Lenteja Castellana 1kg Legumbres El Rua
Historia, Contexto y Producto
La lenteja es una de las lentejas con mayor arraigo en la gastronomía de la Península Ibérica, marcando el pulso alimenticio de civilizaciones completas a lo largo de los siglos.
El cultivo tradicional de la lenteja ha encontrado un refugio de excelencia en la histórica comarca geográfica de La Moraña, situada al norte de la provincia de Ávila.
En estas tierras de horizontes infinitos y suelos sedimentarios, la lenteja castellana ha desarrollado unas características morfológicas y biológicas que la diferencian de cualquier otra producción mundial.
La firma familiar Legumbres El Rua, ubicada en Tornadizos de Arévalo, ha mantenido vivo este legado agrario mediante prácticas de cultivo minuciosas y respetuosas con el ecosistema rural.
Esta zona abulense cuenta con un clima mediterráneo fuertemente continentalizado que resulta ideal para el ciclo vegetativo natural que requiere una buena lenteja de calidad superior.
Los inviernos largos y extremadamente fríos de la meseta norte actúan como un saneamiento natural para los campos dedicados a la siembra de la lenteja castellana tradicional.
Por su parte, los veranos cortos pero intensamente calurosos permiten que la lenteja madure de manera uniforme, acumulando los nutrientes esenciales en el interior de su vaina.
La alternancia histórica entre el cultivo de cereales y el de la lenteja ha permitido mantener la fertilidad natural de la tierra sin abusar de compuestos químicos artificiales.
La lenteja castellana producida por Legumbres El Rua destaca por proceder de parcelas seleccionadas donde el saber hacer artesano se transmite fielmente de generación en generación.
Cada ciclo productivo de esta lenteja se inicia con una selección rigurosa de las semillas autóctonas que mejor se adaptan a las particularidades edafológicas de la finca familiar.
El proceso de siembra de la lenteja se realiza siguiendo los calendarios agrícolas tradicionales que maximizan el aprovechamiento de las escasas pero valiosas lluvias de la primavera.
La recolección manual y el posterior procesado artesanal garantizan que la lenteja llegue al consumidor final sin haber sufrido daños mecánicos que alteren su delicada estructura exterior.
El enfoque gourmet con el que se concibe esta lenteja se aleja radicalmente de las producciones masivas e industriales que inundan los canales de distribución genéricos actuales.
Para Legumbres El Rua, cada talega de un kilogramo de lenteja representa un trozo de historia viva que rinde homenaje al esfuerzo diario del agricultor tradicional castellano.
La meticulosa limpieza a la que se somete la lenteja tras su cosecha permite eliminar cualquier impureza ambiental sin alterar la fina piel que la recubre de forma natural.
Esta lenteja castellana en particular destaca por mostrar un calibre grande y una forma redondeada muy homogénea que facilita una cocción uniforme en las cocinas más exigentes.
El color marrón verdoso característico de esta lenteja, salpicado a veces por sutiles manchas más oscuras, es el reflejo visual de un cultivo expuesto al sol mesetario.
El consumidor sofisticado valora en esta lenteja su capacidad para actuar como un hilo conductor entre la alta cocina contemporánea y las recetas más ancestrales de nuestra tierra.
La excelencia de esta lenteja ha sido reconocida en diversos certámenes del sector agroalimentario, consolidando la reputación premium de los productos originarios de Tornadizos de Arévalo.
El secreto de esta lenteja castellana reside en el control absoluto que la familia ejerce sobre toda la cadena de valor, desde el campo hasta el envasado final.
La presentación de esta lenteja en una talega tradicional de tela no es un simple capricho estético sino una forma óptima de permitir que la lenteja respire.
La permeabilidad de la tela protege a la lenteja de la humedad excesiva, preservando sus propiedades organolépticas intactas durante meses en la despensa del comprador gourmet.
Consumir esta lenteja castellana es adentrarse en la esencia misma de La Moraña, descubriendo la riqueza de unos suelos arcillosos que aportan minerales únicos a la lenteja maduro.
