HISTORIA, CONTEXTO Y PRODUCTO
Chocolate con Miel 115g Apisierra es el resultado de una convergencia magistral entre dos de los tesoros más antiguos de la despensa mediterránea. Para entender la magnitud de esta tableta, es imprescindible viajar mentalmente a Pozo Alcón, en el corazón del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, donde la familia detrás de Apisierra ha perfeccionado un arte que une la apicultura con la chocolatería fina. El Chocolate no es aquí un producto industrial, sino un lienzo donde se plasma la biodiversidad de una de las reservas naturales más importantes de Europa, utilizando técnicas que respetan el tiempo y la materia prima por encima de la rentabilidad masiva.
La historia del Chocolate ha estado vinculada a la miel desde antes de la llegada del azúcar refinado a las mesas europeas. En las civilizaciones mesoamericanas, el cacao se consumía con especias y endulzantes naturales, y esa esencia es la que Apisierra ha querido recuperar en su obrador artesano. Este Chocolate no busca imitar a la industria, sino que se posiciona como una vuelta al origen, donde la miel no es un saborizante químico, sino un ingrediente estructural que aporta una humedad y un brillo únicos a la pasta de cacao. El Chocolate se convierte así en un vehículo para transmitir la esencia de las flores silvestres de la Sierra de Cazorla.
El contexto cultural de este Chocolate está profundamente arraigado en la tradición jiennense, donde el aprovechamiento de los recursos naturales ha sido históricamente una cuestión de supervivencia y orgullo. La marca Apisierra nació como un proyecto apícola, recolectando mieles de una pureza extrema, y fue esa misma búsqueda de la excelencia la que les llevó a experimentar con el Chocolate. El resultado es una pieza de gastronomía técnica que rinde homenaje a la soberanía alimentaria del mundo rural, demostrando que desde un pequeño pueblo de Jaén se puede liderar el sector del dulce artesano con una propuesta coherente y honesta.
El desarrollo del sabor de este Chocolate con miel se basa en un equilibrio químico sumamente delicado. La miel, al ser un ingrediente vivo y con un alto contenido en fructosa y glucosa naturales, interactúa con la manteca de cacao de una forma distinta al azúcar cristalizado. En este Chocolate, la miel aporta una suavidad que redondea el amargor del cacao puro, creando una sinergia donde las notas florales del néctar potencian los matices frutales del grano de cacao. Es un proceso de conchado lento, donde la temperatura se controla meticulosamente para que el Chocolate no pierda las propiedades enzimáticas de la miel.
La información real de la marca nos confirma que Apisierra utiliza mieles de sus propias colmenas para la elaboración de este Chocolate. Esto garantiza una trazabilidad que muy pocas marcas en el mundo pueden ofrecer, ya que el control del producto empieza en la flor y termina en la tableta. Este Chocolate de 115 gramos no contiene gluten ni aditivos artificiales, lo que refuerza su enfoque hacia un consumidor que busca salud y placer en un mismo bocado. La filosofía de «El Colmado de Soraya» encaja perfectamente con este producto, ya que aquí no se vende volumen, sino asesoramiento experto sobre joyas gastronómicas reales.
Explicar este Chocolate desde un enfoque gourmet implica detenerse en su arquitectura sensorial. No estamos ante un chocolate con leche común, sino ante un chocolate negro de alta graduación que ha sido dulcificado con inteligencia por la miel de milflores. El Chocolate presenta una estructura molecular que le otorga una fundencia superior, ya que los azúcares de la miel tienen un punto de fusión diferente, permitiendo que el sabor se expanda por el paladar de manera más pausada. Es un Chocolate diseñado para ser degustado, para ser fragmentado en pequeñas onzas que actúen como un micro-viaje sensorial a las montañas andaluzas.
La marca ha sabido ganarse un hueco en los lineales de las tiendas más exclusivas gracias a que su Chocolate es percibido como un alimento noble. En un mercado saturado de grasas vegetales y aromas de vainillina, el Chocolate con miel de Apisierra destaca por su lista de ingredientes corta y comprensible. Esta transparencia es lo que genera confianza en el cliente de perfil experto, aquel que lee las etiquetas y busca productos que aporten antioxidantes, minerales y energía limpia. El Chocolate es, en este caso, un suplemento de bienestar que dignifica el momento del postre o la merienda.
