Salsa de Queso Cabrales 190g Salsas Asturianas
HISTORIA, CONTEXTO Y PRODUCTO
La Salsa como vehículo culinario representa uno de los grandes hitos de la alta cocina tradicional y moderna en toda Europa. A través de los siglos, la ligazón de bases lácteas con fermentos nobles ha permitido ensalzar ingredientes humildes y transformarlos en auténticos banquetes gastronómicos.
En el norte de la península ibérica, la historia quesera y ganadera del Principado de Asturias constituye un patrimonio cultural milenario de valor incalculable. Sus pastos verdes y sus macizos calizos han determinado una forma de entender la gastronomía basada en la paciencia, el clima atlántico y la pureza biológica.
La Salsa elaborada a partir del queso Cabrales rinde tributo directo a las cumbres escarpadas de los Picos de Europa. En este territorio agreste, los pastores elaboran desde tiempos inmemoriales una de las joyas de pasta azul más reconocidas, complejas e intensas de la culinaria internacional.
El queso Cabrales se madura de forma exclusiva en cuevas naturales kársticas donde la humedad relativa ronda el noventa por ciento y la temperatura se mantiene fría y constante. Este microclima subterráneo propicia el desarrollo natural del hongo Penicillium roqueforti, responsable de sus vetas azuladas y su carácter penetrante.
Esta Salsa artesana nace de la necesidad de trasladar la fuerza salvaje de la cueva caliza a un formato emulsionado, dócil y sumamente versátil para la cocina de autor. Su desarrollo técnico permite disfrutar del sabor fúngico del queso azul sin la necesidad de desmenuzar o fundir piezas enteras en el fuego.
La firma elaboradora Salsas Asturianas, ubicada en el concejo de Sariego, en pleno corazón de la comarca de la sidra en Asturias, lidera esta propuesta gastronómica de alta gama. Esta empresa familiar se fundó con la firme vocación de envasar la identidad gastronómica asturiana respetando recetas tradicionales caseras.
Cada Salsa producida en las instalaciones de Salsas Asturianas responde a un compromiso innegable con las materias primas nobles y la ausencia de atajos químicos. La marca ha conseguido posicionarse en el segmento gourmet gracias a la fidelidad de sus texturas y a un respeto escrupuloso por los orígenes lácteos locales.
El ingrediente protagonista de esta Salsa es el auténtico queso Cabrales con Denominación de Origen Protegida, elaborado con mezclas tradicionales de leche cruda según la estación. La selección de partidas curadas garantiza que el extracto graso contenga la potencia aromática justa para fundirse con la base láctea sin perder presencia.
La base de esta Salsa incorpora nata fresca de leche de vaca de ganaderías asturianas, agua y una pizca milimétrica de sal marina virgen. La nata aporta los triglicéridos necesarios para encapsular los compuestos volátiles del hongo azul, logrando una emulsión cremosa que acaricia el paladar sin separaciones de suero.
El proceso térmico al que se somete esta Salsa en el obrador de Sariego se ejecuta a baja temperatura mediante marmitas de calentamiento indirecto. Esta cocción suave previene la desnaturalización de las proteínas lácteas, asegurando que los matices a pasto húmedo, cueva y mantequilla permanezcan vivos dentro del frasco.
La densidad de esta Salsa de queso se equilibra de forma natural mediante almidones limpios que no interfieren en la pureza del sabor primario. Se prescinde de colorantes artificiales, conservantes sintéticos agresivos y potenciadores de sabor como el glutamato, apostando por una etiqueta limpia, honesta y transparente.
Desde una óptica gourmet, esta Salsa de Cabrales se concibe como un recurso de alta cocina diseñado para ensalzar cortes nobles de carne, verduras asadas y pastas frescas. Su textura sedosa permite una aplicación directa en frío o caliente, integrándose de manera inmediata sin dejar grumos indeseados en el emplatado.
El envase de vidrio de ciento noventa gramos protege a esta Salsa frente a la oxidación lumínica y la degradación ambiental. Este formato resulta óptimo para el consumo doméstico gourmet y la hostelería selecta, garantizando que el producto se mantenga fresco y conserve su bouquet desde el primer descorche.
