Sal de manantial en escamas 150g Ancestral: El Oro Blanco de la Alta Gastronomía
HISTORIA, CONTEXTO Y PRODUCTO
La sal de manantial en escamas posee un arraigo histórico innegable que se hunde en las raíces de la geología peninsular y la tradición artesanal más pura. A diferencia de los compuestos marinos industriales, este condimento gourmet procede de antiguos depósitos subterráneos formados hace millones de años, durante el periodo Triásico, cuando los océanos primitivos se evaporaron.
El agua de lluvia se filtra a través de estas densas capas de roca salina profunda, emergiendo a la superficie en forma de manantiales hipersalinos en valles de montaña interiores. Históricamente, estas surgencias naturales fueron aprovechadas por los pobladores preromanos, quienes recolectaban el líquido y lo evaporaban de forma rudimentaria mediante el calor del sol y el viento serrano. Durante el Imperio Romano, estas explotaciones de interior adquirieron un valor estratégico militar y económico absoluto, sirviendo como moneda de cambio para el pago de los ejércitos. Con el paso de los siglos, el oficio de salinero de interior se consolidó en pequeñas comunidades, transmitiendo técnicas artesanales de generación en generación de manera meticulosa.
El contexto cultural de este producto nos traslada a un entorno rural donde el tiempo parece haberse detenido para preservar un oficio puramente ecológico y sostenible. La sal extraída de manantiales de montaña representa la resistencia de los métodos tradicionales frente a la mecanización masiva de las grandes industrias costeras contemporáneas. Los salineros artesanales limpian y cuidan las eras de evaporación construidas en piedra o madera, respetando los ciclos climáticos estacionales de la primavera y el verano de forma natural. Este saber hacer forma parte del patrimonio cultural inmaterial de las regiones de interior, donde la cosecha del mineral se vive como una fiesta ligada a la tierra.
El consumidor gourmet actual no solo adquiere un condimento de alta pureza, sino que se convierte en protector de un paisaje histórico único y de una biodiversidad local excepcional. La simbiosis entre el agua pura de montaña y la evaporación lenta genera un ecosistema salino que define la identidad de estos valles escondidos.
El desarrollo del ingrediente principal y su proceso físico de cristalización es un fenómeno de orfebrería de la naturaleza que determina su perfil organoléptico definitivo. Cuando la salmuera concentrada del manantial llega a las eras de evaporación, se somete a la acción directa del sol estival y a las corrientes de aire limpio. En la superficie del agua templada, comienzan a formarse de manera espontánea unos cristales piramidales huecos y extremadamente frágiles, conocidos técnicamente como flor de sal.
Los artesanos recolectan estas finas láminas de forma manual utilizando herramientas tradicionales como el ralo, evitando que los cristales se rompan o caigan al fondo de la era. Este proceso manual garantiza que el grano conserve su característica estructura de escama ligera, la cual aporta un crujido inigualable al paladar más exigente del mundo. La pureza del agua de manantial asegura la ausencia total de microplásticos, metales pesados o contaminantes orgánicos que sí se encuentran en los mares actuales.
La información real de la marca Ancestral consolida su posicionamiento en el mercado gourmet internacional gracias a su firme compromiso con la autenticidad y el origen geográfico. La empresa selecciona minuciosamente los manantiales de interior con mayor riqueza mineralógica de la península, asegurando una materia prima libre de aditivos químicos, antiapelmazantes o blanqueadores artificiales. Su filosofía productiva se basa en el máximo respeto al medio ambiente, utilizando la energía solar como único motor para la obtención de sus exclusivas escamas blancas.
Cada lote se envasa de forma artesanal en sus instalaciones, garantizando la trazabilidad total del producto desde el manantial hasta la mesa del consumidor final. La rigurosidad en los análisis de laboratorio y el mimo en la manipulación física han convertido a Ancestral en un referente indispensable para los chefs de alta cocina. Su formato de ciento cincuenta gramos responde a la demanda de un consumidor consciente que busca excelencia en dosis precisas para sus creaciones gastronómicas.
