HISTORIA, CONTEXTO Y ORIGEN DE LOS TESOROS BOTÁNICOS DEL PRÓXIMO ORIENTE
El viaje histórico de los condimentos nos transporta a las raíces mismas de la civilización en el Creciente Fértil, donde las plantas silvestres transformaron la subsistencia en cultura culinaria. En este escenario de intercambio cultural, el zatar emerge como una de las combinaciones aromáticas más trascendentales de la historia humana.
Esta mezcla, que condensa la identidad sápida de los pueblos del Próximo Oriente, hunde sus raíces en tradiciones milenarias compartidas por las culturas mediterráneas. Los primeros registros sobre el uso de las plantas que componen el zatar aparecen en textos de la botánica medicinal del antiguo Egipto.
En aquellas civilizaciones, las familias campesinas recolectaban las hierbas en las laderas montañosas para utilizarlas tanto en la conservación de alimentos como en bálsamos litúrgicos. El zatar no era un simple aderezo secundario, sino un elemento central de la herencia cultural de la región.
Las culturas clásicas de Grecia y Roma adoptaron estas plantas debido a su resistencia y a la potencia de sus aceites esenciales madurados bajo el sol. Los mercaderes transportaban los sacos a través de las rutas caravaneras, consolidando el aprecio por el zatar en toda la cuenca costera.
Durante siglos, la composición exacta de este aderezo variaba según la geografía de cada pueblo, transmitiéndose las recetas de padres a hijos con absoluto celo. En regiones como el Líbano, Siria o Jordania, el zatar representa el aroma del desayuno doméstico y de la hospitalidad rural.
La península ibérica, debido a su pasado andalusí, asimiló con naturalidad el uso de las semillas y las hierbas que dan vida a este preparado aromático. Los campos del interior peninsular mostraron unas condiciones idóneas para que las plantas del zatar desarrollaran perfiles aromáticos de gran finura.
La provincia de Ávila, caracterizada por la altitud de sus tierras y la pureza del aire de la sierra, ofrece un escenario magnífico para su adopción. Las cocinas abulenses integraron el zatar en la maceración de carnes y en el aderezo de los panes artesanales de la meseta.
El valor botánico de esta propuesta de Kondimenta reside en la selección de especies de la familia de las lamiáceas, combinadas con sésamo tostado y sumagre. El zatar no es una especia única, sino una sinergia donde el tomillo silvestre aporta las notas punzantes y la base de su estructura.
La planta que da nombre original a la mezcla crece de forma espontánea en terrenos calcáreos, soportando el estrés hídrico de los veranos secos del secano. Esta resistencia climatológica obliga a la vegetación a concentrar principios activos como el timol, esenciales para el carácter del zatar.
El ciclo biológico de estas plantas exige un conocimiento profundo de los ritmos estacionales por parte de los agricultores encargados de su seguimiento. Las hojas destinadas al zatar se recolectan antes de la floración estival, momento en que los aromas fluidos alcanzan su mayor densidad sápida.
La firma Kondimenta se ha distinguido en el mercado contemporáneo por su rigor en la preservación de los métodos tradicionales de procesado del zatar. Su enfoque técnico rechaza las moliendas industriales agresivas que sobrecalientan el producto y destruyen los aceites volátiles del zatar.
Esta casa colabora directamente con pequeños productores locales que custodian el saber hacer necesario para ofrecer un zatar de categoría superior. Este compromiso asegura que el zatar mantenga la frescura organoléptica que exigen los clientes de El Colmado de Soraya en sus cocinas.
La recolección de los brotes tiernos se ejecuta a mano durante las primeras horas de la mañana para proteger las cualidades de la hoja fresca. Los operarios seleccionan las ramas de forma minuciosa, evitando la inclusión de partes leñosas que empobrecerían la textura final del zatar.