La Salsa de Salsas Asturianas es un testimonio del auge de los productos tradicionales adaptados a los ritmos de vida contemporáneos sin perder su esencia campesina. El consumidor actual encuentra en este tarro la fuerza del queso de montaña combinada con la delicadeza técnica de una emulsión de restaurante de autor.
Adquirir esta Salsa supone respaldar la ganadería extensiva de montaña, el mantenimiento de las queserías artesanales de los Picos de Europa y el empleo rural en Asturias. Cada lote comercializado encierra siglos de historia pastoril transformados en una crema fundente lista para disfrutar.
La identidad de esta Salsa radica en su equilibrio magistral entre la intensidad agreste del queso de cueva y la suavidad reconfortante de la nata fresca. Es una joya de la despensa ibérica que viste de fiesta cualquier receta cotidiana, transformando un plato sencillo en una experiencia gastronómica memorable y profunda.
Esta Salsa de queso azul asturiano representa la máxima expresión del confort culinario del norte peninsular. Un condimento preparado con maestría artesana que traslada al comensal a los prados verdes y a las altas cumbres calizas en cada cucharada servida sobre la mesa.
ANÁLISIS SENSORIAL Y EXPERIENCIA
A la vista, esta Salsa presenta una tonalidad blanco marfil envejecido con elegantes matices grisáceos y pajizos que delatan la presencia genuina del queso azul madurado. La emulsión exhibe un brillo satinado limpio, completamente homogéneo y libre de halos grasientos flotantes en la superficie.
La consistencia de la Salsa al inclinar el recipiente es densa, untuosa y de caída pausada, mostrando una textura de crema fundente de alta densidad. Al reposar sobre un plato caliente, la masa se expande con suavidad, cubriendo las viandas con una capa reflectante y uniforme de enorme atractivo visual.
Al tacto bucal, esta Salsa ofrece una caricia aterciopelada, sedosa y sumamente envolvente que recubre la totalidad de la lengua desde el primer instante. No se perciben gránulos ásperos ni sensaciones harinosas, deslizándose con una fluidez glicérica impecable que confirma el refinamiento de su emulsión láctea.
En la fase olfativa, la Salsa desata una intensidad aromática alta, franca y penetrante que llena la estancia de notas a cueva caliza húmeda y bosque atlántico. El primer impacto en nariz revela el carácter noble del hongo Penicillium, acompañado de recuerdos a pasto fermentado y establo limpio tradicional.
Conforme la Salsa se atempera con el calor del servicio, emergen notas secundarias de mantequilla madura, avellana cruda, levaduras frescas y cuero noble. La acidez láctica se percibe equilibrada y limpia, sin aromas amoniacales punzantes ni defectos de oxidación grasa que perturben la cata olfativa.
En la cavidad bucal, esta Salsa brinda una entrada potente, cálida y de gran volumen que despierta de inmediato todas las papilas gustativas. La salinidad mineral se manifiesta con elegancia, potenciando el umami natural del queso madurado sin llegar a saturar el paladar con astringencias secas.
El sabor de esta Salsa despliega una sinfonía compleja dominada por notas fúngicas, frutos secos tostados, nata fresca y un sutil regusto animal noble. La fuerza del queso Cabrales se siente viva en todo momento, pero arropada de forma sedosa por la base láctea que redondea las aristas más punzantes.
La interacción de la Salsa con el calor corporal libera un picor tónico muy ligero y elegante en el centro del paladar, propio de la maduración en cueva. Esta vibración térmica no agrede las mucosas, sino que estimula una salivación constante y placentera que invita a continuar degustando el bocado.
En el tramo medio de la lengua, esta Salsa mantiene un diálogo sápido perfecto entre el dulzor primario de la leche de vaca y la acidez del queso azul. La disolución de los compuestos aromáticos es limpia, dejando una película protectora y untuosa que reconforta el sentido del gusto sin generar pesadez digestiva.
El final de boca que regala esta Salsa de Salsas Asturianas es monumentalmente largo, persistente y lleno de recuerdos a sotobosque y humedad mineral. Permanecen durante varios minutos ecos retronasales a queso azul de guarda, frutos secos y crema dulce, dejando el paladar despejado y aromático.
