HISTORIA, CONTEXTO Y PRODUCTO
La mermelada de mango se ha consolidado en los últimos años como una de las elecciones predilectas de los consumidores que buscan aportar un toque exótico, sofisticado y vanguardista a sus mesas gourmet. El origen de la mermelada como técnica de conservación se remonta a la Antigua Grecia, donde ya se cocían membrillos en miel para preservar las propiedades de las frutas durante los meses de invierno.
Con el descubrimiento del azúcar de caña y la progresiva expansión de los cultivos tropicales, la mermelada evolucionó hacia una elaboración refinada que conquistó las cortes de la aristocracia europea meridional y atlántica. La mermelada elaborada a base de frutas exóticas representa la máxima expresión de esta evolución histórica, uniendo las técnicas tradicionales de cocción lenta con la carnosidad de los frutos tropicales.
El mango, conocido en muchas culturas asiáticas como el rey de las frutas, posee una historia mítica que se extiende por más de cuatro milenios en las regiones de la India oriental y Birmania. El uso de este fruto en la preparación de la mermelada gourmet responde a sus excepcionales cualidades organolépticas, aportando una densidad natural que no requiere espesantes artificiales químicos.
El contexto cultural de la mermelada gourmet actual se vincula de manera directa con la búsqueda de la pureza alimentaria, el hedonismo matutino consciente y el respeto por los ingredientes limpios. Una buena mermelada ya no se valora únicamente como un simple acompañamiento para las tostadas del desayuno, sino como un condimento complejo capaz de potenciar quesos finos o repostería de autor.
El desarrollo del sabor de esta mermelada se sustenta en la selección rigurosa de mangos recolectados en su punto óptimo de madurez biológica, cuando los azúcares naturales de la fruta están concentrados. Este estado óptimo de la pulpa permite que la mermelada requiera un menor porcentaje de azúcar añadido, manteniendo una acidez cítrica muy fina que refresca el paladar del comensal gourmet.
La elaboración de la mermelada se realiza siguiendo de forma estricta un método de cocción a baja temperatura en calderos abiertos, garantizando que las fibras de la fruta no se destruyan por completo. Este proceso lento asegura que la mermelada conserve pequeños trozos carnosos de mango en su estructura final, aportando una masticación sumamente placentera y real que atestigua su carácter artesanal.
Explicar esta mermelada desde un enfoque premium implica entender el producto como un zumo confitado de alta densidad, alejado de las producciones industriales masivas desprovistas de alma y tipicidad real. La mermelada gourmet de mango destaca por su honestidad radical, confiando su estabilidad física únicamente a la acción conservante del azúcar noble y a la pectina natural del propio fruto.
La mística que rodea a la mermelada de esta categoría se consolida al abrir cada tarro de doscientos cuarenta gramos, liberando un perfume tropical que transporta al comensal a los huertos soleados. El consumidor gourmet aprecia la regularidad de una mermelada que huye por completo de las prisas industriales, permitiendo que los aromas del mango maduro se concentren de manera orgánica.
La mermelada se convierte de este modo en una herramienta indispensable para los aficionados a la alta gastronomía que disfrutan experimentando con contrastes agridulces en sus platos cotidianos. La presencia de esta mermelada en los lineales especializados es sinónimo de distinción, un capricho dulce que dota de personalidad propia a cualquier reunión familiar o profesional alrededor de la mesa.
Consumir esta mermelada implica conectar con una filosofía de vida que premia la paciencia, la calidad de las materias primas y el saber hacer de los maestros conserveros de prestigio. La mermelada de mango demuestra que la sencillez de los ingredientes limpios es la base indispensable sobre la cual se edifica el auténtico lujo alimentario contemporáneo en los hogares del mundo.
La mermelada fina de mango ofrece un equilibrio perfecto entre la dulzura tropical y los sutiles matices herbales de la resina de la fruta, un perfil que fascina a los paladares más sibaritas. Esta mermelada es la plasmación líquida de una tradición que mira al futuro de la alimentación saludable, consolidándose como un básico imprescindible para configurar una despensa selecta de alta cocina.
