «puntea» con cucharadas de Muérdago antes de hornear. - Pizza blanca de Muérdago y panceta
Base sin tomate, crema de Muérdago, panceta curada y cebolla morada. Al salir, rúcula. - Risotto de limón con puntas de Muérdago
Fuera del fuego, integra Muérdago para mantecar y dar perfume. Sutil y elegante. - Verduras a la parrilla + Muérdago
Calabacín, espárragos y cebolleta con una cucharada de Muérdago y pimienta recién molida. - Fresas maceradas con Muérdago
Sí, dulce: fresas con azúcar y unas gotas de vinagre de Jerez. Termina con una quenelle de Muérdago y hojas de albahaca.
Conservación y vida útil
- Temperatura: guardar entre 4–6 ºC en la nevera.
- Respiración: mantener en su papel original o en envase transpirable; evitar plásticos herméticos que atrapen humedad.
- Tras abrir: consumir preferentemente en 7–10 días para disfrutar al máximo de la textura y el perfume de la corteza.
- ¿Congelar? No recomendado: podría afectar a la textura cremosa.
Tip de aprovechamiento: con restos, prepara una salsa exprés añadiendo leche caliente hasta lograr la densidad deseada. Perfecta para pastas, verduras o pescado blanco.
Formato, peso y presentación
- Formato: pieza individual 140 g aprox.
- Presentación: corteza natural enmohecida (comestible).
- Ración orientativa: 80–100 g por persona en tabla; 150–200 g si es protagonista del plato.
Información nutricional (por 100 g)
- Energía: 772,15 kJ / 185,70 kcal
- Grasas: 13,66 g (de las cuales saturadas: 7,24 g)
- Hidratos de carbono: 0,55 g (azúcares: 0,55 g)
- Proteínas: 15,14 g
- Sal: 1,86 g
Valores orientativos. Revisa siempre la etiqueta del lote que recibas.
Alergias y seguridad alimentaria
- Contiene: leche y lactosa.
- Gluten: no se emplean ingredientes con gluten en su elaboración tradicional. Precaución para celíacos sensibles: verifica trazas en etiqueta del lote.
- Corteza: comestible; aporta complejidad fúngica.
Sostenibilidad y raza autóctona
Elegir Muérdago es apoyar un modelo de ganadería sostenible y la recuperación de la cabra Guadarrama, una raza autóctona que aporta leche con carácter y mantiene vivo el paisaje de Ávila. Rebaño propio, pastoreo en altura y trazabilidad total: del monte a tu mesa.
¿Por qué comprarlo aquí?
- Selección gourmet: elegimos lotes impecables por cremosidad y equilibrio.
- Stock fresco: rotación rápida para que llegue en su mejor momento.
- Asesoramiento foodie: maridajes, tablas y recetas que convierten curiosos en fans.
- Cercanía: priorizamos productores locales y proyectos con propósito.
Tu aperitivo de domingo, tu tabla de jueves y tu brunch de sábado acaban de encontrar su queso.
Guía rápida (resumen imprimible)
- Servir a 12–14 ºC (sacar 20–30 min antes).
- Cortar con cuchillo tibio o untar directamente.
- Compañías: pan crujiente, miel de bosque, fruta blanca.
- Bebidas: Godello/Albariño, espumoso brut, sidra natural, Witbier.
- Conservación: 4–6 ºC, envase transpirable.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Es un queso fuerte?
No. Es láctico y equilibrado: acidez amable, textura cremosa y corteza con recuerdos a setas. Gana complejidad con los días sin volverse agresivo.
¿Se puede comer la corteza?
Sí. Es corteza natural enmohecida y comestible; añade notas fúngicas elegantes.
¿Qué vinos le van mejor?
Blancos con acidez (Godello, Albariño, Sauvignon sin madera), espumosos brut y sidra. En tinto, jóvenes y frescos.
¿Cómo lo conservo tras abrir?
En papel o envase transpirable a 4–6 ºC. Sácala 20–30 min antes de servir.
¿Tiene gluten?
Por elaboración no, pero revisa la etiqueta por si hubiera trazas.
¿Sirve para cocinar?
Genial: se funde con facilidad y aporta cremosidad inmediata.
El Muérdago es esa pieza pequeña y carismática que convierte cualquier aperitivo en momento especial. Leche cruda, coagulación láctica, corteza aromática y cremosidad inmediata: la definición de placer sencillo —y elegante—. Si buscas un queso que hable de Ávila y seduzca a la primera, aquí tienes tu aliado. ¡A disfrutar!
Queso Muérdago de Quesería Montealijar (Las Navas del Marqués, Ávila): leche cruda de cabra Guadarrama, coagulación láctica, afinado con mohos y notas a setas. Cata, maridajes, conservación y ficha nutricional.
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