La baja intervención tecnológica durante el limpiado de la lenteja asegura la permanencia de los microorganismos beneficiosos que potencian el sabor auténtico de la lenteja del campo.
La apuesta de Legumbres El Rua por la lenteja castellana de calidad suprema demuestra que el mercado gourmet valora la honestidad y el origen certificado por encima de todo.
Esta lenteja se convierte así en un ingrediente imprescindible para aquellos gastrónomos que buscan autenticidad, nutrición excelente y un rendimiento culinario óptimo en sus fogones tradicionales.
La lenteja ha sido históricamente la base del sustento invernal en los pueblos abulenses de la comarca.
Esta lenteja castellana en particular representa la resistencia de un modelo agrícola completamente familiar frente a las presiones del mercado.
El valor patrimonial de la lenteja se manifiesta en las fiestas gastronómicas populares de Tornadizos de Arévalo.
Para Legumbres El Rua, salvaguardar la pureza biológica de la lenteja es una misión irrenunciable que define su catálogo.
La excelente reputación de la lenteja de Ávila se ha forjado gracias a las condiciones extremas de sus llanuras occidentales.
Análisis Sensorial y Experiencia
El análisis organoléptico de esta lenteja castellana revela una complejidad que sorprende gratamente desde el primer contacto visual y olfativo antes incluso de su cocción de la lenteja.
Al abrir la talega de tela, la lenteja libera un aroma limpio y profundo que evoca directamente a la tierra seca, al heno recién cortado y al campo abierto.
No se perciben notas de humedad ni aromas extraños en la lenteja, lo que certifica un almacenamiento en condiciones higiénicas impecables por parte de la empresa productora.
Una vez que la lenteja entra en contacto con el agua caliente y comienza a cocinarse, el aroma se transforma y se expande por toda la estancia culinaria.
Los efluvios de la lenteja castellana cocida recuerdan a los caldos sustanciosos de antaño, mostrando notas vegetales maduras y un fondo finamente mineral y elegante.
En boca, la textura de esta lenteja es el atributo que consagra su categoría gourmet, manifestando una finura extrema que deleita las papilas gustativas más exigentes.
La piel de esta lenteja es tan delgada y delicada que resulta prácticamente imperceptible durante la masticación, evitando esa molesta sensación de hollejo suelto en el paladar.
El interior de la lenteja cocida ofrece una consistencia mantecosa y homogénea que se funde con suavidad sin llegar a deshacerse ni a perder la forma original.
El sabor de esta lenteja castellana es profundo, persistente y dotado de una dulzura natural sutil que equilibra a la perfección la presencia de los minerales del suelo.
Esta lenteja posee una capacidad extraordinaria para absorber los sabores de los ingredientes que la acompañan en el guiso de lenteja sin perder en ningún momento su identidad propia.
El retrogusto que regala esta lenteja tras ser saboreada es largo y placentero, trayendo recuerdos de frutos secos verdes y lenteja noble madurada con paciencia infinita.
La experiencia gastronómica que brinda esta lenteja castellana engancha al consumidor debido al perfecto equilibrio termodinámico que muestra durante todo el proceso de masticación blanda.
La psicología detrás de la elección de esta lenteja radica en la búsqueda de un confort culinario que conecta de forma directa con los recuerdos más felices de la infancia.
El cliente que adquiere esta lenteja no busca una lenteja rápido sino una experiencia pausada que justifique el tiempo dedicado a la preparación de un buen plato tradicional.
El escenario idóneo para disfrutar de un plato elaborado con esta lenteja se enmarca en las reuniones familiares durante los días fríos de otoño o pleno invierno.
Servir esta lenteja castellana humeante en platos de loza profunda crea una atmósfera de hospitalidad y bienestar que predispone a los comensales al disfrute tranquilo y reposado.
