Vino Tinto Carramimbre Roble 75cl
HISTORIA, CONTEXTO Y PRODUCTO
El Vino tinto constituye una de las creaciones más nobles, complejas e imponentes dentro del universo de la gastronomía mediterránea. La transformación del mosto de uva mediante procesos biológicos ancestrales ha acompañado el desarrollo cultural de las civilizaciones que han habitado las márgenes de la cuenca atlántica e ibérica. En las tierras castellanas, el cultivo de la vid no representa únicamente una actividad agrícola o un recurso económico, sino un pilar fundamental sobre el que se articulan la arquitectura, el folclore, las costumbres y la vida social de comunidades enteras.
La ribera del río Duero en la Península Ibérica alberga una de las geografías vinícolas más célebres, respetadas y prestigiosas del planeta. Las laderas, terrazas y altiplanos que bordean el cauce de este río milenario se caracterizan por una geología compleja donde alternan los suelos calizos, las arcillas profundas, las limos sedimentarias y las franjas de cantos rodados depositados por las avenidas fluviales a lo largo de las eras geológicas. Este mosaico de terrenos, combinado con un clima de marcados rasgos continentales, ha forjado la identidad de caldos legendarios reconocidos mundialmente.
En el corazón de esta franja vitivinícola excepcional se encuentra el histórico municipio vallisoletano de Peñafiel, una villa señorial coronada por su imponente castillo medieval, el cual se erige sobre la cresta rocosa como un vigía perpetuo de los viñedos de la comarca. Peñafiel representa el alma tradicional del cultivo de la uva en la provincia de Valladolid, un en clave donde las bodegas subterráneas horadadas en la roca convivieron durante siglos con los tinos de madera y las prensas de viga tradicionales para dar vida a vinos tintos de cuerpo firme y guarda prolongada.
Dentro del término municipal de Peñafiel, en la zona conocida geográficamente como el Pago de Carramimbre, se ubica la bodega Bodegas Carramimbre. Fundada en la década de los noventa del siglo pasado por la familia Pichardo junto a un grupo de viticultores locales profundamente enraizados en la tierra, la casa vinícola nació con el propósito expreso de elaborar caldos de alta gama que reflejasen con honestidad la tipicidad del terruño del pago. El nombre Carramimbre procede de la toponimia local y evoca los antiguos caminos de mimbreras que bordeaban los arroyos de la zona.
El Vino Tinto Carramimbre Roble 75cl es el resultado de la unión entre el respeto por el viñedo propio y la precisión técnica de la enología contemporánea. Para confeccionar esta etiqueta, Bodegas Carramimbre utiliza un ensamblaje dominado abrumadoramente por la variedad reina de la zona, la Tinto Fino, conocida internacionalmente como Tempranillo, acompañada por un pequeño porcentaje estratégico de la cepa Cabernet Sauvignon. Esta simbiosis entre la uva autóctona y la variedad atlántica aporta una estructura estructural sólida y una viveza aromática singular.
Las uvas destinadas a la elaboración de este caldo proceden de parcelas seleccionadas propiedad de la bodega situadas a una altitud que oscila entre los setecientos cincuenta y los ochocientos cincuenta metros sobre el nivel del mar. La elevada altitud de los viñedos en la meseta norte castellana es un factor crítico que condiciona el perfil madurativo del fruto. Durante los meses de verano, las temperaturas diurnas pueden superar los treinta y cinco grados, para descender bruscamente durante la noche hasta niveles cercanos a los doce grados centígrados.
Este contraste térmico acusado frena la degradación de la acidez láctica y málica natural de la planta durante las horas nocturnas, mientras que el sol intenso del día favorece la síntesis de azúcares, polifenoles y antocianos en el hollejo de la uva. La variedad Tinto Fino desarrolla en este microclima una piel gruesa rica en pigmentos colorantes y taninos nobles, mientras que la aportación de la Cabernet Sauvignon inyecta una acidez viva, un matiz especiado característico y una longevidad notable que apuntala la frescura de la mezcla enológica.