Este horario matutino previene que la insolación evapore los componentes sutiles que otorgan al zatar su identidad frutal, balsámica y profundamente evocadora. Al procesar la materia prima en frío, el zatar conserva la viveza visual de sus tonos verdes y el crujido de sus semillas.
Las bandejas de mimbre utilizadas en los secaderos tradicionales permiten que el aire circule de forma constante entre las hojas destinadas al zatar. Este secado pasivo a la sombra deshidratada el tejido vegetal con lentitud, fijando los compuestos que darán persistencia al zatar en la alacena.
Una vez completada la deshidratación, las hojas se desmenuzan con delicadeza para mezclarse con el sésamo tostado y el sumagre de recolección selecta. El equilibrio matemático de estos tres ingredientes es el secreto culinario que otorga al zatar su perfil sutilmente ácido y tostado.
La presentación de este zatar en un formato de sesenta y tres gramos responde a la filosofía de ofrecer un producto concentrado y de uso regular. Al tratarse de un zatar de gran potencia, una mínima porción basta para transformar las recetas diarias en bocados de alta cultura.
En El Colmado de Soraya entendemos que el comprador contemporáneo no busca un condimento plano, sino un ingrediente dotado de relato e identidad. Este zatar cumple con creces esa expectativa, aportando un valor gastronómico real que justifica su posición en la despensa gourmet actual.
La adquisición de este zatar apoya la continuidad de una agricultura artesanal que respeta los ciclos de la tierra y la dignidad del productor. Es una apuesta firme por la autenticidad sápida frente a las mezclas homogeneizadas que inundan las grandes cadenas de distribución comercial.
Este zatar no sigue las modas pasajeras del diseño gastronómico industrial; su prestigio se cimienta en una permanencia histórica inalterable en las mesas. Su inclusión en nuestro catálogo es el reflejo de un criterio riguroso que premia la calidad real, el origen y la honestidad botánica.
ANÁLISIS SENSORIAL Y EXPERIENCIA ORGANOLÉPTICA DE LOS PERFUMES DE ORIENTE
El examen organoléptico de este zatar de alta selección desvela una complejidad que activa de inmediato la memoria sensorial del catador experto. En la primera fase visual de la cata, el zatar muestra una paleta cromática de gran belleza, donde los verdes oliva se mezclan con los tonos marfil.
Las semillas de sésamo aparecen enteras y distribuidas de forma homogénea por todo el zatar, aportando un relieve visual sumamente atractivo al conjunto. No se observan polvos inertes ni colorantes artificiales que alteren la honestidad cromática de este zatar de Kondimenta.
Al tacto, la textura del zatar se presenta crujiente debido a la presencia del sésamo tostado y a la correcta deshidratación de las hojas aromáticas. Al presionar una pizca de zatar entre las yemas de los dedos, se percibe la elasticidad de los folíolos secos que se quiebran liberando aceites esenciales.
La fase olfativa es el instante donde el zatar expresa toda la riqueza de su herencia mediterránea con una potencia verdaderamente arrolladora. Al aproximar la nariz al envase, el zatar libera una fragancia penetrante, cálida y dotada de un frescor balsámico extraordinario.
Las primeras notas que emergen de este zatar evocan el aroma del tomillo de monte, la paja seca tostada y la madera noble de los huertos viejos. Es un perfume limpio y complejo, donde los compuestos volátiles del timol otorgan al zatar su columna vertebral aromática de forma inconfundible.
Con la oxigenación del zatar en las manos, aparecen matices secundarios muy finos que recuerdan a la piel de limón y a los frutos rojos ácidos. Estas notas frutales proceden de la inclusión del sumagre, un ingrediente que equilibra la calidez del sésamo y dota al zatar de ligereza.
Al entrar en contacto con el calor de un alimento o de un aceite templado, el zatar inicia una transmutación aromática de enorme elegancia. Los jugos absorben las propiedades solubles del zatar, esparciendo un perfume que abre el apetito y predispone al disfrute pausado del plato.
