HISTORIA, CONTEXTO Y PRODUCTO
Queso es el vocablo que encierra la esencia misma de las cumbres escarpadas y la memoria pastoril viva de nuestra geografía más pura. El Queso de Montaña 250g Candeleda representa la cumbre de la quesería artesanal ligada al territorio, elaborado íntegramente con leche cruda de cabra en la vertiente sur del Macizo Central.
Este singular Queso nace en el término abulense de Candeleda, al abrigo de la Sierra de Gredos, dentro de los límites protegidos por la Red Natura 2000. La historia de este Queso se entrelaza de manera inseparable con la trashumancia local y el pastoreo caprino tradicional que moldeó las laderas montañosas durante milenios.
La producción de este Queso se sustenta en un proyecto pionero de ganadería familiar sostenible que rescata el manejo extensivo en alta montaña. En estas gargantas agrestes, el pastoreo de cabras a más de mil doscientos cincuenta metros de altitud garantiza la conservación activa de los ecosistemas serranos.
Cada cuña de este Queso es testimonio del compromiso ético por mantener vivo el oficio de cabrero frente al avance del abandono rural. Las cabras que aportan la materia prima para este Queso aprovechan los pastos naturales, ramonean brezales, piornos y cantuesos, realizando una labor indispensable de prevención de incendios.
El contexto cultural de Candeleda y el Valle del Tiétar define una identidad singular donde conviven la rudeza serrana y la calidez del microclima local. En este entorno privilegiado, elaborar Queso con leche recién ordeñada sin someter a tratamientos térmicos agresivos ha sido siempre una seña de autenticidad.
La elaboración de este Queso con leche cruda permite conservar intacta la microbiota autóctona de los pastizales de altura de Ávila. Al no pasteurizar la materia prima, este Queso expresa con nitidez los compuestos aromáticos volátiles de la vegetación que el rebaño ingiere a diario.
El desarrollo del sabor en este Queso caprino se fundamenta en una coagulación enzimática muy cuidada y un prensado manual medido. El maestro quesero mima la cuajada en cubas pequeñas, asegurando un desuerado gradual que preserva la grasa noble y la elasticidad interna de la masa.
Durante la maduración en bodega de montaña, este Queso desarrolla una corteza natural cepillada, ligeramente enmohecida y de tonalidades terrosas. Los mohos propios del ambiente serrano colonizan la superficie del Queso, transformando los ácidos grasos y aportando matices complejos a sotobosque y bodega antigua.
La información real del proyecto productor confirma que este Queso se elabora bajo una filosofía de circuito corto y soberanía alimentaria. Cada lote de este Queso refleja una trazabilidad total, donde el bienestar animal en régimen de pastoreo extensivo es la piedra angular del proceso.
Desde un enfoque estrictamente gourmet, este Queso destaca por romper con los tópicos del queso de cabra industrial excesivamente ácido o gomoso. Estamos ante un Queso afinado, de pasta firme pero fundente, con una concentración salina impecable y una cremosidad profunda que llena el paladar.
La corteza natural de este Queso interactúa con la pasta interior a lo largo de las semanas, afinando el perfil graso de forma lenta y limpia. Quien corta una porción de este Queso advierte de inmediato los tonos marfil cálidos y la textura densa que delata una elaboración de altura.
En las cocinas de autor y en las tablas de afinadores prestigiosos, este Queso ocupa un lugar destacado por su inconfundible personalidad de terruño. Es un Queso que narra la geografía de Gredos, transmitiendo la humedad de las gargantas cristalinas y la pureza del granito sobre el que pastan los animales.
La empresa quesera asume el reto de elaborar un Queso libre de conservantes artificiales, lisozimas añadidas o pinturas plásticas en su exterior. La pureza de este Queso reside en su fórmula limpia: leche cruda de cabra, fermentos lácticos naturales, cuajo tradicional y sal marina.