Otro contexto excelente para esta lenteja es su inclusión en menús de restaurantes que defienden el concepto de Kilómetro Cero y la soberanía alimentaria de calidad.
Los chefs de alta cocina redescubren esta lenteja para utilizarla como base texturizada en platos vanguardistas que juegan con los contrastes de temperaturas y aderezos exóticos mundiales.
La untuosidad natural de la lenteja permite prescindir de grasas añadidas excesivas, convirtiéndose en el ingrediente ideal para elaboraciones saludables que no renuncian al sabor potente.
Cada lenteja de esta lenteja castellana se comporta como una pequeña esponja biológica que retiene el colágeno de los caldos, mejorando la densidad final de los potajes de lenteja refinados.
La regularidad en el calibre de la lenteja de Legumbres El Rua asegura que no queden granos duros ni piezas sobrecocidas en el mismo recipiente de preparación casera.
Esta homogeneidad de la lenteja facilita el trabajo del cocinero, quien puede predecir con exactitud el tiempo necesario para alcanzar el punto de textura óptimo deseado.
El placer táctil al manipular la lenteja cruda dentro de las manos ya anticipa la calidad de una lenteja que ha sido mimada durante todo su proceso productivo.
La riqueza en matices de esta lenteja castellana invita a la experimentación constante, animando a combinarla tanto con carnes tradicionales como con pescados ahumados o algas atlánticas.
La decisión de envasar esta lenteja en formato de un kilogramo responde a la necesidad de ofrecer la cantidad idónea para disfrutar de varias sesiones culinarias de alto nivel.
En definitiva, la degustación de esta lenteja se transforma en un viaje sensorial directo a los campos salmantinos y abulenses donde la excelencia agraria sigue siendo la prioridad absoluta.
El aspecto sedoso de esta lenteja invita a recorrer la lenteja con los dedos antes del proceso de cocinado.
La suavidad de la lenteja castellana tras pasar por el fuego es una característica diferencial sumamente valorada.
Los aromas secundarios de la lenteja recuerdan vagamente al regaliz de palo y a las raíces silvestres del campo.
Cada ración de lenteja cocinada despliega una paleta de colores marrones y verdes muy sugerente a la vista.
La persistencia sápida de la lenteja en la parte posterior de la lengua confirma la calidad del suelo Moraño.
Usos, Aplicaciones y Recetas
Las posibilidades culinarias que ofrece la lenteja castellana de Legumbres El Rua son verdaderamente inabarcables, abarcando desde los guisos tradicionales de cuchara hasta las ensaladas contemporáneas más frescas y sofisticadas.
Potaje Tradicional de la Moraña con Lenteja y Compango Ibérico
Comenzamos nuestro recorrido culinario con la receta más emblemática y reconfortante de la meseta castellana, diseñada para extraer todo el sabor y el colágeno de la lenteja noble combinada con chacinas de calidad suprema.
Ingredientes:
400 gramos de Lenteja Castellana 1kg Legumbres El Rua
1 chorizo ibérico de bellota picado
1 morcilla de cebolla artesana
150 gramos de panceta ibérica curada
1 cebolla blanca grande picada
2 zanahorias de la huerta rodajadas
1 cabeza de ajos entera limpia
1 hoja de laurel fresco
5 gramos de pimentón dulce de La Vera
30 mililitros de aceite de oliva virgen extra
1.5 litros de agua mineral fría
Realización: Colocamos la lenteja directamente en una cazuela amplia de fondo grueso sin necesidad de remojo previo debido a la finura extrema de su piel natural. Añadimos la cebolla picada, las zanahorias en rodajas, la cabeza de ajos entera a la que habremos dado un corte transversal, la hoja de laurel y las carnes ibéricas enteras. Cubrimos todo el conjunto con el agua mineral fría de manera que sobrepase unos tres dedos por encima de los ingredientes sólidos de la cazuela. Llevamos a ebullición a fuego vivo y, en cuanto empiece a hervir, bajamos la potencia al mínimo tapando la cazuela para que se cocine con un burbujeo muy suave.
