El coste de la cuña es de 9€ aproximadamente
Queso Palacios de Oveja Añejo 350gr Aprox. Queseria de Castilla
HISTORIA, CONTEXTO Y PRODUCTO
El Queso constituye uno de los pilares más venerados de la gastronomía mediterránea e internacional. La transformación de la leche cruda o pasteurizada mediante cuajos e inoculaciones bacterianas tradicionales ha permitido preservar alimentos nutritivos durante siglos enteros en las culturas pastoriles. En la península ibérica, la elaboración quesera ligada al ganado ovino posee raíces milenarias documentadas desde la prehistoria.
El Queso artesano elaborado en las llanuras y altiplanos de la meseta castellana responde a una tradición profundamente enraizada en el pastoreo extensivo trashumante. Las ovejas autóctonas churras y castellanas han pastado históricamente por cañadas reales, alimentándose de pastos secos, rastrojos de cereal y arbustos aromáticos silvestres como el tomillo, el romero y el espliego.
El Queso de oveja añejo adquiere su identidad sensorial definitiva gracias a ese ecosistema austero de inviernos gélidos y veranos tórridos. Dicha climatología continental extrema concentra de manera natural los componentes sólidos de la leche, elevando los porcentajes de grasa y proteína en cada ordeño. Esta densidad biológica de la materia prima resulta determinante para soportar curaciones muy prolongadas.
La Quesería de Castilla elabora este Queso Palacios de Oveja Añejo siguiendo los métodos clásicos transmitidos entre generaciones de maestros queseros. Establecida en la comunidad autónoma de Castilla y León, esta quesería familiar selecciona minuciosamente partidas lácteas de ganaderías ovinas de proximidad, garantizando una frescura absoluta y un control sanitario integral en origen.
El Queso Palacios de Oveja Añejo 350gr Aprox. Quesería de Castilla rinde tributo a las piezas históricas que maduraban pacientemente en bodegas de piedra subterráneas. En aquellos espacios de ventilación constante y penumbra, los afinadores volteaban, aceitaban y cepillaban la corteza de cada pieza a mano durante meses para propiciar un envejecimiento equilibrado y homogéneo.
La leche de oveja empleada para este Queso de guarda aporta una concentración excepcional de calcio, fósforo, caseína y ácidos grasos esenciales. Durante el ordeño diario, se vigila la higiene microbiológica para que la fermentación posterior se desarrolle bajo parámetros organolépticos óptimos, preservando los aromas primarios del campo castellano.
El Queso inicia su proceso artesanal con el atemperado de la leche de oveja y la adición de fermentos lácticos autóctonos y cuajo natural de procedencia controlada. La cuajada resultante se rompe con liras de acero inoxidable en granos diminutos, del tamaño aproximado de un grano de arroz, facilitando un desuerado intenso y exhaustivo.
El prensado del Queso se ejecuta en moldes rígidos que graban el clásico dibujo de la pleita de esparto en el perímetro exterior. La presión mecánica progresiva expulsa los restos de suero lácteo, compactando la masa y creando una estructura sólida capaz de evolucionar durante largos periodos sin perder su cohesión interna.
El Queso se somete seguidamente a un baño de salmuera saturada a temperatura controlada, donde absorbe la cantidad exacta de sodio que garantiza su conservación e intensifica sus sabores. La salazón uniforme frena el desarrollo de bacterias indeseadas y asienta la corteza natural protectora que envolverá la pasta durante el reposo.
La fase de maduración de este Queso añejo se extiende durante un periodo superior a los nueve meses en cámaras acondicionadas con humedad y temperatura estrictas. En este tiempo, las enzimas proteolíticas rompen las cadenas proteicas de la masa, transformando la cuajada inicial en una pasta compacta, quebradiza y repleta de matices umami.
El Queso madurado durante tanto tiempo desarrolla en su interior pequeños cristales crujientes de tirosina, un aminoácido noble que delata una curación lenta, completa y exitosa. Estos puntos blanquecinos no son defectos del producto, sino el testimonio químico del envejecimiento artesanal que apasiona a los gastrónomos más experimentados.