El consumidor que elige este Queso de Candeleda no solo adquiere un bocado de alta gastronomía, sino que apoya un modelo agrario regenerativo. Cada porción de Queso respalda la economía social de la provincia de Ávila y premia el esfuerzo de familias arraigadas a la montaña.
La altitud extrema a la que se manejan los rebaños, alcanzando cotas de mil doscientos cincuenta metros, influye directamente en la grasa láctea del Queso. El frío alpino y el ejercicio continuo de las cabras generan una leche densa, rica en sólidos y minerales esenciales para este Queso.
La riqueza florística de la Sierra de Gredos confiere a este Queso matices herbales que varían de forma sutil según la estación de pastoreo. Es un Queso vivo, cambiante y auténtico, donde la naturaleza impone sus ciclos climáticos sobre las características organolépticas finales.
Este Queso caprino de montaña representa la resistencia frente a la homogeneización de la industria láctea global contemporánea. Cada cuña de doscientos cincuenta gramos envasada al vacío preserva la humedad óptima para que el Queso llegue a la mesa en su punto culminante de sazón.
El respeto por los tiempos de reposo en cámara dota a este Queso de una consistencia mantecosa que se deshace con nobleza en la boca. No hay prisas en el obrador artesanal; el Queso madura el tiempo exacto que la cuajada exige para alcanzar su redondez sensorial definitiva.
Los afinadores reconocen en este Queso la herencia directa de las viejas recetas pastoriles de los chozos candeledanos de piedra y piorno. Un producto exclusivo que eleva la cabra de montaña al olimpo gastronómico, convirtiendo a este Queso en una joya imprescindible de nuestra cultura culinaria.
ANÁLISIS SENSORIAL Y EXPERIENCIA
La experiencia organoléptica que desencadena este Queso comienza en el momento en que se retira el film protector que resguarda la cuña. Una fragancia limpia, intensa y profundamente campestre se expande de inmediato, anunciando un Queso de cabra elaborado con maestría y leche cruda.
El aroma inicial de este Queso evoca la calidez de la leche tibia de cabra, entrelazada con notas húmedas de musgo, cueva y piedra granítica. Tras unos segundos de aireación, el Queso despliega un bouquet complejo donde surgen destellos de paja seca, tomillo silvestre y corteza de árbol madura.
Al aproximar la nariz a la corteza de este Queso, se perciben notas terrosas de champiñón silvestre y sotobosque tras las lluvias otoñales. La ausencia de olores punzantes a establo confirma la pulcritud higiénica del ordeño y la calidad higiénica de este singular Queso artesano.
Visualmente, este Queso presenta una pasta uniforme de color marfil brillante, con un cerco perimetral ligeramente más oscuro bajo la corteza. La superficie de corte del Queso exhibe una textura compacta, salpicada en ocasiones por diminutos ojos mecánicos propios del prensado tradicional.
Al tacto, este Queso se muestra firme, denso pero con una elasticidad noble que cede suavemente ante la presión pausada de la yema de los dedos. No se aprecian exudaciones grasas descontroladas, sino un tacto satinado que confirma el correcto reposo de este Queso en bodega fría.
Al cortar una lámina de este Queso con un cuchillo afilado de hoja fina, la masa ofrece una resistencia limpia sin desmoronarse en astillas. El corte revela la humedad interna de este Queso, anticipando una solubilidad inmediata al contacto con la temperatura de la cavidad bucal.
Al depositar la primera porción de Queso sobre la lengua, la textura se revela mantecosa, envolvente y de una sedosidad extraordinaria. La masa del Queso funde de manera progresiva, recubriendo las papilas gustativas con una película untuosa que amortigua cualquier arista ácida.
El sabor de este Queso despliega un ataque limpio y amable, dominado por notas de nata fresca, mantequilla madura y yogur de cabra artesano. De inmediato, el Queso evoluciona hacia matices más complejos de frutos secos tostados, con recuerdos claros a avellana cruda y piñón serrano.
La salinidad de este Queso está calibrada con precisión milimétrica, actuando como potenciador de los sabores minerales sin saturar el paladar. La acidez natural de la leche cruda de cabra aporta una vivacidad refrescante que prolonga el paso de este Queso en boca sin pesadez.
