HISTORIA, CONTEXTO Y PRODUCTO
La sidra Trabanco Sin Alcohol 70cl constituye un verdadero hito dentro de la producción de bebidas tradicionales asturianas adaptadas a la modernidad culinaria, logrando mantener intacta la esencia del llagar tradicional fundado formalmente en el año 1925 por Emilio Trabanco en las fértiles tierras de Lavandera. La trayectoria histórica de esta prestigiosa casa familiar ha estado siempre definida por un compromiso absoluto con la pureza de la materia prima y por la salvaguardia de las técnicas de prensado artesanal que otorgan a sus elixires una finura y un carácter inigualables en todo el territorio cantábrico.
Esta innovadora creación nace de la inquietud de los maestros sidreros por dar respuesta a una demanda social creciente que busca disfrutar del carácter festivo y gastronómico de la manzana asturiana pero eliminando el componente etílico de su composición. El llagar Trabanco ha sabido aplicar los últimos avances tecnológicos de forma respetuosa con la herencia familiar, logrando extraer el porcentaje alcohólico a través de procesos de desalcoholización en frío que no alteran la estructura molecular ni la frescura original del zumo madurado.
El contexto cultural que rodea a este icónico envase verde está intrínsecamente ligado a la liturgia del escanciado y a la sociabilidad de las sidrerías tradicionales, un espacio donde el acto de compartir un culín trasciende la mera degustación de un líquido para convertirse en un ritual de hermandad y respeto a los ciclos de la tierra. La sidra Trabanco Sin Alcohol 70cl permite que este patrimonio cultural inmaterial asturiano se democratice de forma absoluta, permitiendo que conductores, mujeres gestantes y comensales que cuidan su salud participen activamente del brindis.
El desarrollo del sabor de esta exclusiva bebida se sustenta en una selección minuciosa de variedades de manzana amparadas históricamente por la tradición pomológica asturiana, donde se combinan de forma simétrica manzanas ácidas, amargas y dulces para obtener un perfil equilibrado y complejo. La marca procesa los frutos frescos inmediatamente después de la serda en sus llagares tradicionales de madera noble de castaño, donde el primer mosto flor descansa de manera lenta bajo la supervisión directa del maestro sidrero de la casa.
La empresa asturiana utiliza un proceso de desalcoholización extremadamente sofisticado y limpio que opera a bajas presiones, un método técnico que consigue evaporar el alcohol sin someter el zumo a temperaturas elevadas que cocinarían la fruta o volatilizarían los aromas primarios más sutiles de los frutos. Este enfoque gourmet garantiza que la sidra resultante mantenga los taninos naturales y la acidez málica característica de los mejores pomares de Lavandera, presentándose en los lineales gastronómicos con un orgullo renovado.
Explicar este producto desde una perspectiva premium implica entender que no nos encontramos ante un simple refresco de fruta industrial gasificado de forma artificial, sino ante una genuina manifestación de artesanía sidrera que ha sido despojada del alcohol con una delicadeza técnica asombrosa. La marca ha evitado la adición de azúcares refinados o aromas artificiales concentrados para compensar la pérdida del volumen alcohólico, confiando la densidad y permanencia del líquido a la calidad de los mostos de manzana originales de la costera.
La mística que rodea al llagar Trabanco se valida a través de su presencia constante en las mesas más distinguidas de la alta cocina española, donde sus elaboraciones son valoradas por su regularidad y por su capacidad para actuar como un hilo conductor de la memoria gustativa atlántica. Cada botella de sidra de setenta centilitros es sometida a un control organoléptico estricto en el laboratorio familiar antes de su etiquetado oficial, garantizando que el consumidor gourmet reciba un producto honesto, sofisticado y colmado de tipicidad.
La integración de este producto en el catálogo de las tiendas especializadas consolida una tendencia de mercado hacia los destilados y fermentados sin alcohol de alta ejecución, demostrando que la tradición no está reñida con la innovación técnica si se mantiene el respeto a la materia prima. La sidra Trabanco Sin Alcohol 70cl es la plasmación líquida de un saber hacer centenario que mira al futuro de la alimentación consciente, ofreciendo un perfil fresco, punzante y con una ligereza palatal verdaderamente excepcional en cada servicio.
