HISTORIA, CONTEXTO Y PRODUCTO
Vino Tinto Sursum Corda Joven 75cl es una de las manifestaciones más sinceras y vibrantes de la viticultura de mínima intervención que define a la Denominación de Origen Protegida Cebreros, un territorio que ha emergido con fuerza en el panorama vinícola internacional por la pureza de sus elaboraciones. Este proyecto nace de la mano de la bodega Tierra de Cebreros, una firma que ha apostado de manera decidida por la recuperación de viñedos viejos de la variedad Garnacha en el entorno de la Sierra de Gredos, específicamente en la provincia de Ávila.
La filosofía de la bodega se fundamenta en el respeto absoluto al entorno y en la mínima intervención en bodega, permitiendo que cada botella exprese el carácter austero, mineral y pizarroso de los suelos de la zona.
Vino tinto Sursum Corda Joven 75cl representa un homenaje al esfuerzo de los viticultores tradicionales que mantuvieron las viñas en laderas escarpadas cuando el cultivo manual era económicamente inviable. La expresión «Sursum Corda», que en latín significa «arriba los corazones», funciona como una declaración de intenciones que invita a elevar el espíritu y a celebrar el renacimiento de una zona vinícola histórica. La bodega Tierra de Cebreros ha sabido interpretar este legado, elaborando un vino que huye de las maderas excesivas y de las sobreextracciones para concentrarse en la frescura, la fruta crujiente y la vibración que solo las viñas viejas de altitud pueden otorgar.
Vino tinto Sursum Corda Joven 75cl se elabora a partir de uvas seleccionadas procedentes de parcelas situadas a altitudes que oscilan entre los setecientos y los mil metros sobre el nivel del mar. Esta altitud extrema en la zona de Cebreros es un factor determinante para la calidad del fruto, ya que provoca una notable oscilación térmica entre el día y la noche durante la época de maduración. Esta diferencia de temperatura permite que la uva desarrolle una madurez aromática óptima y conserve una acidez natural excepcional, un elemento crítico para que los vinos jóvenes mantengan su viveza y longevidad en la botella sin necesidad de aditivos correctores.
Vino tinto Sursum Corda Joven 75cl hunde sus raíces en la tipicidad del suelo abulense, compuesto principalmente por granito degradado y vetas de pizarra que aportan una finura inconfundible. Las raíces de las cepas de Garnacha, muchas de ellas con más de cincuenta años de antigüedad, se ven obligadas a profundizar en la roca para buscar nutrientes y agua en los meses más secos del verano castellano. Este estrés hídrico controlado reduce el tamaño de las bayas y concentra los azúcares, los taninos y los precursores aromáticos, dando como resultado un mosto de una complejidad estructural que sorprende por su ligereza visual pero gran persistencia.
Vino tinto Sursum Corda Joven 75cl se beneficia de un clima continental con marcadas influencias de la montaña, donde los inviernos son largos y extremadamente fríos y los veranos cortos pero calurosos. Esta climatología frena el ciclo de la planta, asegurando una brotación tardía y una vendimia que suele retrasarse hasta bien entrado el mes de septiembre o principios de octubre. La bodega Tierra de Cebreros realiza la recolección de forma manual en cajas de pequeña capacidad para evitar la rotura prematura de los granos y asegurar que la uva entre en las instalaciones en un estado sanitario impecable.
Vino tinto Sursum Corda Joven 75cl sigue un proceso de vinificación minucioso donde la tecnología se pone al servicio de la tradición para preservar la esencia del viñedo. Tras una selección rigurosa en mesa, la uva realiza la fermentación alcohólica con levaduras indígenas presentes en el propio hollejo, evitando el uso de levaduras comerciales que estandarizan los sabores. El control de la temperatura es estricto para asegurar que la extracción de color y taninos sea suave, buscando la infusión del hollejo más que una maceración violenta que aportaría amargores indeseados en un vino de corte joven.
Vino tinto Sursum Corda Joven 75cl permanece durante unos meses en depósitos de hormigón o acero inoxidable antes de ser embotellado, prescindiendo del paso por barrica para mantener intacta la pureza de la fruta roja. La bodega Tierra de Cebreros considera que la Garnacha de Gredos posee una identidad tan fuerte que la madera nueva a menudo enmascara las notas florales y minerales que la hacen única. Este respeto por la juventud del vino se traduce en una tipicidad asombrosa, donde el consumidor gourmet puede rastrear directamente el aroma del monte bajo, las jaras y el tomillo que rodean las parcelas.