El Queso Palacios de Oveja Añejo se comercializa en un formato calibrado de aproximadamente trescientos cincuenta gramos, ideal para la alta restauración y el consumo doméstico gourmet. Esta presentación en cuña o pieza compacta previene mermas por resecamiento excesivo, garantizando que cada porción mantenga intacta su jugosidad grasa y su intensidad aromática.
Desde una óptica gourmet, este Queso destaca por su corteza natural libre de tratamientos químicos agresivos, cepillada periódicamente con aceites vegetales nobles. La masa presenta un color marfil envejecido con tonalidades pajizas y ocres, reflejo directo de la concentración de betacarotenos y lípidos ovinos de alta pureza biológica.
El Queso añejo de la firma Quesería de Castilla encarna la sostenibilidad rural al incentivar el pastoreo tradicional y la economía circular en los municipios castellanos. Respaldar este tipo de elaboraciones protege el ecosistema adehesado y estepario, manteniendo vivas tradiciones etnográficas que diferencian al producto ibérico en el mercado internacional.
La trazabilidad del Queso elaborado por Quesería de Castilla se supervisa mediante análisis organolépticos y microbiológicos rigurosos en cada lote expedido. El resultado es un producto lácteo de gama prémium, diseñado para los paladares que buscan sensaciones potentes, texturas evolucionadas y la nobleza de la oveja pura en su máxima expresión.
Este Queso añejo es una pieza imprescindible en cualquier despensa refinada. Su densidad energética, su riqueza en proteínas de alto valor biológico y su capacidad de conservación prolongada lo convierten en un alimento soberbio, capaz de transformar una degustación ordinaria en un banquete gastronómico de primer nivel.
ANÁLISIS SENSORIAL Y EXPERIENCIA
A la vista, el Queso Palacios de Oveja Añejo presenta una corteza dura, definida y de tono pardo amarillento con marcas nítidas de cincho tradicional. Al realizar el corte transversal con cuchillo afilado de doble mango, la pasta revela una superficie limpia de color marfil pajizo oscuro, uniforme y sin decoloraciones anómalas.
La masa del Queso carece de ojos mecánicos grandes, mostrando una textura ciega o con escasas aberturas microscópicas debidas a la compactación extrema durante el prensado. Se aprecian a simple vista diminutos puntos blanquecinos de tirosina cristalizada, distribuidos homogéneamente por toda la cuña como sello inequívoco de su prolongado reposo.
Al tacto, este Queso añejo se muestra firme, denso y con una ligera sensación untuosa aportada por la grasa natural de la leche de oveja. Al presionar una lasca entre los dedos, la pasta no se deforma elásticamente, sino que quiebra de forma limpia, desprendiendo una textura escamosa y ligeramente hojaldrada muy apetecible.
En la fase olfativa, el Queso desata una intensidad aromática alta, compleja, profunda y de notable elegancia campestre desde el momento del corte. La primera impresión en nariz evoca recuerdos a bodega antigua, madera noble, cuero limpio y establo cuidado, matices propios de las grandes elaboraciones ovinas con larga maduración.
Con la aireación de la cuña, el Queso libera aromas secundarios de mantequilla evolucionada, frutos secos tostados como la avellana y la nuez de nogal, y un fondo de paja soleada. No se perciben aromas amoniacales punzantes ni notas rancias defectuosas, evidenciando una lipólisis equilibrada y una higiene impoluta en cámara.
En la cavidad bucal, el Queso ofrece una entrada potente, seca y rotunda que estimula de inmediato las glándulas salivales con una salinidad noble. Al masticar la porción, la masa sólida desvela una textura granulosa, quebradiza y firme que evoluciona rápidamente hacia una crema suntuosa y envolvente por efecto del calor corporal.
Los cristales de tirosina presentes en el Queso aportan un crujido sutil y gratificante al diente, contrastando magníficamente con la mantecosidad de la grasa ovina liberada. La masticación es limpia y carente de adherencias gomosas, permitiendo que la pasta se disgregue con facilidad y bañe todo el paladar de forma homogénea.
El sabor del Queso añejo despliega una complejidad gustativa tridimensional dominada por notas de frutos secos tostados, caramelo salado, caldo de carne y un toque picante elegante al final. Este picor natural no procede de pimientas añadidas, sino de la concentración de ácidos grasos libres generados durante los meses de curación.