El Vino inicia su proceso de creación con un seguimiento riguroso de la maduración en el viñedo por parte del equipo técnico de la bodega. Los análisis de laboratorio para medir el grado alcohólico probable, la acidez total y el índice de polifenoles se combinan con la cata directa de las uvas en la cepa. La vendimia se realiza de forma mecanizada y manual según la parcela, buscando siempre la recogida rápida del fruto en su ventana óptima de sanidad y madurez fenólica para evitar fermentaciones indeseadas.
Una vez en las instalaciones de Bodegas Carramimbre en Peñafiel, la uva despalillada se traslada a tanques de acero inoxidable de temperatura controlada. El mosto realiza una maceración prefermentativa en frío durante varios días para extraer los precursores aromáticos de fruta fresca y los pigmentos solubles en agua presentes en la piel. Posteriormente, arranca la fermentación alcohólica conducida por levaduras seleccionadas, manteniéndose los termostatos en rangos de veinticinco a veintiocho grados centígrados para preservar la finura del fruto.
El proceso de extracción de color y estructura en el Vino se ejecuta mediante remontados periódicos y delestages suavemente programados. Esta técnica permite mantener el sombrero de hollejos constantemente húmedo y en contacto con la masa líquida en fermentación, logrando disolver los taninos suaves del pellejo sin llegar a erosionar las pepitas, lo cual aportaría notas verdes o amargores agresivos al conjunto. Finalizada la transformación de los azúcares en alcohol, el líquido realiza la fermentación maloláctica en depósito de acero.
El elemento definitorio que otorga la categoría de Roble a este caldo de Peñafiel es su posterior estancia en el parque de barricas de la bodega. El caldo pasa a descansar durante un periodo mínimo de cuatro meses en barricas de roble francés y americano. Este contacto breve pero intenso con la madera noble no busca tapar el carácter frutal de la uva, sino matizar sus aristas juveniles, aportar complejidad especiada y permitir una microoxigenación pausada que fije el color y suavice la trama tánica.
El Vino tinto procedente de la crianza en roble es ensamblado y sometido a un ligero filtrado clarification para garantizar su estabilidad antes de ser embotellado en el formato tradicional de setenta y cinco centilitros. La botella reposa posteriormente en el botellero subterráneo de la bodega durante un periodo adicional antes de su salida al mercado comercial. Este descanso en cristal permite que la fracción alcohólica, la acidez y las notas de madera se amalgamen por completo en un líquido armónico.
Desde un enfoque estrictamente gourmet, el Tinto Carramimbre Roble de setenta y cinco centilitros representa la quintaesencia del vino moderno de Peñafiel. Es un caldo que huye de las extracciones pesadas y de la sobremaduración empalagosa, apostando en su lugar por la vivacidad frutal, la agilidad en boca y un sutil marco aromático de tofe y vainilla. Es una propuesta vinícola honesta, representativa de la cultura de la Ribera del Duero y diseñada para enriquecer la mesa contemporánea con distinción y frescura.
Cada botella producida por Bodegas Carramimbre transmite el legado histórico de Peñafiel, el esfuerzo de las familias viticultoras que cuidan las cepas del Pago de Carramimbre y la pasión por el trabajo artesanal bien ejecutado. Elegir esta etiqueta para la bodega personal o la mesa festiva supone respaldar una filosofía vinícola transparente que pone la calidad de la materia prima y el respeto por el terruño por encima de cualquier consideración de escala o volumen.
ANÁLISIS SENSORIAL Y EXPERIENCIA
El Vino Tinto Carramimbre Roble 75cl inicia su deslumbrante recorrido organoléptico desde el preciso instante en que el tapón de corcho natural es extraído del cuello de la botella en la mesa de cata. La masa líquida fluye hacia el interior de la copa con una fluidez elegante, mostrando una densidad notable que anticipa la riqueza de componentes solubles retenidos en el caldo durante su cuidada elaboración en el Pago de Carramimbre de Peñafiel.
A la vista, el Vino exhibe un vestido de gran belleza visual, caracterizado por un color rojo cereza picota muy intenso, de capa media-alta, que mantiene en el menisco o ribete de la copa vivos destellos violáceos y púrpura. Estos reflejos morados de juventud confirman la frescura de la fruta y la impecable protección antioxidante brindada por los cuatro meses de crianza en barricas de roble francés y americano en la bodega.