Vino tinto Sursum Corda Joven 75cl se consolida en el mercado culinario como un vino de perfil atlántico dentro de una región central, rompiendo los estereotipos de los tintos castellanos pesados y de alta graduación. La frescura es el eje vertebrador de esta elaboración de Tierra de Cebreros, permitiendo que el vino sea fluido en el paso de boca pero con una estructura tánica fina que le otorga seriedad. No es un tinto joven frívolo, sino una interpretación seria y profunda de la Garnacha sobre suelos graníticos, pensada para consumidores que valoran la tipicidad y la autenticidad por encima de las modas comerciales.
Vino tinto Sursum Corda Joven 75cl destaca también por la sostenibilidad de su cultivo, ya que la bodega Tierra de Cebreros aplica prácticas agrícolas respetuosas con el medio ambiente y la biodiversidad. El uso de productos químicos de síntesis está erradicado en los viñedos, favoreciendo el empleo de abonos orgánicos y cubiertas vegetales que protegen el suelo de la erosión provocada por las lluvias torrenciales de primavera. Este compromiso ecológico garantiza la pureza del producto final y asegura la pervivencia de un ecosistema frágil que define la personalidad única de los vinos del Macizo de Gredos.
Vino tinto Sursum Corda Joven 75cl se presenta en una botella de estilo borgoñona que ya sugiere visualmente la elegancia y la ligereza del líquido que alberga en su interior. La etiqueta, de diseño limpio y evocador, refleja la vinculación de Tierra de Cebreros con el paisaje montañoso y la altitud de las parcelas de donde procede la uva. Es una botella que destaca en cualquier mesa gourmet por su propuesta estética y que refrenda su calidad desde el primer descorche, posicionándose como un vino de culto para los amantes de las Garnachas de mínima intervención con una relación calidad-precio excepcional.
ANÁLISIS SENSORIAL Y EXPERIENCIA
La cata de una copa de este vino de la bodega Tierra de Cebreros revela de inmediato un color rojo rubí de capa media-baja, con ribetes violáceos brillantes que atestiguan su excelente juventud y salud cromática. Visualmente se aparta de la opacidad de los tintos hiperconcentrados, ofreciendo una transparencia cristalina que invita a observar la luz a través del cristal del catavinos. Al girar suavemente la copa, el vino muestra una lágrima fina y ágil que se desliza con elegancia por las paredes del vidrio, anticipando una fluidez en boca que es marca de la casa en las elaboraciones de esta denominación abulense.
La fase olfativa es un despliegue de pureza varietal donde la Garnacha de altitud se manifiesta con toda su nitidez, sin interferencias de maderas ni tostados comerciales. En un primer plano destacan los aromas intensos a frutas rojas silvestres de bosque, como las frambuesas frescas, las grosellas y las cerezas picotas en su punto óptimo de maduración. A medida que el vino se oxigena en la copa, emergen sutiles notas florales que recuerdan a las violetas y a los pétalos de rosa marchitos, aportando una complejidad fragante que eleva la categoría de este tinto joven de Tierra de Cebreros.
El fondo de la copa desvela el verdadero carácter de los suelos de Cebreros, mostrando un marcado perfil mineral que evoca la piedra de granito machacada y la pizarra expuesta al sol. Estos aromas minerales se entrelazan con recuerdos balsámicos de monte bajo, tomillo, romero y jara, transportando al catador de manera directa al paisaje escarpado de la Sierra de Gredos. Es una nariz limpia, directa y provista de una finura sutil que huye del dulzor empalagoso de las frutas sobremaduras, apostando en su lugar por una frescura balsámica y una nitidez que incita a profundizar en la degustación.
El ataque en boca es directo, fresco y sorprendentemente ágil, llenando las papilas con una sensación de fruta crujiente que se percibe viva y en constante movimiento. La acidez es el elemento conductor que vertebra todo el recorrido por el paladar, aportando una tensión y una verticalidad que limpian la boca de inmediato y preparan los sentidos para el siguiente sorbo. A pesar de su juventud, muestra una estructura tánica noble y pulida, con taninos finos que aportan una textura ligeramente calcárea y mineral en el centro de la lengua, sin rastro de aristas verdes ni astringencias molestas.