El motivo por el cual este Queso engancha de forma adictiva reside en su perfecto equilibrio entre carácter caprino y delicadeza láctea. A diferencia de elaboraciones rústicas desbocadas, este Queso mantiene una elegancia aristocrática que invita a tomar un bocado tras otro de forma continua.
A medida que el Queso se disuelve por completo en la boca, emergen recuerdos balsámicos de hierbas de montaña y una sutil nota animal sumamente noble. El retrogusto de este Queso es largo, limpio y persistente, dejando una memoria salina y mantecosa que perdura durante varios minutos.
Imagine una tarde serena de otoño en una terraza rural orientada a la Sierra de Gredos mientras el sol tiñe de dorado las cumbres graníticas. Cortar este Queso en finas lascas y degustarlo con calma crea una conexión directa con el paisaje agreste del que procede cada gramo.
Durante una velada gastronómica en el hogar con amigos amantes del buen comer, servir este Queso como protagonista indiscutible genera admiración. Los comensales descubren en este Queso la verdad del pastoreo extensivo, comentando la finura de su textura y la profundidad de sus aromas silvestres.
En un almuerzo sosegado tras una caminata por los senderos de montaña, saborear este Queso con hogaza de leña aporta reconforto inmediato. Este Queso no solo nutre el cuerpo, sino que sacia el espíritu al transmitir la autenticidad de una tradición pastoril secular e intacta.
La psicología del consumo de este Queso conecta con el anhelo de reencontrarse con alimentos honestos, puros y profundamente arraigados a la tierra. Degustar este Queso genera una sensación de bienestar y plenitud, derivada de saber que se apoya un proyecto de ganadería regenerativa y sostenible.
La versatilidad táctil de este Queso permite apreciarlo en diferentes grosores de corte, variando la percepción de su potencia aromática. Una lámina translúcida de este Queso resalta su cremosidad láctica, mientras que un taco grueso enfatiza su mordisco firme y su fondo a fruto seco.
La degustación de este Queso de Candeleda supone un viaje sensorial completo que acaricia los sentidos con la pureza del aire de Gredos. Un prodigio de la quesería artesana española que permanece en la memoria como un estándar insuperable de excelencia caprina de montaña.
USOS, APLICACIONES Y RECETAS
La nobleza de este Queso permite disfrutarlo tanto en estado puro como incorporado en elaboraciones culinarias de altísima gastronomía. Su comportamiento ante el calor templado, su untuosidad al corte y su potente carga sápida convierten a este Queso en un ingrediente excepcional.
A continuación, se desarrollan detalladamente siete recetas completas donde este Queso despliega todas sus virtudes gastronómicas en la cocina actual.
Risotto Meloso de Boletus Edulis de Gredos con Dados Cremosos de Queso de Montaña
Esta receta une dos joyas gastronómicas de la Sierra de Gredos: el hongo silvestre otoñal y la untuosidad caprina de este Queso madurado.
Ingredientes:
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100 g de Queso de Montaña 250g Candeleda cortado en dados pequeños sin corteza
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320 g de arroz carnaroli o arborio especial para risotto
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250 g de boletus edulis frescos limpios y laminados
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1 chalota grande finamente picada en brunoise
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1 diente de ajo morado picado
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100 ml de vino blanco seco de la DOP Cebreros
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1 litro de caldo concentrado de verduras y recortes de setas
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40 g de mantequilla artesanal sin sal
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30 ml de aceite de oliva virgen extra de Candeleda
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Sal marina y pimienta negra recién molida
Realización:
Comenzamos calentando el caldo de verduras en una cazuela a fuego suave, manteniéndolo siempre a punto de hervor continuo durante la elaboración. En una cazuela baja y ancha, calentamos el aceite de oliva virgen extra y doramos los boletus laminados a fuego vivo durante cuatro minutos.
