HISTORIA, CONTEXTO Y ORIGEN DE LOS TESOROS BOTÁNICOS DE LA TIERRA La tradición de elaborar queso en las serranías de Albacete representa uno de los legados agroalimentarios más puros de la Europa mediterránea. Los valles de Letur, caracterizados por una orografía accidentada y suelos de matriz caliza, han configurado un ecosistema idóneo para el desarrollo de una ganadería ovina de altísima especialización adaptada al entorno.
Las dehesas de la zona albergan comunidades vegetales xerofíticas que exigen de la cabaña ganadera una rusticidad notable. Las ovejas de razas autóctonas recorren diariamente kilómetros de monte bajo, asimilando pastos secos, arbustos espinosos y plantas leñosas con alta concentración mineral.
Esta alimentación natural y selectiva determina la composición bioquímica de una leche con niveles extraordinarios de extracto seco. Las condiciones climáticas de la comarca, con inviernos rigurosos y heladas persistentes, obligan al ganado a concentrar los nutrientes esenciales en su producción láctea.
Los métodos de explotación animal en Letur rechazan de forma absoluta la estabulación intensiva y la alimentación basada en subproductos químicos. Las granjas de Cantero de Letur operan bajo los rigores de la certificación ecológica, asegurando que cada animal viva en régimen de libertad en fincas protegidas.
El bienestar de las madres respeta escrupulosamente los ciclos biológicos estacionales, prohibiendo el uso de hormonas para forzar partos. La lactancia sigue el ritmo que marca la naturaleza, lo que resulta en una materia prima densa con un perfil de ácidos grasos impecable.
La estructura molecular de esta materia líquida destaca por una elevada proporción de caseínas y glóbulos grasos de tamaño reducido. Esta particularidad física facilita la posterior acción de las enzimas, garantizando una unión proteica óptima durante la etapa de fermentación en obrador.
La flora arbustiva de la Sierra de Segura, rica en aceites esenciales de tomillo y romero, se transfiere de forma directa al torrente lácteo. Estos compuestos aromáticos volátiles se fijan en las cadenas lipídicas, quedando protegidos hasta las fases avanzadas del envejecimiento.
La recogida del flujo se ejecuta en condiciones higiénicas estrictas para garantizar la pureza biológica de cada lote recolectado. La cercanía entre las zonas de pastoreo y el centro de transformación impide la degradación térmica de los componentes nucleares de la cuajada.
El maestro artesano declina el uso de procesos de pasteurización drásticos que destruyan la riqueza microbiológica originaria del territorio. La fermentación se confía a las colonias de bacterias lácticas salvajes que habitan de forma natural en el ecosistema de la bodega.
La adición de cuajo natural extraído de cordero lechal induce una coagulación lenta a temperaturas controladas que emulan los procesos ancestrales. Este gel primario retiene los compuestos minerales más volátiles del suero, asegurando una densidad estructural de gran firmeza.
El corte manual de la cuajada se realiza mediante liras de hilos delgados de acero, deteniendo la agitación en el punto preciso. Los granos obtenidos deben poseer una consistencia similar a la del arroz, factor clave para permitir un desuerado completo y homogéneo.
El llenado de los moldes se ejecuta de forma inmediata para evitar el enfriamiento de la masa antes de su entrada en la prensa. El prensado neumático gradual expulsa el suero sobrante, consolidando una geometría regular sin oquedades internas que comprometan la pieza.
El proceso de salado por inmersión en una salmuera de agua de manantial regula la actividad de las bacterias perimetrales del bloque. La concentración de cloruro sódico se mide al milímetro para no saturar las notas dulces naturales de la grasa ovina de montaña.
Tras el salado, las piezas se trasladan a las galerías de maduración subterráneas, donde el subsuelo de piedra mantiene una inercia térmica constante. En este espacio oscuro y silencioso da inicio la verdadera metamorfosis bioquímica de este alimento de autor.
