Historia, Contexto y Producto
Las codornices han constituido desde tiempos inmemoriales uno de los manjares más codiciados por la alta nobleza de los reinos de la Península Ibérica, vinculadas de forma estrecha a la tradición de la caza menor. Las codornices habitaban de forma natural los campos cerealistas de las dos Castillas, convirtiéndose en el objeto de deseo de los cetreros que buscaban una pieza culinaria de carnes magras, extremadamente finas y de una delicadeza superior en boca.
Con la evolución de la gastronomía doméstica hacia métodos de preservación duraderos, las codornices encontraron en el escabeche castellano una alianza técnica perfecta que lograba realzar todas sus virtudes anatómicas naturales. Las codornices preparadas de este modo pasaron de ser un recurso puramente invernal de despensa a configurarse como un producto gourmet imprescindible en los banquetes cortesanos más distinguidos de la historia patria.
Las codornices encuentran su máxima expresión contemporánea bajo el amparo de la prestigiosa firma de alimentación artesanal La Abuela Cándida, ubicada en la emblemática localidad de Santa Cruz de Mudela, en Ciudad Real. Las codornices elaboradas por esta casa familiar respetan de manera escrupulosa las recetas heredadas de Cándida, una cocinera excepcional que revolucionó el tratamiento de la gastronomía cinegética en el siglo pasado.
Las codornices que portan este sello se benefician de una filosofía empresarial inquebrantable, basada de forma directa en el control absoluto de la materia prima desde el origen hasta el envasado manual. Las codornices de la marca se han consolidado en el mercado gourmet internacional como un referente absoluto de autenticidad, donde los métodos tradicionales conviven en armonía con los controles sanitarios más estrictos.
Las codornices criadas con esmero para estas conservas finas destacan por poseer un perfil nutricional excelente, caracterizado por un alto contenido en proteínas de elevado valor biológico y un porcentaje graso muy bajo. Las codornices se seleccionan individualmente atendiendo de manera rigurosa a criterios de peso, conformación muscular y tersura de la piel para asegurar un comportamiento óptimo durante los procesos térmicos.
Las codornices de campo requieren una técnica de limpieza exhaustiva que elimine cualquier rastro residual, una tarea que en La Abuela Cándida se sigue ejecutando de forma artesana por operarios especializados. Las codornices se disponen enteras en cada frasco, manteniendo una estética limpia y pulcra que evoca la presencia de los mejores asadores castellanos directamente en la mesa del consumidor.
Las codornices en escabeche suponen la dignificación culinaria de una técnica de conservación que hunde sus profundas raíces históricas en la herencia de la cultura culinaria árabe-andalusí peninsular. Las codornices se introducen en un medio ácido controlado donde el vinagre de vino actúa no solo como un potente escudo protector bacteriológico, sino como un elemento de transformación estructural de la fibra cárnica.
Las codornices se someten a una cocción lenta a fuego pausado dentro de este baño aromático, logrando que el colágeno natural de las articulaciones del ave se ablande de manera progresiva. Las codornices adquieren así una melosidad interior que resulta inimaginable en las preparaciones rápidas de la cocina industrial, donde las carnes de ave suelen presentarse secas y desprovistas de jugosidad.
Las codornices procesadas en Santa Cruz de Mudela se acompañan de un líquido de gobierno excepcional, elaborado con aceite de oliva virgen extra seleccionado en las almazaras de la propia comarca manchega. Las codornices se sumergen en este oro líquido enriquecido con ajos morados de las Pedroñeras, granos enteros de pimienta negra seleccionada y hojas frescas de laurel silvestre de las sierras cercanas. Las codornices absorben con lentitud el aroma de estas especias durante la ebullición sutil y controlada que define al auténtico escabeche tradicional de la abuela. Las codornices de La Abuela Cándida huyen deliberadamente de los vinagres industriales excesivamente agresivos que queman el paladar, apostando en su lugar por una acidez noble, equilibrada y sumamente elegante.