El Vino muestra en la copa parada una superficie limpia, brillante y cristalina, libre de cualquier sedimento o turbidez. Al imprimir un suave movimiento circular al cristal, el líquido dibuja una lágrima fina, homogénea y transparente que desciende de forma pausada por la pared de la copa, confirmando la perfecta integración de su graduación alcohólica de catorce grados volumétricos con la fracción glicérica propia de la variedad Tinto Fino.
La fase olfativa del Vino desata una sinfonía aromática intensa, franca y profundamente seductora desde el primer contacto con la nariz. El ataque olfativo inicial está dominado por una explosión de fruta roja y negra silvestre madura, donde sobresalen notas nitidas de moras de zarza, arándanos, ciruelas negras, grosellas y compota de frambuesa fresca, las cuales aportan un perfil frutal lleno de vitalidad y tipicidad de la Ribera del Duero.
A medida que el Vino toma contacto con el oxígeno del ambiente dentro de la copa, la complejidad aromática se amplifica de forma pausada y fascinante. Emergen acordes florales que recuerdan a las violetas de monte, seguidos de inmediato por los matices especiados e integrados aportados por el roble noble. Se perciben destellos elegantes de flor de vainilla, cacao en polvo, tofe, caramelo blando, clavo de olor y un suave fondo tostado de pan recién horneado.
El perfil nasal de este Vino se completa en un tercer plano aromático con un recuerdo balsámico y vegetal muy limpio, aportado en parte por el porcentaje minoritario de uva Cabernet Sauvignon presente en el ensamblaje. Asoman matices de pimienta negra molida, hojarasca seca de otoño, regaliz de palo y una sombra levemente terrosa que evoca los suelos calizos del Pago de Carramimbre en las mañanas de vendimia.
En la fase gustativa, el Vino impresiona por una entrada en boca limpia, amplia, jugosa y llena de frescura frutal. Su paso por la lengua se caracteriza por un volumen de peso medio muy equilibrado, donde la masa de fruta negra madura recubre las mucosas bucales con una textura sedosa y envolvente que llena la boca sin generar sensaciones de pesadez o calidez alcohólica desmedida.
La estructura tánica de este Vino de Bodegas Carramimbre se presenta madura, elástica y pulida. Los taninos aportados por la piel de la uva Tinto Fino y la madera de roble se muestran amables, ofreciendo una mordida suave en las encías que aporta seriedad al conjunto sin causar sequedad o astringencia verde. La acidez tónica y natural del caldo actúa como la columna vertebral que vertebra toda la degustación.
El perfil de sabor en el centro del paladar es sabroso, dinámico y profundamente articulado. Los acordes de ciruela negra, mora y grosella se combinan con la dulzura de la vainilla y el tostado liviano del roble, logrando una armonía sónica de altísimo nivel. El punto de salinidad mineral aportado por los suelos calizos de Peñafiel potencia la salivación, convirtiendo al caldo en un fluido sumamente apetecible.
El final de boca que regala este Vino de Peñafiel es largo, persistente y marcadamente varietal. La memoria retronasal recupera durante varios minutos los matices de fruta negra fresca, regaliz, cacao y madera limpia, dejando una boca fresca, perfumada y libre de amargores artificiales. Es un final redondo y elegante que invita de forma casi compulsiva a rellenar la copa para continuar la experiencia.
El motivo por el cual este Vino engatusa de forma adictiva al comensal gourmet reside en su virtuosa agilidad gustativa. A diferencia de otros tintos castellanos que resultan excesivamente leñosos, densos o fatigantes en la mesa, la propuesta Roble de Bodegas Carramimbre preserva la fruta viva y la acidez fresca como verdaderas protagonistas de la cata, ofreciendo un trago ágil y moderno.
La psicología ligada al consumo de este Vino de la Ribera del Duero se conecta directamente con la calidez, la celebración de la gastronomía de origen y la búsqueda de placeres cotidianos de alta calidad. Servir una botella de Carramimbre en una reunión gastronómica transmite un mensaje de generosidad, buengusto y aprecio por las elaboraciones honestas que respetan la verdad del viñedo.