El paso por el paladar medio confirma las sensaciones de la nariz, con un dominio absoluto de los sabores a frambuesa y cereza acompañados de un sutil toque de pimienta rosa. El volumen es medio, lo que dota al vino de una finura aérea que no cansa ni satura el paladar, desmarcándose de los tintos densos que exigen un esfuerzo al comensal. El equilibrio entre el grado alcohólico, perfectamente integrado, y la frescura frutal es impecable, logrando una armonía que es el reflejo directo de la altitud y de la excelente gestión de los tiempos de vendimia realizada por la bodega Tierra de Cebreros.
El final de boca es largo, limpio y profundamente refrescante, dejando un postgusto donde reaparecen las notas de frutos rojos ácidos mezcladas con el carácter mineral del granito. Es esta persistencia salina y mineral lo que otorga seriedad al conjunto y lo distancia de los vinos jóvenes convencionales del mercado masivo. El recuerdo que permanece en la memoria sensorial es el de un tinto vivo, vibrante y dotado de una personalidad indomable que invita a seguir bebiendo gracias a su ligereza estructural y a su tremenda carga de fruta.
Este tinto consigue captivar al consumidor gourmet porque propone una vuelta a la pureza del origen en un mundo de vinos a menudo homogeneizados por la técnica. La ausencia de crianza en madera permite que la uva hable directamente del suelo y del clima de Cebreros, un factor que los aficionados al vino aprecian por su honestidad. El vino engancha por esa dualidad única entre la delicadeza visual y aromática y la fuerza mineral y tánica que muestra en el fondo de la boca, ofreciendo una experiencia cambiante a medida que la botella se vacía.
La psicología del consumidor que busca esta referencia se asocia a la curiosidad gastronómica y al deseo de descubrir microterruños con una fuerte identidad geográfica. Quien descorcha esta botella busca una conexión con la naturaleza y con la viticultura heroica de montaña, valorando el esfuerzo artesanal frente a la producción industrializada. Es un vino que genera satisfacción intelectual al comprender cómo las viñas viejas sobreviven en suelos tan pobres para ofrecer un líquido de tanta finura y elegancia aromática, convirtiendo el acto de beber en un aprendizaje constante del paisaje abulense.
Un escenario idóneo para su consumo se sitúa en un almuerzo al aire libre durante la primavera, rodeado de naturaleza y con platos sencillos pero con ingredientes de alta calidad. Imaginemos una mesa de madera bajo una parra, compartiendo una tabla de embutidos ibéricos y quesos de cabra artesanales con amigos cercanos mientras el vino fluye con agilidad. La ligereza y la frescura del tinto actúan como el dinamizador perfecto de la conversación, aportando una nota de alegría y sofisticación sin la rigidez de los vinos de guarda que exigen menús complejos o solemnidad.
Otro contexto narrativo perfecto es la barra de un bar de vinos especializado en una gran ciudad, donde los clientes buscan copear referencias originales antes de la cena. El vino se convierte aquí en el protagonista de una cata improvisada entre aficionados que analizan la evolución de la Garnacha de Gredos frente a otras zonas tradicionales de la península. El frescor del líquido revitaliza el cuerpo tras una larga jornada laboral, sirviendo como el puente ideal hacia una velada gastronómica donde la autenticidad y el buen producto son los únicos requisitos exigidos para disfrutar.
USOS, APLICACIONES Y RECETAS
La asombrosa versatilidad en la cocina que posee este tinto joven de Tierra de Cebreros le permite romper las barreras tradicionales del maridaje y adentrarse en recetas que van desde los guisos tradicionales hasta la cocina de vanguardia. Su elevada acidez natural y la ausencia de maderas pesadas lo convierten en un aliado excepcional para cortar la grasa de platos contundentes, pero también para acompañar elaboraciones delicadas donde un vino con demasiada crianza anularía los sabores sutiles de los ingredientes principales. Es un vino que se disfruta tanto integrado en la cocción de salsas finas como servido en la copa al lado de platos donde la pureza del producto es la clave del éxito culinario.
Magret de Pato con Reducción de Frutos Rojos y Garnacha de Cebreros
Esta receta resalta el perfil frutal del vino, utilizando su acidez para contrarrestar la opulencia grasa del magret de pato. La reducción crea una armonía perfecta entre los sabores de la carne y las notas de frambuesa que caracterizan a la uva de la Sierra de Gredos.
