Chocolate con canela 70% Apisierra 115g: El refinamiento del cacao artesanal de Cazorla
HISTORIA, CONTEXTO Y PRODUCTO
El chocolate es uno de los alimentos más fascinantes de la historia culinaria universal, un elemento que ha transitado desde los rituales sagrados precolombinos hasta las mesas más exclusivas de la restauración contemporánea. Las civilizaciones mayas y aztecas consideraban los granos de cacao como un regalo divino de los dioses, bautizándolo como Theobroma, cuyo significado literal es «alimento de los dioses».
En aquellos tiempos antiguos, el cacao no se consumía en tabletas sólidas como las actuales, sino en forma de una bebida amarga, densa, espumosa y vigorizante que se mezclaba con agua purificada, harinas de maíz y diversas especias locales. Los guerreros y la aristocracia de aquellas sociedades indígenas utilizaban esta pócima energética para infundir valor antes de las batallas y como un elemento central en ceremonias nupciales de gran mística.
La llegada de los colonizadores españoles en el siglo dieciséis marcó el inicio de una transformación absoluta para este maravilloso condimento mineral, introduciéndolo de forma paulatina en las cortes europeas de la época. Los cocineros reales descubrieron que la intensidad amarga natural del cacao se equilibraba de manera magistral al añadir azúcares nobles procedentes de las plantaciones de caña de las Antillas.
Fue precisamente en la península ibérica donde se fraguó una de las combinaciones más icónicas de la repostería fina tradicional: la unión indisoluble del cacao con la canela de Ceylán. Los maestros chocolateros de los siglos diecisiete y dieciocho perfeccionaron este aderezo aromático, creando una tableta rústica molida a mano en piedras calientes que conquistó los salones de la alta aristocracia de Madrid y Versalles.
La firma Apisierra, establecida firmemente en la hermosa localidad de Pozo Alcón, Jaén, ha sabido recoger este valioso legado histórico para adaptarlo a los exigentes estándares gourmet del siglo veintiuno. La marca, enclavada en las faldas del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, fundamenta su filosofía comercial en el respeto absoluto al origen y en el empleo de ingredientes biológicos limpios.
El maestro artesano chocolatero Manuel López capitanea este obrador familiar jiennense, aplicando técnicas de conchado controlado y templado riguroso que huyen por completo de las prisas de las grandes líneas de distribución industrial masiva de masas. La empresa inició su andadura cosechando miel pura de montaña de la sierra, un conocimiento biológico que posteriormente trasladaron a la confitería fina y al diseño de tabletas de autor.
El desarrollo del sabor de este chocolate con canela se sustenta en una cuidadosa selección de habas de cacao de primera calidad, tostadas de forma pausada para preservar los antioxidantes esenciales y polifenoles. La marca utiliza un porcentaje de cacao puro del setenta por ciento para estructurar el bloque sólido de la tableta, garantizando una permanencia gustativa profunda que no resulta excesivamente amarga ni satura el paladar.
La canela incorporada en el proceso de conchado no es un aromatizante químico sintético plano, sino corteza real seleccionada de la especiería clásica, molida de forma milimétrica en el propio taller artesanal. Esta decisión técnica permite que los aceites esenciales volátiles de la especia queden atrapados de manera homogénea en la red cristalina de la manteca de cacao pura durante las horas de reposo controlado.
Explicar este producto desde un enfoque estrictamente gourmet exige entender la tableta como un catalizador organoléptico poroso de alta fidelidad, alejado de los ultraprocesados planos clónicos de bajo coste. Apisierra elabora este chocolate de forma limpia, prescindiendo de grasas vegetales hidrogenadas sustitutivas como el aceite de palma o el girasol modificado, empleando únicamente manteca de cacao noble como base grasa de ligazón.
El contexto cultural de este preparado biológico se vincula de manera directa con las nuevas corrientes de la gastronomía consciente, el slow food internacional y el aprecio por las producciones rurales de cercanía. Adquirir una barra de ciento quince gramos de Apisierra es un acto de apoyo al porvenir de las comarcas del sur de España, disfrutando de un lujo alimentario impecable en su concepción técnica y ética.
La regularidad y la finura de texturas aéreas que exhibe este dulce tradicional de Pozo Alcón confirman que la sencillez de los ingredientes puros es la base indispensable de la excelencia en la mesa. Cada lote es sometido a un control de calidad organoléptico manual antes de salir al mercado selecto, asegurando una experiencia gastronómica que reconforta el cuerpo y dota de alma a las alacenas privadas más distinguidas.