El enfoque gourmet de esta variedad mineral radica en entender la sazón no como un simple agente salino, sino como un potenciador de texturas y matices organolépticos. Una sal convencional de mesa disuelve su sabor de forma homogénea y agresiva, llegando a saturar las papilas gustativas y enmascarando las virtudes de las materias primas nobles. Por el contrario, las escamas de manantial actúan como pequeños prismas de sabor que estallan de forma localizada en el momento exacto de la masticación.
Esta liberación gradual permite apreciar la jugosidad de una carne roja madurada, la finura de un pescado blanco o la frescura de una verdura de huerta ecológica. La baja concentración de cloruro sódico y la alta presencia de oligoelementos aportan un retrogusto suave, dulce y sumamente elegante que prolonga la experiencia culinaria. Utilizar este producto es un acto de alta cocina que demuestra sensibilidad técnica y un respeto absoluto por la integridad de los alimentos seleccionados.
ANÁLISIS SENSORIAL Y EXPERIENCIA
El análisis profundo del aroma de este producto revela una limpieza absoluta que transporta la mente de forma inmediata a los valles de montaña cubiertos de vegetación autóctona. Al abrir el envase de la marca Ancestral, no se percibe ese olor pesado y yodado característico de las sales marinas industriales que a menudo resulta molesto. El aroma es sutilmente mineral, con notas tenues de piedra caliza húmeda y aire puro, evocando la pureza del acuífero subterráneo del que procede el agua salina.
Esta neutralidad olfativa es fundamental en la alta cocina, ya que garantiza que el condimento no interferirá con los aromas delicados de los alimentos. La fragancia limpia de las escamas confirma la ausencia de tratamientos químicos de blanqueamiento o de esencias artificiales añadidas durante el envasado artesanal. Es un perfume que habla de honestidad geológica y de un secado natural perfecto bajo el sol mediterráneo.
El examen minucioso del sabor desvela un perfil gustativo sorprendentemente complejo que se aleja por completo de la salinidad punzante y amarga de las opciones convencionales. La sal de manantial posee una entrada en boca sumamente suave, manifestando un equilibrio perfecto gracias a su composición rica en magnesio, potasio y calcio naturales. Se percibe una salinidad limpia que no reseca las mucosas bucales, seguida de un sutil matiz dulce en el retrogusto que realza las propiedades de los alimentos.
Al deshacerse el cristal sobre la lengua, se libera una frescura mineral que estimula la salivación de forma agradable, preparando las papilas para el siguiente bocado. Esta finura permite su utilización en platos de repostería de vanguardia, donde un toque salino equilibra los matices del chocolate negro o del caramelo artesanal. Su riqueza en oligoelementos aporta una dimensión gastronómica que transforma la sazón en un elemento de degustación complejo.
La evaluación táctil de la textura de las escamas pone de manifiesto el milagro físico que ocurre en las eras de evaporación artesanal de interior. Cada grano se presenta como una delicada pirámide hueca de paredes translúcidas que refleja la luz de manera limpia, denotando su bajísima densidad estructural. Al tomar una porción entre los dedos, se aprecia una consistencia crujiente pero asombrosamente frágil, capaz de desmoronarse ante una presión mínima de las yemas corporales.
En el paladar, esta textura se traduce en una experiencia crujiente inigualable que dota de dinamismo a cualquier plato de carne, pescado o verdura a la plancha. Los cristales no se disuelven de forma inmediata sobre el alimento caliente, manteniendo su integridad física hasta el momento exacto en que el comensal muerde la pieza. Esta resistencia estructural controlada es la que genera ese contraste mecánico tan codiciado en las tendencias de la gastronomía contemporánea.