Las codornices de esta marca manchega representan la quintaesencia del producto gourmet de alacena, concebido para satisfacer las demandas informativas y sensoriales de un consumidor con un criterio gastronómico muy formado. Las codornices enlatadas o enfrascadas de manera masiva carecen del alma y de la regularidad estructural que ostentan las piezas de este frasco de cristal de cuatrocientos setenta y cinco gramos.
Las codornices se tratan aquí como obras de arte culinarias individuales, lo que permite que la carne conserve su adherencia al hueso de manera perfecta pero cediendo con docilidad al mínimo esfuerzo del comensal. Las codornices de la firma demuestran que el verdadero lujo gastronómico actual radica en preservar la honestidad del campo y los sabores limpios de la cocina de siempre.
Las codornices forman parte del catálogo de una empresa que ha sabido diversificar su producción sin perder ni un ápice de su identidad artesanal originaria en los campos de Castilla. Las codornices son el estandarte con el que la firma ha conquistado las cocinas de grandes chefs de renombre, quienes valoran de forma prioritaria el ahorro de tiempo que supone disponer de un ave perfectamente escabechada de fábrica.
Las codornices permiten introducir matices cinegéticos complejos en cartas de restaurantes de vanguardia de forma inmediata, garantizando una regularidad organoléptica impecable en cada servicio del comedor. Las codornices de esta gama de productos se configuran así como un recurso versátil, fiable y dotado de una narrativa territorial de gran valor promocional para la tienda gourmet.
Las codornices criadas y procesadas bajo estas premisas se consolidan como un obsequio gastronómico ideal y un elemento indispensable en las cestas de Navidad de perfil premium. Las codornices transmiten de forma instantánea valores ligados al respeto por la naturaleza, el fomento del empleo rural en zonas desfavorecidas y la protección de los saberes culinarios intangibles de la tradición manchega.
Las codornices de La Abuela Cándida invitan a detener el ritmo acelerado de la vida moderna para congregarse alrededor de una mesa bien servida, donde la apertura de un frasco se convierte en un ritual de celebración sibarita. Las codornices demuestran que la sencillez de los ingredientes puros, tratada con el rigor de la artesanía ancestral, es capaz de alcanzar cotas de excelencia insuperables.
Análisis Sensorial y Experiencia
Las codornices en escabeche despliegan un impacto visual sumamente atractivo que cautiva al observador gourmet de manera inmediata a través de las paredes transparentes del frasco de vidrio premium. Las codornices muestran una coloración externa homogénea, caracterizada por tonalidades que viajan desde el beige pálido de las carnes de pechuga hasta los reflejos sutilmente tostados de la piel exterior que recubre las extremidades del ave.
Las codornices se presentan perfectamente perfiladas en el interior del recipiente, sumergidas en un caldo translúcido de color ambarino que refleja la limpieza absoluta del aceite de oliva virgen extra empleado en la cocción artesana. Las codornices comparten este espacio visual con ajos enteros de aspecto confitado y hojas de laurel que aportan pinceladas cromáticas naturales de gran belleza plástica.
Las codornices liberan una sinfonía aromática de gran complejidad en el instante preciso en el que el sello de vacío del tarro metálico cede con un sonido seco característico de las conservas bien elaboradas. Las codornices desprenden en primer término una fragancia noble donde la acidez volátil del vinagre se manifiesta de forma atenuada, completamente envuelta por las notas grasas y maduras del aceite de oliva virgen de calidad.
Las codornices revelan de inmediato aromas secundarios de corte netamente herbal, donde sobresale la frescura del laurel silvestre combinada con el picor balsámico de los granos de pimienta negra entera que salpican la preparación. Las codornices no presentan atisbos de olores metálicos ni ranciedades industriales, ofreciendo un perfume reconfortante que evoca los fogones de los antiguos caserones manchegos de campo.