ANÁLISIS SENSORIAL Y EXPERIENCIA
El examen organoléptico de este chocolate con canela 70% Apisierra 115g ofrece un recorrido de sensaciones táctiles, visuales y olfativas verdaderamente deslumbrante para los catadores especializados en la confitería gourmet. En la fase visual, la tableta compacta impresiona de forma inmediata por su color caoba profundo y oscuro, dotado de un brillo satinado impecable que denota un templado quirúrgico en fábrica.
La superficie del bloque dulce se presenta completamente limpia, tersa, regular y libre de imperfecciones físicas o de esas molestas vetas blanquecinas que delatan un almacenamiento térmico deficiente en los almacenes. Al mover la barra bajo la luz de la estancia, los reflejos dorados y traslúcidos del cacao noble actúan como un espejo satinado que realza la morfología geométrica del corte artesanal del obrador.
Al partir una porción manual de este chocolate, el producto emite un chasquido seco, firme, limpio y rotundo, una característica física inequívoca que atestigua la calidad del setenta por ciento de cacao puro empleado. En la fase olfativa, la potencia del aroma de esta especialidad de Jaén es inmediata, inundando las fosas nasales con una primera oleada cálida, densa, envolvente y profundamente balsámica de gran fijeza.
Los descriptores iniciales evocan con nitidez el cacao tostado en calderos abiertos, seguidos de manera hermosa por los efluvios amaderados y dulces de la corteza de canela real recién molida. No existen en esta mezcla fragancias sintéticas agresivas de imitación ni los olores pesados de los conservantes químicos artificiales; el perfume evoluciona con la aireación, desvelando recuerdos secundarios a miel de flores de colina y resina fina.
Cuando el comensal gourmet deposita una porción de este chocolate sobre la lengua, la experiencia táctil inicial está de finada por una sedosidad absoluta, fluida y sumamente confortable para las mucosas. La masa sólida cede paso de forma progresiva ante el calor corporal de la cavidad bucal, fundiéndose de manera gradual sin dejar películas cerosas pesadas ni películas grasas desagradables en el cielo de la boca.
La textura del chocolate es porosa, ligera y de una finura extrema que denota un conchado prolongado en rodillos tradicionales, impidiendo cualquier rastro de texturas granulosas o harinosas molestas. La fragmentación del mineral dulce libera oleadas de salinidad mínima de salinas tradicionales de la sierra, humectando el mapa papilar de forma homogénea y estimulando la salivación de manera muy placentera durante la cata.
El sabor de este chocolate de Apisierra impacta en primer término con un amargor noble y medido, que sirve de conductor perfecto para la eclosión de las notas especiadas de la canela. La especia libera sus aceites esenciales de forma vertical, aportando un picor dulce, sutil, refrescante y muy elegante que equilibra de manera magistral los taninos naturales del cacao puro. Surgen notas secundarias de frutos secos tostados y madera dulce.
La persistencia gustativa que deja este chocolate con canela en la garganta tras la deglución completa es notablemente prolongada, manteniendo un recuerdo limpio a charcutería dulce tradicional durante minutos. El producto engancha de manera irremediable al público sibarita porque proporciona una bidimensionalidad de sabores nítidos que las marcas industriales comerciales comunes de la gran distribución alimentaria masiva no poseen.
Las opciones comerciales baratas de supermercado suelen presentarse planas, duras o excesivamente azucaradas debido al empleo de jarabes de glucosa industriales de bajo coste de fábrica de masas. En contraposición, la propuesta del maestro Manuel López mantiene una arquitectura de sabores cambiante, limpia y de gran sofisticación técnica que ennoblece las sobremesas familiares cotidianas en el comedor de la vivienda habitual.
Los escenarios ideales para el disfrute consciente de este chocolate premium se vinculan de manera íntima con la pausa, el sosiego de las meriendas y el mantel largo. Imaginemos un atardecer de otoño en un salón bien iluminado por el fuego de la chimenea de leña, disponiendo la tableta de Apisierra al centro de la mesa rústica de loza blanca. Las porciones se desenvuelven con calma para acompañar tazas de porcelana fina de café.