La explicación de por qué este ingrediente gourmet engancha de forma definitiva a los aficionados a la cocina reside en la transformación radical de la experiencia gastronómica. Quienes descubren el crujido de una escama de manantial pura ya no aceptan la planitud de sabor que ofrece un salero industrial convencional de mesa. El producto otorga al cocinero un control absoluto sobre el punto de sazón final, permitiendo personalizar cada bocado de manera precisa y visualmente atractiva.
Además, la sensación de ligereza y la ausencia de pesadez posterior a la ingesta fidelizan a los consumidores que cuidan su salud de forma consciente. Existe un componente de adicción gourmet ligado al juego de contrastes entre la ternura de una materia prima y la fragilidad crujiente del mineral. El acto de espolvorear estas escamas se convierte en un ritual culinario imprescindible que culmina con el éxito de cualquier cena.
Los escenarios de consumo explicados en formato narrativo nos transportan a momentos de celebración y disfrute gastronómico donde el producto es el protagonista indiscutible de la mesa. Imaginemos una velada estival en el jardín, donde un chuletón de buey madurado se dora lentamente sobre las brasas de leña de encina perfumada. Al trinchar la carne jugosa, el cocinero espolvorea con parsimonia las escamas blancas de Ancestral, las cuales brillan sobre la superficie tostada como pequeños diamantes minerales.
Los comensales, al morder cada porción, experimentan la explosión del crujido que libera los jugos internos de la carne de buey en una sinfonía perfecta. Otro escenario evoca un almuerzo marinero donde un lomo de rodaballo salvaje a la espalda recibe el toque final de esta sazón de manantial pura. La ligereza del cristal respeta la finura del pescado, elevando su sabor natural sin saturar el paladar con notas yodadas artificiales.
La psicología del consumidor de este tipo de condimentos premium se conecta directamente con la búsqueda de autenticidad, salud y distinción en el estilo de vida actual. Utilizar una sal de manantial libre de microplásticos responde al deseo consciente de proteger el organismo mediante la elección de ingredientes de pureza microbiológica total. El comprador gourmet experimenta una profunda satisfacción al saber que su elección culinaria apoya la supervivencia de las economías rurales y de los oficios artesanales históricos.
No se percibe este artículo como un simple elemento de cocina, sino como una herramienta de expresión artística que demuestra el nivel cultural de quien cocina. El elegante envase de ciento cincuenta gramos transmite un lujo silencioso basado en la calidad intrínseca del contenido, lejos de los artificios del marketing masivo. Sazonar con escamas de manantial es una declaración de intenciones que prioriza el respeto por la materia prima y la salud familiar.
USOS, APLICACIONES Y RECETAS
La versatilidad de los condimentos minerales premium de interior permite diseñar platos de alta cocina donde la textura crujiente redefine la experiencia del comensal. A continuación, se detallan cinco recetas exclusivas explicadas de forma continua y pormenorizada para optimizar el uso de este tesoro gastronómico de manantial en tu cocina diaria.
Chuletón de Vaca Vieja a la Brasa con Toque de Cristal de Manantial
Esta receta exalta las virtudes de las carnes rojas de larga maduración mediante la aplicación de un calor seco y una sazón crujiente final. La ausencia de humedad en el cristal permite que la costra de la carne mantenga su textura perfecta sin ablandarse antes de llegar a la mesa.
Ingredientes:
Un chuletón de vaca vieja de un kilo y doscientos gramos con una maduración mínima de cuarenta y cinco días en cámara.
Veinte gramos de sal de manantial en escamas Ancestral para el acabado final del plato en mesa.
Treinta mililitros de aceite de oliva virgen extra de la variedad picual de cosecha temprana.
Tres ramas de romero fresco silvestre para aromatizar las brasas de carbón vegetal de encina.