La acidez láctica del Queso se percibe perfectamente integrada y atenuada, aportando una frescura de fondo que equilibra la potencia grasa de la leche de oveja. El balance entre el punto salino, el fondo umami y los recuerdos a pastizal seco genera una armonía rotunda que llena la boca sin saturar las papilas gustativas.
El final de boca que regala este Queso de Quesería de Castilla es extraordinariamente largo, cálido y persistente en la memoria retronasal. Deja recuerdos duraderos a oveja madura, avellana tostada, hierbas de monte y tostados nobles que permanecen durante varios minutos, incitando a continuar la degustación.
El motivo por el cual este Queso engancha al paladar gourmet radica en su tensión entre firmeza quebradiza y solubilidad mantecosa. La interacción de los cristales crujientes con la untuosidad de los lípidos ovinos activa centros de placer sensorial inmediatos, haciendo de cada bocado una experiencia adictiva y estimulante.
La psicología del consumo de este Queso añejo conecta con la sofisticación pausada, el aprecio por las elaboraciones pacientes y el hedonismo consciente. Descorchar un gran vino y compartir cuñas de esta pieza artesana transmite una atmósfera de distinción, generosidad y respeto por los alimentos elaborados sin prisas industriales.
Un primer escenario narrativo sitúa este Queso en una velada invernal junto a la chimenea encendida en una casa de campo castellana. La leña de encina crepita mientras los comensales aguardan la cena degustando finas lascas de la pieza acompañadas de nueces del país recién partidas y una copa de vino tinto reserva.
El calor de la estancia ayuda a que el Queso exhale sus aromas a cuero y avellana tostada, inundando la sala de una fragancia embriagadora. Cada lasca cruje suavemente entre los dientes antes de fundirse en una pasta mantecosa que combate el frío exterior y desata conversaciones distendidas entre los invitados.
Un segundo escenario traslada el Queso a una terraza urbana durante un atardecer de primavera tras una jornada laboral exigente. El anfitrión sirve una tabla de corte minimalista con cuñas triangulares del producto, picos artesanos de pan candeal y un vino blanco fermentado en barrica servido a doce grados.
El Queso actúa en esta reunión como el centro neurálgico del aperitivo, cortando la fatiga del día con su sabor contundente y su elegancia sápida. Los asistentes elogian la textura hojaldrada de la pasta y el sutil toque picante final, convirtiendo un encuentro casual en un momento gastronómico de alta calidad.
Un tercer escenario muestra el Queso como broche de oro en un almuerzo festivo de domingo, sustituyendo a los postres dulces convencionales. Presentado sobre una fuente de pizarra junto a uvas moscatel frescas, higos secos y miel de bosque oscura, la pieza invita a una sobremesa pausada y memorable.
USOS, APLICACIONES Y RECETAS
El Queso Palacios de Oveja Añejo 350gr Aprox. Quesería de Castilla posee una versatilidad culinaria excepcional tanto en frío como en caliente. Su bajo contenido en humedad y su elevada concentración de materia grasa noble le permiten ser cortado en lascas finas, rallado como condimento potente o fundido en salsas.
Este Queso de larga maduración aporta profundidad umami a risottos, enriquece rellenos de pasta artesana, gratina con costras doradas crujientes y potencia carnes rojas a la brasa. A continuación, se detallan seis recetas gastronómicas completas desarrolladas minuciosamente en formato continuo para aprovechar todo su potencial.
Risotto cremoso de boletus edulis con lascas de Queso de oveja añejo y trufa negra
Esta preparación clásica de la cocina piamontesa encuentra en la potencia del lácteo castellano el elemento mantecador perfecto para armonizar con setas silvestres.
Ingredientes:
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100 g de Queso Palacios de Oveja Añejo rallado fino y en lascas
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320 g de arroz italiano de la variedad Carnaroli o Arborio
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250 g de setas boletus edulis frescas limpias y troceadas
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1 cebolla dulce mediana picada en brunoise fina
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100 ml de vino blanco seco de calidad
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1 litro de caldo concentrado de verduras y pollo hirviendo
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40 g de mantequilla artesana sin sal fría en dados
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30 ml de aceite de oliva virgen extra y pasta de trufa negra al gusto
Realización:
Comenzamos manteniendo el caldo bien caliente a fuego suave en un cazo contiguo. En una cazuela baja de fondo grueso, calentamos el aceite de oliva virgen extra a fuego medio y pochamos la cebolla dulce picada durante seis minutos hasta que adquiera un tono translúcido sin llegar a dorarse.