ANÁLISIS SENSORIAL Y EXPERIENCIA
El examen organoléptico de la sidra Trabanco Sin Alcohol 70cl ofrece un recorrido de sensaciones visuales, olfativas y táctiles que deslumbran de forma inmediata a los sumilleres especializados en el análisis de las bebidas tradicionales de la cornisa cantábrica. En la fase visual, el líquido exhibe un color amarillo pajizo brillante de gran limpieza, con hermosos destellos dorados y reflejos verdosos que denotan la juventud de los mostos y la total ausencia de procesos térmicos agresivos que alteren el color natural de la manzana.
Al escanciar el contenido de la botella sobre el cristal fino del vaso tradicional, la sidra despliega una espalmillera noble y un pegue fino y persistente en las paredes del vidrio, cualidades físicas que demuestran una perfecta integración del anhídrido carbónico natural derivado del proceso de fermentación original en los toneles de castaño. Al acercar el vaso a la nariz, la intensidad aromática de la sidra impresiona por su nitidez y por su frescura frutal, inundando las fosas nasales con notas limpias de manzana verde ácida.
No existen en esta sidra rastros de olores rancios ni las notas pesadas de la oxidación industrial; el aroma es limpio, frutal y balsámico, mostrando sutiles matices secundarios que recuerdan a la piel de los cítricos maduros, al membrillo tierno y a la hierba fresca de los prados húmedos asturianos. Cuando el comensal deposita el primer trago largo de la sidra en la boca, la entrada palatal sorprende por su verticalidad absoluta, con una acidez málica punzante y viva que activa la salivación de forma inmediata.
La textura del líquido es ágil, fluida y de una ligereza asombrosa que limpia las papilas gustativas de manera profunda, desvelando una carnosidad tánica muy sutil en los laterales de la lengua que recuerda a la masticación de la fruta fresca recién cogida del árbol. El equilibrio entre el amargor noble de las variedades de manzana autóctonas y la sutil dulzura natural del mosto está resuelto de manera magistral en la sidra, evitando cualquier sensación empalagosa que sature la boca del catador.
En el paso por la garganta, la sidra Trabanco Sin Alcohol 70cl libera una calidez balsámica muy confortable y un retrogusto marcadamente prolongado, dejando un recuerdo fragante a manzana verde, sidrería tradicional y notas minerales limpias que invitan a dar el siguiente sorbo con premura. Este producto engancha de forma irremediable al consumidor exigente porque es capaz de evocar la potencia y el frescor de la bebida clásica tradicional pero bajo una fórmula completamente limpia y exenta de los efectos negativos del alcohol.
Los escenarios ideales para disfrutar de la sidra se vinculan con los almuerzos pausados al aire libre y las celebraciones gastronómicas contemporáneas donde la salud y el disfrute sensorial se funden en una armonía de buen gusto culinario impecable. Imaginemos un mediodía de verano en un porche iluminado por el sol, donde las botellas se mantienen en cubiteras con hielo y el líquido se sirve con golpes secos de escanciado sobre copas amplias para oxigenar los precursores aromáticos de la manzana.
En este ambiente de sosiego, la sidra se convierte en la gran protagonista del aperitivo, sirviendo como el elemento unificador que refresca el cuerpo y estimula la conversación viva entre amigos que valoran las producciones artesanales con identidad propia. Otro escenario narrativo sublime para saborear la sidra Trabanco Sin Alcohol 70cl se sitúa en los restaurantes de alta cocina urbana, donde la botella comparte mantel con menús de degustación complejos que exigen bebidas versátiles capaces de limpiar las grasas.
La psicología detrás del consumo de esta sidra premium de Lavandera conecta de forma directa con el deseo moderno de autenticidad, bienestar dermatológico y reconexión con los procesos agrícolas honestos que respetan los ritmos de la naturaleza. Al elegir esta sidra, el comensal gourmet reafirma su pertenencia a un estilo de vida saludable que se niega a renunciar al placer de un brindis tradicional o a los sabores complejos de la repostería de los antepasados por motivos de moderación.