ANÁLISIS SENSORIAL Y EXPERIENCIA
El examen organoléptico de la mermelada de mango de 240g constituye una experiencia sensorial verdaderamente fascinante que cautiva los sentidos del catador desde el primer instante de su apertura oficial. Visualmente, la mermelada exhibe una tonalidad amarilla anaranjada de una intensidad y una vibrancia cromática asombrosas, que recuerda al sol del trópico o a la yema de huevo de granja.
La superficie de la mermelada muestra un brillo satinado impecable, con reflejos dorados y traslúcidos que denotan la correcta disolución de los azúcares y una clarificación natural muy cuidada en el obrador. Al mover sutilmente el tarro de cristal, la mermelada se desliza con una densidad noble, revelando la presencia de pequeños trozos de fruta suspendidos de forma homogénea en la masa.
En la fase olfativa, la potencia del aroma de esta mermelada es inmediata, inundando las fosas nasales con una primera oleada cálida, densa, envolvente y rica en matices frutales de gran fijeza olfativa. El aroma de la mermelada evoca de forma clara el mango maduro fresco, complementado de manera sutil por sutiles notas cítricas que recuerdan a la piel de la naranja amarga.
No se perciben en esta mermelada olores de azúcares quemados o notas rancias de cocciones industriales aceleradas; la fragancia es limpia, frutal, balsámica y con ligeros recuerdos herbales que aportan frescura. Cuando el comensal deposita una porción de mermelada sobre la lengua, la experiencia táctil inicial está definida por una sedosidad absoluta, fluida, ligera y muy agradable.
La masa de la mermelada se distribuye de manera homogénea por toda la cavidad bucal sin dejar sensaciones grasientas pesadas o películas aceitosas desagradables en las mucosas de la boca. Los trozos de fruta integrados en la mermelada aportan una resistencia elástica intermedia muy interesante, deshaciéndose sutilmente bajo la presión del paladar del comensal gourmet.
El sabor inicial de la mermelada impacta con una dulzura noble y controlada, que sirve de preludio perfecto para la eclosión de los matices ácidos naturales propios de la pulpa tropical. Este punto de acidez de la mermelada está medido con una precisión quirúrgica, actuando de forma inteligente como un limpiador natural que evita que el conjunto resulte empalagoso o sature las papilas.
A medida que la mermelada se disuelve en la boca, surgen notas secundarias de melocotón de viña, resina fina y confitura de albaricoque, creando un equilibrio gustativo bidimensional muy complejo. La persistencia aromática de esta mermelada tras la deglución completa es notablemente prolongada, dejando un recuerdo fragante, limpio, marino y frutal que invita a repetir la degustación.
Este producto engancha de manera irremediable al consumidor gourmet porque la mermelada de mango ofrece una nitidez de sabores reales que las marcas industriales masivas de supermercado no poseen. Las opciones baratas suelen presentarse pastosas, excesivamente azucaradas o insípidas, mientras que nuestra mermelada mantiene una arquitectura de sabores limpia, cambiante y de una sofisticación técnica insuperable en la alta conserva.
Los escenarios ideales para el disfrute de la mermelada se vinculan con el desayuno pausado, convirtiendo un break de la jornada en una verdadera celebración del refinamiento culinario más estricto. Imaginemos un amanecer de primavera en una terraza soleada, donde la mermelada se sirve en un cuenco de porcelana blanca junto a unas rebanadas de pan de masa madre calientes.
En este ambiente de sosiego, la mermelada actúa como la gran dinamizadora de la mesa, aportando la energía y el color necesarios para despertar los sentidos de los comensales más exigentes. Otro escenario narrativo perfecto para saborear esta mermelada se sitúa en una merienda de invierno, abriendo el tarro de cristal junto a una tabla de quesos curados de oveja.