En este ambiente de descanso familiar, el aroma de este chocolate actúa como el gran dinamizador del espacio, propiciando una conversación fluida entre los comensales sibaritas. Otro escenario narrativo sublime para saborear esta tableta se sitúa en la intimidad de las noches de invierno, compartiendo el dulce con copas finas de vino tinto de guarda o licores destilados envejecidos en barricas viejas de roble noble.
La psicología detrás del consumo regular de este chocolate de Pozo Alcón conecta directamente con el deseo humano de explorar nuevos horizontes culinarios saludables y éticos. Saber que se está disfrutando de un alimento libre de alérgenos comunes aporta una profunda tranquilidad intelectual al anfitrión de la velada gastronómica. El producto se transforma en un manifiesto de buen gusto que dota de alma a las alacenas más exclusivas.
USOS, APLICACIONES Y RECETAS
La versatilidad culinaria que demuestra el chocolate con canela 70% Apisierra 115g en el ámbito de la repostería contemporánea de alta ejecución permite explorar diferentes aplicaciones gastronómicas. Su riqueza en manteca de cacao noble y su fondo de canela real concentrado funcionan como un sazonador extraordinario capaz de enriquecer salsas tradicionales, ligar emulsiones calientes o aportar un toque elegante a los platos de autor.
Reducción cremosa de campaña con chocolate de Apisierra para solomillo de cerdo ibérico
Esta receta salada de alta cocina aprovecha los azúcares naturales y los polifenoles de este chocolate artesanal para crear una salsa untuosa de brillo espejo espectacular. El calor controlado de la cazuela concentra los aromas a madera dulce del cacao, logrando un equilibrio asombroso con las grasas del cerdo ibérico de dehesa.
Ingredientes
Cuarenta gramos de chocolate con canela 70% Apisierra troceado de forma regular con la ayuda de un cuchillo de cocina.
Cuatro medallones de solomillo de cerdo ibérico limpios de grasas de doscientos gramos cada uno de ellos en el plato de presentación.
Cincuenta mililitros de caldo de carne concentrado reducido de huesos de jamón ibérico curado de forma tradicional en la sierra.
Una cebolla chalota mediana picada en brunoise de forma milimétrica sobre la tabla de madera limpia de la cocina de casa.
Veinte mililitros de aceite de oliva virgen extra de la variedad aceituna picual de Jaén de aroma maduro local de molino tradicional.
Realización
Para dar inicio a esta de finada receta cárnica, calentamos el aceite de oliva virgen extra picual en una sartén amplia de fondo grueso a fuego vivo de la cocina.
Introducemos los medallones de solomillo de cerdo ibérico sazonados, sellando las fibras musculares de la carne noble durante apenas dos minutos por cada una de sus superficies.
Buscamos lograr una costra dorada exterior hermosa que retenga los jugos de la dehesa, retirando la carne para reservarla en un plato caliente tapado de la cocina.
En la misma grasa resultante de la sartén, pochamos la cebolla chalota picada de forma pausada durante quince minutos consecutivos hasta que esté completamente blanda.
Vertemos el caldo de carne concentrado desglasando los jugos azucarados adheridos al fondo metálico, bajando la intensidad del fuego al nivel mínimo controlado de la cocina.
Incorporamos los cuarenta gramos de chocolate con canela de golpe en el líquido caliente, removiendo con una cuchara de madera de cocina de forma constante.
Batimos la mezcla con unas varillas de mano de forma enérgica, logrando una emulsión de estructura homogénea, lisa, de un color caoba brillante y perfume forestal.
Devolvemos los medallones de solomillo a la salsa cremosa de este chocolate artesanal durante el último minuto para napar la carne de forma homogénea.
Servimos los medallones bien calientes en platos de porcelana blanca, decorando el contorno perimetral con unas ramitas de tomillo fresco silvestre del campo andaluz.
Tips
Es de vital importancia incorporar el chocolate de Apisierra una vez que hayamos bajado el fuego de la cocina, evitando de este modo que las temperaturas excesivas quemen las especias de canela.
Volcán de chocolate amargo con corazón fundido de canela de Ceylán y cacao noble
Este postre horneado ofrece un juego de texturas e intensidades delicioso para los invitados, combinando el amargor del cacao puro de este chocolate con el perfume balsámico de la especia. El calor de la solera derrite la pieza introducida en el núcleo de la masa, provocando una eclosión líquida memorable en el plato.