El Chocolate de Apisierra también tiene un componente de sostenibilidad social muy potente. Al producirse en Pozo Alcón, ayuda a fijar población en el territorio y mantiene vivos oficios tradicionales que están en peligro de extinción. El Chocolate es el motor económico de familias que aman su tierra, y ese cariño se traslada inevitablemente a la calidad del producto final. Cada tableta de 115 gramos es el resultado de días de trabajo, desde el cuidado de las abejas hasta el empaquetado manual, asegurando que cada cliente reciba una pieza única de artesanía alimentaria.
Desde la perspectiva de la alta cocina, este Chocolate con miel es valorado por su versatilidad. No es un ingrediente plano; tiene picos de sabor que cambian según la temporada de recolección de la miel. El Chocolate puede tener notas más intensas a romero en primavera o a encina en otoño, lo que lo convierte en un producto dinámico y emocionante. Esta variabilidad natural es lo que los paladares más exigentes buscan: la imperfección perfecta de lo que no ha sido ultraprocesado en una fábrica automatizada. El Chocolate es un testimonio de la cosecha anual del Parque Natural.
Para finalizar este bloque de contexto, es vital destacar que el Chocolate con miel de Apisierra es un producto que respeta el índice glucémico mejor que los dulces tradicionales. La miel, al ser un azúcar más complejo, proporciona una liberación de energía más estable, lo que hace que este Chocolate sea el aliado perfecto para deportistas o personas que cuidan su alimentación sin renunciar al lujo culinario. Es un Chocolate coherente con los tiempos actuales, donde la calidad del ingrediente define la categoría de la experiencia. En «El Colmado de Soraya», este producto es una referencia fija por su capacidad de sorprender y fidelizar.
ANÁLISIS SENSORIAL Y EXPERIENCIA
La experiencia de degustar el Chocolate con Miel 115g Apisierra es un ejercicio de introspección sensorial que desafía los estándares del chocolate convencional. Al retirar el envoltorio, el primer contacto visual revela una tableta de un color caoba oscuro, con un brillo satinado que delata la presencia de una miel de alta calidad perfectamente integrada en la red de la manteca de cacao. El Chocolate presenta una superficie lisa, sin porosidades, lo que indica un templado artesanal ejecutado con precisión técnica. Al tacto, se siente firme, pero con una calidez que anticipa su rápida fundencia al entrar en contacto con el calor del paladar.
El aroma de este Chocolate es una arquitectura de capas superpuestas que requiere tiempo para ser descifrada. En la primera nariz, predomina un cacao tostado de notas profundas, casi terrosas, que rápidamente se ve envuelto por la fragancia balsámica de la miel de milflores. No es un aroma dulce empalagoso, sino un perfume que evoca la cera de abeja, el tomillo y el romero bajo el sol de la Sierra de Cazorla. El Chocolate desprende también notas sutiles de frutos secos y un recuerdo lejano a madera húmeda, creando un paisaje olfativo que nos aleja de la ciudad y nos transporta al monte.
Al proceder a la rotura de la onza, el sonido es nítido y seco, un «snap» contundente que confirma la calidad de la cristalización. Una vez el Chocolate entra en la boca, la experiencia se transforma en una seda líquida. La fundencia es uno de los puntos más críticos de este análisis; a diferencia de los chocolates con azúcar cristalizado, la miel permite que el Chocolate se derrita de manera más uniforme y envolvente. Las papilas gustativas se ven inundadas por una textura untuosa que no deja rastro graso, sino una película de sabor persistente y elegante que recubre toda la cavidad bucal.
El sabor de este Chocolate es una danza entre el amargor noble del cacao y el dulzor floral de la miel. Lo que hace que este producto enganche es que el dulzor no es lineal; aparece en oleadas, permitiendo que el cacao se exprese primero con su potencia característica para luego ser suavizado por la miel. Existe una armonía total donde ninguno de los dos ingredientes lucha por el protagonismo. El Chocolate revela notas de melaza, de higos secos y un final ligeramente ácido que aporta frescura y verticalidad, evitando que el paladar se sature y pida inmediatamente el siguiente bocado.
La psicología detrás de este Chocolate es fascinante, ya que apela a nuestra memoria más ancestral. El dulzor de la miel es el primer azúcar que el ser humano conoció, y su combinación con el cacao genera una respuesta de placer y confort inmediato en el sistema límbico. Este Chocolate no se consume por hambre, sino por la búsqueda de una recompensa emocional de alta calidad. Engancha porque ofrece una satisfacción completa: aporta la energía del cacao y la serenidad que proporciona la miel, creando un estado de bienestar que perdura mucho después de que la tableta se haya terminado.