Las codornices ofrecen una experiencia táctil y mecánica en la boca que rompe de raíz con los estándares vulgares de las carnes procesadas de forma masiva en las factorías convencionales del sector alimentario. Las codornices ostentan una finura extrema en su musculatura, la cual se traduce en una textura increíblemente tierna que permite separar los cuartos traseros y delanteros con la ayuda exclusiva de un tenedor plano.
Las codornices poseen una pasta cárnica de una jugosidad excepcional, consecuencia directa de la infiltración lenta del escabeche aromático a través de los tejidos celulares durante las largas horas de reposo en bodega. Las codornices presentan una piel sedosa que carece por completo de rigideces indeseables, fundiéndose de manera armónica con el resto de la porción en cada bocado del cliente.
Las codornices consiguen fidelizar al consumidor gourmet gracias a un equilibrio gustativo magistral que juega de forma inteligente con los contrastes básicos del sabor mediterráneo tradicional. Las codornices muestran una acidez inicial limpia, refrescante y bien definida que estimula de forma inmediata las glándulas salivales del comensal sin llegar a producir sensaciones de ardor o rechazo palatal.
Las codornices despliegan a renglón seguido toda la dulzura intrínseca de sus jugos cárnicos de ave de corral, equilibrando la balanza de sabores con un punto salino impecable y muy sutil. Las codornices dejan un paso de boca sumamente untuoso gracias a la emulsión natural de los jugos del ave con el aceite de oliva, invitando a la repetición constante del consumo sin cansar los sentidos.
Las codornices encuentran su escenario idóneo de consumo en los almuerzos dominicales planteados bajo un espíritu de reconexión con la gastronomía tradicional y el disfrute pausado de la buena mesa en familia. Las codornices se extraen del envase y se disponen sobre una bandeja cerámica de bordes elevados en el centro del comedor, rodeadas por rebanadas gruesas de pan artesano de masa madre recién horneado.
Las codornices actúan como un imán para los comensales, quienes disfrutan de la disección minuciosa de cada pieza mientras comparten anécdotas y saborean el líquido de cobertura con la ayuda de la miga del pan crujiente. Las codornices transforman una comida corriente en una auténtica liturgia del sabor rústico, donde la prisa se desvanece en favor del deleite de los sentidos.
Las codornices brillan con idéntica intensidad cuando se integran en las cenas estivales organizadas en terrazas urbanas o jardines privados, buscando platos frescos pero provistos de una gran sofisticación cárnica y herbal. Las codornices se desmigajan con paciencia sobre ensaladas complejas compuestas por brotes tiernos de vegetales amargos, frutos secos tostados y reducciones frutales de marcado acento otoñal.
Las codornices aportan la estructura proteica y el aliño definitivo al conjunto vegetal, ya que el propio escabeche del frasco se utiliza de forma directa como vinagreta premium para rociar las hojas verdes. Las codornices consiguen elevar la categoría del menú nocturno de forma instantánea, demostrando que la alta cocina no está reñida con la frescura y la rapidez de ejecución doméstica.
Las codornices ejercen una influencia psicológica muy profunda en el espíritu del consumidor gourmet moderno, actuando como un puente emocional directo hacia los recuerdos de la infancia y las cocinas de las abuelas del entorno rural. Las codornices representan la seguridad alimentaria, el confort del hogar encendido y el valor de las cosas confeccionadas con paciencia infinita frente a la deshumanización de los ultraprocesados contemporáneos de los supermercados.
Las codornices calman el ansia de autenticidad del habitante de las grandes ciudades, ofreciendo un refugio sensorial limpio donde el origen manchego y la firma artesana de La Abuela Cándida operan como avales absolutos de calidad diferenciada. Las codornices otorgan al comensal el estatus de protector del patrimonio gastronómico tradicional de su propia geografía.