La evaporación paulatina del agua constitucional provoca una contracción de la pasta, concentrando los aminoácidos y los lípidos estructurales. Las proteínas sufren un proceso de proteólisis que rompe las cadenas complejas en péptidos más sencillos y de alta digestibilidad.
Simultáneamente, la lipólisis libera ácidos grasos de cadena corta que aportan ese carácter punzante y maduro tan valorado por los catadores. La evolución química avanza desde la periferia hacia el centro, requiriendo un control de humedad ambiental del 85%.
Los artesanos voltean cada unidad de forma manual varias veces por semana para equilibrar el asentamiento de los jugos internos de la masa. Este trabajo físico impide que la base sufra deformaciones mecánicas, preservando la simetría molecular de la rueda completa.
La aplicación periódica de finas capas de aceite de oliva virgen extra sobre la superficie crea un escudo protector natural contra patógenos. Esta técnica evita la necesidad de pintar la corteza con lacas plásticas o parafinas artificiales nocivas para la salud del consumidor.
La microbiota fúngica ambiental que reside en los estantes de madera coloniza el exterior de la pieza de forma espontánea y segura. Estos mohos cooperan en la neutralización de la acidez periférica, aportando notas aromáticas que recuerdan a la tierra húmeda de bosque.
La permanencia en la oscuridad se extiende durante meses hasta que el perfil táctil muestra la solubilidad requerida por la alta cocina. La paciencia rige un calendario que no atiende a las urgencias comerciales ni a los rendimientos económicos de la industria.
El resultado de este rigor agroecológico es una concentración de nutrientes que relata la historia botánica y climática del sureste español. Un lingote que honra el esfuerzo de las comunidades rurales y mantiene vivas las prácticas de transformación láctea más respetuosas.
La trazabilidad se gestiona mediante un sistema de registro que vincula cada cuña con la explotación ganadera y el día exacto de producción. Esta transparencia técnica fundamenta el prestigio de una firma que rechaza los atajos industriales en favor de la excelencia.
ANÁLISIS SENSORIAL Y EXPERIENCIA ORGANOLÉPTICA DE LA OSCURIDAD NOBLE
El examen organoléptico de este queso oveja curado letur desvela una complejidad que activa de forma inmediata la memoria sensorial del catador experto. En la primera fase visual de la cata, la cuña captura la atención gracias a un color marfil envejecido profundo, oscuro y de gran homogeneidad cromática.
La superficie muestra un aspecto mate, limpio y carente de grietas estructurales que delaten un prensado defectuoso de la masa láctea. Al observar de cerca el corte, se aprecia una estructura compacta, densa y salpicada por diminutos puntos blancos de tirosina cristalizada.
Al tacto, la firmeza de este queso oveja curado letur es una de sus virtudes más notables, mostrando una rigidez que resiste la temperatura ambiental de la sala. Al presionar levemente la pieza entre los dedos limpios, esta no se deforma, sino que se quiebra mostrando una fractura limpia e impecable.
La fase olfativa constituye el momento cumbre de la experiencia, donde la leche cruda expresa con fuerza la pureza de su maduración artesanal en bodega. Al aproximar la nariz al producto templado, la pasta libera una fragancia penetrante, cálida y dotada de una gran persistencia ambiental.
Las primeras notas que emanan de este queso oveja curado letur evocan el aroma de la mantequilla sazonada, el cuero limpio y la lana de pastoreo. Es un perfume limpio, honesto y libre de los matices de aditivos artificiales que caracterizan a las piezas industriales de gran volumen.
Con la oxigenación del producto en el plato de cata, emergen matices secundarios muy finos que recuerdan a las avellanas tostadas y a la tierra mojada de la sierra. Estos aromas sutiles diferencian a esta elaboración pura de las opciones convencionales, marcadas a menudo por olores planos o grasas extrañas.