Hablemos de los escenarios de consumo bajo un prisma narrativo. Imaginemos un atardecer de otoño frente a una chimenea en Ávila. Usted tiene en sus manos una copa de vino tinto con cuerpo y una pequeña tabla de madera con tres onzas de este Chocolate. Al morder el chocolate, el calor del vino potencia los aromas florales de la miel, creando un contraste térmico y gustativo que convierte la tarde en un evento cinematográfico. El Chocolate actúa aquí como el nexo de unión entre el confort del hogar y la bravura de la naturaleza de la sierra jiennense.
Otro escenario ideal es el de la sobremesa compartida entre amigos que valoran la gastronomía. Tras una cena ligera, el anfitrión presenta el Chocolate troceado de forma irregular. No es un postre pesado, es un tema de conversación. Los invitados debaten sobre los matices de la miel, intentando adivinar qué flores predominan en esa cosecha. En este contexto, el Chocolate de Apisierra se convierte en un dinamizador cultural, un producto que eleva el nivel de la reunión y que deja un recuerdo imborrable de sofisticación y buen gusto en los comensales.
Para los amantes del aire libre, este Chocolate es el compañero perfecto de una ruta de senderismo. En lo alto de una montaña, tras el esfuerzo físico, una onza de chocolate con miel proporciona una recuperación instantánea. El aire puro de la altitud parece abrir los receptores olfativos, permitiendo captar notas del Chocolate que en la ciudad pasarían desapercibidas. Es el premio a la constancia, un bocado nutritivo que se siente como un combustible premium para el cuerpo y un bálsamo para el espíritu, conectando el esfuerzo del deportista con el trabajo de las abejas.
La psicología del producto también se manifiesta en el ritual de la degustación solitaria. Hay personas que utilizan este Chocolate como una herramienta de meditación gastronómica. Al cerrar los ojos y dejar que el chocolate se funda sin masticar, el cerebro entra en un estado de concentración absoluta en el presente. La complejidad de la miel obliga al paladar a trabajar, a distinguir, a sentir. Es un ejercicio de «mindfulness» culinario donde el Chocolate puro de Apisierra es el guía que nos conduce a través de sus diferentes capas de sabor y textura.
El análisis de la persistencia nos dice que este Chocolate tiene un final de boca excepcionalmente largo. Minutos después de haberlo ingerido, todavía se perciben notas de cacao tostado y un eco dulce de miel que invita a la reflexión. Es un producto que no desaparece rápido, que se queda con nosotros, lo que justifica su valor gourmet. El Chocolate con miel de Apisierra no engaña; es lo que promete ser, una experiencia de honestidad radical que satisface el deseo de dulce pero respeta la inteligencia del consumidor que huye de los sabores artificiales.
Finalmente, la textura final de este Chocolate deja una sensación de limpieza en boca. A diferencia de otros chocolates que usan grasas baratas y dejan una película cerosa en el paladar, la manteca de cacao y la miel de Apisierra desaparecen de forma elegante. Esto permite que el Chocolate sea maridado con bebidas delicadas sin arruinar su sabor. Es, en definitiva, una obra de arte comestible que dignifica la sección de dulces de nuestra tienda y que representa la excelencia de la artesanía española en su estado más puro y vibrante.
USOS, APLICACIONES Y RECETAS
El Chocolate con Miel 115g Apisierra es una herramienta culinaria de una versatilidad asombrosa, capaz de transformar recetas convencionales en platos de alta gama gracias a su estructura química natural. Al no tener azúcar cristalizado en la misma proporción que otros chocolates, su comportamiento ante el calor es distinto, ofreciendo una elasticidad y un brillo que los chefs valoran especialmente. Este Chocolate puede ser el protagonista de postres técnicos o el toque secreto en salsas saladas, aportando siempre esa nota floral que solo la miel de la Sierra de Cazorla puede proporcionar.
A continuación, exploraremos diversas aplicaciones prácticas y cinco recetas desarrolladas para extraer todo el potencial de este producto artesano. El Chocolate no debe verse solo como un snack, sino como un ingrediente noble que merece ser tratado con respeto en la cocina, evitando temperaturas excesivas que puedan degradar las propiedades de la miel. Cada una de estas propuestas ha sido pensada para resaltar el equilibrio entre el cacao y el néctar, creando armonías que deleitarán a los paladares más exigentes que buscan algo más que un simple dulce.