Ingredientes
Sesenta gramos de chocolate con canela 70% Apisierra troceado para la farsa del núcleo fundido de la masa dulce de confitería.
Cien gramos de chocolate negro adicional para repostería con un alto porcentaje de manteca de cacao puro molido en el obrador artesanal.
Cien gramos de mantequilla artesanal sin sal cortada en dados pequeños regulares del bloque de la nevera de la cocina de casa.
Dos huevos frescos de gallinas camperas mantenidas a temperatura ambiente estable de la estancia de la cocina de casa de campo.
Cincuenta gramos de harina de trigo blanca seleccionada de molino regional tierno sin aditivos químicos artificiales de fábrica de masas clónicas.
Realización
Precalentamos el horno doméstico a una temperatura de doscientos grados Celsius con la función de calor arriba y abajo activada de forma simétrica.
Derretimos el chocolate negro artesanal junto con la mantequilla sin sal al baño María en un bol de porcelana amplio de la cocina de casa.
En otro cuenco de cristal batimos los huevos frescos utilizando unas varillas eléctricas hasta lograr una consistencia espumosa de gran volumen físico en la mesa.
Incorporamos los líquidos del chocolate fundido al bol de los huevos batidos, realizando movimientos envolventes suaves con una espátula de silicona noble de cocina.
Añadimos la harina de trigo blanca tamizada poco a poco, mezclando la pasta hasta obtener una estructura de masa homogénea lisa y libre de grumos.
Engrasamos cuatro moldes individuales de aluminio con mantequilla y espolvoreamos un poco de polvo de cacao fino por las paredes metálicas limpias de la cocina.
Vertemos la masa de chocolate hasta la mitad de los moldes, colocando un trozo de este chocolate con canela de Apisierra en el centro muscular.
Cubrimos las piezas con el resto de la masa de chocolate negro, introduciendo la bandeja en la solera del horno de cocina de casa.
Horneamos los volcanes durante exactamente diez minutos seguidos, vigilando que los bordes cuajen manteniendo el núcleo interior tierno de este chocolate líquido.
Tips
Sirva el volcán inmediatamente fuera del horno doméstico para asegurar que el centro de este chocolate artesanal fluya de forma correcta al corte del tenedor del comensal.
Bizcocho esponjoso de limón ecológico con cobertura fina de chocolate de Apisierra
La repostería tradicional encuentra en esta receta horneada la plasmación perfecta del equilibrio frutal, uniendo la acidez del cítrico de la huerta con la suntuosidad de este chocolate. El glaseado final aporta un color caoba espectacular y una fragancia balsámica duradera a las porciones del pastel dominical.
Ingredientes
Cincuenta gramos de chocolate con canela 70% Apisierra destinados a la elaboración de la cobertura brillante del glaseado final del pastel.
Doscientos gramos de harina de trigo blanca seleccionada de molino regional tierno sin aditivos artificiales de blanqueamiento químico de fábrica de masas.
Ciento cuarenta gramos de azúcar de caña integral fina procedente de cultivos ecológicos certificados biológicos de la comarca andaluz de Jaén.
Tres huevos frescos de gallinas camperas mantenidas a temperatura ambiente estable de la estancia de la cocina de casa de campo de temporada.
Cincuenta mililitros de aceite de girasol de primera presión en frío para no tapar los aromas de este chocolate artesano de montaña.
La ralladura fina completa de un limón ecológico fresco maduro sin tratamientos químicos sintéticos de conservación postcosecha de almacén industrial.
Realización
Precalentamos el horno doméstico a una temperatura de ciento ochenta grados Celsius con la función de calor arriba y abajo activada de forma simétrica.
En un bol de porcelana amplio mezclamos los huevos frescos junto con el azúcar de caña integral utilizando unas varillas eléctricas de la cocina de casa.
Batimos la mezcla a velocidad alta hasta lograr una consistencia espumosa blanquecina que doble su volumen físico original en el bol de cristal ancho.
Añadimos el aceite de girasol refinado y la ralladura fina del limón ecológico fresco, batiendo la preparación a velocidad mínima de forma pausada y limpia.
Incorporamos la harina de trigo blanca tamizada poco a poco utilizando un colador de malla fina, realizando movimientos envolventes con una espátula de silicona.