Al entrar en contacto con la boca, el queso oveja curado letur despliega una finura sápida que sorprende por la total ausencia de texturas pastosas o harinosas. La entrada destaca por la fusión progresiva de sus grasas naturales, que se licúan de forma lenta gracias al calor natural de la lengua a 36°C.
El paso por boca de este queso oveja curado letur revela un amargor elegante, serio y dotado de una acidez cítrica sutil que limpia las papilas gustativas del comensal. La pureza de la leche ecológica permite que los fermentos salvajes se expresen con total libertad, aportando una ligereza extraordinaria al paladar.
El sabor se mantiene maduro y equilibrado, desvelando notas tenues de caramelo tostado que encajan con la potencia animal en el centro de la boca. El retrogusto que deja es de una persistencia encomiable, permaneciendo un deje picante, seco y muy balsámico durante varios minutos en el paladar.
Desde una perspectiva neurogastronómica, el aroma de este queso oveja curado letur ejerce un estímulo directo sobre las zonas cerebrales de la memoria emocional y el bienestar. Los compuestos volátiles que viajan por vía retronasal activan conexiones que el cerebro humano procesa como una señal de placer sápido inmediato.
El cerebro humano asocia la densidad de este lácteo curado sin conservantes con alimentos nobles, dehesas puras y elaborados con la paciencia de la artesanía. Saborear una porción de esta cuña de Cantero de Letur se transforma así en un ejercicio de apreciación estética superior que trasciende la mera nutrición diaria.
La psicología del comprador gourmet contemporáneo sintoniza a la perfección con la honestidad sensorial que define a esta propuesta tradicional. El cliente de El Colmado de Soraya busca un alimento que posea una identidad inalterable para desmarcarse de los sabores homogéneos de la industria.
Disfrutar de este queso oveja curado letur nos permite imaginar escenarios memorables, como una tarde de invierno en Ávila contemplando el lienzo de la muralla histórica. El frío del ambiente castellano contrasta con la calidez sápida que la pasta madura aporta al cuerpo, transformando el momento en un lujo.
Otro escenario idóneo para este queso oveja curado letur se sitúa en una velada estival, compartiendo una tabla de embutidos ibéricos e infusiones finas de monte bajo. El color marfil de la cuña resalta bajo la luz atenuada, invitando a los comensales a una conversación pausada en torno al sabor del campo.
La versatilidad técnica de este producto se manifiesta también en los momentos de experimentación culinaria en los que se busca la armonía con frutos secos finos. El acto de trocear la cuña sobre un plato de cata se convierte en un ritual sutil que exige un pulso firme y respetuoso con la materia prima.
La fragilidad de las notas aromáticas de la leche cruda exige que su conservación en el hogar se realice respetando el resguardo del envase protegido. Mantener el producto alejado de los focos de humedad extrema y de los olores fuertes de la cocina preserva la frescura de sus aceites esenciales.
Cada lasca funciona como un conector cultural que acerca la sabiduría de los obradores de Albacete a las mesas del interior abulense. Es un ingrediente con carácter propio que exige ser servido a una temperatura de entre 18°C y 22°C para optimizar la fluidez de sus aromas.
El análisis sensorial confirma que estamos ante una pieza de una categoría excepcional, ideal para los apasionados de la culinaria natural y creativa. Cantero de Letur nos entrega en este formato de 200g un producto que es pura vibración organoléptica, lista para conquistar tu recetario gastronómico.
La estabilidad de las notas de la dehesa ante el aumento progresivo de la temperatura en la mesa confirma que la maduración fue impecable. Este queso oveja curado letur constituye un valor seguro para quienes conciben el acto de comer como un ejercicio de aprecio por las materias primas limpias.