Añadimos los boletus edulis troceados a la cazuela y salteamos durante cuatro minutos para que liberen su agua de vegetación. Incorporamos el arroz Carnaroli y lo nacaramos durante dos minutos removiendo con cuchara de madera hasta que los granos muestren los bordes transparentes.
Vertemos el vino blanco seco sobre el arroz y dejamos reducir a fuego vivo durante dos minutos hasta evaporar el alcohol. Comenzamos a verter el caldo hirviendo cacito a cacito, removiendo de forma continua a fuego medio durante diecisiete minutos según el grano absorba el líquido.
Retiramos la cazuela del fuego estando el arroz al dente. Incorporamos la mantequilla fría, la pasta de trufa y el Queso añejo rallado fino, batiendo enérgicamente para mantecar la masa. Servimos en platos hondos decorando con lascas gruesas del producto y pimienta negra.
Tips:
Mantecar el risotto con este lácteo añejo sustituye con ventaja a quesos italianos convencionales, aportando un perfume de oveja ibérica y un punto salino insuperable.
Solomillo de vaca madurada a la parrilla con costra gratinada de Queso añejo
Un plato principal de carne roja donde la nobleza del vacuno mayor se alía con la intensidad fundente y tostada de la masa láctea madurada.
Ingredientes:
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90 g de Queso Palacios de Oveja Añejo rallado grueso
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4 medallones de solomillo de vaca madurada de 200 g cada uno
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40 g de pan rallado panko artesano
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20 g de mantequilla pomada
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1 cucharada de tomillo fresco picado
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30 ml de aceite de oliva virgen extra picual
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Sal marina en escamas y pimienta negra molida
Realización:
En un cuenco pequeño, preparamos la pasta de costra mezclando el pan panko, la mantequilla pomada, el tomillo fresco picado y el Queso añejo rallado grueso hasta formar una masa homogénea y maleable. Estiramos la mezcla entre dos hojas de papel vegetal y refrigeramos diez minutos.
Atemperamos los medallones de solomillo de vaca fuera del frigorífico durante una hora antes del cocinado. Calentamos una plancha de hierro fundido a fuego máximo con el aceite de oliva virgen extra y marcamos la carne durante dos minutos por cada lado para sellar los jugos.
Colocamos los medallones de solomillo marcados en una bandeja de horno. Cortamos porciones de la pasta de costra refrigerada del mismo diámetro que los medallones y las disponemos sobre la superficie superior de cada pieza de carne.
Introducimos la bandeja bajo el grill del horno precalentado a máxima potencia durante tres minutos hasta que la costra de Queso y pan burbujee y adquiera un tono dorado intenso. Dejamos reposar la carne dos minutos antes de emplatar con escamas de sal marina.
Tips:
La costra protege el centro del solomillo del calor directo del grill, garantizando un punto de cocción rosado con un contraste crujiente e intensamente sabroso.
Carpaccio de lomo de presa ibérica con lascas de Queso añejo y piñones tostados
Un entrante frío de corte refinado donde la grasa entreverada del cerdo ibérico de bellota se funde con la salinidad y los cristales crujientes del lácteo de guarda.
Ingredientes:
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60 g de Queso Palacios de Oveja Añejo cortado en lascas finas
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300 g de presa ibérica de bellota fresca limpia en una pieza
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30 g de piñones ibéricos nacionales tostados
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40 ml de aceite de oliva virgen extra de variedad hojiblanca
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10 ml de reducción de vinagre balsámico de Módena
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Hojas frescas de rúcula silvestre y flor de sal
Realización:
Envolvemos la pieza de presa ibérica en film transparente apretando bien para formar un cilindro uniforme y la congelamos durante una hora para facilitar el corte fino. Con un cuchillo jamonero o cortafiambres, cortamos láminas casi translúcidas de un milímetro de grosor.