Imaginemos un primer escenario narrativo situando la degustación de este Vino en el comedor de un asador tradicional de Peñafiel durante una jornada fría de invierno. La luz cálida de las brasas ilumina la mesa vestida con mantelería de hilo, mientras el aroma del lechazo asado en horno de leña de adobe inunda la estancia de forma embriagadora.
El anfitrión descorcha la botella de Vino Tinto Carramimbre Roble de setenta y cinco centilitros, servida a una temperatura ideal de dieciséis grados centígrados. El líquido de color cereza brillante llena las copas anchas de cristal fino, desprendiendo notas de mora, vainilla y violeta que compiten en elegancia con los aromas del asado castellano.
Al combinar un trago de este Vino con un bocado de la piel crujiente y la carne jugosa del lechazo, la acidez fresca del caldo de Carramimbre corta la grasa láctica de la carne de forma quirúrgica. Los taninos sedosos limpian el paladar de forma instantánea, dejando la boca libre de pesadez y preparada para disfrutar de la siguiente tajada en una combinación perfecta.
Un segundo escenario narrativo nos traslada a la atmósfera moderna y cosmopolita de un gastrobar urbano durante una sesión de tapeo gourmet de fin de semana. Un grupo de amigos apasionados por la enología se reúne alrededor de una mesa alta para compartir raciones de alta cocina en miniatura y embutidos de bellota.
El sumiller propone servir el Vino de Bodegas Carramimbre para acompañar una tabla de cecina de buey curada, croquetas artesanas de jamón ibérico y canapés de boletus salteados con foie. La agilidad en boca del tinto Roble y su fruta explosiva sorprenden a los comensales, quienes celebran la bebabilidad de un caldo que marida con propuestas variadas sin tapar los matices de los alimentos.
Un tercer escenario narrativo muestra al Vino en la intimidad de un hogar durante una cena romántica o una celebración familiar de fin de semana. Tras descorchar la botella y dejar que la masa líquida respire unos minutos en la copa, el perfume a ciruela negra y cacao invade la sala, creando una atmósfera de confort, sofisticación y relajación absoluta.
El Vino actúa en esta velada como un catalizador de la conversación distendida y el placer compartido. Cada sorbo del tinto de Peñafiel aporta una sensación de plenitud que acompaña la sobremesa durante horas, demostrando que la calidad de una gran marca familiar es capaz de transformar un encuentro sencillo en un recuerdo imborrable.
USOS, APLICACIONES Y RECETAS
El Vino Tinto Carramimbre Roble 75cl es una herramienta de enorme valor gastronómico tanto para el maridaje directo en la mesa como para su uso técnico en la alta cocina. Su estructura tanina pulida, su acidez viva y su intenso perfil aromático a frutos negros, vainilla y cacao le permiten enriquecer salsas, reducciones, marinados y guisos tradicionales de forma magistral.
Aprovechar las cualidades de este Vino de Peñafiel en la cocina permite aportar color picota profundo, cuerpo meloso y una complejidad especiada a las recetas saladas de carne, legumbres y caza. A continuación, se desarrollan minuciosamente cinco recetas gastronómicas explicadas paso a paso en formato narrativo completo para extraer todo el potencial de esta botella.
Medallones de solomillo de cerdo ibérico a la plancha con reducción de Vino Carramimbre, arándanos y cacao
Esta preparación de alta cocina combina la jugosidad de la carne magra del cerdo ibérico con una salsa aterciopelada basada en la reducción del caldo Roble de Peñafiel y frutos del bosque.
Ingredientes:
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200 ml de Vino Tinto Carramimbre Roble 75cl
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2 solomillos de cerdo ibérico limpios de grasa de 400 g cada uno
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100 g de arándanos frescos silvestres
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2 chalotas peladas y picadas en brunoise fina
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15 g de chocolate negro con 70% de cacao puro
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20 g de mantequilla artesana fría en dados
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30 ml de aceite de oliva virgen extra de variedad manzanilla
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Sal marina en escamas y pimienta negra recién molida
Realización:
Comenzamos cortando los dos solomillos de cerdo ibérico en medallones gruesos de unos tres centímetros de grosor. Salpimentamos la carne al gusto por ambas caras y la dejamos atemperar fuera del frigorífico durante veinte minutos antes de su cocción.