Saber que cada sorbo de la sidra que estamos degustando encierra el conocimiento acumulado de cuatro generaciones del llagar Trabanco aporta un valor intelectual inestimable a la experiencia de cata, elevando nuestro estado de ánimo a través del placer sensorial. La regularidad de sus matices organolépticos consolida la convicción de que la verdadera excelencia gastronómica reside en la pureza de los ingredientes limpios y en el tiempo de maduración controlado por los artesanos de las villas del norte.
USOS, APLICACIONES Y RECETAS
La versatilidad que demuestra la sidra Trabanco Sin Alcohol 70cl en el ámbito de la cocina contemporánea de alta ejecución permite que este ingrediente actúe como un sazonador líquido extraordinario que aporta jugosidad, color y acidez vertical. Su riqueza en ácidos málicos naturales y su perfil frutal concentrado funcionan como un aliado idóneo para enriquecer masas de repostería fina, ligar emulsiones frías o estructurar guisos tradicionales marineros y de carnes nobles sin aportar los inconvenientes calóricos del alcohol.
Merluza del Cantábrico a la cazuela con emulsión de manzana y almejas
Este plato marinero rinde homenaje a las recetas tradicionales de las tabernas costeras de Asturias, utilizando la acidez y frescura de la sidra para ligar los jugos gelatinosos del pescado blanco con los jugos yodados de los bivalvos frescos de la ría. Es una elaboración que destaca por su finura estructural y por la nitidez de sus sabores limpios de origen atlántico.
Ingredientes:
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Doscientos mililitros de sidra Trabanco Sin Alcohol 70cl extraídos con cuidado de la botella.
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Cuatro rodajas de merluza de pincho del Cantábrico de doscientos cincuenta gramos cada una.
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Doscientos gramos de almejas de la variedad fina vivas y lavadas previamente.
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Tres dientes de ajo de Las Pedroñeras fileteados finamente de forma milimétrica.
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Treinta mililitros de aceite de oliva virgen extra de la variedad aceituna arbequina.
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Cinco gramos de hojas de perejil fresco tierno picadas con un cuchillo afilado.
Realizacion: Calentamos el aceite de oliva virgen extra en una cazuela de barro o hierro fundido a fuego medio, incorporando los dientes de ajo fileteados de forma pausada para dorarlos sutilmente.
Colocamos las rodajas de merluza de pincho sazonadas en la cazuela, sellando la carne muscular del pescado blanco durante apenas dos minutos por cada superficie para retener los jugos.
Vertemos los doscientos mililitros de sidra Trabanco Sin Alcohol 70cl caliente de golpe sobre el pescado, agitando la cazuela de barro con movimientos circulares de forma enérgica.
Buscamos que la acidez de la manzana emulsione con los lípidos del aceite y las gelatinas naturales de la merluza, cocinando el conjunto a fuego medio durante cinco minutos seguidos.
Incorporamos las almejas finas vivas a la cazuela de barro junto con las hojas de perejil tierno picado, tapando el recipiente durante dos minutos para que los bivalvos abran sus conchas.
Retiramos la cazuela del fuego directo y dejamos que el guiso marinero repose un minuto, buscando que la salsa adquiera una consistencia ligada, untuosa y con un perfume marino espectacular.
Tips: Para asegurar que las almejas suelten toda la arena interior molesta antes de incorporarlas al guiso de la sidra, es aconsejable sumergirlas en agua fría con abundante sal marina gruesa durante dos horas.
Una opción sofisticada y reconfortante que ensalza la calidad del pescado azul y blanco de las costas del norte, donde la sidra demuestra su enorme potencial culinario como base para salsas marineras finas.
Solomillo de cerdo ibérico confitado con reducción glaseada de pomar
La carne de cerdo ibérico encuentra en las frutas de pepita su acompañamiento clásico por excelencia, una unión que en esta receta se simplifica gracias a una reducción densa de la sidra de Lavandera que actúa como un glaseado brillante. Es un segundo plato de una fijeza aromática prolongada, ideal para los menús de invierno.