Retiramos la mitad de los boletus más vistosos para la decoración final y en la misma grasa pochamos la chalota y el ajo picados a fuego lento. Cuando la verdura esté transparente, incorporamos el arroz carnaroli y lo nacaramos durante dos minutos removiendo con una cuchara de madera continua.
Vertemos el vino blanco seco y dejamos que el alcohol se evapore por completo a fuego vivo mientras raspamos el fondo de la cazuela. Comenzamos a verter el caldo hirviendo cazo a cazo sobre el arroz, removiendo de forma constante en círculos para liberar el almidón del grano.
A los dieciséis minutos de cocción, cuando el arroz esté al dente, apagamos el fuego y dejamos reposar un minuto sin tocar. Añadimos la mantequilla fría y los dados de este Queso, mantecando enérgicamente con movimientos circulares hasta lograr una textura cremosa y fluida.
Servimos el risotto de inmediato en platos hondos calientes, decorando con las láminas de boletus reservadas y unas lascas finas de este Queso. La mantecosidad del arroz abrazada por la profundidad del hongo y la fuerza caprina de este Queso resulta sencillamente sublime en mesa.
Tips:
Mantecar el risotto con este Queso fuera del fuego evita que la grasa se separe, logrando una emulsión brillante, sedosa y perfecta.
Tosta Rústica de Hogaza de Masa Madre con Higos de Candeleda Confitados y Queso Fundente
Un bocado tradicional que rinde homenaje a los dos productos agrícolas más emblemáticos de la comarca del Valle del Tiétar abulense.
Ingredientes:
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80 g de Queso de Montaña 250g Candeleda cortado en lascas gruesas
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4 rebanadas gruesas de pan de hogaza de masa madre artesano
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8 higos frescos de Candeleda variedad cuello de dama maduros
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20 g de mantequilla artesanal
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30 ml de miel cruda de flores de la Sierra de Gredos
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Unas ramitas de tomillo silvestre fresco
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Pimienta negra recién molida
Realización:
Comenzamos tostando las rebanadas de pan de hogaza en una plancha bien caliente o en el horno hasta lograr un exterior crujiente y dorado. Mientras el pan adquiere calor, lavamos los higos frescos con delicadeza, retiramos el pedúnculo y los cortamos longitudinalmente en cuartos regulares.
En una sartén antiadherente derretimos la mantequilla a fuego medio y disponemos los higos cortados con la parte carnosa hacia abajo. Salteamos la fruta durante dos minutos, vertemos la miel de flores y espolvoreamos unas hojas de tomillo fresco, dejando caramelizar dos minutos más.
Colocamos las lascas de este Queso sobre las rebanadas de pan caliente, permitiendo que el calor residual empiece a ablandar la pasta láctea. Disponemos los higos confitados templados directamente sobre el lecho de este Queso, dejando caer el caramelo de miel por encima.
Gratinamos las tostas en el horno a doscientos grados durante apenas dos minutos hasta que los bordes de este Queso comiencen a fundirse ligeramente. Coronamos con un toque de pimienta negra recién molida y servimos de inmediato para disfrutar del contraste térmico y agridulce en boca.
La frutosidad dulce del higo cuello de dama contrasta de forma armónica con la salinidad mineral y el carácter caprino de este Queso serrano.
Tips:
Utilizar pan con miga densa y corteza gruesa asegura que la tosta sostenga el peso de los higos caramelizados y este Queso sin ablandarse.
Crema Fina de Calabaza Asada y Nuez Moscada con Nube Rallada de Queso de Montaña
Un plato de cuchara reconfortante para los meses fríos donde la dulzura de la calabaza encuentra contrapunto en la personalidad de este Queso.
Ingredientes:
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60 g de Queso de Montaña 250g Candeleda rallado finamente con microplane
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600 g de calabaza tipo cacahuete pelada y cortada en dados medianos
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1 puerro grande limpio picado en rodajas finas
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1 patata mediana pelada y chascada
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700 ml de caldo suave de ave o verduras
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40 ml de aceite de oliva virgen extra
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Media cucharadita de nuez moscada recién rallada
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Sal marina y brotes verdes para decorar
Realización:
Precalentamos el horno a doscientos grados y disponemos los dados de calabaza en una bandeja refractaria regados con un hilo de aceite y sal. Asamos la calabaza durante veinticinco minutos hasta que los bordes comiencen a dorarse y la pulpa esté completamente tierna y caramelizada.