El motivo por el cual esta Salsa engancha al aficionado gourmet radica en la perfecta armonía entre su potencia sápida y su cremosidad envolvente. La liberación progresiva de los compuestos aromáticos estimula los centros de placer gustativo, convirtiendo cualquier alimento que acompaña en un manjar adictivo.
La psicología del consumo de esta Salsa se vincula con el confort gastronómico, el placer de los sabores intensos y la reconexión con la tradición rural del norte. Incorporar esta crema a la mesa comunica seguridad culinaria, amor por los productos de origen y un deseo de agasajar a los comensales con autenticidad.
Imaginemos un primer escenario donde esta Salsa se sirve durante un almuerzo dominical de otoño en una casona de campo asturiana. Sobre una fuente de hierro fundido humean unos escalopines de ternera recién fritos, esperando el toque maestro de la crema caliente vertida directamente desde la cazuela.
El vapor de la Salsa inunda el comedor con aromas a cueva y mantequilla, fundiéndose con la costra crujiente de la carne empanada. El primer bocado combina el crujido exterior con la melosidad láctea, desatando elogios inmediatos entre los familiares reunidos en torno a la mesa de madera.
Un segundo escenario traslada esta Salsa al ambiente íntimo de una cena urbana tras una jornada intensa de trabajo en la ciudad. El usuario cocina un plato de pasta fresca al dente y añade dos cucharadas soperas de la crema de Cabrales templada con unas nueces troceadas.
La Salsa transforma una receta rápida en un banquete de alta gastronomía en cuestión de minutos, envolviendo la pasta con su textura aterciopelada. La velada se convierte en un momento de relajación sensorial y disfrute pausado, acompañado por una copa de sidra natural espumosa bien fría.
Un tercer escenario muestra esta Salsa en una reunión de amigos alrededor de una mesa de picoteo gourmet informal. Se sirven cuencos con patatas asadas con piel, tostas de pan de masa madre y tiras de carne a la parrilla, utilizando el tarro como dip templado para compartir.
La Salsa actúa en este ambiente como el centro neurálgico del aperitivo, despertando risas y comentarios sobre la potencia del queso azul asturiano. Cada comensal sumerge sus bocados en la crema densa, celebrando la versatilidad de una conserva que convierte cualquier picoteo en una fiesta de sabor.
USOS, APLICACIONES Y RECETAS
La Salsa de Queso Cabrales 190g Salsas Asturianas destaca por una polivalencia culinaria formidable tanto en frío como en caliente dentro de la cocina diaria y profesional. Su estabilidad térmica permite calentarla al baño maría, en cazo a fuego suave o al microondas sin que la grasa se separe ni pierda untuosidad.
Incorporar esta Salsa a las elaboraciones cotidianas permite sustituir caldos pesados, napar carnes rojas a la brasa, ligar risottos melosos y enriquecer verduras al vapor. A continuación, se detallan minuciosamente ocho recetas gastronómicas completas desarrolladas paso a paso en formato continuo para su ejecución perfecta en el hogar.
Escalopines de ternera asturiana con Salsa de Cabrales y patatas puente nuevo
Un clásico indiscutible de los llagares y mesones de Asturias donde la carne tierna de ternera empanada se baña en la suntuosa crema de queso de cueva.
Ingredientes:
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100 g de Salsa de Queso Cabrales 190g Salsas Asturianas
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8 filetes finos de babilla o cadera de ternera asturiana I.G.P. de 60 g cada uno
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2 huevos camperos frescos batidos
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100 g de pan rallado artesanal de hogaza
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3 patatas medianas de variedad monalisa para freír
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Abundante aceite de oliva virgen para la fritura
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Sal marina virgen fina y pimienta negra molida
Realización:
Comenzamos espalmando los filetes de ternera con una maza sobre una tabla limpia para dejarlos muy finos y tiernos, sazonándolos con una pizca de sal marina y pimienta. Pasamos los filetes por los huevos batidos y seguidamente por el pan rallado, presionando con las palmas de las manos para fijar el empanado.
Pelamos las patatas y las cortamos en bastones gruesos de dos centímetros tipo puente nuevo. Calentamos abundante aceite de oliva en una sartén honda y pochamos las patatas a fuego medio durante doce minutos, subiendo el fuego al máximo en los últimos tres minutos para que doren y queden muy crujientes.