Ingredientes:
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Doscientos cincuenta mililitros de sidra Trabanco Sin Alcohol 70cl concentrada de la marca.
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Dos solomillos de cerdo ibérico limpios de grasas superficiales de trescientos gramos.
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Una cebolla dulce grande cortada en juliana fina de forma homogénea.
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Veinte gramos de mantequilla artesanal sin sal a punto de pomada maleable.
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Veinte mililitros de aceite de oliva virgen extra para marcar la carne noble.
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Una manzana de la variedad reineta pelada y cortada en dados pequeños.
Realizacion: Calentamos el aceite de oliva virgen extra en una sartén amplia a fuego vivo, marcando los solomillos de cerdo ibérico enteros para sellar los contornos musculares exteriores de forma rápida.
Retiramos la carne ibérica de la sartén y, en la misma grasa, pochamos la cebolla dulce junto con los dados de manzana reineta a fuego mínimo durante quince minutos consecutivos.
Vertemos los doscientos cincuenta mililitros de sidra Trabanco Sin Alcohol 70cl sobre los vegetales sofritos, desglasando los jugos caramelizados adheridos al fondo de la sartén metálica con una espátula.
Introducemos los solomillos de cerdo en la salsa vegetal de sidra y cocinamos todo el conjunto a fuego medio-bajo durante doce minutos seguidos con la sartén parcialmente tapada.
Retiramos la carne ibérica para cortarla en medallones regulares finos, mientras pasamos la salsa por el vaso de una batidora eléctrica hasta lograr una crema homogénea y fina.
Devolvemos la salsa cremosa de sidra al fuego e incorporamos la mantequilla artesanal en dados, batiendo con unas varillas para lograr una emulsión de brillo espejo espectacular para napar.
Tips: No prolongue en exceso la cocción del solomillo ibérico en el jarabe de la sidra, evitando de este modo que las fibras musculares de la carne noble se resequen y pierdan su elasticidad.
Una propuesta gastronómica de primer nivel que fascinará a los amantes de los sabores agridulces tradicionales, donde la sidra actúa como el conductor perfecto para ligar grasas cárnicas complejas.
Bizcocho artesanal esponjoso de manzana perfumado con néctar de Lavandera
La repostería fina encuentra en los fermentados de manzana el ingrediente idóneo para aportar una humedad excepcional, una esponjosidad aérea y una fragancia cítrica duradera a las masas horneadas tradicionales. Este bizcocho sustituye los líquidos lácteos por la frescura de la sidra de la casa Trabanco.
Ingredientes:
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Cien mililitros de sidra Trabanco Sin Alcohol 70cl de consistencia fluida y elástica.
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Doscientos gramos de harina de trigo blanca seleccionada de molino regional tierno.
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Ciento cincuenta gramos de azúcar de caña refinada fina de pastelería artesanal.
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Tres huevos frescos de gallinas camperas de categoría uno a temperatura ambiente.
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Cincuenta mililitros de aceite de girasol refinado para no alterar los aromas frutales.
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Una manzana de la variedad golden limpia, pelada y cortada en láminas delgadas.
Realizacion: Precalentamos el horno doméstico a una temperatura de ciento ochenta grados Celsius con la función de calor arriba y abajo activada para asegurar una cocción regular de la masa pastelería.
En un bol de porcelana amplio mezclamos los huevos frescos con el azúcar de caña utilizando unas varillas eléctricas a velocidad alta, hasta lograr una mezcla blanquecina que doble su volumen.
Añadimos los cien mililitros de sidra Trabanco Sin Alcohol 70cl de forma pausada junto con el aceite de girasol, batiendo a velocidad mínima para integrar los líquidos sin perder aire de la masa.
Incorporamos la harina de trigo tamizada poco a poco con la ayuda de un colador de malla fina, realizando movimientos envolventes con una espátula de silicona noble de abajo hacia arriba.
Engrasamos un molde alargado de aluminio y volcamos la masa de pastelería, disponiendo las láminas de manzana golden en la superficie de forma simétrica haciendo escamas perimetrales decorativas.