En una cazuela honda calentamos el resto del aceite de oliva virgen extra y pochamos el puerro picado a fuego medio durante siete minutos. Añadimos la patata chascada y la calabaza asada al fondo de la cazuela, cubriendo con el caldo caliente y sazonando con nuez moscada y sal.
Cocemos el conjunto a fuego suave durante quince minutos hasta que la patata esté muy blanda al pincharla con la punta del cuchillo. Trituramos la preparación en batidora de vaso a máxima potencia durante tres minutos hasta obtener una crema de textura aterciopelada y brillante.
Servimos la crema bien caliente en cuencos hondos de porcelana blanca y espolvoreamos en el centro una generosa nube de este Queso rallado. Decoramos con unos brotes verdes frescos y unas gotas de aceite virgen crudo justo antes de llevar a la mesa del comedor.
Al contacto con la crema caliente, este Queso se funde en hilos cremosos que enriquecen cada cucharada con notas lácticas y minerales intensas.
Tips:
Asar la calabaza previamente en lugar de cocerla directamente en agua potencia sus azúcares naturales, equilibrando la salinidad de este Queso.
Solomillo de Ternera de Ávila a la Plancha con Salsa Untuosa de Queso de Cabra
Una combinación clásica de la gastronomía abulense que rinde tributo a la ternera autóctona arropada por la fuerza de este Queso de altura.
Ingredientes:
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80 g de Queso de Montaña 250g Candeleda cortado en dados pequeños sin corteza
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4 medallones gruesos de solomillo de ternera de Ávila de 180 g cada uno
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150 ml de nata líquida fresca con 35% de materia grasa
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30 ml de brandy o coñac envejecido
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30 ml de aceite de oliva virgen extra
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Sal en escamas y pimienta negra en grano recién molida
Realización:
Atemperamos los medallones de carne fuera del frigorífico durante al menos una hora antes de proceder a su cocinado en la sartén. Mientras tanto preparamos la salsa reduciendo la nata líquida en un cazo pequeño a fuego muy suave durante unos cuatro minutos continuados.
Incorporamos los dados de este Queso a la nata templada, removiendo constantemente con unas varillas manuales hasta fundir por completo la masa. Añadimos el brandy, cocinamos a fuego lento dos minutos más para evaporar el alcohol y sazonamos con un toque de pimienta negra molida.
En una sartén de hierro fundido muy caliente vertemos el aceite de oliva virgen extra y sellamos los solomillos a fuego vivo dos minutos por cara. Buscamos un exterior dorado crujiente manteniendo el corazón sonrosado y jugoso; retiramos la carne a una fuente caliente y dejamos reposar un minuto.
Disponemos un medallón de ternera en cada plato llano caliente, espolvoreamos unas escamas de sal marina sobre la superficie de la carne. Salseamos con una generosa lágrima de la crema caliente de este Queso sobre el solomillo y servimos de inmediato con patatas panaderas.
La potencia cárnica de la ternera abulense y la personalidad mantecosa de este Queso crean una alianza de sabores que define la cocina serrana.
Tips:
Fundir este Queso a fuego mínimo en la nata garantiza que la salsa permanezca homogénea y no se disocie la grasa láctea natural.
Ensalada Templada de Espinacas Baby, Nueces Caramelizadas y Láminas de Queso
Una propuesta fresca, ligera y equilibrada donde la hoja tierna se acompaña del crujido del fruto seco y la textura firme de este Queso.