Las codornices poseen una persistencia retronasal verdaderamente extraordinaria, prolongando el recuerdo de la pimienta negra, el laurel asado y las carnes maduras de caza menor durante varios minutos tras la deglución. Las codornices dejan un paladar limpio y perfumado gracias a las propiedades antisépticas y refrescantes de un vinagre de vino de excelente factura técnica y acidez muy medida. Las codornices invitan a la meditación culinaria silenciosa, reafirmando su posición de liderazgo indiscutible dentro del segmento de las conservas cárnicas españolas de alta gama destinadas al mercado gourmet internacional. Las codornices son la demostración empírica de que la perfección sápida se alcanza mediante el respeto reverencial a las recetas tradicionales bien ejecutadas.
Usos, Aplicaciones y Recetas
Ensalada templada de brotes amargos con codornices desmigadas
La riqueza de las aves cinegéticas preparadas en escabeche tradicional encuentra un equilibrio natural soberbio al combinarse con hojas vegetales que posean una marcada personalidad amarga en su composición. Esta ensalada gourmet ha sido diseñada expresamente para ensalzar la finura de las carnes de ave de La Abuela Cándida mediante un inteligente juego de texturas crujientes y contrastes térmicos sutiles en el plato.
Ingredientes:
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1 frasco de Codornices en Escabeche La Abuela Cándida 475g
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150g de escarola rizada selecta bien limpia y escurrida
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100g de hojas frescas de endibia roja de cultivo hidropónico
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50g de piñones ibéricos de pino piñonero tostados ligeramente
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1 granada madura de la huerta desgranada minuciosamente a mano
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40ml del propio líquido de escabeche filtrado por colador fino
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2g de escamas de sal marina pura de las salinas de Torrevieja
Realización: Para dar comienzo a la correcta ejecución de este sofisticado entrante, procedemos en primer lugar a la extracción minuciosa de las codornices de su frasco de cristal premium empleando unas pinzas de cocina para evitar roturas. Con la ayuda de las manos limpias, retiramos la piel exterior de las aves y separamos la carne magra de los huesos y cartílagos, obteniendo lascas longitudinales uniformes tanto de las pechugas como de los muslos de las codornices seleccionadas.
Disponemos en una ensaladera amplia la mezcla de escarola rizada y las hojas de endibia roja cortadas en cuartos regulares, aportando volumen visual y una base cromática atractiva para la presentación final. Distribuimos de forma armónica los piñones tostados crujientes, los granos rojos de la granada y las lascas de la carne de ave por toda la superficie de la ensalada gourmet manchega.
Emulsionamos en un cuenco pequeño el líquido de escabeche filtrado del frasco con las escamas de sal marina utilizando unas varillas manuales hasta lograr un aliño denso y brillante de gran potencia aromática. Regamos el conjunto vegetal y cárnico con esta vinagreta premium justo en el instante previo a llevar el plato a la mesa de los invitados para garantizar la tersura de las hojas verdes.
Tips: Si desea aportar una dimensión aromática superior a esta ensalada, puede templar las lascas de carne de las codornices en una sartén antiadherente limpia a fuego mínimo durante apenas sesenta segundos antes de incorporarlas a los brotes tiernos. El sutil incremento térmico liberará los aceites esenciales del laurel y la pimienta negra incrustados en las fibras musculares de las codornices de la conserva.
Arroz meloso de campo con base de escabeche tradicional manchego
Los arroces mediterráneos de grano redondo demuestran una capacidad de absorción asombrosa cuando se cocinan utilizando fondos complejos dotados de acidez y notas grasas bien estructuradas en su receta. Esta elaboración propone utilizar el caldo de gobierno de las codornices artesanas como el eje vertebrador del sabor del cereal durante la fase crítica de la ebullición en cazuela.