La psicología detrás del uso regular de esta mermelada premium conecta directamente con el deseo humano de confort, seguridad y reconexión emocional con los procesos naturales que requieren tiempo. Al elegir esta mermelada, el consumidor gourmet no solo busca satisfacer un antojo dulce, sino que valida un modelo de vida consciente que premia la salud de su cuerpo y el bienestar.
Saber que cada porción de la mermelada que estamos disfrutando encierra el conocimiento acumulado de maestros artesanos aporta un valor intelectual inestimable a la experiencia de la cata matutina. La regularidad de sus matices organolépticos consolida la convicción de que la verdadera excelencia de una mermelada reside en la pureza de los ingredientes puros y honestos del campo.
USOS, APLICACIONES Y RECETAS
La versatilidad culinaria que demuestra la mermelada de mango de 240g le permite brillar no solo como un acompañamiento dulce clásico de sobremesa, sino como un sazonador exótico de primer nivel. Su riqueza en azúcares nobles y su fondo de acidez cítrica concentrada aportan jugosidad, color, profundidad y un toque crocante elegante a masas de repostería fina, arroces aromáticos y salsas cremosas.
Tarta fina de hojaldre con manzana reineta y cobertura de mermelada dulce
Este postre de horno combina la finura crujiente de la masa horneada con la jugosidad ácida de la manzana de Castilla y la untuosidad de nuestra mermelada de mango artesanal. Es una receta que destaca por su elegancia visual y por su equilibrio de densidades, idónea para cerrar un almuerzo festivo con una presentación de alta repostería.
Ingredientes:
Cincuenta gramos de mermelada de mango extraída de forma limpia del tarro de cristal.
Una lámina de masa de hojaldre fino refrigerada elaborada con mantequilla artesanal pura.
Dos manzanas de la variedad reineta de piel limpia y carne firme de temporada.
Veinte gramos de azúcar moreno de caña integral para espolvorear por encima.
Diez gramos de mantequilla artesanal sin sal cortada en dados pequeños regulares.
Realizacion: Precalentamos el horno doméstico a una temperatura de ciento noventa grados Celsius con la función de calor arriba y abajo activada para asegurar una cocción regular de la masa.
Extendemos la lámina de hojaldre fino sobre una bandeja de horno cubierta con papel vegetal, pinchando la superficie con un tenedor para evitar que la masa suba en exceso.
Pelamos las manzanas reineta, les retiramos el corazón central y las cortamos en láminas milimétricas finas utilizando un cuchillo de cocina bien afilado o una mandolina profesional.
Disponemos las láminas de manzana sobre el hojaldre de forma ordenada y estética haciendo escamas perimetrales, dejando un margen libre de un centímetro alrededor de toda la masa.
Espolvoreamos el azúcar moreno sobre las manzanas y distribuimos los dados de mantequilla por encima, introduciendo la bandeja en el horno para cocinar la tarta durante veinte minutos seguidos.
Retiramos la tarta del horno cuando el hojaldre esté dorado y extendemos la mermelada de mango caliente por encima de las manzanas utilizando una brocha de silicona de forma dirigida.
Dejamos templar la tarta fina sobre una rejilla metálica antes de proceder al corte definitivo de las porciones dulces, asegurando que el glaseado de la mermelada adquiera brillo espejo.
Tips: Calentar la mermelada con una cucharada pequeña de agua purificada antes de aplicarla sobre las manzanas facilita una distribución mucho más fluida, homogénea y lisa por toda la tarta.
Una deliciosa propuesta que demuestra la idoneidad de la mermelada tropical para abrillantar postres tradicionales de horno, aportando un color vivo y un perfume exótico que conquistará a los comensales.
Medallones de solomillo de cerdo ibérico con salsa untuosa de mermelada
La carne de cerdo ibérico encuentra en las frutas carnosas su acompañamiento clásico por excelencia, una unión que en esta receta se enriquece gracias al uso de la mermelada como base. Es una salsa de un brillo espejo impecable y una fijeza aromática prolongada, idónea para napar carnes nobles hechas a la brasa.