El sabor que el zatar otorga al paladar es una combinación de notas tostadas iniciales seguidas de un frescor cítrico sumamente prolongado. El zatar entra en la boca mostrando un perfil estructurado que sirve para romper la pesadez de las grasas lácteas o de las carnes magras.
Esta nota ácida del zatar está acompañada por un amargor sutil y elegante que estimula las papilas gustativas de forma inmediata en el comensal. El retrogusto que deja este zatar es de una persistencia encomiable, permaneciendo el recuerdo de Oriente durante largos minutos en la boca.
Desde la perspectiva neurogastronómica, el aroma de este zatar ejerce una influencia directa sobre las áreas cerebrales de la memoria emocional. Los compuestos volátiles que viajan por vía retronasal al consumir un plato con zatar activan recuerdos asociados a la cocina de fuego lento y calma.
El cerebro humano procesa la complejidad del zatar como una señal de autenticidad vegetal, generando una respuesta de placer sápido inmediato. Comer una vianda enriquecida con este zatar se transforma en una experiencia que estimula los sentidos y agudiza la atención del comensal gourmet.
La psicología del comprador gourmet contemporáneo conecta con esta experiencia sensorial cargada de verdad técnica y honestidad en el origen del zatar. El cliente de El Colmado de Soraya busca un zatar que posea una identidad organoléptica inalterable para desmarcarse de los sabores planos.
Disfrutar de este zatar nos permite imaginar escenas memorables, como un almuerzo invernal en la ciudad de Ávila, resguardados del frío de la piedra. El vapor que asciende de un pan artesanal horneado con este zatar reconforta el cuerpo y eleva un alimento cotidiano a la alta escuela.
Otro escenario idóneo para el zatar se sitúa en una cena estival al aire libre, aderezando un queso fresco o unos tomates de huerta viejos. El frescor que el zatar aporta a los ingredientes crudos resalta su dulzura natural, invitando a una conversación pausada entre los invitados.
La versatilidad de este zatar se manifiesta también en los momentos de experimentación culinaria en los que se busca el perfeccionamiento de una salsa. El acto de esparcir este zatar sobre un labneh casero se convierte en un ritual sutil que transforma la materia prima con elegancia.
La fragilidad sensorial del zatar exige que su conservación en el entorno doméstico se cuide con un respeto absoluto por la estanqueidad del frasco. Mantener el zatar alejado de la luz solar directa y de la humedad preserva la frescura de sus valiosos aceites volátiles por más tiempo.
Cada porción de este zatar de Kondimenta funciona como un puente cultural que une las cocinas históricas de Oriente con el panorama contemporáneo. Es un ingrediente con un carácter que exige ser dosificado con equilibrio para no enmascarar los sabores naturales del plato principal.
El análisis sensorial nos indica que estamos ante un zatar de una finura superior, diseñado para complacer a los paladares más instruidos de la zona. Su presencia en la despensa es el reflejo de un estilo de vida que premia la calidad real de los condimentos elaborados con criterio.
La estabilidad de las notas del zatar ante las cocciones prolongadas confirma que los procesos de secado de las hierbas se realizaron con rigor. Kondimenta ofrece en este formato de sesenta y tres gramos un zatar que es pura vibración organoléptica, listo para enriquecer el recetario.
APLICACIONES GASTRONÓMICAS Y RECETAS DE ALTA COCINA
Pan Plano Tradicional Manaeesh al Horno con Emulsión de Zatar y Aceite
Esta receta es el pilar fundamental para comprender el uso tradicional del zatar en Oriente, donde el pan se convierte en un soporte aromático. El zatar se mezcla con el aceite de oliva para formar una pasta que se cocina sobre la masa, logrando un bocado crujiente y fragante.