Disponemos las láminas de presa ibérica solapadas en círculos concéntricos cubriendo la base de cuatro platos llanos grandes. Dejamos atemperar la carne durante diez minutos a temperatura ambiente para que los ácidos grasos monoinsaturados comiencen a brillar.
Distribuimos las hojas de rúcula silvestre lavadas y secas y los piñones tostados sobre la carne. Regamos el conjunto con un hilo generoso de aceite de oliva virgen extra hojiblanca y unas gotas de reducción balsámica.
Coronamos el carpaccio repartiendo las lascas finas de Queso añejo por toda la superficie. La salinidad del producto curará sutilmente la carne fresca en el plato, ofreciendo un bocado de alta gastronomía ibérica en mesa.
Tips:
Cortar las lascas con un pelador de verduras garantiza láminas extrafinas que se funden al contacto con la grasa atemperada de la presa ibérica.
Crema parmentier trufada con huevo poché y crujiente de Queso de oveja añejo
Un plato de cuchara reconfortante donde la untuosidad de la patata y la yema líquida se equilibran con la textura crujiente y tostada del lácteo horneado.
Ingredientes:
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80 g de Queso Palacios de Oveja Añejo rallado fino
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4 huevos camperos frescos de gallina
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600 g de patatas de variedad monalisa peladas y troceadas
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60 g de mantequilla artesana sin sal
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80 ml de nata líquida de 35% de materia grasa
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15 ml de aceite de trufa blanca de calidad
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Sal fina, pimienta blanca y vinagre para escalfar
Realización:
Precalentamos el horno a ciento ochenta grados centígrados. Sobre una bandeja con papel sulfurizado, formamos cuatro discos delgados con el Queso rallado fino y horneamos durante siete minutos hasta que fundan y doren. Retiramos y dejamos enfriar para que endurezcan como tejas crujientes.
Cocemos las patatas troceadas en abundante agua con sal durante veinte minutos hasta que estén tiernas. Escurrimos y pasamos las patatas por el pasapurés fino sobre una cazuela caliente, añadiendo la mantequilla, la nata líquida caliente y el aceite de trufa blanca batiendo con varillas.
Para hacer los huevos poché, calentamos agua con un chorro de vinagre en un cazo sin que rompa a hervir fuerte. Cascamos cada huevo en una taza, creamos un remolino en el agua y dejamos cocer el huevo tres minutos hasta que la clara cuaje y la yema permanezca líquida.
Servimos la crema parmentier caliente en cuencos hondos, colocamos un huevo poché en el centro y coronamos pinchando una teja crujiente de Queso añejo en la crema antes de llevar a los comensales.
Tips:
Hornear las tejas de este producto a temperatura moderada evita que los lípidos de la oveja amarguen, concentrando un sabor a frutos secos tostados insuperable.
Canelones artesanos de carrillera estofada gratinados con bechamel de Queso añejo
Una receta de celebración donde el guiso tradicional meloso se envuelve en pasta fresca y se cubre con una salsa láctea rica y aromática.
Ingredientes:
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120 g de Queso Palacios de Oveja Añejo rallado
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16 placas de pasta para canelones cocidas al dente
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800 g de carrilleras de ternera estofadas al vino tinto y deshilachadas
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500 ml de leche entera fresca
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40 g de harina de trigo de repostería
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40 g de mantequilla artesana
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Nuez moscada recién rallada, sal y pimienta
Realización:
Comenzamos preparando la salsa bechamel derritiendo la mantequilla en un cazo a fuego medio. Añadimos la harina y removemos con varillas durante dos minutos para cocinar el roux. Vertemos la leche entera tibia poco a poco, batiendo continuamente durante ocho minutos hasta espesar.
Retiramos la bechamel del fuego, sazonamos con sal, pimienta y nuez moscada, e incorporamos sesenta gramos del Queso añejo rallado, removiendo hasta que se integre por completo en una crema sedosa. Mezclamos la carne deshilachada de carrillera con cuatro cucharadas de bechamel.
Rellenamos las placas de pasta con la farsa de carne estofada y enrollamos formando los canelones. Disponemos los cilindros de pasta alineados en una fuente refractaria previamente untada con mantequilla.