Ingredientes:
Cuarenta gramos de mermelada de mango de consistencia densa y brillante.
Cuatro medallones de solomillo de cerdo ibérico limpios de grasas de doscientos gramos.
Cincuenta mililitros de caldo de carne concentrado reducido de huesos de jamón ibérico.
Una cebolla chalota mediana picada en brunoise de forma milimétrica con cuchillo.
Veinte mililitros de aceite de oliva virgen extra de la variedad aceituna picual.
Realizacion: Calentamos el aceite de oliva virgen extra en una sartén amplia a fuego vivo, marcando los medallones de solomillo de cerdo ibérico para sellar los contornos musculares exteriores de forma rápida.
Retiramos la carne ibérica de la sartén y, en la misma grasa resultante, pochamos la cebolla chalota picada de forma pausada durante aproximadamente quince minutos consecutivos hasta que esté blanda.
Vertemos el caldo de carne concentrado reducido a la sartén, desglasando los jugos caramelizados del solomillo adheridos al fondo metálico con la ayuda de una espatula de cocina de silicona.
Añadimos los cuarenta gramos de mermelada de mango al sofrito, removiendo con constancia con una cuchara de madera para que la confitura se disuelva de forma homogénea en los líquidos.
Cocinamos la salsa a fuego medio-bajo durante cinco minutos seguidos con la sartén parcialmente tapada, permitiendo que los azúcares naturales del mango emulsionen con las grasas cárnicas de la sartén.
Introducemos los medallones de solomillo en la crema untuosa de mermelada durante el último minuto, buscando que la carne absorba los aromas frutales sin perder su punto tierno interior.
Servimos los medallones bien calientes en platos hondos de porcelana blanca, napando la superficie con la salsa de mermelada reducida y decorando con unas ramitas de tomillo fresco silvestre.
Tips: Si prefiere una salsa de textura aún más fina, lisa y traslúcida, puede pasar el conjunto emulsionado de la mermelada por un colador chino de malla fina antes de napar la carne.
Una propuesta gastronómica de primer nivel que fascinará a los amantes de los sabores agridulces tradicionales, donde la mermelada actúa como el conductor perfecto para ligar grasas complejas.
Copas cremosas de yogur griego ecológico con veteado de mermelada fina
Este postre de cuchara ofrece un juego de texturas e intensidades delicioso para el comensal gourmet, combinando la acidez láctea del yogur con la dulzura exótica de la mermelada de mango. Es una opción individualizada de gran sofisticación técnica, ideal para refrescar el paladar tras un banquete prolongado de celebración.
Ingredientes:
Sesenta gramos de mermelada de mango extraída de la vasija metálica de cristal.
Quinientos gramos de yogur natural agrio de estilo griego de consistencia porosa compacta.
Treinta gramos de nueces de pecán picadas de forma gruesa con el cuchillo de cocina.
Diez gramos de semillas de chía ricas en ácidos grasos esenciales omega tres.
Un ramillete de hojas frescas de menta limpia para decorar la superficie superior.
Realizacion: En un bol de porcelana amplio introducemos los quinientos gramos de yogur natural agrio de estilo griego, removiendo la masa láctea con una espátula de silicona para romper la rigidez física.
Añadimos las semillas de chía a la crema láctea, agitando la preparación con movimientos circulares continuos para distribuir los granos de forma homogénea por toda la masa del yogur griego.
Dejamos reposar la mezcla en el frigorífico doméstico durante veinte minutos enteros, permitiendo que las semillas de chía se hidraten con el suero lácteo y aporten una consistencia porosa.
Colocamos una porción de diez gramos de mermelada de mango en el fondo de cuatro copas de cristal fino de presentación, buscando crear una base dulce visualmente atractiva desde el exterior.