Ingredientes:
400g de harina de trigo de fuerza artesana
250ml de agua mineral de mineralización débil
20g de levadura fresca de panadería tradicional
50ml de aceite de oliva virgen extra de variedad picual
30g de zatar en polvo artesanal de Kondimenta
Una pizca de sal marina fina de cocina
Realización: En un bol amplio de cristal, disolver la levadura fresca en el agua mineral templada, dejando que repose cinco minutos antes de amasar. Añadir la harina de trigo de fuerza de forma progresiva junto con la pizca de sal, mezclando con las manos hasta obtener una masa elástica.
Amasar la preparación sobre una mesa limpia durante diez minutos, buscando una textura lisa que no se adhiera a los dedos del panadero. Colocar la masa en el bol, cubrirla con un paño húmedo de algodón y dejar que fermente durante una hora hasta doblar volumen.
Dividir la masa en cuatro porciones iguales y estirar cada pieza con un rodillo de madera hasta obtener discos finos de medio centímetro. En un cuenco pequeño, mezclar el aceite de oliva virgen extra de variedad picual con el zatar de Kondimenta hasta formar una pasta homogénea.
Precalentar el horno de la cocina a una temperatura constante de 220°C con calor arriba y abajo para asegurar una cocción rápida del pan. Disponer los discos de masa sobre una bandeja con papel vegetal y extender una capa generosa de la emulsión de zatar por la superficie.
Hornear los panes con zatar durante ocho minutos exactos hasta que los bordes muestren un tono dorado elegante y la base esté crujiente. Retirar las piezas del horno y servirlas templadas, permitiendo que el calor residual active los aceites esenciales del zatar esparcido por encima.
Tips: Acompañar este pan con zatar de unas rodajas de pepino fresco y unas aceitunas negras machacadas aporta un contraste sápido extraordinario de desayuno.
Labneh Casero sobre Cama de Aceite de Oliva Virgen Extra y Lluvia de Zatar
El labneh es un queso crema concentrado de yogur que posee una acidez láctica que armoniza a la perfección con el perfil aromático del zatar. El zatar aporta el contrapunto crujiente y frutal gracias al sumagre, convirtiendo un entrante sencillo en una elaboración de alta cocina contemporánea.
Ingredientes:
1kg de yogur griego natural sin azúcar añadido
5ml de zumo de limón fresco recién exprimido
40ml de aceite de oliva virgen extra de variedad arbequina
15g de zatar en polvo artesanal de Kondimenta
Una pizca de sal marina fina de cocina
Realización: En un bol amplio de cristal, mezclar el yogur griego natural con el zumo de limón fresco y la pizca de sal fina de cocina. Disponer un paño limpio de gasa de algodón sobre un colador grande, vertiendo la mezcla de yogur en el centro de la tela limpia.
Recoger las esquinas del paño y atarlas con un hilo, creando un saquito suspendido sobre un recipiente para que recoja el suero lácteo. Introducir el conjunto en el frigorífico a una temperatura de 4°C durante un tiempo estimado de veinticuatro horas de filtrado continuado.
Retirar el labneh del paño transcurrido el tiempo, observando cómo el yogur ha adquirido una consistencia cremosa, densa y untuosa similar al queso. Disponer el queso en el fondo de un plato llano de porcelana, extendiéndolo con la ayuda de una cuchara formando un canal central.
Verter el aceite de oliva virgen extra de la variedad arbequina seleccionada en el canal del queso, inundando la base de forma muy elegante. Espolvorear el zatar de Kondimenta sobre la superficie del labneh, asegurando una distribución regular de las semillas y de las hierbas secas.
Servir el labneh con zatar a temperatura ambiente fresca, permitiendo que los comensales unten el queso utilizando trozos de pan de pita caliente. Esta elaboración resalta por la frescura de sus notas lácteas en perfecto equilibrio con el perfume balsámico que el zatar libera en el plato.
Tips: La elección del aceite de variedad arbequina es fundamental, ya que sus notas frutales de manzana respetan la finura del zatar seleccionado.