USOS, APLICACIONES Y RECETAS
Risotto Meloso de Boletus con Lascas de Queso Oveja Curado Letur
Esta receta exalta la calidad de los hongos silvestres utilizando el queso oveja curado letur para aportar complejidad y cremosidad a los granos de arroz. El lácteo actúa como un ligante natural que introduce notas profundas en el mantecado, logrando una suntuosidad sápida verdaderamente excepcional. Ingredientes:
320g de arroz carnaroli de alta gama
150g de queso oveja curado letur de El Colmado de Soraya
200g de boletus edulis frescos limpios y troceados
1 chalota madura picada en brunoise extremadamente fina
150ml de vino blanco seco de la variedad albariño de calidad
1l de caldo de verduras concentrado caliente de cocina
40g de mantequilla artesanal de vaca sin sal fría
30ml de aceite de oliva virgen extra de variedad picual premium
Sal marina fina y pimienta blanca recién molida de molinillo
Realización: Pochar la chalota en una cazuela baja con el aceite de oliva de variedad picual hasta que quede totalmente transparente y blanda. Añadir los boletus edulis limpios y troceados, salteando a fuego vivo durante 3 minutos para dorar la superficie exterior de los hongos.
Incorporar el arroz carnaroli y nacarar los granos moviendo de forma continua con una espátula de madera durante 2 minutos exactos. Verter el vino blanco seco y permitir que se evapore el alcohol antes de añadir el primer cacillo de caldo caliente.
Añadir el caldo de verduras hirviendo poco a poco, permitiendo que el arroz absorba el líquido antes de verter el siguiente lote. Mantener la cocción durante 17 minutos a fuego medio, removiendo suavemente para favorecer la liberación del almidón de los granos.
Retirar la cazuela del fuego directo e incorporar la mantequilla fría cortada en dados junto con el queso oveja curado letur rallado. Remover de forma enérgica con movimientos circulares para lograr un mantecado cremoso que ligue de forma impecable toda la preparación culinaria.
Tapar el recipiente y dejar reposar el arroz enriquecido durante 2 minutos antes de emplatar el risotto caliente de forma elegante.
Tips: El queso oveja curado letur debe incorporarse siempre con la cazuela fuera del fuego para evitar que sus proteínas formen hilos elásticos.
Carpaccio de Buey con Virutas de Queso Oveja Curado Letur y Trufa Negra
Un plato de la alta cultura culinaria que demuestra la capacidad de este queso oveja curado letur para sobreelevar los sabores de las carnes rojas maduradas. El lácteo de Cantero de Letur se amalgama con el aceite, logrando una textura fundente que se equilibra con el frescor de la trufa. Ingredientes:
400g de solomillo de buey curado limpio de grasa exterior
80g de queso oveja curado letur de El Colmado de Soraya
20g de trufa negra fresca de invierno limpia
50ml de aceite de oliva virgen extra de variedad cornicabra
10ml de zumo de limón fresco recién exprimido y colado
3g de sal marina fina de cocina de grano regular
2g de pimienta negra de grano grueso recién molida
Realización: Envolver el solomillo de buey en papel film y congelar durante 40 minutos para endurecer la pieza y facilitar el corte. Cortar la carne de buey en láminas finísimas utilizando un cuchillo cebollero perfectamente afilado o un cortafiambres de cocina profesional.
Disponer las láminas obtenidas sobre una fuente fría, cubriendo la base de porcelana sin solapar en exceso los bordes de la carne. Mezclar en un tazón de cristal el aceite de oliva cornicabra con el zumo de limón fresco y la pimienta negra.
Pintar la carne de buey con esta emulsión ligera utilizando un pincel de cocina de silicona de manera muy sutil y uniforme. Obtener virutas finas del queso oveja curado letur utilizando un pelador de verduras para lograr láminas estilizadas y limpias.
Distribuir las virutas de queso oveja curado letur de forma homogénea sobre toda la extensión de la carne de buey dispuesta. Laminar la trufa negra fresca en el momento de servir sobre el plato utilizando una mandolina específica para hongos de invierno.