Repartimos la crema de yogur griego fría sobre la base de las copas de forma cuidadosa, alternando capas horizontales con el resto de la mermelada de mango para crear un efecto veteado.
Culminamos la presentación espolvoreando las nueces de pecán picadas de forma gruesa y disponiendo las hojas de menta limpia en la superficie superior de las copas justo antes de servir.
Tips: Para lograr un efecto visual veteado jaspeado mucho más estético en las copas de cristal, puede utilizar una brocheta de madera pequeña realizando movimientos espirales suaves en la crema.
Un postre fresco, ligero, elegante y colmado de equilibrio gustativo que demuestra la enorme categoría de la mermelada como elemento unificador de lácteos grasos finos en la mesa dulce gourmet.
Vinagreta emulsionada de mango para ensaladas de ahumados marinos
Las ensaladas contemporáneas que incorporan salmón, bacalao o arenques ahumados exigen aderezos con la suficiente personalidad para cortar la grasa del pescado azul y limpiar el paladar del comensal. Esta vinagreta utiliza la mermelada de mango como un agente emulsionante natural que aporta fijeza aromática y frescura.
Ingredientes:
Treinta gramos de mermelada de mango de la marca de confianza de la despensa.
Cincuenta mililitros de aceite de oliva virgen extra de la variedad aceituna arbosana fino.
Quince mililitros de vinagre de sidra natural de manzana de acidez sutil controlada.
Cinco gramos de alcaparras de la variedad nonpareil finamente picadas con cuchillo.
Una pizca mínima de flor de sal marina purificada en escamas delgadas limpias.
Realizacion: Colocamos los treinta gramos de mermelada de mango en el fondo de un tarro de cristal limpio provisto de una tapa de rosca hermética de seguridad para batir líquidos.
Añadimos los quince mililitros de vinagre de sidra natural de manzana de acidez sutil y la pizca mínima de flor de sal marina purificada en escamas delgadas en el envase.
Agitamos el tarro cerrado de forma enérgica durante diez segundos seguidos, buscando que la acidez del vinagre disuelva los azúcares naturales de la mermelada de la pulpa tropical.
Incorporamos los cincuenta mililitros de aceite de oliva virgen extra de arbosana y las alcaparras picadas finamente al tarro de la preparación del aderezo texturizado de hortalizas.
Cerramos el envase de cristal y agitamos con energía de forma vertical continua hasta lograr una vinagreta de mermelada emulsionada densa, de un color naranja brillante y perfume espectacular.
Vertemos la vinagreta de mermelada de mango sobre una ensalada de brotes tiernos seleccionados y lascas de salmón ahumado justo en el momento previo a llevar la fuente a la mesa.
Tips: Puede conservar la vinagreta de mermelada emulsionada sobrante en el frigorífico doméstico durante una semana entera, agitando el tarro de cristal de forma enérgica antes de cada uso.
Una propuesta fresca que destaca por la ligereza absoluta de sus líneas gustativas secundarias, donde la mermelada demuestra su enorme ductilidad para integrarse con éxito en aliños y ensaladas.
Canelones gourmet de confit de pato con bechamel dulce de mango
Esta receta de pasta rellena combina la riqueza de la carne de pato confitada a fuego lento con una salsa bechamel aromatizada con la mermelada artesanal, creando una armonía de sabores otoñales insuperable. Es una opción festiva, reconfortante y de una fijeza aromática prolongada en el paladar del comensal.
Ingredientes:
Cuarenta gramos de mermelada de mango concentrada de consistencia elástica lisa.
Doce placas de pasta para canelones de calidad superior precocinadas en el obrador.
Dos muslos de confit de pato desmigados de forma fina, limpia y libre de grasas.
Quinientos mililitros de leche entera de vaca de pasto pasteurizada de calidad extra.
Treinta y cinco gramos de harina de trigo blanca seleccionada de molino regional tierno.