En un cazo pequeño a fuego medio, vertemos diez mililitros de aceite de oliva virgen extra y doramos las chalotas picadas durante cuatro minutos hasta que transparenten. Añadimos los ochenta gramos de arándanos frescos y rehogamos durante dos minutos más hasta que la fruta comience a ablandarse.
Vertemos los doscientos mililitros de Vino Tinto Carramimbre Roble sobre el cazo y subimos la intensidad del fuego. Dejamos reducir el líquido a fuego vivo durante seis minutos hasta que el alcohol se evapore y el volumen disminuya a la mitad, concentrando las notas de fruta y vainilla.
Añadimos el chocolate negro picado a la reducción caliente y removemos con una varilla manual hasta que se disuelva por completo, aportando brillo y un toque amargo muy refinado. Retiramos el cazo del fuego, incorporamos los dados de mantequilla fría y batimos en círculos para emulsionar la salsa.
Calentamos una sartén de hierro a fuego máximo con el aceite de oliva restante. Marcamos los medallones de solomillo ibérico durante dos minutos y medio por cada lado para dorar el exterior y mantener el centro jugoso. Servimos la carne en platos calientes y napeamos generosamente con la reducción de Vino.
Tips:
Emulsionar la salsa con mantequilla fría fuera del fuego equilibra la acidez fresca del caldo de la Ribera del Duero, logrando una reducción suave que abraza la carne ibérica.
Guiso de carrilera de ternera lechal estofada al Vino Carramimbre con puré de patata artesano
Una receta tradicional de legumbre o carne melosa donde el caldo de Peñafiel descompone el colágeno de la pieza durante una cocción pausada, transformándose en una salsa de mermelada inolvidable.
Ingredientes:
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300 ml de Vino Tinto Carramimbre Roble 75cl
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1 kg de carrileras de ternera lechal limpias de telas
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2 cebollas dulces grandes picadas en dados finos
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2 zanahorias grandes peladas y cortadas en rodajas
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1 puerro grande (solo la parte blanca) picado
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2 dientes de ajo pelados y laminados
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400 ml de fondo oscuro o caldo concentrado de vacuno
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40 ml de aceite de oliva virgen extra
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1 rama de tomillo fresco y 1 hoja de laurel
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Sal marina y pimienta negra molida
Realización:
Sazonamos las carrileras de ternera lechal con sal marina y pimienta negra molida por todos sus lados. En una cazuela baja de hierro colado a fuego vivo, vertemos el aceite de oliva virgen extra y sellamos la carne durante tres minutos por lado hasta dorar. Retiramos la carne a un plato.
En la misma cazuela con los jugos de la carne, añadimos la cebolla picada, el puerro, los ajos laminados y las zanahorias en rodajas. Pochamos la verdura a fuego medio durante doce minutos hasta que adquiera un tono dorado claro y la cebolla quede transparente.
Vertemos los trescientos mililitros de Vino Tinto Carramimbre Roble sobre el sofrito de verduras y subimos la potencia del fuego. Raspamos el fondo de la cazuela con una espátula de madera para desglasar los azúcares y dejamos reducir el caldo a fuego vivo durante seis minutos.
Reincorporamos las carrileras de ternera a la cazuela, añadimos la rama de tomillo, la hoja de laurel y vertemos el fondo oscuro de vacuno caliente hasta cubrir la carne. Tapamos la cazuela, bajamos el fuego al mínimo y dejamos estofar de forma pausada durante dos horas y media.
Retiramos las carrileras de la cazuela con cuidado. Pasamos las verduras y la salsa por un pasapurés o chino fino sobre un cazo limpio para obtener una salsa sedosa. Reducimos la salsa cinco minutos a fuego vivo, reincorporamos la carne para glasear y servimos sobre un puré de patata bien cremoso.
Tips:
Marinar las carrileras en el Vino de Bodegas Carramimbre durante la noche previa en el frigorífico ablanda las fibras de la carne y fija los aromas a fruta negra y cacao en su interior.