Ingredientes
2 piezas de magret de pato fresco de unos 350 gramos cada una
200 mililitros de Vino Tinto Sursum Corda Joven 75cl
150 gramos de frutos rojos variados como frambuesas, arándanos y moras
2 cucharadas soperas de miel de jara de la provincia de Ávila
50 mililitros de caldo de ave concentrado sin sal
Una pizca de sal marina en escamas
Pimienta negra recién molida al gusto
Realización
Para comenzar la receta, se realizan unos cortes en forma de rombo en la piel grasa del magret de pato, con cuidado de no llegar a tocar la carne magra inferior. Se coloca el pato con la piel hacia abajo en una sartén fría, encendiendo el fuego a intensidad media para que la grasa se vaya fundiendo lentamente y la piel quede crujiente durante unos ocho minutos.
Pasado ese tiempo, se retira el exceso de grasa de la sartén, se da la vuelta al magret y se cocina por el lado de la carne durante unos tres minutos adicionales para mantener el centro rosado. Se retira la carne y se reserva en un plato tapada con papel de aluminio para que los jugos internos se redistribuyan de forma homogénea.
En la misma sartén, retirando casi toda la grasa, se vierten los frutos rojos, la miel y el vino de Tierra de Cebreros, dejando que hierva a fuego vivo para que el alcohol se evapore y reduzca a la mitad. Se añade el caldo de ave y se mantiene la cocción a fuego lento hasta obtener una salsa untuosa, brillante y con una textura de jarabe fino. Para el emplatado, se filetea el magret de pato en lonchas de un centímetro de grosor, se disponen en el plato de forma escalonada y se salsea generosamente por encima con la reducción caliente, rematando con las escamas de sal marina.
Tips
Es fundamental comenzar el cocinado del magret con la sartén completamente fría para lograr que la grasa se deshaga de manera progresiva y la piel adquiera un toque crujiente perfecto sin quemarse. La salsa puede pasarse por un colador chino si se prefiere una textura homogénea, aunque mantener los trozos de fruta aporta un contraste rústico muy agradable.
Risotto de Setas Silvestres del Bosque con Toque de Tomillo Fresco
El carácter mineral y los aromas de monte bajo de este tinto abulense encuentran su pareja ideal en este risotto de setas, donde la cremosidad del arroz se equilibra con la tensión frutal del vino servido a una temperatura ligeramente fresca.
Ingredientes
320 gramos de arroz de la variedad Carnaroli o Arborio especial para risotto
300 gramos de setas silvestres de temporada como boletus, níscalos o rebozuelos
1 cebolla blanca mediana picada en brunoise muy fina
150 mililitros de Vino Tinto Sursum Corda Joven 75cl
1 litro de caldo de verduras casero mantenido a ebullición suave
60 gramos de queso Parmesano Reggiano rallado en el momento
40 gramos de mantequilla sin sal fría cortada en dados pequeños
2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra de variedad manzanilla cacereña
Unas ramas de tomillo fresco limpio de tallos
Realización
Se inicia la preparación calentando el aceite de oliva en una cazuela de fondo grueso para pochar la cebolla a fuego muy lento hasta que esté transparente y tierna, evitando que coja color. Se añaden las setas silvestres limpias y troceadas a la cazuela, subiendo el fuego para que suelten su agua de vegetación y se doren ligeramente durante unos cinco minutos. Se incorpora el arroz Carnaroli y se nácara removiendo continuamente con una cuchara de madera durante un par de minutos, buscando que el grano se vuelva translúcido.
Se vierte el vino de la bodega Tierra de Cebreros y se deja evaporar por completo el alcohol a fuego medio, permitiendo que el arroz absorba los primeros aromas frutales.
A continuación, se comienza a añadir el caldo de verduras caliente cazo a cazo, removiendo el arroz de forma constante para que libere su almidón y cree la textura cremosa característica. El proceso de cocción del arroz dura entre quince y dieciocho minutos, añadiendo más caldo solo cuando el fondo de la cazuela empiece a secarse. Una vez el grano esté al dente, se retira la cazuela del fuego, se añade la mantequilla fría, el Parmesano rallado y el tomillo fresco, realizando el mantecado con movimientos enérgicos hasta lograr una consistencia melosa.
Tips
El secreto innegociable de un gran risotto radica en la agitación constante del arroz durante la cocción y en realizar el mantecado final fuera del fuego con la mantequilla muy fría. Esto genera una emulsión perfecta entre la grasa, el almidón y el caldo residual, dando como resultado un plato cremoso pero con el grano entero.