En una sartén pequeña aparte, calentamos el aceite de oliva virgen extra y sofreímos brevemente el pimentón dulce de La Vera con cuidado extremo de que no se queme ni amargue. Vertemos este aceite aromático sobre la lenteja que se está cocinando, removiendo la cazuela con movimientos circulares y suaves sin usar cucharas para no romper las lentejas. Dejamos que el guiso de lenteja prosiga su cocción de la lenteja lenta durante aproximadamente cincuenta minutos hasta que la lenteja esté completamente tierna y el caldo haya ligado de forma natural. Retiramos las carnes para trocearlas con un cuchillo afilado antes de volver a incorporarlas a la cazuela para el servicio final.
Tips: Un truco excelente para espesar el caldo de forma natural sin añadir harinas es sacar tres cucharadas de la propia lenteja cocida junto con un trozo de zanahoria y triturarlo bien antes de devolverlo al guiso de lenteja principal.
Este potaje tradicional resalta la capacidad de la lenteja para ligar los jugos grasos del ibérico sin perder su textura firme y sedosa.
Ensalada Templada de Lenteja Castellana, Salmón Ahumado y Vinagreta de Cítricos
La ligereza y la frescura se dan la mano en esta receta vanguardista que demuestra la increíble versatilidad de la lenteja fría o templada en los meses más cálidos del año.
Ingredientes:
300 gramos de Lenteja Castellana 1kg Legumbres El Rua
200 gramos de salmón ahumado premium en lascas
1 aguacate maduro cortado en dados
50 gramos de alcaparras nores al natural
1 cebolla morada pequeña picada en brunoise
1 naranja madura para zumo y ralladura
1 limón verde o lima fresca
45 mililitros de aceite de oliva virgen extra de variedad alberquina
1 pizca de sal marina fina
1 manojo de eneldo fresco picado
Realización: Cocinamos la lenteja en abundante agua con una pizca de sal marina y media cebolla durante unos cuarenta y cinco minutos vigilando que quede al dente. Escurrimos la lenteja con cuidado y dejamos que se temple a temperatura ambiental sobre una bandeja amplia para que no se apelmace ni siga cocinándose con su propio calor. Mientras tanto, en un cuenco grande de cristal preparamos la vinagreta emulsionando el aceite de oliva con el zumo de la naranja, el zumo de la lima y una pizca de sal. Añadimos la cebolla morada picada muy fina y las alcaparras al natural al cuenco de la emulsión cítrica para que se vayan marinando y suavizando sus sabores potentes.
Incorporamos la lenteja templada al cuenco del aliño y removemos con una espátula de silicona con movimientos envolventes para que cada lenteja se impregne bien de la vinagreta aromática. Justo antes de proceder al emplatado final, añadimos los dados de aguacate maduro y las lascas de salmón ahumado para evitar que se deshagan durante el mezclado enérgico. Espolvoreamos la ralladura fina de la naranja y el eneldo fresco picado sobre la superficie de la ensalada para aportar un toque visual y aromático inigualable. Servimos la preparación de lenteja a temperatura ambiente en platos llanos y elegantes.
Tips: Si preparamos la cocción de la la lenteja el día anterior, debemos guardarla en el frigorífico con unas gotas de aceite de oliva para que mantenga su brillo natural y las lentejas permanezcan perfectamente sueltos.
Una opción refrescante que rompe los esquemas habituales y consagra a la lenteja como reina indiscutible de las ensaladas gourmet de alta gama.
Crema Terciopelada de Lenteja con Crujiente de Jamón de Jabuco y Foie
Una elaboración de alta sofisticación donde la textura mantecosa de la lenteja abulense se eleva gracias a la presencia de ingredientes nobles de la gastronomía mundial.