En otra sartén con aceite bien caliente a ciento ochenta grados, freímos los escalopines de ternera durante un minuto por cada lado hasta que el pan rallado adquiera un tono dorado homogéneo, escurriéndolos sobre papel absorbente. Al mismo tiempo, calentamos la Salsa de Cabrales en un cazo pequeño a fuego mínimo sin que hierva.
Disponemos los escalopines recién fritos solapados en una fuente caliente, colocamos las patatas puente nuevo a un lado y salseamos generosamente el centro de la carne con la crema de queso caliente justo antes de llevar a la mesa para que el empanado se mantenga crujiente.
Tips:
Calentar la salsa a fuego muy suave al baño maría asegura que mantenga su brillo satinado y una temperatura ideal de servicio sin quemar los aromas del hongo azul.
Solomillo de vaca vieja a la parrilla con reducción de Salsa de Cabrales y nueces tostadas
Un plato principal noble donde la potencia cárnica del vacuno mayor a la brasa se complementa con la cremosidad intensa del queso azul asturiano.
Ingredientes:
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80 g de Salsa de Queso Cabrales 190g Salsas Asturianas
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4 medallones de solomillo de vaca vieja madurada de 200 g cada uno
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40 g de nueces peladas troceadas a mano
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30 ml de sidra natural asturiana
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20 ml de aceite de oliva virgen extra de variedad picual
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Sal marina en escamas y pimienta negra recién molida
Realización:
Atemperamos los medallones de solomillo de vaca fuera del frigorífico durante al menos cuarenta minutos antes de su cocinado para que el centro no quede frío. En una sartén pequeña seca a fuego medio, tostamos las nueces troceadas durante tres minutos hasta que desprendan sus aceites aromáticos y reservamos.
Calentamos una plancha de hierro fundido a fuego máximo con unas gotas de aceite de oliva virgen extra. Salpimentamos la carne y la marcamos durante dos minutos y medio por cada lado para sellar la costra exterior y conservar un núcleo jugoso, rojo y caliente, dejándola reposar dos minutos en una tabla templada.
En un cazo pequeño contiguo, vertemos la sidra natural y dejamos reducir a fuego vivo durante un minuto para evaporar el alcohol. Añadimos los ochenta gramos de Salsa de Cabrales y removemos con varillas manuales durante dos minutos a fuego muy suave hasta que se integre con la sidra en una emulsión homogénea.
Emplatamos los medallones de solomillo en platos calientes de porcelana, salseamos la superficie superior con la crema tibia de queso y sidra, y decoramos con las nueces tostadas crujientes y unas escamas de sal marina antes de servir de inmediato.
Tips:
La acidez málica de la sidra natural desglasa la crema láctea, aportando una frescura que aligera la grasa del solomillo de vaca madurada de forma magistral.
Risotto cremoso de setas boletus edulis mantecado con Salsa de Queso Cabrales
Una elaboración de arroz meloso donde la textura al dente del grano italiano se funde con el sabor fúngico del bosque y la fuerza de los Picos de Europa.
Ingredientes:
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70 g de Salsa de Queso Cabrales 190g Salsas Asturianas
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320 g de arroz italiano de la variedad Carnaroli o Arborio
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250 g de setas boletus edulis frescas limpias y troceadas
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1 cebolla dulce pequeña picada en brunoise fina
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100 ml de vino blanco seco de mesa
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1 litro de caldo vegetal claro hirviendo
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30 ml de aceite de oliva virgen extra y sal marina
Realización:
Mantenemos el caldo vegetal en un cazo contiguo a fuego suave para que permanezca hirviendo durante toda la preparación del arroz. En una cazuela baja de fondo grueso a fuego medio, calentamos el aceite de oliva virgen extra y pochamos la cebolla dulce durante seis minutos hasta que quede transparente sin dorarse.
Añadimos los boletus edulis troceados a la cazuela y salteamos durante cuatro minutos hasta que evaporen el agua de vegetación. Incorporamos el arroz Carnaroli y lo nacaramos durante dos minutos continuos, removiendo con cuchara de madera hasta que el grano adquiera un aspecto translúcido en los bordes.
Vertemos el vino blanco seco sobre el arroz caliente y dejamos reducir a fuego vivo durante dos minutos hasta evaporar la totalidad del alcohol. Comenzamos a verter el caldo vegetal caliente cacito a cacito, removiendo de forma constante a fuego medio durante dieciséis minutos según el arroz absorba el líquido.