Treinta y cinco gramos de mantequilla artesanal sin sal para la base del roux dorado.
Realizacion: Desmigamos los muslos de confit de pato eliminando la piel grasa y los huesos, mezclando la carne limpia con una cucharada de la mermelada de mango en un bol de cristal.
Hidratamos las placas de pasta para canelones en agua templada siguiendo las indicaciones del fabricante, secándolas posteriormente sobre un paño de hilo limpio de la cocina de casa.
Para elaborar la bechamel aromática, derretimos la mantequilla artesanal en un cazo a fuego medio, añadiendo la harina de trigo blanca de forma de lluvia pausada para formar un roux.
Vertemos la leche entera tibia poco a poco sin dejar de remover con las varillas de mano, incorporando los cuarenta gramos de mermelada de mango a mitad de la cocción de la salsa.
Cocinamos la bechamel a fuego muy lento durante diez minutos consecutivos, batiendo con energía hasta que la preparación de mermelada adquiera una consistencia homogénea, lisa y libre de grumos.
Rellenamos las placas de pasta con la carne de pato sazonada con la mermelada, enrollamos los canelones con cuidado y los disponemos ordenados en una fuente de horno de paredes medianas.
Cubrimos los canelones con la bechamel dulce de mermelada de forma generosa y horneamos a ciento ochenta grados durante quince minutos, aplicando un toque de gratinador para dorar la superficie.
Tips: Puede espolvorear unos piñones ibéricos tostados sobre la bechamel de mermelada antes de introducir la fuente en el horno, aportando un toque crujiente resinoso que combina muy bien.
Un plato de pasta de autor que eleva el concepto del canelón tradicional gracias al uso inteligente de la mermelada de mango como aromatizante lácteo noble en la alta cocina contemporánea.
MARIDAJE, VALOR, COMPRA Y BLOQUE LEGAL
El maridaje de la mermelada de mango de 240g es un ejercicio de alta sumillería que invita a descubrir las sinergias secretas entre las frutas confitadas tropicales, las grasas animales nobles y los diferentes perfiles organolépticos de los grandes vinos del panorama internacional. Al tratarse de una conserva con una notable presencia de azúcares maduros y una acidez fina integrada, su combinación con la gastronomía sólida debe buscar la complementariedad estructural de los sabores.
Esta mermelada combina de manera celestial con los quesos artesanales de pasta blanda y corteza enmohecida elaborados con leche cruda de cabra o de oveja, como el queso de rulo madurado o los quesos franceses tipo Camembert. La untuosidad láctea del queso se disuelve ante la acidez cítrica de la variedad de la mermelada, mientras que los recuerdos balsámicos de la resina del mango ensalzan los matices herbales de los pastos del norte.
Por otro lado, los maridajes más sofisticados y sorprendentes de esta mermelada de mango se logran cuando nos adentramos en el universo de los foies gras enteros mi-cuit de pato o de ganso de primera categoría culinaria. Extender una capa fina de la mermelada sobre una porción de foie gras dispuesta en pan de brioche tostado genera una eclosión de umami dulce que fascinará a los paladares sibaritas más exigentes.
Incluso los platos de la cocina asiática contemporánea que incorporan pescados azules grasos como el salmón o la anguila ahumada encuentran en la mermelada de la marca un potenciador de sabor natural que unifica las densidades en la boca. Degustar esta conserva premium acompañada de una copa de vino blanco fermentado en barrica transforma la sobremesa en una experiencia cultural de gran nivel en el mercado internacional de alta gama.
Al realizar una comparativa rigurosa entre esta mermelada tradicional y las opciones comerciales de gran consumo industrial que inundan el mercado masivo, las diferencias cualitativas se manifiestan con total claridad. Las marcas comerciales baratas suelen recurrir al empleo de pulpas congeladas de bajo coste reconstituidas con agua y saturadas de jarabes de glucosa industriales y espesantes artificiales de almidón modificado.