Ingredientes:
350 gramos de Lenteja Castellana 1kg Legumbres El Rua
1 puerro grande solo la parte blanca limpia
1 patata mediana de la comarca picada
750 mililitros de caldo de ave concentrado casero
50 gramos de foie gras entero de pato
4 lonchas finas de jamón ibérico de bellota
20 mililitros de aceite de oliva virgen extra
1 pizca de pimienta blanca molida
50 mililitros de crema de leche fresca
Realización: En una olla honda calentamos el aceite de oliva virgen extra y rehogamos el puerro cortado en rodajas finas junto con la patata chascada hasta que empiecen a tomar un color dorado suave. Añadimos la lenteja castellana cruda y removemos durante dos minutos para que las lentejas absorban los aromas del sofrito inicial de verduras de la huerta. Vertemos el caldo de ave concentrado bien caliente y cocinamos a fuego medio durante unos cincuenta minutos comprobando que la lenteja esté completamente blando y cocido. Introducimos el foie gras de pato troceado en la olla caliente y trituramos todo con una batidora de alta potencia hasta obtener una crema lisa.
Pasamos la crema obtenida por un colador chino de malla fina para asegurar una textura aterciopelada libre de cualquier resto mínimo de hollejo de la lenteja. Mientras la crema reposa, colocamos las lonchas de jamón ibérico entre dos papeles de horno y las horneamos a doscientos grados durante diez minutos hasta que queden crujientes y deshidratadas. Servimos la crema muy caliente en platos hondos de alta hostelería, añadiendo un hilo de crema de leche fresca para decorar de forma artística. Coronamos cada ración colocando los crujientes de jamón ibérico de bellota rotos en pedazos asimétricos y una pizca de pimienta blanca.
Tips: Para intensificar el sabor terroso de la preparación de lenteja, se pueden añadir unas gotas de aceite de trufa blanca justo en el momento previo a servir los platos a los comensales.
El resultado final es una crema que destaca por su suntuosidad, demostrando que la lenteja castellana puede competir con los ingredientes más lujosos del mercado.
Lenteja Guisada con Setas de Cardo, Boletus y Reducción de Ribera del Duero
Una receta de corte puramente otoñal que rinde tributo a la riqueza micológica de los bosques castellanos, ideal para dietas vegetarianas exigentes con el sabor.
Ingredientes:
400 gramos de Lenteja Castellana 1kg Legumbres El Rua
150 gramos de boletus edulis frescos limpios
150 gramos de setas de cardo silvestres
1 cebolla morada picada en brunoise
2 dientes de ajo finamente picados
100 mililitros de vino tinto crianza Ribera del Duero
1 litro de caldo vegetal suave elaborado en casa
30 mililitros de aceite de oliva virgen extra
1 rama de tomillo fresco de campo
1 pizca de sal marina marina
Realización: Ponemos la lenteja a cocinar en una cazuela con el caldo vegetal suave y la rama de tomillo fresco a fuego moderado durante cuarenta minutos aproximados. En una sartén amplia aparte, calentamos el aceite de oliva virgen extra y doramos los dientes de ajo y la cebolla morada hasta que caramelicen de forma natural. Añadimos los boletus edulis y las setas de cardo cortados en trozos medianos para que mantengan su presencia y textura cartilaginosa tras pasar por el fuego vivo. Salteamos las setas durante cinco minutos hasta que desprendan sus aromas boscosos y vertemos el vino tinto crianza de Ribera del Duero dejando que reduzca a la mitad.
Volcamos el contenido de la sartén con las setas y la reducción de vino tinto sobre la cazuela donde la lenteja castellana ultiman su cocción de la lenteja suave. Mezclamos los dos preparados con suavidad extrema utilizando una cuchara de madera de mango largo para integrar los sabores de la montaña y de la llanura agrícola. Cocinamos todo junto durante diez minutos adicionales a fuego mínimo para que los almidones naturales de la lenteja terminen de espesar la salsa del guiso de lenteja micólogico. Retiramos la rama de tomillo fresco antes de apagar el fuego y dejamos reposar el potaje de lenteja tapado durante cinco minutos antes del servicio.