Risotto meloso de setas boletus edulis, cecina de vaca y mantecado de Vino Carramimbre
Una propuesta de arroz de inspiración italiana donde la fruta fresca y el color violáceo del caldo de Peñafiel tiñen el grano de forma espectacular, maridando con hongos silvestres.
Ingredientes:
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120 ml de Vino Tinto Carramimbre Roble 75cl
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280 g de arroz de la variedad Carnaroli o Arborio
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200 g de setas boletus edulis frescas limpias y troceadas
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1 cebolleta dulce pequeña picada en brunoise
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50 g de cecina de vaca curada cortada en virutas
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800 ml de caldo vegetal o de ave bien caliente
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30 g de queso artesano curado de oveja rallado
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20 g de mantequilla artesana y 30 ml de aceite de oliva
Realización:
Mantenemos el caldo de ave o vegetal caliente en un cazo a fuego suave para que permanezca hirviendo durante toda la preparación del arroz. En una cazuela baja de fondo grueso, vertemos el aceite de oliva a fuego medio y pochamos la cebolleta picada durante cinco minutos.
Añadimos las setas boletus edulis troceadas a la cazuela y las salteamos durante cuatro minutos hasta que liberen su agua y tomen un color dorado. Incorporamos el arroz Carnaroli y lo nacaramos durante dos minutos removiendo de forma continua con una cuchara de madera.
Vertemos los ciento veinte mililitros de Vino Tinto Carramimbre Roble sobre el arroz y dejamos reducir a fuego vivo durante dos minutos hasta que el grano absorba el líquido y adquiera una tonalidad violácea brillante.
Comenzamos a añadir el caldo caliente cacito a cacito, removiendo el arroz de forma constante a fuego medio durante diecisiete minutos a medida que el grano vaya absorbiendo el líquido.
Retiramos la cazuela del fuego con el arroz al dente. Añadimos la mantequilla fría, el queso curado de oveja rallado y las virutas de cecina de vaca. Mantecamos el risotto removiendo enérgicamente en círculos durante dos minutos. Dejamos reposar dos minutos y servimos de inmediato.
Tips:
Nacarar el arroz con este Vino de la Ribera del Duero fija las notas de tostado y vainilla de la barrica en la superficie del grano, creando una armonía perfecta con el aroma del boletus.
Peras Conferencia escalfadas al Vino Carramimbre con canela, flor de vainilla y helado
Un postre refinado de la repostería tradicional europea donde la fruta de árbol se cocina lentamente en la reducción concentrada del caldo de Tinto Fino y Cabernet Sauvignon.
Ingredientes:
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400 ml de Vino Tinto Carramimbre Roble 75cl
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4 peras firmes de la variedad Conferencia
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120 g de azúcar de caña integral
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1 rama de canela en rama de Ceylan
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1 vaina de vainilla abierta a lo largo
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1 tira de piel de naranja ecológica sin parte blanca
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4 bolas de helado artesano de crema de leche o vainilla
Realización:
Pelamos las cuatro peras Conferencia con cuidado manteniendo el rabillo intacto y cortando una fina rodaja en la base para que se sostengan de pie de forma estable sobre la cazuela.
En un cazo alto y estrecho donde quepan las peras verticales, vertemos los cuatrocientos mililitros de Vino Tinto Carramimbre Roble. Añadimos el azúcar de caña integral, la rama de canela, la vaina de vainilla abierta y la tira de piel de naranja ecológica.
Llevamos el líquido a ebullición a fuego medio e introducimos las cuatro peras de pie en el recipiente. Bajamos el fuego al mínimo, tapamos parcialmente y dejamos pochar las peras de forma pausada durante treinta y cinco minutos.
Regamos las peras con el caldo caliente cada diez minutos utilizando una cuchara para que adquieran un color cereza oscuro y uniforme en toda la superficie de la fruta.
Retiramos las peras del cazo con cuidado utilizando una espumadera y las dejamos enfriar. Subimos la intensidad del fuego del cazo y dejamos reducir el líquido restante durante diez minutos hasta obtener un almíbar denso y brillante.
Servimos cada pera escalfada tibia en un plato hondo, salseamos con el almíbar reducido de Vino y acompañamos con una bola de helado artesano de vainilla.