Costillar de Cordero Lechal Macerado al Perfume de Zatar y Miel de Brezo
El cordero lechal posee una carne tierna y jugosa que se beneficia de la potencia aromática del zatar para equilibrar sus grasas naturales. La miel de brezo aporta un dulzor denso que carameliza la superficie de la pieza en el horno, fijando las hierbas del zatar de forma impecable.
Ingredientes:
1 costillar de cordero lechal de 1.2kg de peso limpio
30ml de aceite de oliva virgen extra de variedad cornicabra
25g de zatar en polvo artesanal de Kondimenta
20g de miel de brezo artesana de la provincia de Ávila
2 dientes de ajo morado de las Pedroñeras machacados
Sal marina fina al gusto del cocinero
Realización: En un mortero de piedra, machacar los dientes de ajo morado junto con la sal marina fina hasta obtener una pasta lisa de cocina. Añadir el aceite de oliva virgen extra de variedad cornicabra, la miel de brezo de Ávila y el zatar de Kondimenta al fondo del mortero.
Mezclar todos los ingredientes con la maza del mortero de forma enérgica, buscando una emulsión untuosa donde el zatar esté perfectamente integrado con la miel. Pincelar el costillar de cordero lechal con esta marinada aromática de zatar, cubriendo la carne de forma homogénea por sus dos caras.
Dejar que el cordero repose en el frigorífico tapado durante dos horas para que los aceites esenciales del zatar penetren en las fibras cárnicas. Precalentar el horno de cocina a una temperatura constante de 160°C con la función de calor arriba y abajo activada en la cámara.
Disponer el costillar en una fuente de barro refractario e introducirlo en el horno, asando la carne con zatar durante cuarenta minutos de cocción. Regar la pieza con sus propios jugos del fondo de la fuente a mitad del tiempo, asegurando la hidratación de las hierbas del zatar.
Subir la potencia del horno a 190°C durante los últimos diez minutos para conseguir que la costra de zatar y miel quede crujiente y caramelizada. Retirar el costillar del horno, dejar que la carne repose cinco minutos sobre la tabla de corte antes de proceder a separar las chuletas.
Tips: El sumagre presente en este zatar corta la sensación grasa del cordero lechal, aportando una ligereza digestiva extraordinaria tras el almuerzo.
Supremas de Salmón Noruego a la Plancha con Costra Crujiente de Zatar
El salmón noruego es un pescado azul con un alto contenido en grasas cardiosaludables que encuentra en el zatar un aderezo de gran finura. Las semillas de sésamo del zatar forman una costra crujiente sobre la piel del pescado en la plancha, protegiendo los jugos internos de la pieza.
Ingredientes:
4 supremas de salmón noruego fresco de 180g cada una
15ml de aceite de oliva virgen extra de primera presión
20g de zatar en polvo artesanal de Kondimenta
El zumo de media lima fresca recién exprimida de cocina
Una pizca de sal marina fina para el punto del pescado
Realización: Sazonar las supremas de salmón noruego con la sal marina fina por la cara de la carne, manteniendo la piel limpia y seca de humedad. Disponer el zatar de Kondimenta en un plato llano, extendiendo las semillas para facilitar el rebozado técnico de las piezas de pescado azul.
Presionar la cara de la carne de cada suprema de salmón sobre el zatar, logrando que las hierbas y el sésamo queden adheridos de forma firme. Calentar una plancha de hierro fundido a fuego vivo con un hilo fino de aceite de oliva virgen extra para el sellado inicial.
Colocar el salmón en la plancha caliente con la cara del zatar hacia abajo, cocinando el pescado durante tres minutos de cocción controlada. Mantener el fuego medio para evitar que las hierbas del zatar se quemen, buscando que el sésamo adquiera un tono tostado y crujiente muy elegante.
Dar la vuelta a las supremas utilizando una espátula de cocina de pescado, cocinando por el lado de la piel durante otros tres minutos más de reloj. Retirar el salmón noruego de la plancha cuando la carne esté cocida en su exterior pero mantenga un corazón jugoso, rosado y tierno por dentro.