1. Mousse de Chocolate con Miel y Aceite de Oliva Virgen Extra
Esta es la receta definitiva para entender la sinergia entre los productos de Jaén y el Chocolate de Apisierra. Es una elaboración que no requiere azúcar añadido, ya que la miel del chocolate aporta el dulzor justo para equilibrar la potencia del cacao y el picor sutil de un buen AOVE de cosecha temprana.
Ingredientes:
115g de Chocolate con Miel Apisierra (una tableta completa)
3 huevos ecológicos de tamaño grande
40ml de Aceite de Oliva Virgen Extra variedad Picual
Una pizca de sal en escamas
200ml de nata para montar de alta calidad
Realización: Comenzamos troceando la tableta de Chocolate de forma uniforme y la fundimos al baño maría con mucho cuidado, asegurándonos de que el agua no llegue a hervir para no quemar la miel. Una vez fundido y liso, retiramos del fuego e incorporamos el AOVE en forma de hilo, removiendo suavemente hasta que la mezcla sea brillante y homogénea. Separamos las claras de las yemas; añadimos las yemas una a una a la mezcla de chocolate templado, batiendo con suavidad.
Por otro lado, montamos la nata a medio punto y las claras a punto de nieve firme con la pizca de sal. El secreto está en incorporar primero la nata al chocolate y, finalmente, las claras con movimientos envolventes para que el Chocolate mantenga todo su aire. Dejamos enfriar en la nevera un mínimo de seis horas en copas individuales antes de servir.
Tips: Para elevar este postre, coloque unas escamas de sal adicionales justo antes de servir. La sal potenciará las notas florales del Chocolate y creará un contraste fascinante con el amargor del cacao.
2. Salsa de Chocolate con Miel para Solomillo de Ciervo
El uso del Chocolate en platos de caza es una técnica ancestral que aporta una profundidad de sabor y un brillo a la salsa imposibles de conseguir de otra manera. La miel de este chocolate ayuda a suavizar la bravura de la carne de monte, creando una armonía perfecta entre el bosque y el plato.
Ingredientes:
50g de Chocolate con Miel Apisierra
200ml de vino tinto con cuerpo (un Syrah o Garnacha)
1 chalota finamente picada
300ml de fondo oscuro de carne muy reducido
Pimienta negra recién molida y una ramita de romero fresco
Realización: En una pequeña cacerola, sofreímos la chalota con una gota de aceite hasta que esté bien caramelizada. Vertemos el vino tinto y el romero, dejando que reduzca a fuego lento hasta que se convierta en un jarabe espeso. Añadimos el fondo de carne reducido y cocinamos cinco minutos más. El paso final es el más importante: fuera del fuego, añadimos el Chocolate con Miel troceado. Removemos con unas varillas manuales hasta que el chocolate se emulsione con la salsa, aportando ese brillo espejo y una textura aterciopelada. Pasamos la salsa por un colador fino para eliminar los restos de chalota y romero antes de napar el solomillo de ciervo que habremos marcado previamente a la plancha.
Tips: Esta salsa es muy potente, por lo que recomendamos servirla en una pequeña jarrita aparte para que cada comensal se sirva al gusto. El Chocolate con miel evitará que la salsa resulte excesivamente amarga.
3. Trufas Artesanas de Chocolate con Miel y Lavanda
Las trufas son la mejor manera de presentar el Chocolate Apisierra en un formato de bocado elegante. Al utilizar miel en la masa, la trufa adquiere una textura más elástica y una duración mayor que las hechas con azúcar refinado, manteniendo la frescura de la sierra en cada pieza.
Ingredientes:
115g de Chocolate con Miel Apisierra
80ml de nata para cocinar (35% materia grasa)
1 cucharada de flores de lavanda seca (apta para consumo)
Cacao puro en polvo para el rebozado final
Realización: Ponemos la nata en un cazo y la llevamos a ebullición junto con las flores de lavanda. En cuanto empiece a hervir, retiramos del fuego y dejamos infusionar tapado durante diez minutos. Colamos la nata sobre el Chocolate que habremos picado muy finamente en un bol resistente al calor. Dejamos reposar dos minutos sin tocar para que el calor de la nata funda el cacao y la miel. Mezclamos suavemente con una espátula hasta obtener una ganache lisa y brillante. Dejamos enfriar la mezcla en el frigorífico durante al menos cuatro horas. Con la ayuda de dos cucharillas o con las manos frías, formamos pequeñas esferas y las rebozamos inmediatamente en el cacao puro en polvo.