Cubrimos los canelones con el resto de la bechamel enriquecida y espolvoreamos los sesenta gramos restantes de Queso rallado sobre la superficie. Gratinamos en horno precalentado a doscientos diez grados durante diez minutos hasta obtener un dorado crujiente y servimos calientes.
Tips:
La grasa natural de la leche de oveja aporta cuerpo y brillo a la bechamel sin necesidad de añadir quesos industriales fundentes de baja calidad.
Tosta de pan de masa madre con cebolla caramelizada, higos y lascas de Queso añejo
Una propuesta gastronómica rápida y refinada donde el dulzor de la fruta de temporada y la verdura confitada contrasta con el carácter seco del producto.
Ingredientes:
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70 g de Queso Palacios de Oveja Añejo cortado en cuñas finas
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4 rebanadas gruesas de hogaza de pan de masa madre tostadas
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2 cebollas dulces grandes cortadas en juliana fina
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4 higos frescos maduros cortados en cuartos
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30 ml de aceite de oliva virgen extra
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15 g de miel pura de tomillo
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Tomillo fresco para aromatizar
Realización:
En una sartén a fuego muy suave, calentamos el aceite de oliva virgen extra y pochamos la cebolla dulce con una pizca de sal durante treinta minutos, removiendo de vez en cuando hasta que caramelice de forma natural en sus propios azúcares sin añadir azúcar externo.
Tostamos las rebanadas de pan de hogaza en una plancha o tostadora hasta que la miga quede crujiente y firme. Untamos una capa generosa de cebolla caramelizada tibia sobre cada tosta de pan crujiente.
Disponemos los cuartos de higos frescos intercalados sobre la cama de cebolla dulce. Repartimos las cuñas finas de Queso añejo sobre la fruta, permitiendo que el calor residual del pan y la verdura ablande ligeramente la masa láctea.
Regamos con unos hilos diminutos de miel pura de tomillo y decoramos con hojitas de tomillo fresco antes de servir como aperitivo gourmet o cena ligera.
Tips:
La unión de la miel de tomillo y este lácteo madurado evoca los pastizales donde se alimentan las ovejas, creando un maridaje de armonía campestre perfecto.
MARIDAJE, VALOR, COMPRA Y BLOQUE LEGAL
El maridaje gastronómico del Queso Palacios de Oveja Añejo 350gr Aprox. Quesería de Castilla exige acompañamientos líquidos y sólidos con la suficiente estructura para dialogar con su potencia sápida, su grasa noble y sus notas tostadas. Este producto de guarda reclama bebidas que limpien el paladar tras cada bocado.
En el universo enológico, este Queso de oveja encuentra su alianza natural en vinos tintos de gran cuerpo y larga crianza en barrica. Vinos tintos elaborados con uva Tempranillo, Tinta de Toro o Cabernet Sauvignon de denominaciones como Ribera del Duero, Toro o Rioja Reserva limpian la grasa ovina gracias a sus taninos maduros y acidez equilibrada.
Asimismo, este Queso madurado ofrece una experiencia memorable al combinarse con vinos generosos andaluces tradicionales. Un vino oloroso seco, un amontillado viejo o un palo cortado de Jerez aúnan sus notas de frutos secos, ebanistería y salinidad con los aromas de bodega de la pieza láctea en un maridaje de afinidad insuperable.
Para quienes prefieren vinos blancos, este Queso añejo armoniza con blancos fermentados y criados sobre lías en barrica de roble, elaborados con variedades como Chardonnay, Viura o Godello. La untuosidad glicérica y la acidez fresca de estos vinos sostienen la potencia del bocado sin quedar anuladas en boca.
En el ámbito de las cervezas artesanas, este Queso de guarda marida a la perfección con estilos de alta graduación y maltas tostadas como Imperial Stout, Barleywine o cervezas belgas de abadía Quadrupel. La calidez alcohólica y los toques de caramelo oscuro de la cerveza se funden con los cristales de tirosina de forma magistral.
Si comparamos este Queso añejo con elaboraciones industriales de mezcla rápida que abundan en las grandes superficies, las ventajas cualitativas resultan indiscutibles. Las piezas masivas suelen recurrir a leche pasteurizada de vaca de bajo coste aromatizada artificialmente, con curaciones aceleradas mediante calor forzado que producen texturas gomosas y grasas sudadas.