Atún Rojo de Almadraba Sellado con Costra de Sésamo Negro
Rompiendo el mito de que el pescado solo armoniza con blancos, la Garnacha joven y sin madera de Cebreros ofrece el soporte ideal para el atún rojo gracias a su frescura y a sus taninos finos que respetan la delicadeza del pescado graso.
Ingredientes
400 gramos de lomo de atún rojo de almadraba cortado en lingotes regulares
50 gramos de semillas de sésamo negro de cultivo biológico
30 mililitros de salsa de soja baja en sal para el marinado previo
10 mililitros de aceite de sésamo tostado puro
1 cucharada sopera de Vinagre de Jerez de alta gama
100 mililitros de Vino Tinto Sursum Corda Joven 75cl
1 cucharadita de jengibre fresco rallado fino
Brotes tiernos de ensalada para acompañar el plato
Realización
Para preparar el marinado, se mezcla en un cuenco hondo la salsa de soja, el aceite de sésamo tostado, el jengibre rallado, el vinagre de Jerez y el vino de Tierra de Cebreros. Se introducen los lingotes de atún rojo en esta preparación, asegurando que queden bien cubiertos por todos sus lados, y se deja reposar en el frigorífico durante treinta minutos. Pasado el tiempo de marinado, se escurren los trozos de pescado y se pasan por un plato llano lleno de semillas de sésamo negro, presionando de manera suave para que se adhieran y formen una costra homogénea.
Se calienta una sartén antiadherente o una plancha a fuego muy vivo con unas gotas de aceite de oliva virgen extra. Se sella el atún durante un minuto exacto por cada una de sus cuatro caras, buscando que las semillas se tuesten ligeramente y el calor penetre solo unos milímetros hacia el interior. El centro del lomo debe permanecer completamente crudo, con su color rojo intenso intacto y una textura sedosa. Para servir, se corta el lingote en lonchas de medio centímetro con un cuchillo muy afilado y se acompaña de los brotes tiernos aliñados con el líquido restante del marinado reducido al fuego.
Tips
Es fundamental que la sartén esté extremadamente caliente antes de introducir el atún para lograr un sellado rapidísimo que no cocine el interior del pescado. Si el atún se cocina en exceso, perderá su jugosidad y adquirirá una textura seca que arruinaría la experiencia gastronómica del plato.
Estofado Tradicional de Ternera de Ávila con Patatas y Verduras de la Huerta
Un plato de arraigo regional que se conecta de forma natural con los vinos de su propia provincia, donde la carne de Ávila se ablanda en una cocción lenta enriquecida por la estructura y la viveza de la Garnacha de Gredos.
Ingredientes
800 gramos de aguja de ternera de Ávila IGP cortada en dados de bocado
2 cebollas medianas picadas en dados medianos
2 zanahorias grandes cortadas en rodajas de un centímetro
1 pimiento verde italiano troceado de forma regular
3 patatas grandes de la variedad Monalisa aptas para guisar
300 mililitros de Vino Tinto Sursum Corda Joven 75cl
2 dientes de ajo castellano aplastados con su piel
1 hoja de laurel seco de la zona
Aceite de oliva virgen extra y sal fina de mesa
Realización
Se comienza salpimentando los trozos de ternera de Ávila y dorándolos a fuego fuerte en una cazuela grande con un buen chorro de aceite de oliva virgen extra hasta que sellen bien. Se retira la carne de la cazuela y se reserva en un plato para conservar los jugos que pueda soltar durante el reposo. En el mismo aceite de la cazuela, bajando la intensidad del fuego, se añaden las cebollas, los ajos aplastados, el pimiento verde y las zanahorias, cocinando todo durante doce minutos hasta que las verduras estén bien caídas.
Se devuelve la carne a la cazuela junto con sus jugos y se vierte el vino de la bodega Tierra de Cebreros, subiendo el fuego para que hierva con fuerza durante cinco minutos y se disuelvan los jugos pegados en el fondo.
Se incorpora la hoja de laurel y se cubre el guiso con agua mineral templada, bajando el fuego al mínimo y tapando la cazuela para que se cocine lentamente durante una hora y media. Cuando la carne esté casi tierna, se añaden las patatas chascándolas con el cuchillo para que suelten el almidón y se prosigue la cocción durante veinte minutos más hasta que la salsa esté trabada.