Emplatar las supremas de salmón con la costra de zatar hacia arriba, regando la superficie con unas gotas de zumo de lima fresca recién exprimida. Servir el pescado de inmediato, observando cómo la acidez de la lima activa las notas florales del zatar en el paladar del comensal.
Tips: El tostado del sésamo del zatar en la propia grasa del salmón potencia los aromas de frutos secos característicos de la cocina de Kondimenta.
Berenjenas Asadas al Horno con Salsa de Yogur, Granada y Lluvia de Zatar
Las berenjenas poseen una pulpa carnosa y esponjosa que absorbe de manera extraordinaria los condimentos complejos y los aceites finos de la cocina. El zatar aporta el contrapunto terroso y balsámico indispensable para equilibrar la dulzura de la hortaliza asada y la frescura de la granada.
Ingredientes:
2 berenjenas grandes maduras y firmes de huerta local
30ml de aceite de oliva virgen extra de variedad picual
100g de yogur natural sin azúcar de ganadería de la zona
50g de granos de granada fresca madura de temporada
15g de zatar en polvo artesanal de Kondimenta
Sal marina fina al gusto para rectificar el punto
Realización: Lavar las berenjenas con agua fría, secarlas con un paño limpio de algodón y cortarlas por la mitad de forma longitudinal con un cuchillo bien afilado. Realizar unos cortes profundos en forma de diamante en la pulpa de cada mitad de berenjena, evitando traspasar la piel exterior de la hortaliza.
Sazonar las berenjenas con la sal marina fina de cocina e introducir hilos de aceite de oliva virgen extra por las hendiduras de los cortes. Espolvorear la mitad del zatar de Kondimenta sobre las piezas, asegurando que el condimento penetre en el corazón de la pulpa vegetal limpia.
Precalentar el horno de la cocina a una temperatura de 190°C con la función de ventilador activada para favorecer el asado uniforme de las berenjenas. Disponer las mitades de berenjena con la pulpa hacia arriba sobre una bandeja con papel vegetal y hornear las piezas durante treinta y cinco minutos de reloj.
Retirar las berenjenas del horno cuando la pulpa esté tierna, blanda al tacto del tenedor y muestre una costra dorada por la acción del zatar. Disponer las piezas en una fuente de servicio y verter unas cucharadas de yogur natural sobre la superficie caliente de las berenjenas asadas.
Decorar el plato distribuyendo los granos de granada fresca y el resto del zatar de Kondimenta por encima del yogur de forma muy vistosa. Servir la preparación templada, permitiendo que los aromas del zatar y el frescor de la fruta unifiquen los matices sápidos de la hortaliza de huerta.
Tips: Este plato de berenjenas con zatar funciona como un entrante vegetal de gran finura estética, idóneo para menús de inspiración puramente mediterránea.
MARIDAJE, VALOR ARTESANAL, CONSERVACIÓN Y FICHA LEGAL
El maridaje de un condimento de la complejidad de este zatar exige comprender las interacciones entre los aceites de las hierbas y los vinos nobles de crianza. Al tratarse de una mezcla dotada de un perfil tostado, balsámico y provisto de una acidez frutal marcada, funciona como un conector de sabores excelente.
Los platos cocinados con este zatar encuentran a su compañero ideal en los vinos tintos jóvenes elaborados con la variedad garnacha de la sierra de Gredos. La fruta roja y el fondo mineral de estos vinos de la provincia de Ávila complementan la ligereza del zatar sin tapar su perfume de tomillo.
Asimismo, los vinos blancos de la variedad verdejo fermentados en barrica crean una alianza soberbia con el labneh y los pescados aderezados con este zatar. La untuosidad de la madera fina envuelve la frescura cítrica que el sumagre aporta al zatar, logrando un equilibrio sápido prolongado en la boca del comensal.