Tips: Es sumamente importante limpiar las setas con un paño húmedo en lugar de sumergirlas en agua para evitar que pierdan sus aceites aromáticos esenciales esenciales para el guiso de lenteja.
Un plato que satura los sentidos con recuerdos a bosque húmedo y tierra mojada, ensalzando la calidad incuestionable de la lenteja seleccionada.
Lenteja Castellana Estofada con Codorniz en Escabeche Suave
La combinación de la caza menor con las legumbres de calidad constituye uno de los pilares de la cocina señorial del interior de la Península Ibérica desde tiempos inmemoriales.
Ingredientes:
350 gramos de Lenteja Castellana 1kg Legumbres El Rua
2 codornices limpias partidas por la mitad
100 mililitros de aceite de oliva virgen extra
50 mililitros de vinagre de Jerez envejecido
50 mililitros de vino blanco seco fino
1 cebolla blanca cortada en cuartos
2 zanahorias limpias cortadas en rodajas gruesas
3 dientes de ajo enteros machacados
1 hoja de laurel seco
5 granos de pimienta negra entera
1 litro de agua mineral pura
Realización: En una cazuela profunda vertemos el aceite de oliva virgen extra y doramos las mitades de codorniz sazonadas previamente con una pizca de sal fina. Cuando la carne de caza esté bien sellada y con un color dorado uniforme, la retiramos de la cazuela y la reservamos en un plato limpio aparte. En el mismo aceite remanente, añadimos los dientes de ajo machacados, la cebolla en cuartos, las zanahorias en rodajas, la hoja de laurel y los granos de pimienta negra entera. Cocinamos las verduras durante ocho minutos a fuego medio hasta que se ablanden ligeramente absorbiendo los jugos caramelizados de las codornices fritas.
Introducimos de nuevo las codornices en la cazuela, vertemos el vinagre de Jerez y el vino blanco seco dejando que den un hervor fuerte para evaporar alcoholes duros. Añadimos la lenteja castellana cruda y el agua mineral pura fría, asegurando que todo quede cubierto por el líquido del escabeche aromático casero. Tapamos la cazuela y cocinamos a fuego muy lento durante una hora completa hasta que la carne de la codorniz se desprenda del hueso con facilidad extrema. Rectificamos el punto de sal marina si fuera necesario y dejamos reposar el estofado unas horas antes de proceder a su consumo final en la mesa.
Tips: Los platos que contienen escabches ganan una complejidad sobresaliente si se consumen veinticuatro horas después de su preparación de lenteja, ya que los sabores se asientan y equilibran.
Una receta aristocrática que demuestra la elegancia suprema de la lenteja castellana cuando se asocia con ingredientes de la cocina cinegética tradicional.
Maridaje, Valor, Compra y Bloque Legal
El maridaje de una lenteja castellana de este calibre requiere vinos que posean la estructura necesaria para acompañar la densidad del caldo sin avasallar el sabor de la lenteja.
Los vinos tintos con cierta crianza, elaborados a partir de la variedad Tempranillo en las denominaciones de origen cercanas como Cigales o Toro, se revelan como elecciones naturales perfectas.
La frutosidad madura y los toques de madera tostada de estos vinos tintos envuelven la mineralidad de la lenteja, creando una armonía notable en el paladar del comensal.
Para las recetas que incorporan elementos de caza o escabeches, la elección de un vino tinto de la variedad Mencía de la zona del Bierzo aporta una acidez idónea para refrescar la boca.
Si optamos por las versiones veraniegas en ensalada de la lenteja, un vino blanco seco fermentado en barrica o un rosado pálido de corte provenzal mantendrán el equilibrio perfecto.
Al comparar esta lenteja castellana con las variedades genéricas de importación que saturan las grandes superficies comerciales, las diferencias resultan abrumadoras en todos los sentidos técnicos.
Las producciones masivas suelen presentar hollejos duros que se desprenden durante la cocción de la lenteja rápida debido a los tratamientos térmicos industriales agresivos que sufren las lentejas secos.