Tips: Si no le gusta la lavanda, puede sustituirla por ralladura de naranja o cardamomo. El Chocolate con miel admite perfectamente los matices cítricos y especiados sin perder su identidad.
4. Chocolate con Miel a la Taza «Estilo Cazorla»
Este no es el chocolate a la taza que usted conoce. Al usar la tableta de Chocolate con miel como base, conseguimos una bebida densa, nutritiva y profundamente aromática que no necesita endulzantes extra, siendo perfecta para las mañanas de invierno en la sierra o en la ciudad.
Ingredientes:
115g de Chocolate con Miel Apisierra (para 3 personas)
600ml de leche entera de pastoreo o bebida de almendra sin azúcar
Una pizca de nuez moscada y una rama de canela
Una pizca de sal marina
Realización: Calentamos la leche en un cazo junto con la canela y la nuez moscada a fuego muy lento, permitiendo que las especias aromaticen el líquido durante cinco minutos sin que llegue a hervir con fuerza. Retiramos la rama de canela e incorporamos el Chocolate troceado poco a poco. Con un batidor de madera tradicional o un espumador manual, batimos enérgicamente mientras el chocolate se funde. Buscamos crear una capa de espuma densa en la superficie, que es donde se concentran los aromas de la miel. La bebida debe quedar con una consistencia cremosa pero fluida, ideal para ser bebida directamente de la taza sin necesidad de acompañamientos pesados.
Tips: Añada la pizca de sal al final de la cocción. Esto despertará todas las notas de cata del Chocolate y hará que la experiencia sea mucho más compleja y menos plana.
5. Higos Rellenos de Ganache de Chocolate con Miel
Un postre de inspiración mediterránea que une la fruta reina del verano-otoño con la sofisticación del Chocolate jiennense. Es una receta visualmente impactante y muy sencilla de ejecutar que resalta la calidad de la materia prima sin procesarla en exceso.
Ingredientes:
12 higos frescos de temporada (variedad cuello de dama)
60g de Chocolate con Miel Apisierra
40ml de nata líquida
Pistachos picados para decorar
Realización: Preparamos una ganache rápida fundiendo el Chocolate con la nata al baño maría o en el microondas en intervalos cortos de diez segundos, removiendo siempre para que no se queme. Lavamos los higos y les hacemos un corte en forma de cruz en la parte superior, sin llegar hasta la base, para que se abran como una flor. Con la ayuda de una manga pastelera o una cuchara pequeña, rellenamos el centro de cada higo con la ganache de chocolate y miel todavía tibia. Espolvoreamos los pistachos picados por encima para aportar un punto crujiente y un color verde vibrante que contraste con el oscuro del chocolate.
Tips: Este postre es exquisito si se sirve con los higos a temperatura ambiente y la ganache todavía ligeramente fluida. El sabor de la fruta fresca se funde con el Chocolate creando una explosión de sabor natural inigualable.
MARIDAJE, VALOR, COMPRA Y BLOQUE LEGAL
El maridaje del Chocolate con Miel 115g Apisierra es un ejercicio de armonía que debe respetar la complejidad de sus dos ingredientes principales. Al ser un chocolate negro endulzado con miel, su perfil es más versátil que el de un chocolate puro amargo o uno con leche excesivamente dulce. En El Colmado de Soraya sugerimos maridajes que busquen la complementariedad de notas florales y frutales. Un vino dulce de uva Moscatel, con su acidez vibrante y sus aromas de azahar, es el compañero ideal, ya que prolonga el sabor de la miel de la sierra sin saturar el paladar.
Si buscamos un maridaje de contraste, este Chocolate funciona de manera sorprendente con quesos azules suaves o quesos de cabra curados. La salinidad y el toque láctico del queso cortan la untuosidad del chocolate y la miel, permitiendo que aparezcan notas de cata ocultas como el regaliz o la pimienta. Para los amantes de los destilados, un ron añejo con notas de madera y vainilla es la elección lógica, ya que los azúcares tostados del ron se abrazan a la melaza natural de la miel presente en la tableta, creando un final de boca largo y sumamente reconfortante.
El valor gastronómico de este Chocolate reside en su integridad y en su rechazo frontal a la homogeneización industrial. Mientras que la mayoría de los chocolates comerciales utilizan lecitina de soja para mejorar la fluidez y vainillina para estandarizar el sabor, Apisierra confía en la calidad de su manteca de cacao y en la potencia aromática de su miel. Esta decisión técnica no solo mejora el sabor, sino que convierte a cada tableta en un alimento funcional rico en polifenoles y enzimas digestivas. El valor está en la pureza: menos ingredientes, pero de una calidad inalcanzable para la gran industria.