Terminar la preparación culinaria espolvoreando la sal marina fina sobre las zonas de la carne que queden descubiertas por el lácteo.
Tips: Las virutas de queso oveja curado letur deben cortarse al momento para evitar que la pasta se reseque antes del servicio.
Crema Untuosa de Calabaza Asada y Queso Oveja Curado Letur al Toque de Picual
Esta preparación demuestra la finura técnica que este queso oveja curado letur ofrece al ser integrado en purés calientes, transformándose en una crema de gran ligereza. El ingrediente lácteo aporta la columna vertebral sápida del plato, aportando untuosidad sin necesidad de natas pesadas. Ingredientes:
800g de calabaza madura tipo cacahuete limpia sin piel
120g de queso oveja curado letur de El Colmado de Soraya
1 cebolla dulce grande troceada en cuartos regulares
2 dientes de ajo morado enteros con su piel fina
400ml de caldo de ave desgrasado caliente de cocina
100ml de nata líquida fresca con alta materia grasa natural
30ml de aceite de oliva virgen extra picual premium
2g de nuez moscada recién rallada de molinillo artesano
4g de sal fina de mesa de cocina común
Realización: Colocar la calabaza limpia y la cebolla en una bandeja de horno junto con los dientes de ajo enteros con su piel. Regar los vegetales con el aceite de oliva picual y asar a 200°C durante 40 minutos hasta que caramelicen.
Pelar los dientes de ajo asados y colocar toda la verdura tierna en el vaso de una batidora de alta potencia técnica. Añadir el caldo de ave caliente y la nata líquida, triturando a máxima potencia para homogeneizar la mezcla de hortalizas asadas.
Incorporar el queso oveja curado letur rallado de forma paulatina sin detener la marcha de las cuchillas del vaso batidor eléctrico. Sazonar con la nuez moscada y la sal fina, trabajando el conjunto durante 2 minutos de reloj para emulsionar las grasas.
Pasar la crema obtenida por un colador chino fino para asegurar una textura sedosa enteramente libre de fibras de la calabaza. Servir la crema caliente en cuencos hondos decorando la superficie con pequeños dados extras de este queso oveja curado letur ecológico.
Terminar con unas gotas de aceite de oliva virgen extra de la variedad picual para aportar una nota de frescura herbácea.
Tips: El calor residual de la calabaza horneada es suficiente para fundir el queso oveja curado letur manteniendo su brillo característico.
Tarta Salada de Higos Maduros, Nueces de Nogal y Queso Oveja Curado Letur
Una preparación de la cultura repostería salada donde el queso oveja curado letur se combina con frutas frescas para configurar una masa de gran contraste sápido. La tarta destaca por su color marfil espectacular y una miga húmeda que absorbe de forma excelente los perfumes de la dehesa. Ingredientes:
1 lámina de masa quebrada fresca refrigerada de calidad
200g de queso oveja curado letur de El Colmado de Soraya
8 higos maduros frescos limpios y cortados en cuartos
50g de nueces de nogal peladas y troceadas a mano
3 huevos camperos de tamaño grande de gallinas en libertad
200ml de nata líquida de cocina con alta materia grasa
2g de tomillo seco desmenuzado de forma fina artesana
1g de pimienta negra molida de molinillo de cocina
Realización: Forrar un molde de tarta desmontable con la masa quebrada y pinchar el fondo de forma regular utilizando un tenedor fino. Hornear la masa en blanco a 180°C durante 12 minutos utilizando peso cerámico para evitar la formación de burbujas.
Batir los huevos camperos en un bol grande junto con la nata líquida, el tomillo seco desmenuzado y la pimienta negra. Desmenuzar el queso oveja curado letur con las manos y distribuirlo sobre la base de la masa quebrada ya horneada.
Trocear las nueces de nogal y esparcirlas por encima de la capa láctea que hemos creado de forma regular y homogénea. Cortar los higos frescos en cuartos y colocarlos de forma concéntrica y decorativa sobre el fondo cubierto de la tarta salada.