Tips:
El almíbar espeso resultante de la reducción del caldo de Peñafiel condensa todos los polifenoles de la fruta, funcionando como un sirope delicioso sobre repostería o hojaldres.
Hamburguesa gourmet de ternera de la dehesa con cebolla caramelizada al Vino Carramimbre
Una propuesta casual de alta calidad donde la cebolla pochada en el caldo de Bodegas Carramimbre aporta jugosidad, color púrpura y aromas de roble a la carne roja.
Ingredientes:
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100 ml de Vino Tinto Carramimbre Roble 75cl
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600 g de carne picada de ternera de dehesa de primera calidad
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2 cebollas dulces grandes cortadas en juliana fina
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4 panes de hamburguesa artesanales tipo brioche
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80 g de queso semicurado de oveja en lonchas
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20 g de azúcar de caña integral
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30 ml de aceite de oliva virgen extra y sal marina
Realización:
Comenzamos preparando la cebolla caramelizada vertiendo veinte mililitros de aceite de oliva en una sartén a fuego muy lento. Añadimos la cebolla dulce en juliana con una pizca de sal marina y la pochamos durante veinticinco minutos hasta que quede transparente y blanda.
Añadimos el azúcar de caña integral y los cien mililitros de Vino Tinto Carramimbre Roble a la sartén con la cebolla. Cocinamos a fuego suave durante doce minutos hasta que el líquido reduzca por completo y la cebolla adquiera un tono brillante y violeta.
Dividimos la carne picada de ternera en cuatro porciones de ciento cincuenta gramos y formamos las hamburguesas con las manos de forma suave, sin amasar en exceso para mantener los jugos.
Calentamos el aceite restante en una plancha de hierro a fuego vivo. Sazonamos las hamburguesas y las cocinamos durante tres minutos por cada lado. Colocamos las lonchas de queso de oveja sobre las hamburguesas en el último minuto de cocción para que el queso se ablande.
Tostamos los panes brioche en la plancha, colocamos la carne con el queso fundido en la base y coronamos con una capa generosa de cebolla caramelizada al Vino de Peñafiel antes de cerrar.
Tips:
La cebolla pochada en este caldo Roble aporta una acidez dulce que equilibra perfectamente la grasa del queso de oveja y la carne roja de ternera.
MARIDAJE, VALOR, COMPRA Y BLOQUE LEGAL
El maridaje gastronómico del Vino Tinto Carramimbre Roble 75cl se caracteriza por una polivalencia y una versatilidad extraordinarias en la mesa contemporánea. Su perfil frutal dominado por la variedad Tinto Fino, sumado al aporte especiado de sus cuatro meses de crianza en barricas de roble francés y americano, le permite acompañar una amplia diversidad de recetas de la cocina castellana y mediterránea.
Este caldo de Peñafiel es el acompañante natural de las carnes rojas a la parrilla, los asados tradicionales de lechazo o cochinillo en horno de leña, las calderetas de cordero y los guisos de carne de vacuno con verduras. La acidez tónica y la estructura de taninos pulidos del Vino cortan la materia grasa de las carnes, mientras que las notas de vainilla y cacao de la madera realzan los tonos tostados del asado.
En el universo de los aperitivos y la charcutería fina, este tinto Roble funciona de forma excepcional junto a jamones ibéricos de bellota, lomo embuchado, cecina de buey curada y chorizos artesanales. Asimismo, se erige en la pareja ideal de los quesos semicurados y curados de oveja castellana. La grasa láctica del queso se disuelve con el paso sedoso del Vino, creando un equilibrio meloso y muy apetecible en el paladar.
Para propuestas de cocina informal o gastronómica moderna, esta etiqueta de Bodegas Carramimbre ofrece maridajes sorprendentes. Encaja a la perfección con arroces melosos de montaña, platos de pasta con salsa boloñesa concentrada, guisos de legumbres como las alubias de Saldaña con compango, hamburguesas gourmet de vacuno mayor e incluso con pescados azules grasos preparados al horno o en cazuela de barro, como el bacalao al ajoarriero.