Realización:
Para comenzar, es indispensable atemperar la pieza de vaca vieja fuera del frigorífico durante un mínimo de tres horas antes de iniciar la cocción en la parrilla. Se preparan las brasas de carbón de encina hasta conseguir un color grisáceo homogéneo, depositando las ramas de romero para perfumar el humo de forma sutil. Se pincela la superficie del chuletón con el aceite de oliva de la variedad picual para favorecer la transmisión térmica uniforme del calor.
Se coloca la carne sobre la parrilla a una distancia de diez centímetros de las brasas, sellando cada lado durante cuatro minutos exactos para caramelizar los azúcares superficiales. Tras conseguir una costra dorada y un interior sonrosado, se retira la pieza de la fuente de calor y se deja reposar tres minutos sobre una tabla de madera. Se filetea el chuletón en cortes trinchados y, justo antes de servir, se espolvorean las escamas minerales de forma generosa sobre cada porción caliente.
Tips:
Nunca apliques el condimento mineral antes de colocar la carne en las brasas, ya que el grano absorbería los jugos internos y deshidrataría la pieza de forma prematura. La variedad picual aporta notas verdes que ligan de forma excelente con el perfil sutilmente dulce del mineral de interior.
Tataki de Atún Rojo de Almadraba con Costra de Sésamo y Escamas Blancas
El atún de almadraba destaca por su infiltración grasa excepcional, la cual requiere de un elemento mineral puro que equilibre la untuosidad del pescado en boca. Este plato oriental fusiona la técnica del sellado rápido con el contraste crujiente de los cristales de montaña más puros.
Ingredientes:
Cuatrocientos gramos de lomo de atún rojo de almadraba limpio de espinas, piel y zonas de sangacho oscuro.
Quince gramos de sal de manantial en escamas Ancestral de recolección artesanal manual.
Cincuenta gramos de semillas de sésamo blanco natural y sésamo negro tostado mezclados a partes iguales.
Cincuenta mililitros de salsa de soja baja en sodio para el marinado previo del lomo de pescado.
Diez mililitros de aceite de sésamo tostado puro para el sellado veloz en la sartén de hierro.
Realización:
Se inicia el proceso introduciendo el lomo de atún rojo en un recipiente profundo junto con la salsa de soja baja en sodio durante quince minutos por cada lado. Transcurrido el tiempo de marinado ligero, se extrae el pescado y se seca con papel absorbente de cocina para eliminar el exceso de humedad superficial. Se extienden las semillas de sésamo mezcladas en un plato llano y se hace rodar el lomo de atún presionando suavemente para cubrir los cuatro costados.
Se calienta una sartén de hierro fundido a fuego máximo y se añade el aceite de sésamo tostado justo antes de depositar la pieza de pescado. Se sella el atún durante treinta segundos exactos por cada lado, buscando una costra exterior crujiente y un corazón interior completamente crudo y de color rojo vivo. Se retira el lomo, se corta en medallones de un centímetro de grosor con un cuchillo bien afilado y se corona con las escamas minerales Ancestral.
Tips:
El uso de una soja baja en sodio es un factor clave para evitar que el pescado absorba un exceso de salinidad líquida que arruinaría el crujido final de las escamas. El atún rojo debe consumirse de inmediato para disfrutar del contraste térmico entre el exterior templado y el centro fresco del lomo.
Rodajas de Patatas de Cangas de Onís Confitadas en Aceite de Oliva y Sazón de Montaña
Un plato humilde de la huerta tradicional se transforma en una delicia gourmet gracias al control preciso de la temperatura y a la calidad del condimento. La cocción lenta de la patata contrasta de forma magistral con la ligereza cristalina de la evaporación solar artesanal.
Ingredientes:
Cuatro patatas de la variedad agria medianas recolectadas en zonas altas de montaña.
Quinientos mililitros de aceite de oliva virgen extra de la variedad arbequina de sabor suave.
Diez gramos de sal de manantial en escamas Ancestral de pureza certificada libre de aditivos.