Ingredientes:
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1 frasco de Codornices en Escabeche La Abuela Cándida 475g
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320g de arroz variedad bomba con Denominación de Origen Calasparra
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1 litro de caldo de ave artesanal oscuro muy caliente y sabroso
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1 pimiento verde italiano carnoso picado en brunoise fina regular
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2 dientes de ajo de las Pedroñeras picados de forma milimétrica
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50ml del líquido de escabeche procedente del tarro de las codornices
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1g de hebras de azafrán puro de La Mancha tostadas de forma sutil
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20ml de aceite de oliva virgen extra de variedad cornicabra premium
Realización: Iniciamos la receta calentando el aceite de oliva de variedad cornicabra en una cazuela de hierro fundido de fondo grueso a fuego medio controlado en nuestra cocina de casa. Incorporamos el pimiento verde picado y los dientes de ajo morado, sufriendo el conjunto vegetal lentamente hasta que la cebolla se vuelva completamente transparente y el ajo libere sus notas aromáticas características sin llegar a dorarse.
Añadimos el arroz bomba de Calasparra a la cazuela y lo nacaramos durante dos minutos enteros, removiendo de forma continua con una cuchara de madera para sellar el almidón exterior de cada grano de cereal de forma perfecta. Vertemos los cincuenta mililitros del líquido de escabeche de las codornices, permitiendo que el arroz absorba los jugos ácidos antes de comenzar a verter el caldo de ave hirviendo.
Agregamos el caldo de ave caliente de forma gradual cazo a cazo junto con las hebras de azafrán manchego, cocinando el arroz a fuego medio durante quince minutos exactos de reloj. En los últimos cuatro minutos de la cocción, introducimos las codornices enteras del frasco en el interior de la cazuela para que adquieran la temperatura del guiso sin que su carne tierna se desmorone.
Tips: Deje reposar el arroz meloso tapado con un paño limpio de algodón durante cinco minutos fuera del fuego antes de proceder al servicio de las raciones en la mesa. Este reposo final permitirá que el almidón termine de asentarse y que los jugos de las codornices se distribuyan de forma homogénea por todo el grano de arroz bomba.
Toffee salado de escabeche sobre tostas de pan de centeno artesano
Los aperitivos de perfil gourmet exigen bocados individuales que concentren una tremenda potencia sápida en superficies reducidas, combinando texturas untuosas con soportes panarios firmes y crujientes. Esta innovadora receta transforma el caldo de la conserva de las codornices en una emulsión densa y brillante que sirve como cama para acomodar las aves desmigadas.
Ingredientes:
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1 frasco de Codornices en Escabeche La Abuela Cándida 475g
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1 barra de pan de centeno artesano con semillas cortada en rebanadas
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60ml del caldo de escabeche de las codornices filtrado de impurezas
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20g de mantequilla artesana de pasto texturizada muy fría sin sal
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2 cebollas dulces grandes cortadas en juliana muy fina y regular
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5ml de miel de romero pura de la comarca de la Alcarria premium
Realización: Comenzamos el aperitivo gourmet cocinando la cebolla dulce en una sartén antiadherente con una cucharada del propio aceite de oliva de las codornices a fuego mínimo durante cuarenta minutos de reloj. Añadimos la miel de romero pura en los últimos compases del pochado para favorecer una caramelización natural óptima que aporte matices dulces de gran valor gastronómico al conjunto.
Por otra parte, disponemos las rebanadas finas de pan de centeno artesano en una bandeja de horno y las tostamos a 180°C durante seis minutos hasta lograr una base firme que resista la humedad de los ingredientes. Desmigamos las codornices retirando la totalidad de los elementos óseos, reservando la carne limpia en un plato templado tapado con papel de aluminio.
Reducimos el caldo de escabeche filtrado en un cazo pequeño a fuego vivo hasta que reduzca su volumen a la mitad por evaporación de sus componentes líquidos. Fuera del fuego de la cocina, añadimos la mantequilla de pasto muy fría batiendo enérgicamente con unas varillas de mano para montar una salsa emulsionada aterciopelada que verteremos sobre las codornices desmigadas dispuestas en las tostas de pan de centeno.