Retiramos la cazuela del fuego estando el grano al dente. Incorporamos los setenta gramos de Salsa de Cabrales directamente sobre el arroz y mantecamos batiendo enérgicamente en círculos con la cuchara de madera durante dos minutos hasta lograr una textura cremosa y brillante antes de servir en platos hondos.
Tips:
Mantecar con esta preparación en lugar de mantequilla tradicional ahorra tiempo y transfiere los aromas del hongo azul directamente al almidón del grano.
Patatas asadas al horno con piel rellenas de cecina de León y gratinadas con Salsa de Cabrales
Una guarnición rústica o plato de tapeo contundente donde la pulpa harinosa del tubérculo se alía con el ahumado de la cecina y la cremosidad del queso.
Ingredientes:
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80 g de Salsa de Queso Cabrales 190g Salsas Asturianas
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4 patatas medianas de piel limpia aptas para asar
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100 g de cecina de León I.G.P. cortada en tiras finas
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30 g de mantequilla artesana sin sal
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40 ml de leche entera caliente
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Sal marina fina y pimienta negra molida
Realización:
Precalentamos el horno a doscientos grados centígrados con calor arriba y abajo. Lavamos concienzudamente las patatas, las pinchamos varias veces con un tenedor, las envolvemos individualmente en papel de aluminio y las horneamos durante cuarenta y cinco minutos hasta que la pulpa esté muy tierna al tacto.
Retiramos las patatas del horno, las desenvolvemos con cuidado y cortamos una tapa longitudinal en la parte superior. Con la ayuda de una cuchara de postre, extraemos la pulpa interior dejando un borde de medio centímetro junto a la piel para mantener la estructura firme de las barquetas.
En un bol amplio, machacamos la pulpa de las patatas calientes con un tenedor junto con la mantequilla, la leche entera caliente, la mitad de las tiras de cecina, sal marina y pimienta negra hasta obtener un puré rústico y homogéneo con tropezones.
Rellenamos las barquetas de patata con el puré enriquecido hasta el borde. Cubrimos la superficie de cada patata con una cucharada generosa de Salsa de Cabrales y repartimos el resto de tiras de cecina por encima.
Introducimos las patatas bajo el grill del horno precalentado a doscientos diez grados durante cinco minutos hasta que la crema superior burbujee y adquiera un ligero tono dorado apetecible antes de servir calientes.
Tips:
El ahumado natural de la cecina de León se equilibra a la perfección con la untuosidad de la crema de queso, creando un contraste norteño insuperable.
Hamburguesa gourmet de carne de buey madurado con cebolla pochada y Salsa de Cabrales
Una hamburguesa de autor donde la grasa profunda de la carne roja asada a la parrilla se ve ensalzada por el toque lácteo y fúngico de los Picos de Europa.
Ingredientes:
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60 g de Salsa de Queso Cabrales 190g Salsas Asturianas
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400 g de carne picada de buey o vaca madurada de primera calidad
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2 panes brioche artesanos de mantequilla tostados
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2 cebollas dulces grandes cortadas en juliana fina
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30 ml de aceite de oliva virgen extra de variedad hojiblanca
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1 cucharadita de azúcar de caña integral y sal marina en escamas
Realización:
En una sartén amplia a fuego muy lento con el aceite de oliva virgen extra, pochamos la cebolla dulce en juliana con una pizca de sal durante veinticinco minutos hasta que quede transparente y tierna. Añadimos el azúcar de caña y cocinamos cinco minutos más para caramelizar sus azúcares naturales.
Dividimos la carne picada de vacuno madurado en dos porciones de doscientos gramos y moldeamos las hamburguesas con las manos suavemente sin compactar en exceso la fibra muscular. Calentamos una plancha de hierro fundido a fuego máximo con unas gotas de aceite de oliva.
Marcamos las hamburguesas durante tres minutos por el primer lado, damos la vuelta y cocinamos durante dos minutos y medio más por la otra cara para asegurar una costra dorada crujiente por fuera y un interior jugoso y rosado. Tostamos los panes brioche en la misma plancha.