If comparamos este Vino de Bodegas Carramimbre con los tintos industriales masivos que abundan en los lineales comerciales, las ventajas cualitativas resultan abrumadoras. La mayoría de las marcas de masa recurren a uvas de rendimiento excesivo, vinificaciones aceleradas y crianzas artificiales en chips de madera que aportan amargores verdes y tostados sintéticos.
Por el contrario, Bodegas Carramimbre ofrece un producto transparente, honesto y limpio donde las uvas de viñedo propio situadas en el Pago de Carramimbre maduran de forma natural. Este rigor en la viticultura de Peñafiel garantiza una digestión ligera, una frescura nativa y una fidelidad aromática que respeta la salud y el paladar del comensal instruido.
El Vino Tinto Carramimbre Roble posee un valor gastronómico muy superior a su precio de mercado, al tratarse de una elaboración de marca familiar respaldada por altas puntuaciones en las guías enológicas más prestigiosas del sector. Su cuidada vinificación le otorga además una excelente capacidad de conservación en botella de varios años en condiciones óptimas.
Comprar el Vino Tinto Carramimbre Roble de setenta y cinco centilitros en la tienda online especializada garantiza recibir un producto recién salido de la bodega con las máximas garantías de trazabilidad y frescura. Aconsejamos comprobar que la botella mantenga su etiquetado impecable y que el corcho natural conserve el sello oficial de la casa de Peñafiel.
Para conservar las cualidades organolépticas de este caldo en el hogar de forma óptima durante años, es obligatorio guardar la botella tumbada en posición horizontal en un lugar fresco, seco, bien ventilado y al abrigo de la luz solar directa o de vibraciones, manteniendo una temperatura constante comprendida entre catorce y dieciséis grados centígrados.
Aconsejamos descorchar el Vino unos quince minutos antes de su servicio para permitir que la masa líquida se oxigene y exprese la totalidad de sus aromas de fruta negra, violetas y roble noble. Servir el caldo en copas amplias de cristal fino a una temperatura de catorce a dieciséis grados garantizan que la frescura varietal y la finura de la madera se muestren con absoluta nitidez.
Invertir en este Vino de Bodegas Carramimbre es una decisión de consumo consciente que respalda la viticultura tradicional de la Ribera del Duero, la conservación del paisaje del Pago de Carramimbre y el trabajo de familias viticultoras. Esta referencia es un básico insustituible que transforma cualquier comida cotidiana en una fiesta de sabor, distinción y autenticidad castellana.
BLOQUE LEGAL
| Parámetro Regulado | Información Oficial y Veraz del Producto |
| Denominación del producto | Vino tinto Carramimbre Roble 75cl / Vino tinto con crianza en barrica D.O. Ribera del Duero. |
| Ingredientes reales | Uva seleccionada (90% Tinto Fino / Tempranillo, 10% Cabernet Sauvignon de viñedos del Pago de Carramimbre), conservador (anhídrido sulfuroso / SULFITOS). |
| Alérgenos | Contiene SULFITOS. Producto naturalmente libre de gluten, huevo, leche y soja. APTO PARA VEGANOS Y CELÍACOS. |
| Peso / Volumen neto | 75 centilitros (750 ml e) distribuidos en botella protectora de vidrio estilo bordelesa. |
| Graduación alcohólica | 14% Vol. (Grado alcohólico volumétrico real). |
| Conservación | Conservar la botella tumbada en lugar fresco, seco y apartado de la luz solar entre 14 °C y 16 °C. Tras su apertura, mantener encorchado en frigorífico y consumir en 3 días. |
| Origen | Peñafiel, Provincia de Valladolid, Comunidad Autónoma de Castilla y León, España (D.O. Ribera del Duero). |
| Empresa elaboradora | Bodegas Carramimbre S.L. Sede y bodega: Carretera de Pesquera, km 1, C.P. 47300, Peñafiel, Valladolid, España. Registro Embotellador Oficial. |
| Lote y consumo preferente | Consultar el código alfanumérico de lote e indicación impresos en el reverso de la etiqueta o en la contraetiqueta de la botella. |
| Modo de consumo | Servir entre 14 °C y 16 °C en copa amplia de cristal fino. Atemperar y oxigenar 15 minutos antes de servir. Consumir con moderación. Prohibida la venta a menores de 18 años. |




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