Tips: Pase la hoja del cuchillo de pan por un chorro de agua caliente antes de proceder a rebanar el pan de centeno para obtener cortes limpios y estéticos sin desmenuzar las semillas exteriores. Si nota que la salsa de toffee de escabeche tiende a cortarse durante la mantecatura, incorpore tres gotas de agua mineral tibia y vuelva a batir con energía.
Verdinas estofadas con codornices de caza y setas silvestres de cardo
Las legumbres finas del norte de la Península Ibérica encuentran en las aves en escabeche del centro de España una combinación interregional clásica que roza la perfección absoluta en el terreno culinario. La acidez del vinagre de las codornices consigue aligerar de forma notable el peso del almidón de la alubia verdina, dando lugar a un plato de cuchara elegante.
Ingredientes:
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1 frasco de Codornices en Escabeche La Abuela Cándida 475g
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300g de alubias verdinas asturianas secas seleccionadas de calidad extra
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150g de setas silvestres de cardo frescas bien limpias de tierra y restos
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1 puerro grande limpio de hojas verdes cortado en dos porciones regulares
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1 zanahoria mediana pelada entera para la cocción de la legumbre asturiana
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40ml del propio aceite de escabeche de las codornices de la conserva
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2g de sal marina fina y una hoja de laurel seca de las sierras
Realización: Iniciamos la preparación sumergiendo las alubias verdinas asturianas en abundante agua fría de mineralización débil durante las doce horas previas a la ejecución del estofado en casa. Escurrimos las legumbres tiernas, las introducimos en una olla honda junto con el puerro, la zanahoria entera y la hoja de laurel, cubriéndolas con agua limpia dos dedos por encima del nivel vegetal.
Cocinamos las verdinas a fuego lento controlado durante dos horas completas de reloj, vigilando que la ebullición sea sutil para evitar la rotura de las pieles delicadas de las alubias norteñas. En una sartén de cocina independiente, salteamos las setas de cardo frescas con el aceite aromatizado procedente del frasco de las codornices manchegas hasta que doren de forma uniforme.
Retiramos el puerro y la zanahoria de la olla del estofado, trituramos estos vegetales con un cucharón del caldo de la cocción empleando una batidora eléctrica y devolvemos el puré homogéneo a las verdinas. Incorporamos las setas de cardo salteadas y las codornices enteras del frasco de la abuela, prolongando el cocinado conjunto durante diez minutos finales de ebullición.
Tips: Asuste las alubias verdinas durante el proceso de cocinado añadiendo pequeños chorros de agua mineral muy fría directamente a la olla de la cocina en dos o tres ocasiones diferenciadas de tiempo. Este choque térmico detendrá momentáneamente la ebullición, garantizando que la pulpa de la legumbre permanezca unida a su piel exterior fina y estética.
Canelones rellenos de ave de caza menor con bechamel trufada de invierno
La gran versatilidad de las aves en conserva de alta gama permite trasladar el concepto tradicional del escabeche al universo de la pasta italiana rellena con resultados organolépticos verdaderamente asombrosos en el comedor. Las notas ácidas de las codornices se ven matizadas de forma elegante por la cremosidad láctica de una bechamel enriquecida con trufa negra de invierno.
Ingredientes:
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1 frasco de Codornices en Escabeche La Abuela Cándida 475g
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12 placas de pasta italiana para canelones clásicos precocinadas de calidad
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500ml de leche entera de vaca pasteurizada muy caliente para la salsa
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45g de harina de trigo candeal tamizada previamente por colador fino
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45g de mantequilla artesana de pasto sin sal para la confección del roux
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10g de pasta artesanal de trufa negra de invierno de excelente procedencia
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50g de queso manchego curado con Denominación de Origien rallado fino
Realización: Para iniciar la elaboración de este principal festivo, procedemos a desmigar por completo las codornices de La Abuela Cándida, prestando especial atención a retirar todos los huesos pequeños de la musculatura del ave. Picamos la carne magra resultante de forma fina sobre una tabla de madera limpia empleando un cuchillo cebollero bien afilado en nuestra cocina doméstica.