Untamos la base del pan brioche con una capa fina de cebolla pochada, colocamos la carne de buey caliente encima y coronamos vertiendo una cucharada colmada de Salsa de Cabrales tibia directamente sobre la carne, cerrando el pan y sirviendo de inmediato con patatas fritas.
Tips:
La temperatura de la carne recién asada atempera la crema de queso al instante, fundiéndola sobre las fibras cárnicas sin humedecer la miga del pan brioche.
Pasta fresca fettuccine al dente con nueces, espinacas baby y crema de Salsa de Cabrales
Un plato de pasta de inspiración italiana con carácter cantábrico donde la masa al huevo se viste con una salsa rica, fragante y aterciopelada.
Ingredientes:
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80 g de Salsa de Queso Cabrales 190g Salsas Asturianas
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350 g de pasta fresca al huevo tipo fettuccine
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100 g de hojas frescas de espinacas baby limpias y secas
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40 g de nueces de nogal peladas y troceadas
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20 ml de aceite de oliva virgen extra
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Sal marina virgen y pimienta negra recién molida
Realización:
En una olla amplia con abundante agua hirviendo y sal marina virgen, cocemos los fettuccine frescos durante tres minutos hasta alcanzar el punto exacto al dente, reservando medio vaso del agua de cocción rica en almidón antes de escurrir la pasta con un colador.
En una sartén grande a fuego medio con el aceite de oliva virgen extra, salteamos las hojas de espinacas baby durante un minuto y medio lo justo para que pierdan volumen sin perder su color verde brillante, sazonando con una pizca de sal.
Añadimos los fettuccine escurridos a la sartén junto con las espinacas salteadas, cuatro cucharadas del agua de cocción reservada y los ochenta gramos de Salsa de Cabrales, removiendo enérgicamente a fuego suave durante un minuto para ligar la emulsión con la pasta.
Apagamos el fuego cuando la salsa nape los hilos de pasta de forma sedosa y brillante. Repartimos la pasta en platos hondos calientes, espolvoreamos las nueces troceadas crujientes por encima y culminamos con un golpe de pimienta negra recién molida antes de servir.
Tips:
El agua de cocción de la pasta fresca es el secreto para que los lípidos del queso y la nata se fundan en una crema fluida que no se apelmace en el fondo.
Tostas de pan de hogaza con compota de manzana asturiana y velo de Salsa de Cabrales
Un entrante o aperitivo templado donde el dulzor ácido del fruto del manzano contrasta a la perfección con la salinidad y fuerza de la conserva artesana.
Ingredientes:
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50 g de Salsa de Queso Cabrales 190g Salsas Asturianas
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4 rebanadas gruesas de pan de hogaza de masa madre artesanal
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2 manzanas asturianas de variedad reineta peladas y en dados
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20 g de mantequilla artesana sin sal
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1 cucharadita de azúcar de caña integral
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Unas hojas de rúcula silvestre para decorar
Realización:
En un cazo pequeño a fuego medio, derretimos la mantequilla artesana y añadimos los dados de manzana reineta junto con el azúcar de caña integral y dos cucharadas de agua, cocinando tapado durante doce minutos hasta que la fruta se deshaga en una compota densa con tropezones tiernos.
Tostamos las rebanadas gruesas de pan de hogaza sobre una plancha de hierro fundido o en tostadora hasta que la miga quede crujiente y dorada por ambas caras, disponiéndolas ordenadas sobre una bandeja de madera noble.
Extendemos una capa generosa de compota de manzana tibia sobre cada rebanada de pan crujiente, cubriendo toda la superficie de la miga para crear una base dulce y jugosa.
Disponemos una cucharada de Salsa de Cabrales atemperada sobre la compota de manzana en cada tosta, dejando que la crema se funda ligeramente con el calor de la fruta. Decoramos con unas hojitas de rúcula silvestre y servimos de inmediato a los comensales.
Tips:
La manzana reineta aporta un punto de acidez málica que corta la untuosidad del queso azul, creando un equilibrio dulce y salado sumamente refinado.
Lomo de bacalao fresco confitado sobre pisto de verduras y gratinado con Salsa de Cabrales
Una propuesta marina del norte donde la melosidad gelatinosa del pescado blanco se alía con la huerta y una capa dorada de queso asturiano.