Al comparar este producto con otros chocolates premium, el Chocolate de Apisierra destaca por su textura. La miel aporta una «elasticidad» sensorial que el azúcar cristalizado no puede replicar, haciendo que la experiencia de fundencia sea mucho más lujosa y menos arenosa. Es un chocolate que no se siente «seco», sino que hidrata el paladar, lo cual es una señal inequívoca de una elaboración artesana respetuosa con los tiempos de conchado. Es una inversión en placer gastronómico que cunde mucho más que cualquier chocolate de supermercado, ya que su intensidad obliga a consumirlo con pausa.
Consejos reales de uso: para disfrutar de este Chocolate en todo su esplendor, nunca lo guarde en la nevera a menos que la temperatura ambiente supere los 30 grados. El frío bloquea los aromas de la miel y el cacao, y la humedad puede hacer que el chocolate pierda su brillo característico. Lo ideal es mantenerlo en un lugar fresco, seco y oscuro. Al servirlo, rompa la tableta en trozos irregulares con las manos; el contacto físico con el chocolate empieza a liberar los aceites esenciales del cacao antes de que lleguen a la boca, mejorando la fase olfativa de la degustación.
Enfoque de venta implícito: comprar este Chocolate es también una declaración de principios. En un mundo donde la alimentación es cada vez más artificial, elegir un producto de la Sierra de Cazorla es apoyar a pequeños productores que cuidan el territorio y a las abejas, fundamentales para la vida en el planeta. En El Colmado de Soraya no solo le ofrecemos una tableta, le ofrecemos el resultado de una cosecha, un pedazo de monte jiennense transformado en seda oscura. Es el regalo perfecto para quien valora la verdad detrás de lo que come y busca experiencias que no se olviden a los cinco minutos.
Este Chocolate es una referencia obligada para quienes sufren de intolerancias al gluten, ya que Apisierra mantiene un obrador limpio donde la seguridad alimentaria es tan importante como el sabor. La presentación de 115 gramos es generosa y permite compartirla en familia o guardarla para varios momentos de placer individual. Es un producto que dignifica nuestra sección de dulces y que representa la excelencia de lo que llamamos «Lujo de Proximidad». No hace falta irse a Suiza para probar el mejor chocolate; el secreto estaba en la miel de nuestras propias montañas andaluzas.
Terminamos recordando que este Chocolate es una pieza viva. Su sabor puede variar ligeramente entre lotes, lo cual es la mayor garantía de su origen natural. No hay dos mieles iguales, por lo que no hay dos tabletas de Apisierra idénticas. Esa exclusividad es lo que lo convierte en un producto gourmet de primer nivel. Disfrútelo con conciencia, deje que se funda en su lengua y sentirá cómo la Sierra de Cazorla se despliega ante usted en una sinfonía de cacao y flores silvestres que es, sencillamente, inolvidable.
⚖️ BLOQUE LEGAL (OBLIGATORIO Y REAL)
Denominación del producto Chocolate Negro Artesano con Miel (Cacao mínimo 65%).
Ingredientes Pasta de cacao, azúcar, manteca de cacao, miel natural de milflores (mínimo 10%), cacao en polvo desgrasado, aroma natural de vainilla.
Alérgenos No contiene gluten. Puede contener trazas de leche, soja y frutos de cáscara (almendras, avellanas, nueces).
Peso 115 gramos netos.
Conservación Antes de abrir: Conservar en lugar fresco, seco y alejado de la luz solar directa. Temperatura recomendada entre 16°C y 20°C. Después de abrir: Mantener en su envoltorio original bien cerrado o en un recipiente hermético para evitar la absorción de olores externos.
Origen Pozo Alcón, Sierra de Cazorla, Jaén, España.
Empresa elaboradora Apisierra – Productos Artesanos de la Sierra. C. de la Cruz, 42, 23485 Pozo Alcón, Jaén.
Lote y consumo preferente El número de lote y la fecha de consumo preferente se encuentran impresos en el reverso del envase. Consumo preferente aproximado de 18 meses desde la fecha de fabricación.
Modo de consumo Producto listo para su consumo directo. Se recomienda dejar atemperar a unos 21°C antes de la degustación para apreciar correctamente los matices de la miel y la fundencia del cacao.
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