Horneamos el bizcocho de la sidra durante exactamente treinta y cinco minutos hasta que la masa suba, retirando el molde para dejar enfriar la preparación dulce sobre una rejilla metálica limpia.
Tips: Puede pincelar la superficie de las manzanas horneadas con una cucharada de mermelada de albaricoque diluida en un chorro de la misma sidra fría, logrando un acabado brillante espectacular en el mostrador.
Una delicia de la alta repostería contemporánea que demuestra el rendimiento excepcional de la sidra de manzana en los procesos de horneado lentos y respetuosos con las masas tradicionales castellanas y asturianas.
Compota gourmet de peras de San Juan reducidas al aroma del llagar
Esta receta de postre tradicional explora las virtudes de la sidra desalcoholizada como medio líquido de cocción para frutas de hueso carnosas, concentrando los azúcares naturales de los pomares de Lavandera. Es una opción de sobremesa reconfortante, aromática y de una ligereza absoluta para las cenas de invierno.
Ingredientes:
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Trescientos mililitros de sidra Trabanco Sin Alcohol 70cl de la botella seleccionada.
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Ocho peras de San Juan pequeñas, enteras, peladas de forma limpia manteniendo el rabo.
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Cincuenta gramos de azúcar moreno de caña integral fina de cultivo orgánico.
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Una rama de canela en rama de Ceylán de aroma dulce y balsámico profundo.
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La piel completa de un limón ecológico fresco limpia y sin la parte blanca amarga.
Realizacion: Colocamos el azúcar moreno de caña integral, la rama de canela de Ceylán y la piel de limón fresco en un cazo de acero inoxidable de fondo grueso de la cocina de casa.
Vertemos los trescientos mililitros de sidra Trabanco Sin Alcohol 70cl sobre los sólidos, llevando la mezcla a ebullición suave a fuego medio para disolver los azúcares de caña refinados.
Introducemos las peras de San Juan peladas en el cazo de forma vertical, buscando que las frutas queden cubiertas por el líquido aromático de la marca de la familia asturiana.
Bajamos la intensidad del fuego al mínimo y cocinamos la compota gourmet de la sidra durante veinticinco minutos seguidos con el cazo destapado, vigilando que la pulpa se ablande de forma homogénea.
Retiramos las peras del cazo con la ayuda de una espumadera de cocina con sumo cuidado para no romper los rabos, disponiendo las frutas de forma erguida en platos llanos individuales de postre.
Continuamos reduciendo el líquido de la sidra a fuego medio durante otros diez minutos alternos, hasta lograr un almíbar espeso, brillante, de un color dorado viejo y perfume forestal verdaderamente embriagador.
Tips: No enfríe la compota de las peras de la sidra en el frigorífico doméstico, ya que las bajas temperaturas apagarían por completo los sutiles matices frutales y los taninos nobles de la manzana asturiana.
Un postre tradicional reinterpretado con el carácter de las tierras del norte de España que demuestra que la sidra Trabanco Sin Alcohol 70cl posee una riqueza de ácidos málicos ideal para la alta repostería fina.
Gelatina transparente de manzana verde y sidra de autor con frutos rojos
Esta receta contemporánea utiliza la consistencia elástica de las gelatinas de alta cocina para atrapar las burbujas y los aromas primarios de la sidra de la marca Trabanco en una estructura sólida traslúcida muy vistosa. Es un postre fresco, elegante y de un refinamiento palatal absoluto para los meses de verano.
Ingredientes:
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Trescientos cincuenta mililitros de sidra Trabanco Sin Alcohol 70cl muy fría de la nevera.
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Seis láminas de gelatina neutra deshidratada de calidad superior de repostería.
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Cincuenta gramos de arándanos frescos limpios y seleccionados a mano en la mesa.
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Cincuenta gramos de frambuesas silvestres frescas enteras y de color intenso.
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Diez gramos de azúcar glas de caña para ajustar el punto de dulzor de las frutas.
Realizacion: Sumergimos las seis láminas de gelatina neutra en un bol con agua helada durante aproximadamente cinco minutos enteros para que las estructuras secas se hidraten y se vuelvan elásticas.