Tres dientes de ajo morado de Las Pedroñeras chafados con su piel protectora.
Una rama de tomillo fresco de monte para aromatizar el baño oleoso de las patatas.
Realización:
Para comenzar, se pelan las patatas agrias y se lavan bajo el chorro de agua fría para eliminar los excesos de almidón superficial de los tubérculos. Se cortan en rodajas de un grosor uniforme de dos centímetros, asegurando que todas las piezas tengan una cocción homogénea en el cazo. En una cazuela profunda, se vierte el aceite de oliva de la variedad arbequina junto con los dientes de ajo chafados y la rama de tomillo fresco.
Se introducen las patatas asegurando que queden cubiertas por completo y se calienta el aceite hasta alcanzar una temperatura constante de ochenta grados. Se confitan las patatas durante cuarenta y cinco minutos a fuego muy lento, vigilando que el aceite nunca llegue a hervir ni a generar burbujas grandes. Cuando el centro de la rodaja esté tierno al tacto de un palillo, se extraen las patatas y se escurren sobre una rejilla metálica limpia. Se sirven en una fuente templada y se decoran con las láminas minerales crujientes en su superficie.
Tips:
La patata de la variedad agria es idónea para este proceso debido a su bajo contenido en agua y su excelente estructura tras una cocción prolongada. El aceite de arbequina aporta matices de manzana y almendra dulce que potencian la finura mineral de la sal de interior.
Espárragos Blancos de Navarra a la Parrilla con Emulsión de Piñones y Cristales de Sol
Los espárragos frescos poseen una amargura elegante y una textura fibrosa delicada que se realza mediante el paso por el fuego y una sazón mineral pura. Esta receta de primavera combina la frescura de la huerta navarra con la ligereza de la evaporación solar.
Ingredientes:
Ocho espárragos blancos frescos amparados por la Denominación de Origen Protegida de Navarra de calibre grueso.
Diez gramos de sal de manantial en escamas Ancestral recolectada de forma puramente artesanal.
Cincuenta gramos de piñones nacionales del país tostados ligeramente en una sartén sin grasa.
Cuarenta mililitros de aceite de girasol de primera presión en frío para la emulsión de los frutos.
Un litro de agua mineral natural junto con cinco gramos de azúcar blanquilla para el escaldado previo.
Realización:
Se inicia la preparación pelando los espárragos blancos desde la base de la yema hacia el extremo del tallo con la ayuda de un pelador de verduras. Se corta la base leñosa del espárrago para asegurar que toda la pieza tenga una textura tierna y agradable durante la posterior masticación del plato. En una olla ancha, se pone a hervir el agua mineral junto con el azúcar blanquilla y los cinco gramos de sal convencional para el cocinado base.
Se introducen los espárragos y se cuecen a fuego medio durante doce minutos, apartándolos del fuego cuando mantengan un punto de resistencia al dente. Mientras tanto, se trituran los piñones tostados con el aceite de girasol de presión en frío hasta obtener una emulsión fina, blanca y sedosa de frutos secos. Se escurren los espárragos, se marcan en una plancha caliente con unas gotas de aceite durante un minuto por lado y se sirven con la emulsión y las escamas de manantial.
Tips:
El azúcar añadido al agua de cocción es un secreto tradicional que ayuda a equilibrar la amargura natural del espárrago fresco de la huerta de Navarra. Las escamas minerales aportan el punto de sazón definitivo en el momento del emplatado, evitando que la verdura pierda su agua interna.
Trufas de Chocolate Negro con AOVE de Cosecha Temprana y Láminas Minerales de Interior
La repostería de vanguardia utiliza los minerales puros para romper la monotonía del dulce y potenciar las notas amargas del cacao de alta pureza. Esta elaboración ofrece un contraste sublime donde el crujido de la sal despierta los matices ocultos del chocolate tropical.