Para las carnes de cordero lechal y los panes horneados con zatar, la elección de un vino tinto con crianza en roble francés resulta del todo idónea. Los taninos maduros del vino estructuran el paladar frente a la grasa del asado, permitiendo apreciar la pureza del zatar en cada nuevo bocado sucesivo.
Al comparar este zatar de Kondimenta con las opciones de gran volumen que inundan los supermercados industriales, las diferencias de calidad resultan evidentes. El producto industrial suele sufrir moliendas agresivas que rompen las hojas e inician la evaporación de los aceites esenciales más valiosos del zatar.
La producción masiva ofrece un polvo apagado de color parduzco e insípido que aporta notas rústicas de paja vieja a las preparaciones culinarias de la casa. Por el contrario, la selección artesanal garantiza hojas desmenuzadas que retienen su color verde oliva original y sus aceites volátiles hasta el crujido.
El valor social del cultivo tradicional de los ingredientes del zatar es indiscutible, funcionando como un eje de sostenibilidad para las economías rurales de origen. Cada lote envasado de forma tradicional representa el mantenimiento de un saber botánico que respeta los ciclos de maduración de la mata en el campo.
Optar por este zatar frente a los saborizantes sintéticos artificiales constituye un acto de responsabilidad de cara a la defensa del patrimonio agrario global. Es un apoyo explícito a los productores que miman el suelo y rechazan las recolecciones mecánicas agresivas que dañan la planta aromática en la plantación.
Para asegurar la perfecta conservación de este zatar en el hogar, es imprescindible mantener el envase alejado de los focos de calor directo de los fuegos. Las temperaturas elevadas de las kitchens aceleran la volatilización del timol del zatar, restando vida útil y potencia sápida al condimento premium de la marca.
Se aconseja guardar el frasco de zatar en una alacena oscura, manteniéndolo siempre a salvo de los vapores directos que desprenden las ollas en ebullición. Al sazonar, se recomienda frotar el zatar entre los dedos limpios en el último instante antes de la presentación final del plato para activar sus aromas.
La compra de este formato de sesenta y tres gramos de zatar en El Colmado de Soraya es la confirmación de una apuesta clara por la excelencia alimentaria. No ofrecemos un condimento genérico de gran volumen vacío, sino una herramienta de alta cocina destinada a quienes disfrutan cocinando con criterio real.
Bloque de Información Legal de Obligado Cumplimiento
Denominación del producto: Mezcla tradicional de hierbas y semillas estilo zatar de categoría superior.
Ingredientes del condimento: Hojas deshidratadas de tomillo silvestre, semillas de sésamo tostadas y sumagre molido (100% de origen natural libre de aditivos).
Alérgenos alimentarios: Contiene semillas de sésamo. Producto libre de gluten, lactosa, componentes de soja o trazas de frutos de cáscara industriales.
Peso neto del producto: 63g de condimento aromático envasado en tarro de vidrio premium para preservar sus aceites esenciales.
Condiciones de conservación antes de abrir: Mantener en su envase de vidrio cerrado herméticamente, en un lugar fresco, seco y oscuro de la despensa.
Condiciones de conservación después de abrir: Asegurar el cierre del tapón roscado tras cada uso para evitar la entrada de humedad ambiental en la mezcla.
Origen geográfico de la especia: Jordania (Cosecha artesanal seleccionada procedente de cultivos tradicionales que respetan el entorno botánico originario).
Empresa elaboradora y comercializadora: Kondimenta S.L., firma de alimentación selecta con Registro Sanitario de Alimentos vigente en la Unión Europea.
Lote y fecha de consumo preferente: Los datos de identificación del lote de zatar aparecen impresos de forma clara en la etiqueta del reverso del tarro de vidrio.
Modo de empleo recomendado en cocina: Apto para el consumo humano general. Se aconseja utilizar el zatar de forma directa o mezclado con aceite de oliva virgen extra.




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