Ingredientes:
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70 g de Queso de Montaña 250g Candeleda cortado en láminas finas y triangulares
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200 g de hojas frescas de espinacas baby limpias
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60 g de nueces peladas troceadas a mano
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20 g de azúcar de caña para caramelizar
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40 ml de aceite de oliva virgen extra monovarietal arbequina
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15 ml de vinagre de manzana ecológico
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1 cucharadita de mostaza antigua de grano
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Sal marina en escamas
Realización:
Comenzamos caramelizando las nueces poniendo el azúcar de caña en una sartén pequeña a fuego medio hasta que se forme un caramelo claro. Añadimos las nueces troceadas, removemos con cuchara de madera para cubrirlas y las volcamos sobre papel vegetal para que enfríen sueltas.
En un tarro pequeño con tapa hermética preparamos la vinagreta emulsionando el aceite de oliva, el vinagre de manzana, la mostaza y la sal. Agitamos con fuerza durante diez segundos hasta lograr una emulsión densa, brillante y de perfume frutal muy equilibrado.
Disponemos las hojas de espinacas baby en una ensaladera amplia o repartidas en cuatro platos llanos formando un lecho verde y fresco. Repartimos las nueces caramelizadas crujientes sobre las espinacas y aliñamos con la vinagreta de mostaza justo antes del emplatado final.
Coronamos la ensalada distribuyendo las láminas de este Queso por toda la superficie, asegurando presencia caprina en cada ración servida. Servimos de inmediato para disfrutar del contraste entre el frescor vegetal, el dulzor crujiente del fruto seco y la profundidad de este Queso.
El punto ácido de la vinagreta despierta las notas herbáceas presentes en la pasta de este Queso, creando una armonía vibrante y distinguida.
Tips:
Aliñar las espinacas justo al momento de llevar a la mesa preserva la textura tersa de las hojas frente a la acidez del vinagre.
Empanadillas Caseras de Pisto Manchego Tradicional y Corazón de Queso Fundido
Un bocado crujiente de hojaldre relleno de verduras lentamente pochadas y un núcleo fundente de este Queso de cabra de altura.
Ingredientes:
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70 g de Queso de Montaña 250g Candeleda cortado en daditos pequeños
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16 obleas artesanales para empanadillas
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1 calabacín mediano cortado en brunoise fina
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1 pimiento rojo carnoso picado fino
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1 cebolla dulce grande picada en cubos menudos
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200 g de tomate maduro triturado en conserva casera
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40 ml de aceite de oliva virgen extra
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1 huevo campero batido para pintar
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Sal marina fina
Realización:
En una sartén amplia calentamos el aceite de oliva y pochamos la cebolla y el pimiento rojo a fuego medio durante doce minutos continuos. Añadimos el calabacín picado, cocinamos ocho minutos más e incorporamos el tomate triturado con una pizca de sal marina al sofrito vegetal.
Dejamos reducir el pisto a fuego lento durante veinte minutos hasta que pierda toda el agua de vegetación y quede muy espeso y concentrado. Retiramos la verdura del fuego y dejamos enfriar por completo a temperatura ambiente antes de proceder a rellenar las obleas.
Disponemos las obleas sobre la mesa de trabajo, colocamos una cucharada sopera de pisto frío en el centro y coronamos con dados de este Queso. Doblamos la masa por la mitad sellando los bordes con un tenedor para evitar que el relleno se escape durante la cocción en horno.
Colocamos las empanadillas en una bandeja con papel vegetal, pintamos la superficie con huevo batido y horneamos a ciento noventa grados quince minutos. Servimos templadas; al morder el hojaldre dorado, el pisto jugoso se funde con el corazón caliente y mantecoso de este Queso.
La acidez dulce del tomate y las verduras sofritas potencia el carácter láctico de este Queso, logrando un aperitivo festivo memorable.
Tips:
Dejar enfriar totalmente el pisto antes de montar las empanadillas evita que la masa cruda se ablande y se rompa durante el sellado.
Carpaccio de Calabacín Crudo, Piñones Tostados y Virutas de Queso de Montaña
Un entrante frío, elegante y sumamente refrescante donde la verdura cruda cortada fina sirve de lienzo a la salinidad de este Queso.