Verter la mezcla de huevos y nata con sumo cuidado para no mover la disposición estética de los higos maduros dispuestos. Hornear la tarta salada con queso oveja curado letur a 180°C durante 25 minutos hasta que el relleno muestre consistencia.
Dejar templar el molde sobre una rejilla de cocina antes de desmoldar la preparación culinaria artesana y proceder al corte.
Tips: El dulzor frutal de los higos maduros equilibra a la perfección la potencia salina característica de este queso oveja curado letur.
Solomillo de Cerdo Ibérico Relleno de Ciruelas Pasas y Queso Oveja Curado Letur
Un bálsamo reconfortante para los menús de celebración, donde el queso oveja curado letur de Cantero de Letur despliega su densidad de forma limpia dentro del asado. La carne destaca por su suntuosidad en boca y por un desarrollo aromático que sorprende por sus notas especiadas de monte. Ingredientes:
2 solomillos de cerdo ibérico limpios de grasa exterior
100g de queso oveja curado letur de El Colmado de Soraya
80g de ciruelas pasas deshuesadas picadas finas de la tienda
1 cebolla morada grande picada en juliana fina de cocina
100ml de vino oloroso seco de Jerez de buena evolución
200ml de caldo de carne caliente concentrado de cocina
40ml de aceite de oliva virgen extra de extracción en frío
5g de sal fina de mesa y pimienta negra de molinillo
Realización: Abrir los solomillos de cerdo ibérico en forma de libro utilizando un cuchillo largo de hoja delgada perfectamente afilada en el obrador. Salpimentar la parte interior de la carne y extender las ciruelas pasas picadas de forma muy fina sobre toda la superficie.
Cortar el queso oveja curado letur en bastones longitudinales de un centímetro de grosor sobre la tabla de cortar limpia. Colocar los bastones de queso oveja curado letur en el centro geométrico de la pieza de carne ibérica bien extendida.
Enrollar el solomillo sobre el queso oveja curado letur ejerciendo presión y bridar con hilo de cocina de forma firme. Dorar los solomillos rellenos de queso oveja curado letur en una cazuela alta con el aceite de oliva virgen extra.
Retirar la carne y pochar la cebolla morada en la grasa perfumada por los jugos del cerdo y del lácteo fundido. Verter el vino oloroso de Jerez, reducir, añadir el caldo de carne y cocinar los solomillos durante 15 minutos.
Retirar el hilo, cortar la carne en medallones gruesos donde destaque el centro fundido de este queso oveja curado letur.
Tips: El bridado hermético de la carne ibérica impide la fuga del queso oveja curado letur durante el sellado térmico en cazuela.
MARIDAJE, VALOR, COMPRA Y BLOQUE LEGAL
El maridaje de un condimento de la finura de este queso oveja curado letur exige comprender las interacciones sutiles entre las grasas lácteas y los vinos nobles de crianza. Al tratarse de una cuña dotada de una densidad sápida estructurada, notas de amargor noble y una salinidad integrada, funciona como un excelente conector.
Los platos salados cocinados con este lácteo encuentran a su compañero de cata ideal en los vinos tintos de la variedad tempranillo de la Ribera del Duero. La fruta roja madura y el fondo mineral de estos vinos de guarda equilibran la intensidad de la pasta de oveja sin tapar su perfume.
Asimismo, los vinos generosos de Andalucía, en especial los amontillados viejos y los palos cortados de solera, crean una alianza soberbia con este queso oveja curado letur. Las notas oxidativas de estos vinos de Jerez potencian los matices de frutos secos de la pieza de Cantero de Letur, logrando un equilibrio sápido prolongado en el paladar.
Para las cremas calientes y los postres de repostería con este ingrediente, la elección de un vino blanco fermentado en barrica resulta del todo idónea en la mesa. La acidez limpia de un godello sobre lías corta la película grasa de la materia ovina de forma inmediata, permitiendo apreciar la pureza en cada nuevo bocado.