Volcamos la masa dulce de forma homogénea en un molde alargado de aluminio engrasado, horneando el bizcocho durante exactamente treinta y cinco minutos seguidos.
Derretimos los cincuenta gramos de este chocolate de Apisierra al baño María y extendemos el glaseado caliente sobre la corteza del bizcocho ya templado.
Tips
No abra la puerta metálica del horno doméstico durante los primeros veinticinco minutos de cocción para evitar que la miga porosa de este chocolate colapse por el aire.
Trufas artesanales de chocolate blanco ligadas con lluvia porosa de cacao y canela serrana
Este bocado de alta confitería gourmet combina la densidad grasa de los lácteos con la finura aromática y porosa de este chocolate con canela del obrador de Jaén. Es una receta de una presentación impecable y una elegancia visual incuestionable, ideal para cerrar menús festivos de gala con distinción técnica.
Ingredientes
Treinta gramos de chocolate con canela 70% Apisierra rallado finamente para el rebozado exterior crujiente de las trufas finas de la confitería.
Doscientos gramos de chocolate blanco para repostería de alta calidad con un elevado porcentaje de manteca de cacao puro de obrador tradicional regional.
Sesenta mililitros de crema de leche fresca líquida con un treinta y cinco por ciento de materia grasa láctea de la nevera de la cocina.
Quince gramos de mantequilla artesanal sin sal a punto de pomada maleable a temperatura ambiente de la cocina de casa de campo de la sierra.
Diez gramos de este chocolate artesano rallado adicional para integrarlo directamente en el corazón de la masa de la ganache dulce del cuenco.
Realización
Calentamos la crema de leche fresca líquida en un cazo de acero inoxidable a fuego medio hasta que alcance el punto de ebullición viva de forma lenta.
Vertemos la nata hirviendo de forma inmediata sobre el chocolate blanco troceado en un bol de porcelana amplio de la cocina de casa de campo limpia.
Removemos la mezcla con una espátula de silicona noble realizando movimientos circulares continuos de dentro hacia fuera hasta lograr una ganache lisa y elástica.
Incorporamos la mantequilla artesanal a punto de pomada y los diez gramos de este chocolate de Apisierra rallado al bol de porcelana de la mesa.
Batimos la crema manualmente para distribuir los descriptores aromáticos de la canela por toda la emulsión dulce, tapando el bol con papel film transparente.
Introducemos la preparación en el frigorífico doméstico durante un mínimo de cuatro horas seguidas para que la masa láctea adquiera firmeza elástica compacta.
Tomamos pequeñas porciones de la ganache compacta utilizando una cucharilla de postre limpia, dando forma esférica a las trufas con las palmas de las manos.
Hacemos rodar las esferas sobre el plato donde hemos dispuesto los treinta gramos de este chocolate con canela rallado para el rebozado final poroso.
Tips
Si nota que la masa de chocolate blanco se ablanda en exceso durante el boleado manual artesanal, puede humedecerse los dedos con agua helada de la cocina.
Peras de San Juan escalfadas de forma lenta en almíbar atlántico de chocolate artesano y especias
Esta receta tradicional de postre de cuchara explora las virtudes de la cocción lenta de las frutas raíces utilizando este chocolate de Apisierra como base de ligazón. La pulpa se ablanda de forma progresiva, absorbiendo el color caoba y las notas de canela real en una combinación suntuosa.
Ingredientes
Cincuenta gramos de chocolate con canela 70% Apisierra troceado para la elaboración del almíbar espeso del glaseado brillante de la fruta de huerta.
Ocho peras de San Juan pequeñas, enteras, peladas de forma limpia manteniendo su rabo exterior protector del vegetal de la huerta tradicional regional.
Cincuenta gramos de azúcar moreno de caña integral fina procedente de cultivos ecológicos certificados libres de pesticidas sintéticos químicos industriales de fábrica.
Una rama de canela de Ceylán de aroma dulce balsámico profundo de la especiería clásica tradicional de la despensa de confianza de la cocina de casa.
La piel completa de un limón ecológico fresco maduro limpia y sin la parte blanca interna amarga que desvirtuaría este chocolate de autor de Jaén.
Realización
Colocamos el azúcar moreno de caña integral, la rama de canela de Ceylán y la piel de limón limpia en un cazo de acero de fondo grueso de cocina.