Mezclamos la carne picada de las codornices con dos cucharadas del propio líquido de gobierno del frasco de conserva, asegurando que el relleno mantenga una jugosidad interna óptima antes de pasar al montaje de los canelones. Preparamos la salsa bechamel derritiendo la mantequilla de pasto en un cazo, añadiendo la harina tamizada y cocinando el roux durante tres minutos de reloj.
Vertemos la leche entera caliente de forma progresiva sin dejar de batir con las varillas para evitar la formación de grumos indeseados en la bechamel trufada fina. Cocinamos la salsa diez minutos, añadimos la pasta de trufa de invierno, rellenamos las placas de pasta con la carne de las codornices, cubrimos los canelones en una fuente de horno con la bechamel y el queso manchego y gratinamos a 200°C.
Tips: Añada una pizca sutil de nuez moscada recién rallada al momento de finalizar la cocción de la bechamel trufada de invierno antes de cubrir las pastas rellenas de las codornices manchegas. La nuez moscada opera como un puente aromático fabuloso entre los componentes grasos lácteos y la potencia cinegética de las aves en escabeche horneadas.
Maridaje, Valor, Compra y Bloque Legal
Las codornices en escabeche tradicional de La Abuela Cándida exigen una selección de bebidas de gran personalidad para construir maridajes lógicos y equilibrados en el terreno de la sumillería avanzada. Las codornices se desenvuelven de forma magistral al combinarse con vinos generosos andaluces sometidos a procesos de crianza oxidativa noble bajo el velo de flor de las bodegas tradicionales.
Un amontillado seco o un oloroso viejo de la Denominación de Oírgen Jerez-Xérès-Sherry operan como los compañeros ideales de las codornices en la mesa del restaurante gourmet. La enorme complejidad de estos vinos generosos andaluces, repletos de notas de frutos secos tostados y maderas antiguas, consigue abrazar la acidez del vinagre de vino blanco del escabeche sin competir ni anular los jugos propios de la carne del ave de caza menor.
Las codornices encuentran otra opción de armonía culinaria excelente al servirse junto a vinos tintos fluidos de la variedad de uva garnacha tinta cultivada en suelos graníticos de gran altitud de la meseta castellana central. Estos vinos tintos, caracterizados por poseer una carga de fruta roja fresca muy notable y una acidez natural muy vibrante, limpian de forma ejemplar el componente graso del aceite de oliva de las codornices en cada sorbo del consumidor. Las codornices maridan de igual modo con cervezas artesanales de estilo belga de alta fermentación, donde los azúcares residuales del cereal malteado y los toques especiados del lúpulo noble dialogan en perfecta consonancia con el laurel y la pimienta de la conserva manchega premium.
Las codornices de La Abuela Cándida ofrecen una comparativa abrumadoramente favorable al contrastarse con las mermeladas de carne o las latas de ave baratas que inundan los lineales de la gran distribución alimentaria común. Las codornices de esta marca manchega aportan un valor gastronómico incalculable derivado de la conservación íntegra de la morfología del ave dentro del frasco de cristal de cuatrocientos setenta y cinco gramos, huyendo de los recortes de carne o de los subproductos animales camuflados en salsas opacas. Las codornices de la firma destacan por presentar un escabeche limpio, nítido y completamente apto para su integración como un ingrediente culinario independiente en las recetas domésticas de la cocina gourmet contemporánea actual.