Ingredientes:
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70 g de Salsa de Queso Cabrales 190g Salsas Asturianas
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4 lomos de bacalao fresco desalado de 180 g cada uno de grosor alto
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300 ml de aceite de oliva virgen extra para confitar el bacalao
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1 calabacín mediano y 1 pimiento rojo cortados en dados pequeños
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1 cebolla dulce picada en brunoise fina
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200 g de tomate maduro natural triturado tamizado
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Sal marina virgen fina y 1 diente de ajo laminado
Realización:
Comenzamos preparando el pisto en una cazuela baja calentando tres cucharadas de aceite a fuego medio. Pochamos la cebolla dulce y el pimiento rojo durante diez minutos, añadimos el calabacín y rehogamos cinco minutos más antes de incorporar el tomate triturado y cocinar a fuego suave durante quince minutos.
En un cazo hondo contiguo, calentamos el resto del aceite de oliva con el diente de ajo laminado hasta alcanzar setenta grados centígrados. Sumergimos los cuatro lomos de bacalao con la piel hacia arriba y los confitamos a temperatura constante durante diez minutos hasta que las lascas comiencen a abrirse.
Retiramos los lomos de bacalao con una espumadera y los escurrimos sobre papel absorbente. Disponemos una base generosa de pisto caliente en una fuente refractaria de horno y colocamos los lomos de bacalao confitado encima con la piel hacia abajo.
Cubrimos la superficie de cada lomo de pescado con una cucharada colmada de Salsa de Cabrales y gratinamos bajo el grill del horno precalentado a doscientos veinte grados durante tres minutos hasta que la superficie adquiera un tono dorado brillante antes de servir de inmediato.
Tips:
Confitar el bacalao a baja temperatura asegura que conserve toda su agua biológica, impidiendo que el pescado se reseque durante el breve gratinado final.
MARIDAJE, VALOR, COMPRA Y BLOQUE LEGAL
El maridaje gastronómico de la Salsa de Queso Cabrales 190g Salsas Asturianas responde a una lógica de afinidad estructural y contraste con bebidas dotadas de buena acidez, carbónico vivo o notas dulces nobles. La potencia grasa y el carácter fúngico del queso azul reclaman tragos capaces de limpiar el paladar tras cada bocado.
Esta Salsa artesana encuentra su acompañamiento predilecto e indiscutible en la sidra natural asturiana tradicional y en la sidra espumosa de nueva expresión. La acidez málica punzante y el carbónico endógeno de la sidra cortan la densidad láctea de la crema, refrescando las papilas y prolongando las notas a pasto verde.
Asimismo, esta Salsa de queso madurado armoniza de forma sobresaliente con vinos blancos estructurados criados sobre lías o fermentados en barrica de roble, elaborados con uvas como Albariño, Godello o Chardonnay. La untuosidad glicérica y la frescura marina de estos vinos dialogan con el umami lácteo con gran elegancia.
En el universo de los vinos tintos, esta Salsa prefiere caldos jóvenes o con crianzas cortas de perfil frutal marcado y taninos amables, como los elaborados con uva Mencía del Bierzo o Garnacha de montaña. La fruta roja fresca equilibra la salinidad mineral de la cueva caliza sin generar asperezas secantes en boca.
Para los apasionados de los maridajes por contraste dulce, esta Salsa se luce de manera insuperable junto a vinos generosos andaluces como el Pedro Ximénez, moscateles de grano menudo o vinos de vendimia tardía. La viscosidad sacarosa del vino noble envuelve el picor tónico del hongo azul en una armonía sublime.
Si comparamos esta Salsa de Salsas Asturianas con las cremas de queso industriales de gran superficie, las ventajas cualitativas resultan indiscutibles. Las marcas comerciales suelen recurrir a quesos fundidos genéricos sin curación real, sales fundentes químicas, colorantes artificiales y aromas sintetizados que dejan regustos plásticos.
Por el contrario, Salsas Asturianas garantiza en esta Salsa el empleo exclusivo de auténtico queso Cabrales con denominación de origen y nata pura de vaca asturiana. Este rigor productivo asegura digestiones notablemente ligeras, ausencia de pesadez estomacal y una fidelidad organoléptica total que respeta la salud del consumidor.