Ingredientes:
Doscientos cincuenta gramos de chocolate negro con una concentración mínima de setenta y dos por ciento de cacao de origen único.
Doscientos mililitros de nata líquida para montar con un treinta y cinco por ciento de materia grasa láctea natural.
Diez gramos de sal de manantial en escamas Ancestral presentadas en su estructura original de pirámide hueca.
Treinta mililitros de aceite de oliva virgen extra de la variedad hojiblanca con notas de hierba fresca.
Cincuenta gramos de cacao en polvo puro desgrasado para el rebozado exterior de las esferas de chocolate.
Realización:
Para comenzar, se trocea el chocolate negro de origen único en pequeños trozos homogéneos y se reserva en un cuenco de cristal resistente al calor térmico. En un cazo pequeño, se calienta la nata líquida hasta que alcance el punto de ebullición, vertiéndola inmediatamente sobre el chocolate troceado de forma pausada. Se deja reposar la mezcla durante dos minutos para que el calor de la nata funda el cacao sin necesidad de aplicar fuego directo dañino.
Con una espátula de silicona, se remueve desde el centro hacia los bordes hasta conseguir una crema brillante, homogénea y libre de grumos internos. Se añade el aceite de oliva de la variedad hojiblanca en un hilo fino, integrándolo de forma perfecta en la emulsión láctica del chocolate negro. Se refrigera la masa durante cuatro horas en el frigorífico, se forman pequeñas esferas con las manos, se rebozan en cacao puro y se coronan con las escamas.
Tips:
El aceite de la variedad hojiblanca aporta notas de almendra verde y tomatera que combinan de forma magistral con el perfil amargo del chocolate negro gourmet. Las escamas minerales deben colocarse justo antes de servir las trufas para evitar que la humedad de la nevera disuelva la estructura crujiente del cristal.
MARIDAJE, VALOR, COMPRA Y BLOQUE LEGAL
El maridaje de este condimento mineral de manantial se fundamenta en la complementariedad de texturas y en la potenciación de los sabores más nobles de la despensa gourmet internacional. Resulta excepcional cuando se asocia con vinos blancos de crianza sobre lías y espumosos de alta gama, donde la acidez limpia y las burbujas interactúan de forma perfecta con la frescura mineral del cristal de interior.
Asimismo, la combinación de estas escamas con aceites de oliva virgen extra de variedades complejas como la hojiblanca o la picual genera una sinergia idónea para el aderezo de ensaladas de brotes tiernos y carpaccios de carne. Si se busca un maridaje de contraste, su aplicación sobre quesos de oveja madurados de las regiones extremeñas aporta un crujido que realza las notas lácticas y los matices de frutos secos del queso. La armonía biológica de este mineral puro respeta las características originales de los alimentos sin aportar la pesadez de los compuestos marinos industriales.
La comparativa con otros productos del sector de los aderezos resalta de manera inmediata la superioridad de la opción de manantial de montaña de la marca Ancestral. Las sales comunes refinadas de mesa se someten a procesos térmicos agresivos y a lavados químicos que eliminan todos los oligoelementos naturales, dejando un compuesto de cloruro sódico puro de sabor metálico y plano.
Por su parte, la sal marina convencional, aunque conserva minerales, se enfrenta en la actualidad al grave problema de la contaminación por microplásticos y residuos de hidrocarburos presentes en los océanos globales. Las escamas de evaporación solar de interior garantizan una pureza microbiológica absoluta debido al aislamiento geológico secular del acuífero profundo del que brotan de forma natural. Además, su estructura piramidal hueca ofrece una fragilidad mecánica en boca que resulta imposible de emular por los granos cúbicos compactos de la industria minera extractiva tradicional.
El valor gastronómico de este formato de ciento cincuenta gramos es inestimable para el cocinero contemporáneo que busca la perfección en los acabados de sus platos de firma. La presencia de minerales como el magnesio y el potasio naturales aporta una suavidad gustativa que evita la saturación de las papilas del comensal, permitiendo degustar menús largos de muchos pases sin fatiga sensorial.