Calentamos cien mililitros de la sidra Trabanco Sin Alcohol 70cl en un cazo pequeño a fuego medio, evitando de forma estricta que llegue a alcanzar el punto de ebullición aromática.
Retiramos el cazo del fuego, escurrimos las láminas de gelatina con las manos limpias y las disolvemos en la sidra caliente, removiendo continuamente con una cuchara de plata.
Vertemos esta mezcla templada sobre el resto de la sidra fría en un recipiente grande de cristal, agitando con suavidad de forma circular para no perder las burbujas naturales.
Disponemos las frambuesas y los arándanos frescos en el fondo de cuatro copas de cristal fino, espolvoreando el azúcar glas de caña sobre los frutos rojos de temporada.
Vertemos el líquido de la sidra enriquecido sobre las frutas con cuidado, introduciendo las copas en el frigorífico durante un mínimo de seis horas seguidas hasta que solidifique.
Tips: Para lograr un brillo espejo cristalino y una transparencia perfecta en la gelatina de la sidra, evite batir la mezcla con varillas eléctricas, limitándose a dar vueltas manuales suaves y pausadas.
Una propuesta culinaria de vanguardia que fascinará a los comensales sibaritas por su ligereza y por la original presentación de la sidra de Lavandera en una consistencia sólida y muy refrescante.
MARIDAJE, VALOR, COMPRA Y BLOQUE LEGAL
El maridaje de la sidra Trabanco Sin Alcohol 70cl es un ejercicio de alta sumillería que invita a descubrir las sinergias secretas entre la acidez málica de las manzanas del norte, el umami de las conservas marinas y los diferentes perfiles organolépticos de la alta cocina internacional. Al tratarse de una fermentación noble dotada de una verticalidad punzante y una total ausencia de volumen etílico, su combinación con los alimentos sólidos debe buscar la armonía por contraste graso o la afinidad yodada de las costas cantábricas.
Esta sidra combina de manera celestial con los pescados azules y blancos de roca cocinados al horno de forma sutil, como la dorada salvaje, el rodaballo del norte o el virrey de las lonjas asturianas. La acidez vertical de la variedad de la marca Trabanco actúa como un bisturí que corta la película grasa del pescado con una limpieza asombrosa en el paladar, refrescando las papilas gustativas de forma inmediata tras cada bocado del lomo jugoso.
Por otro lado, los maridajes más sofisticados y sorprendentes de la sidra Trabanco Sin Alcohol 70cl se logran cuando nos adentramos en el universo de los quesos tradicionales asturianos de pasta blanda o semicurados, como el queso de Afuega’l Pitu de la variedad blanca o el queso Casín de sabor intenso. La untuosidad láctea de estos quesos encuentra un contrapunto perfecto en las notas cítricas y el fondo mineral del zumo desalcoholizado de Lavandera, limpiando la boca.
Incluso los platos de la cocina japonesa contemporánea como el sushi, el sashimi de atún rojo noble o las tempuras crujientes de verduras de la huerta encuentran en la sidra de la marca un potenciador de sabor natural que unifica las densidades. Degustar este fermentado premium acompañado de una ración de marisco fresco de concha transforma el aperitivo en una experiencia cultural de una profundidad conceptual inigualable en el mercado de alta gama.
Al realizar una comparativa rigurosa entre esta sidra tradicional del llagar Trabanco y las bebidas industriales gasificadas que inundan el mercado masivo, las diferencias cualitativas se manifiestan de forma contundente en la honestidad de la etiqueta. Las marcas comerciales baratas suelen recurrir al empleo de zumos concentrados reconstituidos con agua y saturados de azúcares refinados y gas carbónico artificial inyectado de forma violenta en cilindros metálicos de fábrica.
Esas bebidas baratas presentan perfiles gustativos completamente planos, viscosidades excesivas y una alarmante ausencia de taninos naturales, componentes antioxidantes esenciales que aquí se conservan intactos gracias a la desalcoholización en frío. En contraposición, el producto de la familia Trabanco destaca por su honestidad radical, resultado del uso exclusivo de manzanas frescas seleccionadas en las pomaradas asturianas y de una mínima intervención industrial.