Al comparar este queso oveja curado letur de Cantero de Letur con las opciones de gran volumen que inundan los supermercados industriales, las diferencias de calidad saltan a la vista. El producto industrial sufre adiciones masivas de conservantes sintéticos, cloruro de calcio forzado y ceras plásticas derivadas del petróleo que dañan la salud de los hogares.
La producción masiva prioriza el rendimiento monetario rápido utilizando leches mezcladas pasteurizadas de baja calidad comercial tratadas químicamente. Por el contrario, la selección artesanal de Cantero de Letur garantiza una porción pura, densa, sabrosa y de una honestidad organoléptica impecable en el plato de cata.
El valor social del pastoreo extensivo y de la transformación de este lácteo es incuestionable, funcionando como un eje de sostenibilidad económica para el entorno rural de Albacete. Las centrales artesanas fijan empleo en las zonas del interior peninsular, protegiendo el patrimonio cultural unido a los oficios pastoriles de siempre.
Optar por este queso oveja curado letur ecológico constituye un acto de responsabilidad por parte del consumidor con criterio gastronómico que compra en El Colmado de Soraya. Es un apoyo explícito a las pequeñas firmas familiares que defienden el oficio artesano del cepillado manual y respetan los tiempos de la naturaleza.
Para asegurar la perfecta conservación de este queso oveja curado letur en casa antes de su apertura culinaria, es imprescindible mantener el envase alejado de humedades. Las fluctuaciones térmicas de las neveras podrían alterar la estabilidad de sus grasas, restando finura y untuosidad a la superficie de la pasta de dehesa.
Se aconseja guardar la cuña en la parte menos fría del frigorífico, manteniéndola siempre a salvo de los olores fuertes de los demás alimentos de la cocina. El servicio en mesa del lácteo debe realizarse utilizando cuchillos de hoja delgada, facilitando el corte limpio de los triángulos sin desmoronar la estructura.
La compra de este formato de 200g en El Colmado de Soraya garantiza el acceso a una despensa de autor que ha superado estrictos controles alimentarios. No ofrecemos un producto común de gran consumo masivo, sino una herramienta de alta gastronomía destinada a los clientes que compran con criterio real.
Bloque de Información Legal de Obligado Cumplimiento
Denominación del producto: Queso maduro de oveja de categoría superior artesanal elaborado con leche cruda de producción ecológica.
Ingredientes del producto: Leche cruda de oveja seleccionada de Letur, cuajo natural de origen animal, fermentos lácticos autóctonos y sal marina fina.
Alérgenos alimentarios: Contiene leche de oveja de pastoreo. No contiene aditivos químicos ni conservantes artificiales en la masa interna de la cuajada.
Peso neto del producto: 200g de materia láctea pura envasada en cuña tradicional protegida al vacío para preservar todas sus cualidades organolépticas.
Condiciones de conservación antes de abrir: Mantener el envase en un lugar refrigerado de forma constante a una temperatura entre 4°C y 8°C.
Condiciones de conservación después de abrir: Envolver la cuña en su papel parafinado original y conservar en frío un máximo de quince días de la semana.
Origen geográfico del producto: España (Procesamiento artesanal ecológico controlado realizado en las instalaciones tradicionales de la comarca de Letur, Albacete).
Empresa elaboradora y comercializadora: Cantero de Letur S.A., firma de alimentación gourmet amparada bajo los registros sanitarios oficiales de la Unión Europea.
Lote y fecha de consumo preferente: Los datos identificativos del lote técnico aparecen impresos de forma clara en el reverso de la etiqueta del envase de plástico.
Modo de empleo recomendado en cocina: Apto para el consumo humano directo en crudo como ración fina o integrado en preparaciones de horno, cremas o salsas.



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