El crujido de la escama actúa como un elemento lúdico en la boca, rompiendo la uniformidad de las texturas blandas y aportando un dinamismo que eleva la categoría de cualquier elaboración culinaria. La belleza estética de los cristales translúcidos depositados sobre los alimentos añade un componente visual sofisticado que anticipa la calidad de la materia prima seleccionada para la ocasión. Es un ingrediente que dota de identidad propia a la cocina, demostrando un conocimiento profundo de las propiedades físicas de la sazón gourmet.
Los consejos de uso real dictan que este condimento premium debe aplicarse siempre en la fase final del emplatado, justo en los segundos previos a que la fuente sea trasladada a la mesa de los comensales. Si se introduce durante el proceso de cocinado en la olla o la sartén, la escama se disolvería por completo perdiendo su valiosa estructura piramidal y su función crujiente diferencial.
Es fundamental conservar el envase original en un armario de cocina fresco, seco y completamente alejado de las zonas de generación de vapor de agua como la zona de fuegos o el lavavajillas. Al tomar las escamas, se aconseja utilizar los dedos limpios y secos o una cuchara de madera pequeña, evitando el uso de utensilios metálicos que puedan alterar las propiedades óptimas del mineral. Una pequeña cantidad es suficiente para sazonar, por lo que el rendimiento de este formato es extraordinariamente alto en el entorno doméstico.
El enfoque de venta implícito se basa en la realidad de que los pequeños detalles son los que marcan la diferencia definitiva entre una comida correcta y una experiencia gastronómica memorable en el hogar. Invertir en una sal de manantial pura de evaporación artesanal es una decisión lógica para quienes ya adquieren carnes de calidad, pescados salvajes o verduras frescas de huerta orgánica.
No tiene sentido arruinar el sabor de una materia prima excelente utilizando un condimento industrial plano, cargado de antiapelmazantes químicos artificiales y refinos agresivos para el organismo humano. El formato de ciento cincuenta gramos ofrece la cantidad idónea para mantener la frescura del mineral, garantizando que cada escama conserve su fragilidad crujiente intacta hasta la última porción del paquete. Elegir la marca Ancestral es una apuesta segura por la salud familiar, la sostenibilidad del medio rural de interior y el disfrute máximo de los sabores verdaderos de la tierra.
⚖️ BLOQUE LEGAL Y ESPECIFICACIONES TÉCNICAS
| Parámetro Técnico | Especificación Detallada y Real |
| Denominación del producto | Sal de manantial en escamas Ancestral 150g. |
| Ingredientes | Cristales de sal de manantial natural cien por cien puros, obtenidos mediante evaporación solar artesanal e interior sin refinar. |
| Alérgenos | Producto libre de alérgenos de forma natural. Sin trazas de gluten, crustáceos, huevos, pescado, cacahuetes, soja, leche ni frutos de cáscara. |
| Peso | 150 gramos netos de producto envasado en origen artesanal. |
| Conservación antes de abrir | Mantener en un ambiente seco, fresco y protegido de la humedad ambiental o fuentes de calor directo de forma constante. |
| Conservación después de abrir | Conservar en su envase original cerrado firmemente tras cada uso o en un recipiente de vidrio estanco libre de humedades. |
| Origen | España, procedente de manantiales hipersalinos de interior de valles de montaña seleccionados. |
| Empresa elaboradora | Productos Ancestrales del Manantial S.L., Polígono Industrial El Valle, Parcela 14, Interior, España. |
| Lote y consumo preferente | Al ser un mineral puro sin aditivos orgánicos, carece de fecha de caducidad. El lote figura impreso en la base del envase. |
| Modo de consumo | Uso alimentario directo para sazonar platos cocinados en el momento de su presentación final en mesa. |
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