Esas preparaciones masivas presentan perfiles gustativos completamente planos, viscosidades excesivas y una alarmante ausencia de fruta real entera, componentes que aquí se conservan intactos gracias al procesado manual respetuoso. En contraposición, el producto destaca por su honestidad radical, resultado del uso exclusivo de mangos frescos recolectados de forma temprana e ingredientes limpios libres de aditivos químicos.
El valor gastronómico de este formato de 240g reside en su consideración como un producto cultural vivo que preserva las técnicas de confitado lento y la herencia de las antiguas conserveras tradicionales que defienden el origen. Adquirir este tarro de cristal en nuestra plataforma gourmet es una garantía real de autenticidad culinaria, asegurando que cada lote que entra en su despensa privada encierra el conocimiento acumulado.
Como consejos reales de uso en el entorno del hogar, es de obligado cumplimiento advertir que las conservas artesanales de frutas son sumamente sensibles a las oscilaciones de humedad ambiental de la estancia una vez abiertas. Por este motivo, se recomienda almacenar la mermelada de mango en un lugar fresco, seco y apartado de fuentes de luz solar directa mientras permanezca cerrada en la despensa de la cocina de casa.
Una vez procedamos a su apertura oficial, es imperativo conservar el tarro de cristal bajo refrigeración constante a una temperatura situada entre los dos y los cuatro grados Celsius de la nevera doméstica. Un consejo profesional consiste en utilizar siempre utensilios limpios y secos para extraer la porción de mermelada, evitando de este modo la introducción de migas de pan que arruinarían la estabilidad física de la conserva fina.
El enfoque de venta implícito de esta conserva premium apela de forma directa a los consumidores informados que se niegan a comprometer la integridad biológica de su cuerpo con ultraprocesados industriales planos. Ofrecer esta mermelada en nuestro catálogo especializado es una declaración de intenciones, una forma de asegurar a nuestros clientes el acceso a una delicatessen dulce que destaca por su regularidad, finura de texturas y elegancia sensorial.
⚖️ BLOQUE LEGAL DE INFORMACIÓN OBLIGATORIA
Denominación del producto: Mermelada Extra de Mango Selección Premium Mermeladas Don Ramiro.
Ingredientes: Mango seleccionado (78%), azucar y espesante (agar-agar).
Alérgenos: Producto cien por cien libre de alérgenos según la normativa europea vigente de seguridad alimentaria. No contiene gluten, lactosa, huevo, soja, sulfitos ni frutos de cáscara en su composición biológica interna.
Peso: Peso neto total de doscientos cuarenta gramos (240g) presentado en tarro de vidrio cristalino protector con tapa metálica de seguridad de rosca hermética Twist-Off.
Conservación: Almacenar a temperatura ambiente en un lugar seco, limpio y libre de humedad ambiental mientras permanezca cerrado en la despensa. Una vez abierto el envase de vidrio, mantener el tarro bajo refrigeración constante a una temperatura entre 2 y 4 grados Celsius y consumir preferentemente en un plazo máximo de tres semanas.
Origen: Elaborado y envasado de forma artesanal en España, utilizando mangos frescos seleccionados de alta calidad de la firma española Mermeladas Don Ramiro.
Empresa elaboradora: Mermeladas Don Ramiro S.L, Polígono Industrial Baiña, Asturias, España.
Lote y consumo preferente: El código alfanumérico identificador del lote de fabricación y la fecha de duración mínima recomendada se encuentran impresos de forma clara e indeleble en la etiqueta trasera adherida al envase de vidrio.
Modo de consumo: Producto alimenticio listo para su consumo directo por vía oral, extendido sobre masas de panadería, acompañamiento de quesos finos madurados, foies gras o como ingrediente dulce estructurado en recetas de la alta cocina contemporánea y repostería fina creativa. Se aconseja consumir a temperatura ambiente para apreciar la fluidez correcta de los azúcares naturales.




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