Por el contrario, Quesería de Castilla garantiza en este Queso el empleo exclusivo de leche entera de oveja seleccionada en ganaderías locales, respetando los tiempos biológicos de afinado en reposo. La ausencia de féculas añadidas, colorantes sintéticos y conservantes agresivos asegura una digestión limpia y un perfil aromático de pureza absoluta.
El valor gastronómico de esta pieza de trescientos cincuenta gramos radica en su altísimo rendimiento en mesa y cocina. Al tratarse de un alimento concentrado de baja humedad, una pequeña porción basta para satisfacer el apetito y llenar de sabor cualquier receta, convirtiendo su adquisición en una inversión culinaria sumamente eficiente.
Comprar este Queso en tiendas especializadas delicatessen, vinotecas gourmet o plataformas online autorizadas asegura la recepción de una cuña conservada bajo estrictos parámetros de refrigeración. Se aconseja verificar que el envasado al vacío permanezca perfectamente sellado, sin bolsas de aire ni desprendimiento de suero líquido.
Para conservar las virtudes organolépticas de este Queso en el hogar durante semanas, debe mantenerse en el frigorífico a temperaturas entre cuatro y ocho grados centígrados. Una vez abierta la protección plástica, se recomienda envolver la pieza en papel microperforado alimentario o paño de algodón limpio para permitir que la corteza respire sin resecar la pasta.
Aconsejamos atemperar el Queso fuera de la nevera durante al menos cuarenta y cinco minutos antes de su corte y consumo. Degustar la pieza entre dieciocho y veinte grados centígrados permite que los lípidos ovinos alcancen su punto de fusión idóneo, liberando todos los aromas complejos de pastizal y frutos secos que encierra su masa.
Invertir en este Queso de Quesería de Castilla es una decisión de consumo consciente que respalda el pastoreo ovino tradicional, la biodiversidad de la meseta ibérica y el saber artesano quesero. Una referencia imprescindible que dignifica cualquier tabla de quesos y convierte cada comida en una celebración de autenticidad y excelencia gastronómica.
BLOQUE LEGAL
| Parámetro Regulado | Información Oficial y Veraz del Producto |
| Denominación del producto | Queso madurado añejo graso elaborado exclusivamente con leche pasteurizada de oveja. |
| Ingredientes reales | LECHE pasteurizada de oveja, sal marina común, fermentos lácticos seleccionados, cuajo natural de origen animal, estabilizante (cloruro cálcico), Corteza no comestible. |
| Alérgenos | Contiene LECHE de oveja y sus derivados (incluida la lactosa nativa residual). Producto naturalmente libre de gluten. APTO PARA CELÍACOS. |
| Peso neto | 350 gramos aproximadamente (350 g aprox. e) envasado al vacío en film plástico alimentario termosellado. |
| Información nutricional (por 100 g) | Valor energético: 1890 kJ / 455 kcal; Grasas totales: 38,5 g (de las cuales saturadas 27,0 g); Hidratos de carbono: 1,0 g (de los cuales azúcares 0,4 g); Proteínas: 26,0 g; Sal: 1,8 g; Calcio natural: 820 mg. |
| Conservación | Conservar en refrigeración constante entre 4 °C y 8 °C. Tras romper el envasado al vacío, proteger la superficie de corte con papel de uso alimentario y consumir preferentemente en 30 días. |
| Origen | España (Comunidad Autónoma de Castilla y León). Leche 100% de origen español procedente de ganaderías ovinas seleccionadas de la cuenca del Duero. |
| Empresa elaboradora | Quesería de Castilla (Elaborado y envasado en instalaciones homologadas en Castilla y León, España). Registro General Sanitario de Empresas Alimentarias y Alimentos: ES 15.00284/VA CE. |
| Lote y consumo preferente | Consultar el código alfanumérico de lote y la fecha de consumo preferente impresos en el etiquetado adhesivo posterior del envase. |
| Modo de consumo | Retirar de la refrigeración 45 minutos antes de su degustación para consumir a temperatura ambiente recomendada de 18 °C a 20 °C. Retirar la corteza exterior antes de ingerir. |




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