El valor gastronómico de este formato de 70cl reside en su consideración como un producto cultural vivo que preserva las técnicas de prensado artesanal en madera de castaño y la herencia pomológica de los viticultores independientes del norte. Adquirir esta botella verde en nuestra plataforma gourmet es una garantía real de autenticidad culinaria, asegurando que cada lote que entra en su bodega privada encierra el conocimiento acumulado de una familia de llagareros.
Como consejos reales de uso en el entorno del hogar, es de obligado cumplimiento advertir que la sidra Trabanco Sin Alcohol 70cl debe mantenerse almacenada en posición vertical en una zona fresca, seca, limpia y apartada de fuentes de luz solar directa. Guardar las botellas cerca de los fogones o de radiadores domésticos aceleraría el proceso natural de degradación de los ácidos de la manzana, desvirtuando los sutiles aromas a fruta verde de la costera.
Se recomienda servir el líquido a una temperatura que oscile entre los siete y los nueve grados centígrados, utilizando el vaso tradicional de cristal fino para permitir que el carbónico natural rompa de forma noble contra el vidrio. El enfoque de venta implícito de esta bebida premium apela directamente a los consumidores que priorizan el bienestar de su organismo y exigen la máxima pureza de los ingredientes limpios en el mercado gourmet.
Ofrecer esta sidra en nuestro catálogo especializado es una declaración de principios, una forma de asegurar a nuestros clientes el acceso a una delicatessen líquida que destaca por su regularidad, su finura de texturas y su respeto absoluto por la ecología. La adquisición de esta marca representa una opción inteligente para aquellos comensales sibaritas que buscan experimentar el auténtico lujo de las tradiciones asturianas bajo una fórmula honesta, saludable, tradicional y sumamente placentera.
⚖️ BLOQUE LEGAL DE INFORMACIÓN OBLIGATORIA
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Denominación del producto: Sidra de Manzana Asturiana Desalcoholizada en Frío Selección Tradicional Trabanco.
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Ingredientes: Mosto de manzana cien por cien natural (procedente de variedades de manzana asturiana seleccionadas en origen en los pomares de Lavandera) y dióxido de azufre para garantizar la estabilidad microbiológica del líquido.
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Alérgenos: Contiene sulfitos de forma natural derivados del proceso biológico de la fermentación original en los toneles de madera de castaño. Producto cien por cien libre de gluten, lactosa, huevo, colorantes o azúcares añadidos.
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Peso / Volumen: Setenta centilitros (70cl) netos de fermentado noble de manzana presentados en botella de vidrio verde tradicional asturiano con tapón de corcho natural cilíndrico protector.
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Conservación: Almacenar la botella en posición vertical en un lugar fresco, seco, oscuro y completamente alejado de fuentes de calor directo o variaciones térmicas bruscas. Una vez descorchado el envase de vidrio, mantener bajo refrigeración constante (entre 4 y 6 grados Celsius) y consumir preferentemente en un plazo máximo de cuarenta y ocho horas.
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Origen: Cosechado, elaborado, desalcoholizado y embotellado de forma artesanal en el llagar de Lavandera, Gijón, Asturias (España).
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Empresa elaboradora: Sidra Trabanco S.A., Carretera de Lavandera, Camino de los Llagares 120, 33211 Gijón, Asturias, España.
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Lote y consumo preferente: El código numérico identificador del lote de embotellado y la fecha de duración mínima recomendada se encuentran impresos de forma indeleble mediante láser en la etiqueta trasera o en el propio vidrio de la botella. Por su naturaleza, se aconseja consumir dentro de los veinticuatro meses siguientes a su envasado.
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Modo de consumo: Producto alimenticio líquido procesado listo para su consumo directo por vía oral. Se aconseja servir frío a una temperatura de servicio de ocho grados centígrados, recomendándose un escanciado sutil previo sobre vaso de cristal fino ancho para activar la espalmillera natural de los precursores aromáticos de la manzana fresca.




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