Ingredientes:
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60 g de Queso de Montaña 250g Candeleda cortado en virutas transparentes con pelador
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2 calabacines pequeños muy frescos y firmes con piel lavada
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30 g de piñones ibéricos tostados suavemente en sartén seca
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40 ml de aceite de oliva virgen extra picual de cosecha temprana
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Zumo recién exprimido de medio limón maduro
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Sal marina en escamas y pimienta blanca molida
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Hojas de albahaca fresca para aromatizar
Realización:
Con la ayuda de una mandolina de cocina bien afilada, cortamos los calabacines longitudinalmente en láminas casi transparentes y uniformes. Disponemos las láminas de calabacín en platos llanos grandes solapándolas ligeramente entre sí hasta cubrir toda la base del recipiente.
En un cuenco pequeño batimos el aceite de oliva virgen extra con el zumo de limón, una pizca de sal y pimienta blanca hasta emulsionar. Pincelamos generosamente toda la superficie del calabacín con el aliño cítrico, dejando reposar cinco minutos para ablandar la fibra vegetal.
Repartimos los piñones tostados templados sobre las láminas marinadas, aportando notas crujientes de fruto seco a la preparación fría. Coronamos el plato distribuyendo las virutas finas de este Queso de forma airosa por encima de toda la superficie de verdura.
Decoramos con unas hojas pequeñas de albahaca fresca y servimos de inmediato a temperatura ambiente como entrante gourmet vegetal. La frescura acuosa del calabacín y el limón resalta las notas de pasto y la mineralidad grasa que atesora este Queso en boca.
Una receta contemporánea que demuestra que este Queso caprino puede brillar con luz propia en propuestas ligeras de inspiración mediterránea.
Tips: Cortar este Queso en virutas translúcidas con el pelador permite que se atempere al instante sobre el plato, multiplicando su aroma lácteo.
MARIDAJE, VALOR, COMPRA Y BLOQUE LEGAL
El maridaje de este Queso de Montaña 250g Candeleda exige una selección meditada que respete la nobleza de la leche cruda de cabra. En el ámbito de los vinos blancos, este Queso encuentra afinidad absoluta con elaboraciones autóctonas de uva Albillo Real de Gredos. La acidez integrada, el cuerpo glicérico y el fondo mineral de estos blancos abulenses dialogan en perfecta sintonía con la pasta láctea.
Para quienes prefieren los vinos tintos, las garnachas de montaña cultivadas sobre suelos graníticos en laderas escarpadas son la opción idónea. Los taninos amables, la frescura de fruta roja y la vibración mineral de estas garnachas limpian el paladar sin enmascarar el Queso. Debe evitarse acompañar este Queso con tintos maderizados en exceso que sequen la boca y anulen los matices herbáceos del caprino.
En el universo de las bebidas espumosas, un cava brut nature reserva o un vino espumoso de método tradicional funciona con brillantez. El carbónico fino actúa como un desengrasante natural sobre la lengua, aligerando la mantecosidad de este Queso y preparando el paladar para un nuevo bocado. Si se opta por cervezas artesanas, las de estilo Saison o Belgian Blonde Ale aportan notas especiadas y cítricas formidables.
Al contrastar este Queso artesanal con las alternativas comerciales de cabra del lineal masivo, las diferencias son insalvables. La industria recurre casi universalmente a leche pasteurizada estandarizada, mezclas con vaca y coagulaciones lácticas ácidas muy aceleradas. Frente a ello, este Queso ofrece leche cruda de pastoreo, coagulación pausada y una maduración que permite el desarrollo de corteza viva.
El valor gastronómico de este Queso reside en su condición de alimento patrimonial vivo, elaborado en pequeñas partidas según los ritmos del campo. Tener una cuña de este Queso en la despensa permite resolver tablas de queso de concurso o culminar platos con un sello de autenticidad serrana. Su peso de doscientos cincuenta gramos asegura un consumo óptimo sin riesgo de resecamiento prolongado en el hogar.