La lenteja de Legumbres El Rua, gracias a su procesado artesanal en Tornadizos de Arévalo, mantiene una integridad estructural impecable que se traduce en una finura táctil insuperable.
El valor gastronómico de esta lenteja radica en su autenticidad y en el mantenimiento de un ecosistema agrario que preserva la biodiversidad de la comarca histórica de La Moraña.
Comprar esta lenteja es una declaración de principios culinarios, apostando por la soberanía alimentaria nacional y por el reconocimiento del trabajo justo del agricultor local abulense.
Los consejos de uso facilitados por los maestros legumbristas insisten en la importancia de almacenar la talega de tela en un lugar fresco, seco y alejado de la luz solar directa.
No es necesario someter a esta lenteja castellana a largos periodos de remojo previo, ya que la finura de su piel permite una hidratación óptima directamente durante la cocción de la lenteja controlada.
El enfoque de venta de esta lenteja se basa en la honestidad de sus propiedades nutricionales, siendo una fuente natural inigualable de proteínas vegetales, hierro y fibra dietética de alta calidad.
Cada lenteja de esta lenteja castellana es el resultado de un compromiso inquebrantable con la excelencia culinaria que transforma los platos cotidianos en banquetes dignos del mejor sibarita mundano.
Incorporar esta lenteja en la despensa habitual es asegurarse el éxito en cualquier convocatoria culinaria donde se busque reconfortar y sorprender a través del sabor verdadero del campo.
Acompañar una buena receta de lenteja con un pan artesano de masa madre potencia la experiencia del comensal.
La comercialización de la lenteja en talegas de tela refuerza la identidad sostenible y tradicional de la marca abulense.
Los críticos culinarios más reconocidos ensalzan esta lenteja como un referente absoluto dentro de las lentejas gourmet.
La digestibilidad de la lenteja castellana es superior debido a la baja presencia de compuestos oligosacáridos complejos en su piel.
El precio justo de esta lenteja refleja los costes reales de un cultivo manual que protege el entorno rural castellano.
Bloque de Información Legal Certificada
Denominación del producto: Lenteja Castellana Tradicional Artesana.
Ingredientes: Lenteja castellana en grano de calibre grande (7-9 milímetros) seleccionada minuciosamente.
Alérgenos: Producto natural libre de alérgenos directos. Puede contener trazas de gluten y soja debido a los procesos de rotación de cultivos en los campos de producción agrícola.
Peso neto: 1 Kilogramo (envasado en talega tradicional de tela transpirable premium).
Conservación: Almacenar en un lugar fresco, seco y protegido de la luz directa. Mantener dentro de su talega original o en un recipiente hermético una vez abierta para evitar la exposición a humedades.
Origen: Comarca de La Moraña (Arévalo y Tornadizos de Arévalo), Provincia de Ávila, Castilla y León, España.
Empresa elaboradora: Legumbres El Rua, Calle Palacios de Goda, sin número, 05215 Tornadizos de Arévalo, Ávila, España. Registro Sanitario oficial vigente en la Unión Europea.
Lote y consumo preferente: El número de lote específico y la fecha de duración mínima se encuentran impresos de forma clara en la etiqueta posterior fijada a la talega de tela del producto.
Modo de consumo: Cocinar a fuego lento en agua o caldo acompañado de verduras o viandas al gusto durante un tiempo aproximado de 45 a 55 minutos. No requiere remojo previo obligatorio gracias a su piel fina.
Información nutricional media por 100 gramos de producto seco: Valor energético de 1171 kiloJulios / 261 Kilocalorías; Grasas 2.1 gramos (de las cuales saturadas 0.3 gramos); Hidratos de carbono 44.5 gramos (de los cuales azúcares 1.2 gramos); Fibra alimentaria 15.8 gramos; Proteínas 23.8 gramos; Sal 0.02 gramos; Hierro 13.5 miligramos.




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