Tips
Chascar las patatas en lugar de cortarlas de forma limpia con el cuchillo es un truco tradicional imprescindible para que el almidón de la patata espese la salsa del estofado de manera natural. Esto evita tener que añadir harinas o espesantes artificiales que restarían pureza y sabor al conjunto aromático del guiso.
Tataki de Presa Ibérica con Reducción Balsámica de Garnacha y Miel
Una propuesta que fusiona la excelencia del cerdo ibérico con la intensidad frutal de la Sierra de Gredos, logrando un equilibrio de intensidades grasas y ácidas que resulta sumamente sofisticado en el paladar moderno.
Ingredientes
1 pieza de presa ibérica de bellota de aproximadamente 450 gramos
150 mililitros de Vino Tinto Sursum Corda Joven 75cl
1 cucharada sopera de miel de encina pura de la región
20 mililitros de salsa de soja japonesa tradicional
1 rama de romero fresco recogido del campo
Sal de la fortuna en escamas gruesas
Pimienta negra de grano grueso molida al momento
Realización
La preparación comienza limpiando la presa ibérica de los excesos de grasa exterior, manteniendo la infiltración interna que le aporta su jugosidad característica. En un cazo pequeño a fuego medio, se introduce el vino de Tierra de Cebreros junto con la miel de encina y la salsa de soja, dejando que reduzca despacio durante quince minutos hasta conseguir una textura de jarabe fluido.
Mientras la salsa reduce, se salpimienta la pieza de carne y se calienta una sartén de hierro fundido a una temperatura muy elevada sin añadir apenas grasa. Se sella la presa ibérica por todos sus perfiles durante unos dos minutos por lado, buscando una costra exterior bien dorada y crujiente mientras el centro permanece sonrosado y jugoso.
Se retira la carne de la sartén y se deja reposar sobre una tabla de cortar durante cinco minutos para que las fibras se relajen y no pierda jugos al ser trinchada. Con un cuchillo muy bien afilado, se corta la presa en lonchas finas oblicuas de medio centímetro de espesor, disponiéndolas de forma armónica en una fuente templada. Se baña la carne con la reducción balsámica de vino caliente, se decora con unas hojas de romero fresco y se culmina con las escamas de sal.
Tips
El reposo de la carne después del sellado es un paso crítico que jamás debe omitirse en la cocina de carnes de calidad. Este descanso permite que la temperatura interna se estabilice y que los jugos sabrosos permanezcan dentro de la carne en lugar de desparramarse por la tabla al realizar los primeros cortes.
MARIDAJE, VALOR, COMPRA Y BLOQUE LEGAL
El maridaje de este tinto joven de la bodega Tierra de Cebreros abre un horizonte de posibilidades culinarias sumamente estimulante por su equilibrio entre la ligereza de su capa y la vibrante acidez de su paso por boca. A diferencia de los tintos con largas crianzas en madera que exigen carnes hipercalóricas, esta Garnacha granítica se desenvuelve con soltura con embutidos de calidad como el lomo ibérico de bellota o el salchichón artesanal trufado. La ausencia de notas de vainilla o coco comerciales permite que el vino respete el sabor curado de la carne, aportando una frescura frutal que limpia el paladar tras cada bocado graso y equilibra la salinidad propia del embutido.
Los quesos son otra opción de maridaje idónea, orientando la selección hacia quesos de cabra de pasta blanda o semicurados elaborados en el entorno de la Sierra de Gredos o de la meseta castellana. La acidez del queso de cabra sintoniza con la tensión ácida del vino, mientras que la frutosidad de la Garnacha suaviza los toques ganaderos y picantes de los quesos más maduros. Asimismo, este vino de Tierra de Cebreros es un acompañante de lujo para platos de pasta con salsas de tomate natural concentrado, lasañas de verduras y arroces de montaña con base de conejo o caracoles, donde se requiere un tinto con peso medio pero gran viveza.
Cuando comparamos esta referencia con otras Garnachas jóvenes del mercado nacional, el valor de la propuesta de la Denominación de Origen Protegida Cebreros reside en su tremenda honestidad y en la renuncia a la comercialidad fácil. Muchos vinos jóvenes industriales recurren a maceraciones carbónicas exageradas para buscar aromas a gominola de plátano o fresa artificial que cansan al segundo sorbo. Por el contrario, este tinto ofrece una frutosidad madura y silvestre que convive con un fondo mineral pizarroso y de monte bajo que solo las viñas viejas cultivadas en altitud extrema son capaces de transmitir al mosto.