Para disfrutar de este Queso en su plenitud organoléptica, es imperativo atemperarlo fuera de la nevera al menos una hora antes de servirlo. La temperatura de servicio ideal oscila entre los dieciocho y los veinte grados centígrados, cuando la grasa láctea recupera su untuosidad. Cortar el Queso cuando está excesivamente frío adormece las papilas e impide apreciar su abanico de aromas a pastizal de altura.
Para su conservación en el hogar antes de abrir el envase al vacío, mantenga la pieza en el cajón de verduras del frigorífico entre cuatro y ocho grados. Una vez abierto el film, envuelva el Queso sobrante en papel encerado o papel microperforado de quesería para permitir que respire. Evite envolver el Queso en plástico film ajustado de cocina, ya que la falta de oxígeno favorece la proliferación de olores rancios indeseados.
El enfoque de compra de este Queso apela a consumidores conscientes que valoran la custodia del territorio y el bienestar animal. Adquirir este Queso de Candeleda representa un apoyo directo a familias ganaderas que defienden la soberanía alimentaria en la Sierra de Gredos. Es una inversión en salud, en biodiversidad y en placer gastronómico sincero que prestigia la mesa con lo mejor de Ávila.
Cada cuña de este Queso condensa el esfuerzo diario de pastorear rebaños en laderas escarpadas bajo el sol estival y la nieve invernal. Es un producto exclusivo de producción limitada, donde no existen atajos industriales ni prisas fabriles que alteren la excelencia. Una joya quesera indispensable en la nevera de cualquier aficionado gourmet que busque redescubrir el sabor genuino de la montaña viva.
BLOQUE LEGAL OBLIGATORIO
Denominación del producto: Queso de montaña madurado elaborado con leche cruda de cabra (Queso tradicional de la Sierra de Gredos).
Ingredientes: Leche cruda de cabra procedente de ganadería extensiva familiar en alta montaña, sal marina, fermentos lácticos naturales y cuajo tradicional. Corteza natural comestible tratada únicamente mediante cepillado.
Alérgenos: Contiene leche de cabra y productos derivados lácteos (incluida la lactosa natural). Producto libre de gluten de trigo, cebada, centeno o avena. Exento de huevo (sin lisozima), soja y frutos de cáscara. Apto para personas con celiaquía.
Peso neto: 250 gramos e (Cuña envasada al vacío en atmósfera protectora).
Conservación: Antes de abrir: Conservar en refrigeración constante entre 4 °C y 8 °C, al resguardo de fuentes directas de luz. Después de abrir: Retirar el envase de plástico original, envolver la cuña en papel encerado, papel parafinado de quesería o paño de lino limpio ligeramente humedecido, y conservar en la parte menos fría del frigorífico (entre 6 °C y 9 °C). Consumir preferentemente en el plazo de 20 a 30 días tras su apertura.
Origen: España (Elaborado y madurado artesanalmente en Candeleda, comarca del Valle del Tiétar, provincia de Ávila, Comunidad Autónoma de Castilla y León). Entorno natural protegido Red Natura 2000 en la Sierra de Gredos.
Empresa elaboradora: Proyecto de Ganadería Familiar Sostenible en Alta Montaña, Candeleda, Ávila, España. Registro General Sanitario de Empresas Alimentarias y Alimentos RGSEAA autorizado para producción láctea artesanal en la provincia de Ávila.
Lote y consumo preferente: Ver código alfanumérico de lote y fecha de consumo preferente impresos en la etiqueta frontal del envase o en el reverso del paquete.
Modo de consumo: Alimento listo para su consumo directo tras su atemperado. Se recomienda extraer la cuña de la refrigeración entre 45 y 60 minutos antes de su degustación para que alcance una temperatura de servicio óptima de 18 °C a 20 °C. Cortar con cuchillo afilado de hoja templada en lascas finas o cuñas triangulares. La corteza natural exterior puede consumirse si se desea apreciar notas más terrosas y fúngicas de maduración.


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