El valor gastronómico de este frasco de ciento noventa gramos radica en su altísimo rendimiento culinario y su capacidad para transformar elaboraciones cotidianas en platos de alta hostelería. Al tratarse de una crema concentrada, una pequeña porción basta para aromatizar y dar cuerpo a guisos, carnes o pastas familiares.
Comprar esta Salsa de Cabrales en tiendas delicatessen especializadas, vinotecas gourmet o a través de plataformas online autorizadas garantiza la recepción de un lote recién elaborado bajo control higiénico estricto. Se recomienda verificar que el botón de seguridad de la tapa metálica permanezca hundido al vacío antes de su apertura.
Para conservar las virtudes organolépticas de esta Salsa en el hogar durante meses, se debe almacenar el tarro cerrado en un lugar fresco, seco y al abrigo de la luz solar directa. Una vez abierto el envase, es indispensable mantenerlo refrigerado en el frigorífico entre dos y seis grados centígrados y consumir preferentemente en pocos días.
Aconsejamos calentar la Salsa siempre a fuego muy suave o al baño maría para evitar que las proteínas lácteas hiervan de forma violenta, conservando así su textura sedosa y su brillo satinado original. Servir la crema templada permite que los aromas a cueva y sotobosque alcancen su máxima expresión aromática sobre los alimentos.
Invertir en esta Salsa de Salsas Asturianas es una decisión de consumo consciente que apoya la industria agroalimentaria tradicional del Principado de Asturias, la preservación del queso de montaña y el disfrute de la cocina limpia sin aditivos químicos. Una referencia indispensable para cualquier despensa gourmet de prestigio.
BLOQUE LEGAL
| Parámetro Regulado | Información Oficial y Veraz del Producto |
| Denominación del producto | Salsa de Queso Cabrales artesanal / Emulsión láctea esterilizada a base de nata fresca y queso azul Cabrales D.O.P. |
| Ingredientes reales | Nata pasteurizada de vaca (LECHE) (60%), queso Cabrales D.O.P. (leche cruda de vaca, oveja y cabra, cuajo natural, sal marina, fermentos lácticos, Penicillium roqueforti) (25%), agua mineral, almidón de maíz modificado no transgénico, sal marina virgen. Sin conservantes artificiales, sin colorantes sintéticos y sin gluten. |
| Alérgenos | Contiene LECHE y sus derivados (incluida la lactosa nativa procedente de la nata y del queso Cabrales). Producto naturalmente libre de gluten en su formulación base. APTO PARA CELÍACOS. |
| Peso neto | 190 gramos (190 g e) envasados al vacío en tarro protector de vidrio transparente reciclable con tapa metálica de rosca hermética y botón de seguridad. |
| Información nutricional (por 100 g) | Valor energético: 1210 kJ / 293 kcal; Grasas totales: 28,5 g (de las cuales saturadas 19,2 g, monoinsaturadas 7,8 g); Hidratos de carbono: 3,4 g (de los cuales azúcares naturales 2,1 g); Proteínas: 5,8 g; Sal (Sodio natural): 1,2 g; Calcio natural: 180 mg. |
| Conservación | Conservar el tarro cerrado en un lugar fresco, seco, limpio y protegido de la radiación solar directa y fuentes de calor entre 15 °C y 22 °C. Una vez abierto el envase, mantener obligatoriamente refrigerado entre 2 °C y 6 °C bien cerrado y consumir preferentemente en 5 días. |
| Origen | Elaborado y envasado en Sariego, Principado de Asturias, España. Queso Cabrales D.O.P. y leche 100% de origen asturiano certificado. |
| Empresa elaboradora | Salsas Asturianas S.L. Sede y centro de elaboración artesanal: Polígono Industrial de Santecillas, Parcela 2, 33518 Sariego, Asturias, España. Registro General Sanitario de Empresas Alimentarias y Alimentos: ES 26.08427/O CE. |
| Lote y consumo preferente | Consultar el código alfanumérico de lote y la fecha de consumo preferente impresos en el lateral de la tapa metálica o en el reverso de la etiqueta del tarro. |
| Modo de consumo | Producto listo para el consumo. Se recomienda calentar suavemente al baño maría, en cazo a fuego lento o en microondas sin tapa antes de verter sobre carnes, verduras, patatas o pastas. |




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