El auténtico valor gastronómico de esta botella se apoya en su capacidad para actuar como un transmisor líquido del paisaje abulense de Gredos, un territorio agreste y de viticultura heroica. Cada sorbo de este vino de Tierra de Cebreros cuenta la historia de un suelo de granito degradado, de unos inviernos gélidos y de unas manos artesanas que cuidan las plantas cepa a cepa en laderas imposibles de mecanizar. Es un vino con alma que se aleja de los estándares globales y que aporta una diferenciación clara en la bodega de cualquier consumidor que busque autenticidad y tipicidad en sus experiencias culinarias.
Para disfrutar de las virtudes de esta botella en su máxima expresión, es fundamental controlar la temperatura de servicio, recomendando mantenerla entre los catorce y los quince grados centígrados. Al tratarse de un tinto joven y fluido, un exceso de temperatura potenciaría el grado alcohólico en detrimento de las notas florales y de la frescura de la fruta roja crujiente. Es un vino que agradece ser refrescado unos minutos en una cubitera con agua y hielo antes de su apertura, especialmente en las épocas del año donde las temperaturas en el comedor superan los veinte grados habituales.
La compra de esta botella de setenta y cinco centilitros representa una magnífica inversión para aquellos que desean disponer en su casa de un vino todoterreno de perfil gourmet apto para múltiples ocasiones. Su versatilidad lo convierte en el comodín perfecto tanto para una cena improvisada a base de quesos y conservas finas como para escoltar un asado tradicional de fin de semana. Además, al adquirir este vino se está respaldando directamente un proyecto de recuperación agrícola y humana en la provincia de Ávila, ayudando a sostener una economía rural que mima su entorno natural más preciado.
⚖️ BLOQUE LEGAL
Denominación del producto: Vino Tinto Joven de mínima intervención amparado bajo la Denominación de Origen Protegida Cebreros.
Ingredientes: Elaborado exclusivamente a partir de uvas seleccionadas de la variedad Garnacha de viñedos viejos (100% uva Garnacha Tinta), levaduras indígenas propias de los hollejos de la fruta y una dosis mínima de dióxido de azufre para garantizar la estabilidad del vino durante el transporte.
Alérgenos: Contiene sulfitos de forma natural generados durante la fermentación alcohólica y añadidos en dosis mínimas para su conservación en botella.
Peso: Volumen neto de 75 centilitros (750 mililitros) presentado en botella de vidrio de estilo borgoñona clásica de alta resistencia.
Conservación: Almacenar la botella en posición horizontal en un lugar fresco, oscuro, silencioso y completamente libre de vibraciones o ruidos mecánicos. La temperatura óptima de almacenamiento debe mantenerse de forma constante entre los 12°C y los 16°C, evitando las fluctuaciones térmicas estacionales. Una vez descorchada la botella, se recomienda colocar el tapón de corcho original o un vacío y conservar en el frigorífico por un espacio máximo de tres días para ralentizar los procesos de oxidación natural del vino.
Origen: Cebreros, Provincia de Ávila, Comunidad Autónoma de Castilla y León, España.
Empresa elaboradora: Elaborado y embotellado por la bodega Tierra de Cebreros S.L., Cebreros (Ávila), España. Número de registro embotellador e industrias agrarias de la comunidad autónoma de Castilla y León en vigor.
Lote y consumo preferente: El número de lote y la fecha de embotellado se encuentran serigrafiados o impresos en la parte inferior de la botella o en la propia contraetiqueta protectora. Al tratarse de un vino tinto joven de perfil frutal, su consumo óptimo se aconseja dentro de los tres años posteriores a su año de vendimia, aunque su excelente acidez natural le permite una buena vida en botella durante algún tiempo más si se conserva en las condiciones adecuadas.
Modo de consumo: Servir a una temperatura recomendada de entre 14°C y 15°C en copas de cristal fino de buen diámetro para favorecer la correcta oxigenación del vino y la liberación de sus complejos aromas florales y minerales. No requiere decantación previa, aunque abrir la botella unos diez minutos antes de su servicio ayuda a que la fruta se exprese con mayor nitidez desde la primera copa servida en la mesa gourmet.
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