Las codornices de esta gama premium suponen una adquisición inteligente para los coleccionistas de tesoros alimentarios tradicionales que desean disponer de recursos culinarios de primer nivel listos para su apertura inmediata en la despensa del hogar. Las codornices de La Abuela Cándida solucionan con una elegancia incontestable cualquier almuerzo de compromiso o cena imprevista con invitados exigentes, reduciendo los tiempos de manipulación en los fogones a la mínima expresión física del tiempo. Las codornices deben adquirirse con la absoluta convicción de estar respaldando un modelo de producción artesanal limpio, honesto y transparente que genera riqueza social y empleo cualificado en el entorno rural de la provincia de Ciudad Real.
Las codornices en escabeche representan el triunfo del sabor tradicional manchego frente a las tendencias efímeras de la industria agroalimentaria hipertecnologizada contemporánea de los mercados mundiales. Las codornices de la casa de Santa Cruz de Mudela constituyen una pieza indispensable en la alacena de todo aficionado a la buena mesa que valore la finura de las carnes de caza menor tratadas con el respeto reverencial de las recetas de la abuela. Las codornices de este frasco selecto garantizan un viaje sensorial directo a los asadores tradicionales de Castilla-La Mancha sin necesidad de abandonar la comodidad del hogar del cliente final de la tienda gourmet premium online de confianza.
Bloque Legal
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Denominación del producto: Codornices en Escabeche Tradicional.
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Ingredientes: Codornices enteras de primera calidad (63%), aceite de oliva virgen extra de la provincia de Ciudad Real, vinagre de vino blanco selecto (contiene sulfitos de forma natural), agua mineral, ajos morados enteros de las Pedroñeras, sal marina fina de salinas peninsulares, granos enteros de pimienta negra seleccionada y hojas frescas de laurel silvestre de las sierras manchegas.
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Alérgenos: Contiene sulfitos derivados de la utilización de vinagre de vino blanco de fermentación natural en el líquido de cobertura de la conserva cárnica gourmet. Producto cien por cien libre de gluten, trazas de frutos de cáscara, huevo, soja, sésamo o productos lácteos de forma certificada en las instalaciones de procesado de la fábrica de Santa Cruz de Mudela.
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Peso: Peso neto total: 475 gramos. Peso escurrido aproximado de las piezas de ave enteras: 300 gramos por envase de vidrio premium individual.
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Conservación: Almacenar el producto cerrado en un espacio fresco, seco, ventilado y completamente protegido de la acción directa de la luz solar o de fuentes industriales de calor intensas en el hogar. Una vez procedido a la rotura del sello de vacío de la tapa del frasco de cristal, mantener obligatoriamente bajo refrigeración constante a una temperatura regulada entre los 2°C y los 6°C, asegurando que las aves permanezcan sumergidas en su propio aceite escabechado, y consumir preferentemente antes de transcurridos cinco días hábiles para evitar alteraciones organolépticas en la carne fina.
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Origen: Santa Cruz de Mudela, Provincia de Ciudad Real, Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha, España.
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Empresa elaboradora: Elaborado, envasado y distribuido de forma exclusiva por Conservas La Abuela Cándida (Linkgourmet S.L.), Polígono Industrial Mudela, Calle de la Caza Menor, Parcela número 8, Código Postal 13730, Santa Cruz de Mudela, Ciudad Real, España.
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Lote y consumo preferente: El código identificador del lote de producción y la fecha de consumo de preferencia recomendada se encuentran impresos de forma indeleble mediante tecnología de inyección de tinta en la superficie superior de la tapa metálica del tarro de vidrio. La vida útil estimada del producto en perfectas condiciones de almacenamiento cerrado se establece en cinco años oficiales a partir de su fecha de fabricación en planta.
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Modo de consumo: Alimento totalmente cocinado listo para el consumo directo por parte del consumidor final de la tienda gourmet. Se aconseja encarecidamente consumir el producto a temperatura ambiente estable o templar sutilmente al baño María dentro del propio frasco antes de su extracción para favorecer la licuación y fluidez natural de las grasas nobles del aceite de oliva virgen extra y los jugos gelatinosos de las articulaciones de las codornices artesanas de Castilla.




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