Vertemos trescientos mililitros de agua purificada caliente en el cazo, llevando la mezcla a ebullición suave a fuego medio de la cocina de la vivienda.
Incorporamos los cincuenta gramos de este chocolate con canela de Apisierra, removiendo con una cuchara de madera de forma constante de forma circular y lenta.
Buscamos que los componentes del cacao se disuelvan por completo en los líquidos, formando un almíbar lácteo de estructura homogénea y de perfume frutal espectacular.
Introducemos las peras de San Juan peladas en el cazo de forma vertical, bajando la intensidad del fuego al nivel mínimo controlado de los fogones domésticos.
Cocinamos la fruta de forma pausada durante veinticinco minutos seguidos con el cazo destapado, permitiendo que la pulpa porosa absorba este chocolate de montaña.
Retiramos las peras del cazo con la ayuda de una espumadera de cocina, reservándolas en una fuente de loza blanca limpia de casa de forma estética y regular.
Continuamos reduciendo el líquido de este chocolate artesanal a fuego medio durante otros diez minutos alternos hasta lograr un jarabe denso brillante y meloso.
Tips
No enfríe este postre fino en el frigorífico doméstico de forma acelerada, ya que las bajas temperaturas apagarían las sutiles notas aromáticas de este chocolate de autor.
MARIDAJE, VALOR, COMPRA Y BLOQUE LEGAL
El maridaje de este chocolate con canela 70% Apisierra 115g es un ejercicio de alta sumillería que invita a descubrir sinergias líquidas secretas excepcionales entre el cacao de autor y los grandes caldos mundiales. Al tratarse de una tableta dotada de una notable presencia de taninos maduros y una fragancia especiada integrada de forma natural en el obrador, su combinación debe buscar bebidas que aporten calidez estructural. Este chocolate artesano combina de manera celestial con los vinos tintos de larga crianza elaborados con la variedad de uva garnacha de viñas viejas o monastrell de la cuenca mediterránea.
Los taninos amables y las notas de frutas negras maduras de estos vinos secos se integran de manera hermosa con el setenta por ciento de cacao de este chocolate, refrescando las papilas gustativas de forma inmediata. Por otro lado, los maridajes más sofisticados de este chocolate con canela se logran cuando nos adentramos en el universo de los vinos de licor generosos tradicionales, como los Pedro Ximénez andaluces de larga crianza oxidativa en soleras. Los azúcares pasificados de estos vinos se alinean con las notas de la especia de este chocolate de Apisierra, ensalzando la carnosidad de la masa en boca.
Incluso los cafés de especialidad de tueste medio e infusión mineral limpia ofrecen un maridaje por afinidad aromática verdaderamente sublime con el perfil poroso de este chocolate artesano de Pozo Alcón. La acidez cítrica del café de la taza limpia las mucosas de forma homogénea, preparando la boca para repetir la degustación de este chocolate de Jaén con plena frescura. Al realizar una comparativa rigurosa entre este chocolate tradicional de la familia López y las tabletas industriales de gran consumo que inundan el mercado masivo, las diferencias cualitativas son abismales en los lineales.
Las marcas comerciales baratas de chocolate de supermercado suelen recurrir al empleo de grasas vegetales hidrogenadas de palma de bajo coste, azúcares refinados añadidos y aromatizantes químicos sintéticos planos de fábrica. Esas preparaciones masivas de bajo precio presentan perfiles gustativos completamente planos, viscosidades excesivas desagradables y una alarmante ausencia de materias primas reales procesadas de forma manual en campaña. En contraposición, el artículo de la firma Apisierra destaca por su honestidad radical, resultado del uso exclusivo de ingredientes puros libres de aditivos en la formulación.
El valor gastronómico de este formato de ciento quince gramos reside en su consideración como un objeto cultural vivo que preserva las técnicas del conchado pausado en rodillos tradicionales de piedra. Comprar este chocolate con canela en nuestra plataforma online gourmet especializada es una garantía real de autenticidad culinaria del campo, asegurando que cada bloque encierra conocimiento acumulado. Como consejos reales de uso en el entorno del hogar, es de obligado cumplimiento advertir que las tabletas de chocolate artesano son sumamente sensibles a las oscilaciones térmicas extremas.
Por este motivo, se recomienda almacenar el chocolate en una alacena fresca, seca, limpia y completamente apartada de las fuentes de luz solar directa o de los fogones de la cocina de la vivienda familiar. Una vez abierto el envase protector flexible, mantener el chocolate restante envuelto de forma hermética en papel de aluminio y consumir preferentemente en un plazo máximo de treinta días enteros. Esta operación manual mecánica impedirá la entrada de oxígeno molecular, resguardando la frescura de los aceites esenciales de este chocolate por semanas en perfectas condiciones.
El enfoque de venta implícito de esta gama de chocolate de Apisierra apela de forma directa a los consumidores informados que priorizan el bienestar de su organismo y exigen la máxima pureza biológica en la mesa. Ofrecer este chocolate con canela en nuestro catálogo especializado de alimentación consciente es una declaración de principios estéticos, una forma de asegurar a nuestros clientes el acceso a una delicatessen. La adquisición de esta tableta representa una opción inteligente para experimentar el auténtico lujo de las tradiciones culinarias de la Sierra de Cazorla de forma honesta.
⚖️ BLOQUE LEGAL DE INFORMACIÓN OBLIGATORIA
Denominación del producto: Chocolate Artesano con Canela Real de Ceylán Apisierra Especialidad de Autor del Parque Natural de Cazorla.
Ingredientes: Pasta de cacao pura de primera calidad, azúcar noble de caña refinada, manteca de cacao natural purificada, canela real de Ceylán molida en corteza fina (uno por ciento de la masa neta total de la receta), emulgente natural de origen vegetal: lecitina de soja de cultivo biológico orgánico certificado libre de modificaciones genéticas y aroma natural de vainilla tradicional de Madagascar. Cacao mínimo setenta por ciento en el bloque de confitería fina.
Alérgenos: Contiene de forma directa lecitina de soja como emulgente natural e ingrediente de ligazón estructural intrínseco de la receta del obrador de Jaén. Producto cien por cien libre de gluten y de derivados lácteos o lactosa de forma certificada de fábrica en las líneas de Pozo Alcón. Puede contener trazas sutiles de frutos de cáscara (almendras o nueces) por contaminación cruzada en las líneas de molienda artesanal de origen. Apto para dietas vegetarianas y veganas estrictas que busquen grasas vegetales nobles limpias del campo regional.
Peso: Peso neto nominal total garantizado en fábrica de ciento quince gramos (115g) de dulce sólido presentados en tableta rectangular compacta dentro de su envase protector flexible de seguridad de la marca familiar artesana.
Conservación: Almacenar el envase de la tableta a temperatura ambiente estable en un lugar seco, limpio, fresco, oscuro y completamente libre de humedad ambiental o de olores fuertes perimetrales de la estancia de la alacena mientras permanezca cerrado en la despensa familiar habitual de la vivienda. Una vez procedamos a la apertura del blíster flexible protector de la casa de autor, mantener el chocolate restante guardado en un envoltorio hermético de aluminio y consumir en un plazo máximo de treinta días enteros.
Origen: Cosechado, elaborado, conchado, seleccionado, empaquetado y envasado de forma tradicional artesanal en España, utilizando materias primas seleccionadas de temporada por la firma de prestigio Apisierra en la provincia de Jaén (Andalucía).
Empresa elaboradora: Apisierra S.L., Calle Carretera de la Bolera S/N, 23485 Pozo Alcón, Jaén, Andalucía, España. Distribución nacional autorizada de la marca artesana de confitería fina andaluza tradicional de alta gama culinaria de la región de origen.
Lote y consumo preferente: El código alfanumérico identificador del lote de fabricación y la fecha de duración mínima recomendada se encuentran impresos de forma clara e indeleble mediante inyección de tinta láser en la parte trasera o en el lateral del termosellado del envase flexible protector de la tableta de la casa de autor. Por su estabilidad natural deshidratada con azúcares nobles, posee una vida útil de veinticuatro meses desde origen.
Modo de consumo: Producto alimenticio listo para su consumo directo por vía oral en crudo, fraccionado de forma elegante en porciones simétricas regulares como bocado de sobremesa, acompañamiento de cafés de especialidad o tés negros hirviendo, o como ingrediente graso dulce estructurado en recetas calientes de la alta cocina contemporánea y repostería salada creativa oriental. Se aconseja consumir a temperatura ambiente templada para apreciar la fluidez correcta de las grasas vegetales nobles de la manteca de cacao pura tradicional de la región de origen.




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